14 MESES DESPUES...
Ahora las cosas eran completamente diferentes para Mellea. Ahora era feliz de alguna forma. Había logrado dejar muchos de sus traumas y ya podía salir con tranquilidad.
Durante esa mañana se levantó tras escuchar el despertador un bostezo salió de su boca y así salió de la cama caminando hacia la ducha.
— Aah... estoy muertaaa....— Dijo ella caminando hasta el baño.
Ahora hasta la decoración de la casa era diferente. Muebles nuevos, paredes pintadas, plantas y alegria por todos lados. Simplemente era como Mellea, completamente renovada.
Tras darse un baño logro despertarse más y se vistio para ir hasta la cocina y prepararse un desayunó rápido.
— Carajo ya es tarde — Dijo esta mientras comía lo más rápido posible.
Apenas acabo fue al baño y lavo sus dientes para después tomar su bolso y salir de casa cerrando con llave. Salió y comenzo a correr por la banqueta hacia el centro del pueblo.
Apenas dieron las 7 de la mañana llego a la cafetería donde trabajaba y algo agitada se acerco a la encargada.
— Mellea, por dios, te dije que estuvieras 15 minutos antes — Le dijo la encargada.
— Perdón... se me pegaron las cobijas — Dijo Mellea agitada.
— Olvídalo, rápido arréglate y sal atender las mesas. — Le dijo la encargada.
Mellea corrio hasta los vestidores y se cambio a su uniforme para asi salir y comenzar a atender algunas mesas a lado de su compañera Rose.
Tras varios minutos el trabajo se mantuvo constante y después de un corto tiempo entro a la cafetería un grupo de hombres estando al frente de estos uno que se distinguía por su gran tamaño y un rostro frio y lleno de cicatrices.
Rose al verlo no quería ir a atender la mesa cuando estos tomaron asiento y después de unos segundos Mellea apareció.
— Ya vine...— Dijo ella mientras sacudía sus manos.
— Mell!... te toca atender la mesa 3. — Le dijo Rose dándole los menús.
— Oh.. ahm vale?— Le dijo Mellea confundida al ver la mesa. No le dio importancia y solamente tomo los menús y salió hasta la mesa.
Al llegar a esta dejo los menús en manos de los hombres y saco una pequeña libretita de notas.
— Buenos dias, espero estén teniendo una bella mañana, ¿que les ofrezco?— Preguntó Mellea amablemente.
— Por favor deme un café helado y una rebanada de Pay de Limón. — Le dijo uno de ellos.
— A mi deme un café triple solamente — Dijo otro.
— Yo quiero un café amargo y un pastel de Selva Negra — Dijo otro. Mellea anoto todo y después dirigio su vista a aquel notorio hombre.
— ¿Para usted que sera?— Preguntó Mellea con una sonrisa.
El hombre le miro notándose lo serio y frío en el y después miro el menú sobre la mesa para después observarla.
— Traeme... Un café turco. — Dijo él. Mellea apenas lo escucho, el no hablo muy fuerte pero fue lo suficiente para entenderlo.
— Un.. café turco! Anotado. ¿Solo eso?— Preguntó recogiendo los menús.
El asintió una sola vez con la cabeza manteniéndose de brazos cruzados. Mellea sonrio y recogió los menús y después se retiro para ir a la barra.
— Que miedo da ese hombre — Dijo la dueña estando en la barra para asi comenzar a surtir los cafés.
— ¿Miedo?— Preguntó Mellea confundida.
— Claro que si... míralo. Ese hombre debe ser un monstruo — Le dijo la mujer en voz baja.
— Si viene un chico guapo y amable creerás que es un santo?— Preguntó Mellea risueña mientras preparaba el café turco.
— Claro que si. Son los ejemplos de grandes caballeros — Le dijo ella.
Muchos recuerdos vinieron a Mellea, trago grueso y después termino de preparar el café turco.
— Sigo sin entender... como preparas ese cafe?... Ni yo con tantos años lo he sabido hacer bien — Le dijo la mujer.
— Jajaja, con gusto te enseño!— Le dijo Mellea.
Después de preparar todo, Mellea puso todo en una bandeja y después salió de la barra para asi ir hasta la mesa de los hombres.
— Bien bien aquí están sus pedidos!— Dijo Mellea mientras dejaba la bandeja en una esquina de la mesa y comenzaba a repartir los pedidos. — Un café helado y una rebanada de pay para usted — Le dijo al primer hombre dándole su orden.. — Un delicioso café triple para usted que por cierto las galletitas ya vienen incluidas — Le dijo al segundo. — Un café amargo y un pastel de selva negra para usted — Le dijo al tercero. — Y, un café turco para usted. — Dijo Mellea dejandole cerca a el el café. — Listo, cualquier cosa pasaré en un momento — Les dijo Mellea.
Los hombres le agradecieron exceptuando por ese sujeto y después Mellea se retiro a seguir atendiendo mesas.
Pasando algunos minutos Mellea regreso a la mesa de los hombres para preguntar si algo hacia falta y justo en ese momento un grupo de jóvenes entraron al local. Mellea se les quedo viendo pues ya sabía a que venían.
— Rose!!— Grito uno de ellos alterado. Era el novio de Rose.
— Q-que haces aquí...?— Le pregunto Rose acercándose a el.
— Donde carajo te metiste maldita perra!?— Le dijo él tomandola por el cuello.
— Por fvr... de-jame..— Le dijo Rose tartamudeando.
La dueña de inmediato intento llamar a la policía sin embargo viendo a los hombres en aquella mesa se detuvo. Mellea mirando esto solamente trago saliva, los abusos de Alessandro llegaron a su mente y sin más solamente se alejo de aquella mesa para ir hasta los jóvenes.
— Por favor... Suéltala. No la trates así — Le dijo Mellea.
— Tú no te metas Zorra. — Le dijo él hombre terminando por soltar a Rose para asi acercarse a ella.
Mellea nerviosa comenzo a retroceder mientras el se acercaba hasta que por fin terminó por tomarla de la cintura.
— Jamás había visto a alguien tan bonita...~ eres toda una joya — Dijo el.
— Suelteme — Le dijo Mellea comenzando a empujarlo.
— Shh~... mejor por que no me acompañas por unos tragos?— Le dijo él mientras le tomaba del mentón con fuerza queriendo besarla.
— N-no!... sueltame...!— Le dijo ella algo asustada intentando luchar contra su fuerza.
Justo en ese momento aquel joven fue sorprendido, Mellea termino libre y después miro una extraña escena frente a sus ojos.
El mismo sujeto de la mesa tenia al hombre por el cuello la diferencia de tamaños ahí fue clara pero lo que más fue notorio fue aquella mirada llena de rabia en el.
— Si una mujer dice que no... es NO — Le dijo él terminando por lanzarlo al suelo. Los jóvenes parecían reconocer a aquel sujeto y asustados terminaron por salir del local.
Mellea bastante agitada termino por acercarse a aquel sujeto.
— G-gracias. — Dijo Mellea.
El sujeto siquiera le miro, solamente levanto su mano entregandole varios billetes grandes que pagaban la suma de todos los hombres.
— Ah... deje... le doy su cambio. — Dijo Mellea corriendo hasta la caja.
Los hombres terminaron irse de aquel lugar y para cuando Mellea regresaba con el cambio estos solo ya se habian ido...
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Comments
Mercedez Peréz
así es todo lo que brilla no es oro así es estela
2024-10-24
0
Estela Aguiar
no todo lo que brilla es oro incluso en las personas
2024-09-05
2
Jessica Flores
Exactamente, es como el villano y "el príncipe azul". Aveces el príncipe es el malo y el villano es el bueno
2024-07-23
2