CAPITULO 15

CAPÍTULO 15.

Por Emiliano.

Le dije a Logan que pensaría en cantar las canciones que oyó en el estudio. Me encantan. Pero por el momento solo quería que las conozca mi hijo. Salimos del estudio de grabación y mientras íbamos conversando con Logan, vi que en el hall había una mujer esperándonos. Al verla, Logan se giró hacia mí y luego habló.

-Emi... Quiero que conozcas a la directora de prensa y encargada del club de fans de Rush. –Dijo Logan. –Los chicos la conocieron durante el almuerzo, pero como tú decidiste irte antes...

-Publicidad y… ¿Club de fans?

-Claro... Todas las bandas exitosas tienen uno. –Dijo Logan. –Emi... Como decía, ella es Anikka. Annika, te presento a Emiliano Castronovo. El líder de Rush.

-Qué alegría conocerte. –Dijo ella, contenta. –Como dijo Logan, trabajaré con ustedes. Apenas nos conocemos porque me encontraba en Londres. -Dijo, simpática.

-Me alegra conocerte, Anikka. –Dije confundido. –Aunque sigo sin comprender nada.

-No te preocupes. –Dijo ella. –Trabajo para Logui. Somos viejos amigos y... aunque me gusta mucho tu banda... Me encargaré de manejar a las fans para que todo sea con mayor seriedad. -Exclamó.

-Exacto. –Dijo Logan. –De esta manera, evitaremos que haya en algún futuro un problema con las fans. ¿Entiendes?

-Es decir que... Con la presencia de Anikka, tendremos un club de fans, pero evitando el clásico descontrol y fiebre que suele terminar en tragedia para la mayoría de los músicos.

-Aprendes rápido. –Dijo ella. -Mi trabajo es regular todo lo relacionado con tu público y además, me encargo de la venta de entradas de la banda y de la promoción publicitaria, ya sea en radios, televisión, redes sociales

-Perfecto. –Dije. –Confió en ti Logan, lo sabes.

Anikka saludo a Dylan y él solo balbuceaba. Me despedí de Logan, finalmente, debía regresar al hotel y también llevar a mi hijo para ver a su madre. Anikka salió con nosotros, ya que iba contándome un poco más acerca de su trabajo. El cual, además de todas las tareas que me había nombrado anteriormente, también se encargaba de organizar eventos de recaudación para cosas afines a la banda. De verdad no sé de dónde sacaba tiempo para todas esas obligaciones.

-Veo, Anikka que tu trabajo no es nada fácil. –Dije. –Quiero decir... Se que a veces los fans suelen ser... algo eufóricos. Sobre todo cuando no alcanzan los boletos.

-Insoportables. –Dijo ella, sonriendo. –Lo se... Para eso me contrató Logui... Una persona que trabaja para la empresa y que, a la vez, maneja las relaciones públicas de los músicos... De esa manera estaríamos seguros de manejar información 100% oficial.

-Bueno... Me alegra eso. –Dije.

-Tu hijo es muy hermoso. –Dijo ella.

-Lo se. –Dije sonriendo. –Debo llevárselo a su madre ahora. Se preocupará. Estuvimos mucho tiempo fuera.

-Aquí estás. –Dijo la voz de Pau a mis espaldas.

-Pau. –Dije. –Iba camino al hotel.

-Debía venir a firmar unas actas para los próximos shows. –Dijo ella.

Asentí.

-Te presento a Anikka. –Dije. –Es... la encargada del club de fans, entre otras cosas.

-Oh si... La he visto antes. –Dijo ella. –¿Cómo estás Anikka?

Ella asintió, devolviendo el saludo amablemente, y luego de despedirse de nosotros, se fue ante la atenta mirada de Pau.

-¿Todo bien? – pregunté. Conocía muy bien esa mirada.

-Sí... –Dijo ella.

-Te esperaremos hasta que firmes y luego nos iremos juntos.

-Bien... No tardó. –Dijo ella, besando a Dylan.

Mi bebe y yo nos quedamos esperando en el hall hasta que finalmente Paula venía de salida. Mentiría si dijera que no suelto, miles de suspiros cuando la veo. La amo como la primera vez que la vi, como cuando peleaba con Alexis por su amor. Cuando sonríe me siento igual que aquella vez, cuando me dijo que quería ser mi novia. Su cabello, su piel... Me hace volver a la noche en que la hice mía por primera y única vez. Bese a Dylan en la coronilla de su cabeza. Aquella noche creamos a este ser que tan feliz me hace. Este pequeño pedazo de ella y de mí. Una lágrima cayó de mi rostro al pensar en aquellos días... Cuando fuimos tan felices.

-¿Está todo bien? –preguntó Paula.

-Sí... Sí... –dije. –No es nada.

-Ok. –Dijo Pau, viéndome confundida. –Ya finalicé aquí. ¿Nos vamos?

-Mañana es el día del último show y después nos iremos a otro país a continuar la gira. –Dije. –Me dijeron que Buenos Aires es una ciudad muy hermosa. Sería una pena irnos sin recorrerla. ¿No te parece?

-Está bien. –Dijo ella. –¿A dónde quieres ir?

-Podemos... caminar por las calles y después cenar juntos en algún restaurante.

-Muy bien. –Dijo ella.

-¿En qué viniste? –pregunte.

-En el coche de la productora. Hoy tengo mi propio chofer. –Dijo ella sonriendo.

-Bien... Iremos con él. No conozco demasiado la ciudad para conducir yo mismo.

Paula asintió y juntos fuimos a recorrer Buenos Aires. Una hermosa ciudad, sin dudas. Supongo que Juan no la pasó tan mal en su estadía aquí. Después de recorrer algunos lugares a pie, paramos a cenar en un restaurante algo discreto. Eso es bueno. No me gustaría cruzarme con alguna fan o persona que me reconozca.

Tome asiento en una de las mesas más alejadas de la entrada solo por si acaso y tome a Dyl en mis brazos, mientras que Pau se dirigió al baño. Dylan estaba comenzando a inquietarse, supongo que tiene hambre. En un momento vi a Anikka quien se acercó a la barra del restaurante, hizo una pregunta a la chica que atiende y esta negó. Finalmente, se giró hacia mi dirección y al verme se acercó a hablarme.

-¿Qué haces aquí? –dijo ella sonriente.

-Vine a cenar con mi hijo y... Paula. –Dije sonriendo. –¿Y tú?

-Tenía una cita. Pero supongo que él no ha llegado. –Dijo sonriendo con tristeza.

-Lo lamento. –Dije.

Ella suspiró.

-No te preocupes. –Dijo. –Supongo que ya estoy acostumbrada.

Ella se despidió de nosotros y salió del restaurante. Se la notaba afligida y sentí pena por ella. Anikka es una mujer hermosa. Y no solo físicamente, sino que derrochaba bondad por donde pasaba. La voz de Paula me sacó de mis pensamientos.

-¿Esa era Anikka? –pregunto.

-Sí. –dije. –Supongo que tenía una cita, pero esa persona no vino.

-Vaya... Qué casualidad. –Dijo ella.

-¿Disculpa? – pregunté.

-Nada. –Dijo ella... Sin embargo, tenía esa mirada que me recordaba al pasado. Celos. Eso es lo que ella siente. Simplemente, sonreí y moví mi cabeza de un lado a otro.

Ordenamos lo que íbamos a comer y también pedí algo simple para mi hijo. Paula se ofreció a cuidar de él y alimentarlo, pero me negué. Quería hacerlo yo. La cena fue bastante tranquila. Aunque notaba a Pau algo extraña cada vez que tocábamos un tema de conversación y aparecía el nombre de Anikka. Por supuesto que le saque provecho a eso.

-A Dylan le agrado Anikka. –Dije, elevando una ceja.

-A Dylan y a su padre también. –Dijo ella.

-Es una buena persona. –Dije.

Paula hizo un gesto de desdén. Eso me hizo reír. Aunque no comprendía por qué lo hacía.

-No quiero separarme de mi hijo, Paula. –Dije.

-¿Por qué dices eso? –preguntó ella.

-Porque todo el tiempo tengo el presentimiento de que me alejaras de él.

-Claro que no. –Dijo ella. –No lo haría.

Iba a responder cuando vi entrar a Logan al lugar. Eso llamó mi atención. Al igual que Anikka, Logan se acercó a la mujer que atiende en la barra y le preguntó algo. La mujer le respondió y él soltó un suspiro de frustración.

-Vaya... Al parecer este sitio es muy concurrido. –Dije.

-¿Por qué lo dices? –preguntó Pau. Hice señas en dirección a Logan y Pau lo observó. –Tengo sospechas de que “Logui” era la cita de Ani.

-¿Logui? ¿Ani? –preguntó ella.

-Anikka estaba decepcionada. –dije. –Ni siquiera se sentó a esperarlo. Supongo que no es la primera vez que se da esta situación.

-Te preocupas mucho por la encargada de tu club de fans. –Dijo ella.

Suspire.

En ese momento, Logan se acercó a nosotros.

-Hola chicos. –Dijo él. –Veo que decidieron hacer una salida en familia.

-Algo así. –Dijo Pau. A lo cual me quedé viéndola confundido. Quiero decir... Solo es una cena.

-Tenía una cita, pero creo que ella no vino. –Dijo.

-O tal vez se cansó de esperar. –Dije, serio.

-¿A qué te refieres? –preguntó Logan sonriendo.

-Anikka estuvo aquí. Puntual, supongo. Apenas eran las 8. Le pregunto algo a la mujer de recepción y ante su negativa decidió irse. Muy afligida, debo decir.

-N-No dije que ella era Anikka. –Dijo Logan.

-No precisas decirlo. –Dije. –Te conozco.

Logan suspiró.

-Soy un idiota, ¿bueno? –Dijo Logan. –Ahora, si no les importa... Quería pedirles a Dylan. Me hará falta su compañía y... puede pasar la noche en mi habitación.

-No es... –Iba a decir. No quería separarme de él. Pero fui interrumpido por Paula.

-Puedes llevarlo. –Dijo ella. –Volveremos en unos minutos.

-Gracias. –Dijo Logan. Tomó a Dylan y sus pertenencias y ambos salieron del restaurante bajo mi atenta mirada. Se que parecía exagerado, pero de verdad no quería estar sin Dylan. Siento que me perdí de tantas cosas que el hecho de estar separado de él por unos minutos ya me dolía el pecho.

-No debiste decirle nada. –Dijo Paula.

-Se lo dije porque es mi amigo... –Dije. –Y está equivocado.

-Me parece que te preocupas demasiado por Anikka. Más de lo que deberías. –Dijo ella, enojada.

-¿Me estás montando una escena de celos? – pregunté tratando de no levantar la voz.

-Claro que no. –Dijo ella. Poniéndose de pie. –Te esperaré en el auto.

-Paula. –Dije. Sin embargo, ella no me escucha. Dejé dinero para pagar la cuenta y salí detrás de ella. Frustrado, la seguí hasta el coche y me monté a su lado en los asientos traseros.

–¿Qué te ocurre? –Pregunte.

-¿Acaso te importa? –preguntó ella.

-¿Me montas una escena de celos en un restaurante? ¿Qué pretendes?

-No te hice ninguna escena de celos. –Dijo ella.

-Genial. –Dije. Lo había dicho con tanta seguridad que algo se rompió dentro de mí. Por un momento, el hecho de pensar que ella sentía celos me hizo tener esperanzas. Pero supongo que fui un tonto al pensarlo. Estuve serio durante todo el viaje. De vez en cuando notaba que Paula me observaba como queriendo decir algo, pero luego se arrepentía.

Unas cuadras antes del hotel, tomé mi teléfono y vi que tenía un mensaje en el grupo de Rush, avisando que mañana por la mañana tenemos ensayo. Respondí que lamentaba haberme ausentado durante todo el día y que obviamente asistiré al último ensayo previo al último show en Argentina. Además, dije que luego de esto me gustaría pasar una noche de amigos... Hace tiempo no la tenemos y ya estoy extrañando pasar tiempo con ellos.

Al llegar al hotel, bajé del coche apresurado y Pau bajó rápidamente detrás de mí.

-Emiliano... –dijo ella, pero la ignoré. No quería oírla. Quería estar solo. –Emi... Espérame... –Decía mientras intentaba alcanzarme.

Decidí caminar más rápido y llegar al ascensor que me dirigía a mi habitación de hotel, pero aunque presione mil veces el botón para que suba de manera rápida, fue en vano. Paula me alcanzó y también se subió al ascensor. Solté un suspiro y me giré, volviéndome hacia una esquina del ascensor. Paula subió en él y luego presionó el botón para que se eleve y como si fuese un milagro, lo hizo enseguida. Volví a suspirar. Qué frustrante.

-¿No vas a hablarme? –preguntó Paula. Eleve mi mirada y mis cejas también. No respondí absolutamente nada. Esperaba que entienda, que no deseaba establecer una conversación con ella. –Emiliano... –insistió ella.

-Por favor Paula... Ya basta. –Dije exaltado. –No quiero hablar contigo.

El ascensor se frenó un piso antes del nuestro y en él subieron dos personas. Una pareja, eso parecían. Se veían tan bien juntos. Eso me hizo sentir aún peor. Paula y yo cruzamos miradas pero la aparté inmediatamente. Cuando el ascensor dio el aviso de que estábamos en nuestro piso, me apresure a salir, pero Pau me alcanzó. Ella seguía diciéndome que la espere. Me detuve cuando llegué a la puerta de mi habitación. Saque la tarjeta magnética para pasar por la puerta. Sin embargo, Paula detuvo mi mano.

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