Diana.
— Mi amor estás segura de querer dormir conmigo, yo no creo poder solo dormir.— Dijo Leandro jadeando en mis labios.
— Quiero dormir y despertar todos los días en tus brazos, mi amor, hazme tuya.— Dije y cuando abrí mis ojos estaba en la cama con su cuerpo encima del mío, los ojos de Leandro me veían fijamente como si quisieran profundizar en lo más adentro de mí.
— Mi Amor, te he deseado desde hace mucho y por fin serás mía.— Dijo y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.
Sus besos eran suaves, pero también apasionados, sus manos recorrieron cada parte de mi cuerpo y yo solo jadeaba, el placer que él me causaba era innegable, poco a poco fue bajando hasta llegar a esa zona tan delicada e íntima que las mujeres poseemos y me dio vergüenza que descubriera cuan babeada estaba en ese preciso momento.
— Relájate mi amor.— dijo y automáticamente mi cuerpo cedió.
Bajo con delicadeza mis bragas y mientras lo hacía me daba mis piernas y así fue hasta que estás estuvieron lejos de mí.
Se sumergió de lleno como animal, disfrutando algún manjar exquisito, quería gritar, llorar, reír, no sabía exactamente cuántas emociones me embargaban en ese momento, su lengua era la protagonista, era feroz, audaz, yo solo jadeaba y gemía, puse mis manos en su cabeza y lo empujaba aún más hacia allí se sentía delicioso, pero yo quería más y más, mi cuerpo temblaba, en mientras saltaban Miles de corrientes y el escalofrío seguía haciendo estragos en mí.
— Mmm Leandro ah, ah, mmm.—repetía sin parar, este hombre me estaba haciendo tocar el cielo y no hubo necesidad que usará sus dedos, explote en un maravilloso orgasmo y este seguía allí, al parecer quería limpiar todo rastro en mí de lo que había pasado y así lo hizo con su boca desapareció todo resto del placer que me acababa de dar.
— Leandro, eso fue increíble.— Dije cuando llegó a mis labios y me besó, luego al separarse y mirándome fijamente dijo.
— Amor quiero que hoy sea un antes y un después en nuestra vida, quiero que cuándo recuerdes la palabra pasión y amor solo se venga este recuerdo a tu cabeza.— Sus palabras me tenía como idiota, este hombre causaba en mí sensaciones extrañas.
Se prendió de mis pechos como pequeño becerro a su madre y qué maravilloso era aquello, a cada succión que hacía yo le pedía más estaba fuera de mí.
— Amor, más fuerte, por favor. Mmm sí mmm.— Mis jadeos eran fuertes, Leandro me veía y se reía.
— Me encanta tenerte así y que sea yo quien provoque esa reacción.— decía y yo seguía perdida en el deseo.
Dejo de un lado a mis amigas y bajo sus manos lentamente por mis piernas las abrió y observaba deseoso, me miró a los ojos y antes de que preguntara asentí, era mucho tiempo sin estar con alguien más de un año, entro lo más delicada entre posible, pero igual dolió solo un poco, el placer me inundo minutos después cuando mi Ogro bello empezó a hacerse paso en mí entraba y salía mientras sus manos recorrían mi piel, al mismo tiempo me besaba y entre besos había un jadeo, un te amo un no me dejes jamás.
El deseo lo invadía y el apodo le quedó perfecto, era otro, más feroz, más audaz, sus embestidas eran muy fuerte y mis gritos no se hicieron esperar, me encantaba, me gustaba y mucho esto era algo indescriptible me sentía en un limbo de emociones donde solo estábamos ambos y en mi cabeza retumbaban sus gruñidos.
Me giro dejándome a gatas y el placer tomo otro significado, esto era la gloria.
— Leandro, Leandro, más mi amor, más mi vida.— decía desenfrenada, ya no era yo misma.
Leandro me daba estocada tras estocada, sus gruñidos eran únicos.
— Eres hermosa y eres mía mi amor.— dijo llegando y haciéndome llegar al clímax a mí también.
—Lo hicimos aquí por qué mi deseo era incontenible y el tuyo igual, pero vamos a nuestra habitación, allí dormiremos de hoy mi reina.— dijo y yo sonreí.
Fuimos a nuestra habitación y no recuerdo bien cuántas veces hicimos el amor, Rafael se despertó y como siempre él lo fue a calmar, luego de eso no lo volvió a hacer, regreso conmigo, seguimos nuestra faena, lo que quedó de noche y parte de la madrugada hasta caer rendidos a de tanto placer.
— mi amor si por mí fuera no te soltará, pero debes descansar, así que vamos a dormir.— dijo y yo sonreí.
— Te amo mi amor.— dije y él me besó.
— Me encanta escuchar eso mi amor, saber que soy tu amor me enloquece.— dice pícaro.
— Eres mi amor, mi dulce ogro.— Dije y río.
— Sabes odio cuando Laila me llama así, pero por alguna razón me encanta que tú lo digas.— dijo volviendo a besarme.
— Mi ogro, mío y solo mío.—
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Updated 29 Episodes
Comments
Marinas Rivas
uff
2025-03-01
0
lisbeth mijares
🔥🔥🔥🔥🔥
2025-01-26
1
Rosa María Corrales Pèrez
Que bien que estén juntos y se olviden de todos Leandro y Diana
2025-01-24
2