Diana.
— hola diana cómo estás, mira traje esto y esto para celebrar tus logros.— dijo Laila entrando con una botella de vino y una de jugo.
— trajiste una botella de vino para celebrar — dije levantando una ceja.
— noo está, es para mí para ti solo el jugo, Amelia estuviste genial, llevas cuatro meses en la empresa y has hecho más que todos los diseñadores juntos.— dijo feliz chocando mi vaso de jugo con su copa.
— debo darle las gracias a tu padre y a ti por darme la oportunidad y confiar en mí.— dije sonriendo y ella negó e hizo un gesto con su mano.
— Nah no debes agradecer mi sobrino y ahijado tiene a la mejor madre de todas y a la más talentosa, dijo y reímos mi panza está grandota tenía siete meses de embarazo y la verdad me estaba yendo muy bien, tenía un techo un muy buen sueldo, casi puedo decir que soy de la alta sociedad y solo es por ahora por qué Laila dice que cuando haga mi desfile en dónde soy oficialmente la socia de ellos seré famosa y eso me aterra no quiero que me conozcan, pues, sé que Edgar no me está buscando yo no le importó, pero si me quiere quitar a mi bebé, eso no lo soportaría.
— Laila sabes uy bien a lo que le temo, no quiero que me quiten a mi hijo.—
—Y nadie te lo va a quitar mejor cuéntame de una vez que fue lo que te pasó confía en mí.— dijo y le conté todo cada palabra, cada desaire que me hizo, cada humillación, ella quería partirle la botella en la cabeza, yo llore sé nuevo por Edgar, pero está vez en cada lágrima salía la opresión de mi pecho estaba aliviada había sacado eso que me oprimía.
Al terminar mi historia ella me abrazo y dijo que nunca dejaría que ese animal me quitará a mi bebé, que ahora más que nunca debía volverme famosa para demostrarle que sí pude y que ya nos la misma chica que se deja manipular.
Día con día me esforzaba en mi trabajo, yo dejaba mi todo en cada diseño, yo quería que ellos se sintieran orgullosos de mí, quería que mi hijo se sintiera así cuando creciera, venía un desfile donde me daría a conocer y esa era en cuatro meses, la empresa estaba en lo más alto y todos quería conocer a la diseñadora, pero simplemente se les decía que en cuatro meses en la gran pasarela donde se enfrentarían las más grandes marcas.
— Diana amiga como te sientes te ves pálida.—
— Laila es en serio, estoy bien, no te preocupes, solo tengo un pequeño dolorcito, pero es lo de siempre tu tranquila.— le digo a Laila que me está viendo que me siento un poco mal.
— Noo, no, yo mejor no voy a la gala, me quedo contigo, ya estás en las treinta y nueve semanas.— Dijo queriéndose quedar.
— vamos, estoy perfecta, el pequeño bebé está bien.—
Digo acompañándola hacia la puerta.
— no sabes si es varón o niña o dos o tres no sabemos.— Dice riendo mientras se despide.
Yo sigo con mis dolorcitos, pero el doctor me dijo que el bebé no nacerá todavía, no sé si es niña o niño por qué quiero que sea sorpresa o uno o dos como dice Laila.
Ya es bastante tarde, son las once de la noche y me ataca el hambre, así que decidí ir a la cocina por algo de comer, consigo flips y los vacío en un plato hondo de vidrio, le agrego Nutella y algo de leche y me dispongo a comer cuando la puerta se abre, entonces pienso que rápido termino la velada, sigo comiendo sin prestar atención por qué cuando vea lo que estoy comiendo me lo quitará para comérselo ella como siempre.
Siento que viene hacia la cocina y me apresuro a comerme mi bocadillo cuando.
— Quién eres tú y que haces aquí — dice asustándome un hombre muy guapo, de piel clara, alto como de un metro noventa, ojos grises azulados, labios perfectos, un cuerpo de infarto y su cabello castaño con destellos rubios, quedo impactada que hace este hombre aquí.
— No tú quién eres y que haces en mi apartamento.— digo cuando recobro mis sentidos.
— tu apartamento, perdón, pero este es el apartamento de mi hermana.— dice y pienso este es el ogro.
— oh perdón, tú debes ser el hermano de Laila, este apartamento es mío ahora, no te avisó al parecer.— Digo un poco apenada.
— Si soy su hermano y tú eres.— pregunta el chico muy serio.
_— Soy amiga de Laila Diana Bernard.— dice y él frunce el ceño.
— Y si eres su amiga a ver cómo me llamo yo.— pregunta y abro los ojos y luego hago una cara como de disculpas.
— Lo siento, habla mucho de ti, pero no dice tu nombre, se refiere a ti como hermano.— digo y él hace un gesto como de que me agarró la mentira.
— Tú quieres que crea, que vives aquí en apartamento de mi hermana y no te ha dicho mi nombre... sabes que creo que mientes.— Dice y me levanto molesta, él se queda viendo mi barriga y luego me mira a mí
— Oye, no te permito que me digas mentirosa, es cierto no dice tu nombre y tu papá el señor Rafael te dice hijo, no tengo la culpa que Laila se refiera a ti como el ogro y ya veo por qué.— Digo molesta y luego me arrepiento fui grosera con él.
Él suelta una carcajada y habla.
— Si eres amiga de Laila, solo se lo dice a sus amigos, disculpa por desconfiar, soy Leandro Bernocchi un placer.—dijo estirando la mano, yo le estire la mía.
— Es un placer— dije ya más amable.
— lo siento, vine por qué estoy muy cansado y este apartamento se me hizo más cerca, pero ya me retiro.— Dijo tratando de irse.
— De ninguna manera quédate, hay más habitaciones, ve y dúchate mientras te preparo algo de comer.— él sonrió y se retiró al baño.
Cocine unos deliciosos canelones de carne y los tuve listos, cuando el bajo.
— mmm, que es ese aroma tan delicioso, esa es mi cena, muchas gracias.— Dijo sonriendo sentándose en la mesa.
— Bueno, te dejo en tu casa adiós.— Dije, pero me detuvo.
— Me vas a dejar cenando solo, que mala anfitriona eres— Dijo sonriendo.
—Está bien, te acompaño, pero con tiramisú, ya yo cené.— Dije y él se rio y negó.
— y cuéntame cómo conoces a mi hermana y a mi padre— pregunto curioso el joven ogro.
— Bueno, llegué a este país y empecé a trabajar en la cafetería de tu padre, luego se enteró de que estaba embarazada y de que estudiaba diseño y me contrató.— Dije y él abrió los ojos en modo de sorpresa.
— Ya decía yo, que tu apellido me sonaba, tú eres la nueva diseñadora estrella.— dije y me sonroje.
— no es para tanto, solo hago mi trabajo lo mejor que puedo.— dije y él asintió.
— y cuéntame el papá del niño vive aquí contigo.—pregunto él, yo bajé mi mirada y negué con mi cabeza.
— no y que no viven juntos, digo si no es mucho abuso.— Dijo y negué de nuevo.
—No es abuso, el padre de mi hijo y yo nos divorciamos hace ocho meses.
— Puedo preguntar por qué.— Asentí y contesté.
— Yo solo era... Un contrato de cinco años y listo, solo uno de los dos amó en esa relación, pero al regresar su amada preferí retirarme.— dije respirando profundo como tratando que no me doliera y la verdad era que casi no lo hacía.
— Lo siento, fui muy imprudente, lo lamento mucho, pero por él creo que fue un tonto.—rio y me da un fuerte dolor y me agarró mi barriga.
Leandro se asustó y me llevó en su auto a un hospital, ese día Leandro sostuvo mi mano, un completo extraño fue quien me acompaño a darle la bienvenida a Rafael a este mundo.
— una más, señora, usted puede vamos, puje.— Decía el doctor.
— Tú puedes hermosa, vamos, puja, yo estoy aquí contigo y no me iré puja, vamos, eso así es una más.— decía Leandro tomando mi mano.
— Ahhhh.— seguido a eso se escuchó el llanto de mi hermoso Rafael.
— felicidades, señores, son padres de un hermoso varón.—
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Comments
Tatiana/Tate
Preferiste retirarte... sí, después de andar rogando por meses y acostarte con él -ebrio- sin al menos usar el plan B 😩 pero bueno, omitamos esa parte 🤣
2025-02-04
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Rosa María Corrales Pèrez
Ya tiene quien va estar con Diana y es Leandro ya olvida a Edgar
2025-01-23
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Yngrid Vallejo
x lo menos ese Edgar lo va a sacar de la vida de diana es un patán
2025-01-01
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