Tras casi 30 minutos de camino el auto se detuvo en un lugar en medio de la carretera casi abandonada y tomo una bolsa de tela negra.
— Señorita, necesito que se ponga esto. Es por seguridad del señor Evan — Dijo el hombre. Mellea algo nerviosa tomo la bolsa y decidiendo confiar se puso la bolsa misma que evito que viese.
El hombre volvió a conducir y nuevamente pasaron casi 20 minutos para que lleguen.
Sin más terminaron por llegar hasta una enorme y muy hermosa mansion. Al llegar el hombre bajo del auto y le quito la bolsa a Mellea. Ella le agradeció muy amablemente.
El conductor le indicó entrar y Mellea no hizo más que obedecer entrando a dicha casa donde de inmediato se encontró con una mujer.
— Buenas noches. Debe ser la señorita Mellea — Dijo ella a lo que Mellea de primera se sorprendió de que supieran su nombre.
— Ah si... Un gusto.. — Dijo Mellea con una amable sonrisa.
— Un placer, por favor suba al tercer piso, gire por el primer pasillo a la derecha y después a la izquierda. Ahí estará la oficina del señor Evan — Dijo la mujer.
— Oh claro... muchas gracias — Dijo Mellea mientras comenzaba a caminar siguiendo las indicaciones que le había dado aquella mujer.
Mellea comenzo a subir los escalones mirando los detalles de dicha casa, siendo sincera, se veía bastante triste todo alrededor. Las flores en los floreros estaban secos, todo alrededor se sentía frío aunque muy bien aseado.
— ( No había estado en una casa así... desde que... )— Ni siquiera quiso pensar en esa persona, mejor volvió a concentrarse.
Llego al tercer piso y camino por los pasillos como la mujer le indico y ahi encontro una puerta entre abierta que dejaba salir algo de luz.
Mellea supuso que era ahí así que no lo dudo y camino hasta la puerta para asi dar dos golpes a esta.
— Adelante... — Sé escucho desde el interior, era él, Evan. Mellea abrió la puerta y entro lentamente para asi verlo revisando papeles mientras fumaba, toda la habitación apestaba a cigarro.
— Eres demasiado terco — Dijo Mellea.
Escuchando su voz, el cigarrillo se le callo de la boca y alzó la vista para asi verla.
— ( Se... cumplió...?)— Sé Preguntó él sin tener palabras.
— No crees... que... deberías de abrir las ventanas.. ¿no te ahogas aqui dentro?— Preguntó Mellea caminando hasta la ventana para asi abrirla y dejar salir todo el humo.
Evan recogió el cigarrillo y lo tiro a la basura para después dejar los papeles sobre la mesa y observarla.
— ¿Que haces aquí?— Preguntó él.
— Tú amigo me contrato. Ahora es mi deber cuidarte así que para empezar. Me llavare esto — Le dijo acercándose hasta su escritorio para tomar las cajas de cigarros y echarlas a la basura.
— Lamento eso... pero no es necesario... — Dijo él terminando por levantarse. Mellea de inmediato se acerco a el y toco su frente.
— estas sudando... tienes fiebre.... — Dijo ella para despjes limpiar con las mangas de su blusa todo el sudor posible.
— no es para tanto... pedire... que te lleven... a tu casa — Dijo el mientras le limpiaba.
— No me iré... o acaso quieres que de verdad me vaya?...— Preguntó ella. El se quedo mirandola y después desvio la mirada para negar con la cabeza.
Ella mostro una sonrisa y tras lograr convencerlo lo saco de aquella oficina para asi llevarlo hacia su habitación.
— Te preparare la ducha y pediré que te traigan de cenar si?. No cigarros y has el menor esfuerzo posible — Dijo Mellea caminando hacia la ducha de el.
Evan solamente le observaba de reojo, no hizo más que obedecerla y comenzo a quitarse el saco para después haciendo el menor esfuerzo posible quitarse la camisa.
Mellea termino regresando y al verlo se acercó hasta el.
— Ven te ayudo. — Le dijo ella. El no hizo más que obedecer y se puso de pie para asi comenzar a quitarle la venda.
Mientras lo hacía Evan no paraba de mirarla y ahí también recordo lo que había visto esa misma tarde.
— ( ¿Cuánto daño te habran echo?... Lo que me impresiona... es tu fortaleza... Sigues siendo tan alegre y tan amable... ) — Era lo que el pensaba.
Finalmente acabó de quitar la venda y después miro la herida.
— No vayas a tocar la herida, yo la limpiare... parece que se abrio un poco... Te quieres morir o por que no te cuidas?— Le dijo ella para así ayudarlo a ir al baño.
— Solo es una herida pequeña... — Dijo él.
— Y las heridas de tu rostro también eran pequeñas...?— Preguntó ella a lo que el solo se detuvo. — Esas heridas no tuvieron buena cicatrización.. por eso quedaron esas marcas...— Le dijo ella. El solo se quedo en silencio teniendo recuerdos logrando salir de ellos cuando esta le tomó de las mejillas. — Yo te voy a cuidar... pero no puedo hacerlo sola. — Le dijo ella.
Evan asintió al tenerla tan cerca y después Mellea le ayudo a entrar en la ducha para después salir de esta. Afuera estaba una sirvienta por lo que amablemente le pidio que por favor este al pendiente de el.
Mellea termino bajando a la cocina con la ayuda de las sirvientas que le indicaron el camino. Ahí la amable mujer que parecía ser la encargada de la casa le dio permiso de hacer las cosas y Mellea no dudo en cocinar algo para el.
Termino por preparar una ensalada, una pasta ligera y un filete de salmón junto con un jugo de manzana. Una vez listo toda la comida subió de regreso a la habitación con la bandeja de comida en manos.
Al entrar a la habitación pudo verlo saliendo del baño con una toalla amarrada a la cintura.
— Bien que terminaste. Deja te ayudo a vestirte ya traje tu comida — Le dijo Mellea dejando la bandeja sobre una mesita para asi acercarse hasta el y ayudarle a sentarse en la cama. — ¿Tu ropa?— Preguntó Mellea.
— Tercer armario — Dijo el.
Mellea camino hasta dicho armario y ahí encontró un montón de ropa, busco entre esta ropa apta para el y después de tenerla camino hasta el para asi ponerla sobre la cama.
— ¿No hay otra cosa?— Preguntó él.
— Es la única pijama que encontré — Dijo ella.
— Esa no... — Dijo él
— ¿Por?. — Preguntó Mellea.
— Fue un regalo de Angelo para burlarse de mi... — Dijo él
— Pero si esta bonita. — Dijo para asi desdoblarla. — Tiene dinosaurios!— Dijo esta sonriendo.
Viéndola asi el termino accediendo a su propuesta y el se puso su bóxer para después dejar que Mellea le ayude a ponerse el pantalón y la camisa. Una vez echo Mellea acercó la mesita a el y ahí le dio el tenedor para que comience a comer.
— ¿Preparaste... esto?— Preguntó él.
— Así es. — Le dijo élla.
— No me gustan los vegetales — Dijo el apartando la ensalada.
— Ah... a ver bebe. Dame esto — Le dijo arrebatando el tenedor. — Comerás todo — ...
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 80 Episodes
Comments
Margarita Manrique
La bolsa sea quito el chófer cuando llegaron a la mancio
2025-02-03
0
Yolanda Vaca
Autora porque describiste la mansión si todavía no le habían sacado la bolsa de la cabeza ???😂😂
2024-08-31
2
Maria Laura Perez
todo bien solo falta que aparezca la zorra y el ex marido, debe aprovechar esta amistad y pedirle que lo hagan desaparecer pero sufriendo como lo que es un monstruo 🤜😡😡
2024-06-21
1