7 AÑOS DESPUÉS
Mucho había pasado en la familia Ogayar. Mis abuelos ya estaban avanzados de edad y de alguna manera todo fue consumido y derrochado. Mis tíos se quedaron con lo justo para tener una vida digna, pero sin lujos y mi madre seguía exiliada en oriente. Solo podía verla por videollamada. Ella no quería que fuera a verla, nunca me exigió nada, solo que sea feliz.
Solía preguntarme por mi padre y le decía que no sabía nada. Le mentía, nunca le diría que ese esposo abnegado cambió de manera radical. Tal vez debí decirselo, ya que lo último que supe es que se lo llevó a oriente con ella.
Con 22 años, era una chica bien sociable, pero con poquísimos amigos de confianza, contados solo con una mano y sobraban dedos. Cualquier gusto por un chico duraba menos de 2 semanas, me aburría facilmente o hacían algo que no me gustaba y adiós. No creía en el amor, ese sentimiento tan frágil, bastaba un golpe fuerte y se venía abajo: como mis padres.
Para la familia de mi madre, llevaba una vida muy liberal, sin estudiar y de fiesta en fiesta. La verdad, solo atinaron la mitad. No quiero llamar la atención y por eso nadie sabe de mi doble licenciatura en ingenieria y computación en la MIT. Sin contar que soy mas virgen que Steve Carell en esa película, sí paro de fiesta en fiesta. Solo no cruzo un límite autoimpuesto, y no porque espero al amor de mi vida, sino porque es mi cuerpo y no pienso dárselo a cualquiera.
Vuelvo a mi cuarto de estudiante y entro en mi closet. Atrás quedó la niña confiada. Ahora todo lo tecnológico lo guardo con mucho celo. Muevo mis abrigos y empujo una pequeña ranura, con la presión sale una pequeña pantalla para reconocer mi huella digital, retina y voz cantando believer. Borré del registro el cuarto de al lado y es mi pequeño y consentido cuarto de juegos. Monitores en 2 paredes, 3 teclados y 1 pared con centro de datos. Mi bebé, mi engreído, donde la magia ocurre.
Ingreso a la web oscura y a algunos foros de ayuda. Llámenme Robina Hood, pero ayudo lo que puedo a esas personas que están por ser estafadas o apuñaladas por la espalda, como pasó con mi madre. Esta vez no doy oportunidad a que sean buenas personas y perdonen, como mamá, sino que expongo todo y listo. En la web oscura, mas específicamente en la página de los sombreros grises (son los hackers que pueden hacer cosas buenas y malas, cada quién gradua cuánto de cada una), hay un nuevo concurso. Parece que están muy aburridos, al igual que yo.
Sin importar el premio, que es jugoso, lo que llama la atención es la oportunidad de alardear tu pericia. La carrera es simple, dar una vuelta completa por todo el sistema del Pentágono, sin hacer saltar ningún cortafuego. El que llegue a la meta primero, gana.
Al inscribirme, lo veo y, mientras achico los ojos, susurro:
- Conde
Este tipo es insufrible. A cualquier cosa que me apunte, él va al equipo contrario y a pesar de que yo tengo mas ganadas a mi haber, siempre suelta "no es perder, se llama caballerosidad". No lo conozco, pero tiene algo que me deja chispando de energía; y eso me molesta.
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Comments
Nany🌻
Nueva lectora por acá 🙋🏻♀️...
se ve interesante la historia, me está gustando.!!
2024-10-23
1
Noeruart
Ella no se ha dado cuenta de que el Conde la busca y la está cuidando....de seguro se conocen 🤭🤔
2024-01-26
2
Francisca Alcantara
Interesante me esta gustando esta historia
2023-12-09
2