Cap. #10

Aurora de inmediato tomó una servilleta de tela y se acercó a limpiar a Paimon. El café especial había ensuciado su traje. Aurora pasó la servilleta de tela por el saco de Paimon, el café había caído cerca de su pecho.

Paimon sonrió al sentir el toque de las delicadas manos de Aurora sobre su pecho. Aurora se sonrojó al notar lo que había hecho por impulso y se alejó de Paimon entregándole la servilleta.

-Perdón, puedes limpiarte tú mismo. - Aurora dio la vuelta y se dirigió hacia la habitación de su hijo a toda prisa.

Paimon quería abrazarla y poseerla cuanto antes, pero había prometido a su pequeño que no intimidaría a su madre.

En los ojos de Lamya, ese instante se vio como un momento íntimo entre una pareja de casados.

Momentos después, Aurora volvió junto a su pequeño. Paimon se había limpiado el traje con su poder. Luego se dirigieron a abordar su jet privado.

Al abordar el jet, Paimon se sentó junto a Aurora y Lamya junto al pequeño Samael.

-¿Cómo aprendiste a preparar el café? - Paimon trató de entablar una conversación con Aurora.

-Cuando estuve muerta, estaba en el inframundo. La señorita que prepara el té del olvido tenía varias plantas y yo estaba haciendo tiempo para no irme. Así que le pregunté cuál de esas plantas podría darle energías aun demonio y ella me dio varias opciones. Después de volver, yo misma empecé a preparar té y encontré esa fórmula por casualidad.

-Quiero que lo prepares en casa todos los días. - Paimon le sonríe.

Aurora no sabía si él estaba sonriendo o enseñando sus filosos dientes para asustarla.

Pensamientos de Aurora: "Es tan guapo, pero cuando sonríe es tan aterrador." - Aurora suspira.

-Como ordene, señor. - Aurora habla tímidamente. - ¿Puede decirme qué sucedió con mi familia?

Paimon arruga la cara, solo de pensar en que fue engañado por ellos y quiere vengarse. Él le cuenta lo que sucedió a Aurora y esta se alegra de que su hermana y él no estén casados.

Paimon vio el cambio en ella al saber que él no se había casado con su hermana. Después de tanto charlar, Aurora tomó al pequeño en sus brazos y se durmieron. Lamya se quedó leyendo y Paimon aprovechó el momento y se fue. Tenía que arreglar algunas cosas para la llegada de ellos.

Antes de irse, Paimon le besó la frente a Aurora. Ella se dio cuenta de lo que Paimon hizo y fingió dormir, timidez y miedo a la vez.

Lamya quedó boquiabierta al ver el gesto de Paimon.

Mientras Aurora se dirigía a casa, su hermana Arianna se dirigía a encontrarla, decidida a llevarla a casa y usarla para volver con Paimon.

Arianna llegó a la casa que Aurora había dejado horas atrás y se encontró con una gran sorpresa. Los cazadores la estaban persiguiendo.

Media hora antes del aterrizaje del jet, Paimon volvió a aparecer junto a Aurora.

-¿Dormiste bien, hermosa? - Paimon preguntó entusiasmado.

-Sí, ¿ya estamos llegando? - Aurora preguntó un poco sonrojada.

-Cuando aterricemos no puedes soltarme o alejarte de mi lado - Paimon la miró serio. - Será caótico ahí abajo.

Unos minutos después, el jet aterrizó.

Paimon cargó al pequeño Samael en su brazo derecho y Aurora se aferró a su brazo izquierdo. Lamya venía detrás de ellos.

Un convoy los esperaba fuera del aeropuerto y una fila de guardaespaldas les abrió paso entre la multitud. Los periodistas tomaban fotos desde varios ángulos. Antes de salir, Paimon se detuvo a contestar varias preguntas.

-Señor Dagón, ¿el niño es suyo? ¿Qué edad tiene el bebé? ¿Por qué reveló su identidad hasta ahora?

-El bebé es mío, mi esposa estuvo enojada conmigo durante un tiempo y me negó su existencia, pero ahora seremos una familia y por eso los traje de regreso a casa. Mi pequeño heredero tiene tres años y medio. Estoy haciendo estas declaraciones para que se eviten los malos comentarios hacia mi familia.

Después de que Paimon terminó de declarar, subieron al auto y se dirigieron a la mansión.

Aurora estaba asustada y aún después de estar en el auto no soltó el brazo de Paimon. El pequeño Samael pudo notar el miedo en los ojos de su madre.

Samael abrió los brazos, se sentó en las piernas de Aurora, le dio un fuerte abrazo y pegó su frente con la de su madre.

-Tranquila madre, yo estoy aquí. Nada te puede pasar en mi presencia - El pequeño Samael sonrió felizmente.

-¿Te has comunicado con él así desde que nació? - Paimon preguntó sorprendido por esta acción.

-Sí, y gracias a ese toque mi bebé me dio la vida - Aurora abrazó a su hijo felizmente entre sonrisas.

Aurora se fue calmando gradualmente. El pequeño Samael volvió a dormirse, pero esta vez junto a Lamya. Ambos necesitaban recuperarse del ataque de los cazadores.

Después de llegar a la mansión, Paimon reunió a todos sus sirvientes y presentó al pequeño y a Aurora.

Muchas de las demonios no estaban felices, pues tendrían que respetar a Aurora y algunas se habían acostado con Paimon. Al principio pensaron que era Arianna, pero al notar el aura dorada que rodeaba a Aurora, se dieron cuenta de que eran diferentes personas, pero con el mismo rostro.

Algunas de las demonios que trabajaban dentro de la mansión no eran tan hostiles con ella.

Paimon llevó al pequeño Samael a su habitación, ya que el pequeño estaba exhausto, y luego dirigió a Aurora hacia la habitación donde ella se quedaría.

Lamya fue llevada a su habitación por otra de las demonios que sirven en la mansión.

Mientras tanto, con Paimon y Aurora...

-¿Por qué dijiste que soy tu esposa? - Aurora preguntó con miedo.

Los dos estaban sentados en la cama.

-Cuando te hice mía aquella vez, firmaste con tu nombre el contrato. También porque yo quiero y puedo - Paimon no es muy dulce al decir estas palabras.

Aurora se sintió intimidada por él.

-¿Dormiré sola en esta habitación? - Aurora preguntó nuevamente con miedo.

-¿Tú qué crees? Yo dormiré contigo y tú cumplirás con tu papel de esposa - Paimon habla en un tono amenazante.

Aurora toma una botella de plástico con un líquido transparente y se prepara para rociar a Paimon con ella.

-Tú le prometiste a mi hijo que no me tocarías si yo no quería. No puedes intimidarme o tocarme, mi hijo lo sabrá - Aurora habló con un poco de agallas.

-Si vas con el chisme, date por muerta - Paimon sonríe maliciosamente. - ¿Estás sacando las garras? Yo puedo hacer contigo lo que yo quiera, firmaste un contrato conmigo y otra cosa - Paimon se levantó y se acercó a la puerta. - Nuestro pequeño tiene que ir a casa mañana mismo, tiene que recuperar parte de su vitalidad. Ha pasado mucho tiempo fuera del infierno.

Paimon volvió hacia Aurora, la tomó de la barbilla y la besó. Aurora le roció un poco del líquido.

-¡Maldita seas, mujer!... Esto es agua bendita. - Paimon se enojó y le enseñó su verdadero ser.

Aurora no se asustó. Paimon aún no sabía que ella podía verlo en su forma original.

-¿Quieres que te arranque la cabeza? - Paimon trató de asustarla.

-No intentes darme miedo, tu verdadera forma la puedo ver desde que te presentaste y no me asusta. Además, puedo ver quién es un demonio y quién es humano, soy inmortal. El agua solo te calma, eres un principado del infierno. El agua bendita solo le hace daño a los demonios de bajo rango.

Paimon quedó anonadado por Aurora. Era la primera humana en no tenerle miedo a su forma original.

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Comments

Maria Angelica Muñoz

Maria Angelica Muñoz

jajajaja anda por cabron

2025-01-21

0

Joyce Gomez Navas

Joyce Gomez Navas

jajaj hay está
imágenes

2024-09-28

0

Mary Campos Angeles de Orrego

Mary Campos Angeles de Orrego

Interesante,muy interesante.

2024-07-29

2

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