Diario I

El viento frío rozando su rostro que sacó levemente por la ventanilla del vagón, la estación a medida que avanza el tren desapareció por completo, miró hacia atrás con tristeza dejando su corazón en San Carlo, su cabello revoloteando por su rostro que una solitaria lágrima se deslizó por su rostro, su corazón se encogía de tanta tristeza y solo pensó en Amelia que lo esperaría...

¿Será que el día se hizo según aquella dolorosa despedida? ¿Por qué todo tiene que estar en nuestra contra? Tardé demasiado para confesar mis sentimientos y ahora esto sucede...

No importa la distancia o donde esté el corazón, ¿pueden cambiar los sentimientos de una persona o seguirán siendo los mismos cuando regrese?

La guerra cambia muchas cosas y esto se notaría tarde o temprano.

Desde que el tren desapareció a lo lejos y dentro de él, dos de las personas más importantes de mi vida, la tristeza se apoderó de mí, no solo eso, el aire helado arrastrando esa tristeza y esparciendo por todos lados... Es contagiosa y duele mucho.

Sentí que me habían quitado una parte de mí. Las noches sin poder dormir me abrumaron los primeros días de su partida...

Se llevaron a todos los hombres y los mayores se quedaron esperando como las mujeres, los que se quedaron por un impedimento por su edad se sintieron inútiles ya que los más jóvenes se fueron a la guerra con una larga vida por delante.

La guerra no tuvo piedad, destruyó todo a su paso, las zonas fronterizas con Aves estaban cediendo y ocupadas militarmente por el reino enemigo, las primeras regiones fronterizas ocupadas por el enemigo fueron Artemisa y Toulouse, que sufrieron grandes destrozos en sus capitales y pequeños pueblos fueron sometidos por el yugo de Aves...

Tuvimos que aceptarlo en silencio, mientras todas estas atrocidades ocurrían en el sur del país, nuestros hermanos patriotas morían a manos del enemigo; Mientras un frente nos atacaba, el otro país vecino se apresuró a aprovechar la delicada situación de Cantabria y nos declaró la guerra en el norte del país.

En solo tres meses pasó todo esto...

Desde que parte de mi familia se fue, la casa no era la misma, los días eran largos y aburridos, no tenía ganas de hacer nada hasta que una mañana mi mamá volvió del pueblo y me compró un hermoso diario de cuero con lindos adornos donde tenía grabado en la pasta.

...El diario de Amelia 💖...

Fue un regalo para levantarme el ánimo.

Ana: Para que no te aburras más, te compré este diario, escribe lo que quieras, cariño.

Amelia: ¿Un diario? (Nunca usé uno...) ¡Es hermoso! ¡Gracias mamá! *lo toma*

Ana: De nada, ahora ve a escribir tus secretos, adelante.

Amelia: Si, espero poder escribir todas las cosas buenas que me han pasado en la vida!

Ana: Sólo las cosas buenas?

Amelia: Por qué no?

Ana: Es solo que creo que sería más realista si incluyeras los momentos tristes también, le daría más vida, como no decirle a Lehan cómo te sientes, antes de que se vaya.

Amelia: *Avergonzada* ¿¡Eh!? ¡¿P-pero de qué estás hablando?! ¡¿No sé lo que estás diciendo?!

Ana: Crees que no me doy cuenta de que te gusta, nena tengo experiencia y te confieso que me molesta un poco porque no me dijiste... soy tu mamá y puedes contar conmigo.

Amelia: Sí... [Pensé que era discreta con mis sentimientos... ¿Cómo supo que me gusta Lehan? Tan obvia soy?]

Después de recibir el diario, Amelia fue a su habitación, sonrojada por las palabras de su madre, y colocó el diario sobre su escritorio.

Sacó pluma y tinta para empezar a escribir su vida personal.

Se mantuvo entretenida toda la tarde escribiendo hasta que llegó su cumpleaños número 8, ese cumpleaños fue el mejor que había tenido, un momento muy especial fue la entrada al duodécimo mes del año donde todos los niños esperaban con mucha alegría la llegada de la navidad , y Navidad en San Carlo, la Nochebuena se pasa con una gran reunión entre la comunidad, todos contribuyen a la celebración con comida, bebida, adornos para celebrar el nacimiento del niño Jesús.

Las calles de San Carlo estaban adornadas con hermosos adornos, colocados de acuerdo a la época navideña, las calles llenas de gente que quería comprar regalos para sus familias y un gran árbol de Navidad en la plaza central del pueblo, ese árbol estaba en pie desde la fundación del pueblo.

Un mes donde surgirían muchos cambios en la vida de todos...

En estos tiempos navideños no solo se celebraría la Navidad, sino el cumpleaños número 8 de Amelia, quien estaba muy emocionada, como todos los años sus padres siempre le regalaban cosas en su cumpleaños y este año quería una muñeca que había visto en la repisa de juguetes en una tienda del pueblo, una muñequita de cabellos dorados con ojos verdes y un lindo vestido de encaje.

Sus padres disfrutan de la alegría de su hija y ver su sonrisa siempre los llenaba de felicidad.

Aquella niña por más pequeño y sencillo que fuera el regalo que le dieran le generaba mucha felicidad ya que sabía que se lo entregaban con mucho amor y cariño.

Caminando por la nieve con su padre y su madre por el pueblo, cada uno de la mano de la niña que saltaba por los agujeros del suelo nevado, fueron a la tienda "Lady Doll Catherine", una tienda especial para muñecas ubicada en la esquina de la plaza central del pueblo.

Amelia: *Saltando por las pisadas de sus padres* Tarara, Tarara, la la la, tin, tin , tin, ton, ton...

Ana: Jajaja.

Jack: La cumpleañera está tan contenta que brincaba de felicidad.

Ana: Ya sabes que muñeca quieres verdad hija?

Amelia: Si, es una muy especial que llevará mi nombre, además se parece mucho a mi *Mira adelante* Ésa es la tienda, vamos!

Al ver la tienda, Amelia tiró de las manos de sus padres y aceleró el paso para llegar más rápido.

En la entrada de la tienda, la niña miró de cerca el estante de exhibición fuera de la tienda, pero no pudo encontrar lo que buscaba y entró.

Sonó la campanilla cuando abrió la puerta y rápidamente entró Amelia y buscó la muñeca, no era la única que buscaba muñecas de porcelana ya que había otras niñas dentro de la tienda buscando muñecas, hasta que la pequeña encontró a una amiga suya y la muñeca que quería.

Amelia: Florentina buenos días!

Florentina: Buenos días Amelia , no esperaba encontrarte por aquí.

Amelia: Yo tampoco, vine a buscar la muñeca que tienes en tus manos, no tenía idea de que teníamos los mismos gustos *Sonríe*

Florentina: *Incómoda* Si, claro.

- Florentina, hija, vámonos.

Florentina: Voy madre! Tengo que irme, con permiso.

Al llamado de su madre, Florentina hizo una pequeña reverencia y salió de la tienda con la muñeca.

Amelia: Si que tenía prisa.

Ana: Hija, ¿encontraste lo que buscabas? ¿Quieres que te ayude a encontrarlo?

Amelia: Lo encontré pero llegamos muy tarde, la hija de los Muller ya lo había comprado, tal vez el gerente de la tienda tenga otra, preguntemos.

Se dirigen a la barra donde atienden y preguntan el tipo de muñeca con detalle, pero lastimosamente aquella muñeca era la única disponible y Amelia salió desanimada del lugar.

Ana: No te pongas triste, habrá otra oportunidad de comprar una igual.

Jack: Exacto, cuando vaya a Whisper te traeré una muñeca como la que quieres.

Amelia: Está bien...

El cumpleaños de la pequeña Amelia se llevaría a cabo en la casa de pueblo que recientemente compró su padre para facilitarle a su hija ir al colegio y no tener complicaciones como la vez anterior.

/Capitulo 9 y 10/

Los invitados no tardaron en llegar, por las invitaciones que envío a sus supuestas amigas, ninguna asistió más que las personas que ella conocía, no había con quien jugar hasta que entró Lehan con su abuela que estaba en silla de ruedas.

Entonces ella se acerca feliz a recibirlos con un cortes saludo, empezando por la abuela y terminando con Lehan quien escondía algo por detrás de él.

Amelia: *Curiosa*

Lehan: *Nervioso* Eh... Ésto es para tí, espero que te guste.

Amelia: *Sorpresa* Para mí! Gracias.

Al recibir el regalo con un lindo papel estampado y un lazo rosa, desató el lazo y al abrir la tapa encontró un hermoso mariposario con 4 tipos de mariposas.

Amelia: Es muy hermosa, muchísimas gracias! *Lo saca de la caja* Wow, son muy coloridas.

Lehan: Creí que no te gustaría, después de todo son insectos y a las niñas les asustan los bichos, sobre todo las arañas.

Amelia: A mí me gustan las mariposas, pero las arañas dan terror.

- Niños vengan, vamos a cantar el feliz cumpleaños.

Reunidos en la sala y Amelia en el centro de la mesa, toda su familia incluidos sus abuelos se reunieron y comenzaron a cantar, ella siguió sonriendo y apagó las velas, después de lo cual Ana cortó el pastel de chocolate.

El ambiente era muy animado y la protagonista del evento terminó con dolor de estómago por comer mucha torta y dulces.

- Propongo un brindis por el cumpleaños número 8 de mi nieta y que tenga una vida llena de bendiciones.

Terminando las palabras del abuelo, todos brindaron y tocan música del tocadiscos para amenizar el ambiente y comenzaron a bailar un vals.

- Vamos Lehan saca a bailar a la cumpleañera.

Lehan: Abuela no... Sería muy vergonzoso, además no se bailar.

- Inténtalo, sé que bailas muy bien, Amelia está sentada sola y viendo como bailan los adultos, invitarla a bailar para que se lleve un lindo recuerdo de su primer baile.

Ante la insistencia de su abuela, Lehan se acerca a Amelia y le extiende la mano para invitarla a bailar, a lo que ella se sorprende al igual que los adultos que emergen de la pista de baile.

Amelia: *Sorprendida* [¿Me está pidiendo Lehan que baile? ¿Esto es real? Parece un príncipe como en el cuento de la bella durmiente cuando la invita a bailar...]

Lehan: *Sonrojado* ¿Quieres bailar si o no? Mi brazo se cansa.

Amelia: Sí.

Entonces la pequeña Amelia toma su mano y la lleva a la pista de baile, con una reverencia comenzaron a bailar.

Fue un hermoso recuerdo para ella ya que queda grabado en su memoria de su primer baile, bailaba algo torpe pero eso llenaba a todos de ternura por la pequeña pareja de niños que bailaban.

Terminando la música se despidieron y Lehan se fue lo más rápido posible al lado de su abuela, le ardía mucho la cara, estaba muy rojo y esto le hizo mucha gracia a su abuela ya que ella podía percibir como estaba.

Jack: Así qué mí princesita me reemplazo por alguien más cómo compañero de baile.

Amelia: No papá, nunca.

Jack: Entonces está bella señorita me concede éste baile?

Amelia: Por supuesto!

Entonces Jack la invita a bailar, se posicionan, Amelia coloca sus zapatitos en los de su padre y comienza el baile entre padre e hija, para ella fue divertido bailar con su padre, ese día fue un recuerdo inolvidable para todos...

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Comments

Lluvia Ragne

Lluvia Ragne

Las madres saben muchas cosas.

2023-07-29

1

Unicornio magico🦄

Unicornio magico🦄

Que hermosos recuerdos

2023-07-16

2

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