Me eché talco, me puse el bóxer y un jogger verde, me coloqué una sudadera gris con el logo Adidas en la parte superior derecha, y unos zapatos de la misma marca y color de la edición 2021. Me coloqué el smartwatch en la muñeca izquierda, fui al baño, me peiné, me eché colonia de la que le gusta a mi mamá y me puse desodorante. Fui a la cama, tomé mi teléfono y lo puse en el bolsillo, ví la hora y faltaban diez minutos para las ocho, tomé la billetera que había dejado dentro del otro pantalón, apagué la música y me fui. Me pareció extraño que el Sr. Davies no estuviera sentado esperándome en el sillón donde habitualmente se sienta, no le di mucha importancia, así que fui a tomar café en la barra del restaurant, así que con el traductor de español a francés de mi teléfono le dije al muchacho que atendía en la barra:-Buen día, por favor, me das un expreso doble y un sándwich de miel-. Él sonrió e inmediatamente me hizo el café, al que le echó una pizca de cacao y estaba espectacular, dos minutos después, vino y me dio el sándwich que le pedí junto con rebanadas de queso crema en un plato aparte. Me tomé el café y comí con rapidez ya que se hacía tarde, al terminar, ví la hora, eran las 8:13am, tenía que comenzar a caminar en dirección al hotel donde se quedaba Camila, así que me levanté luego de agradecerle al muchacho y dejarle 5$ de propina por la buena atención, y salí del hotel.
Comencé a caminar por la acera observando si estaba abierto el sitio donde había visto ayer el alquiler de bicicletas, y sí que lo estaba, así que comencé a pensar en plantearle la idea de salir en bicis a Camila. Me estaba acercando al hotel y saqué mi teléfono para llamarla y avisarle que ya estaba llegando, pero al llegar a la entrada, ya ella estaba ahí, con su hermoso cabello suelto, una camisa rosada y un jogger parecido al mío pero de color negro, y unos zapatos “FILA” blancos, se veía realmente bien, estaba mirando su teléfono cuando llegué, y me dijo:- Me gusta tu puntualidad-. Con una sonrisa, nos acercamos y nos saludamos con un beso en la mejilla, me tenía loco su perfume, nos quedamos como por diez segundos abrazados, luego le pregunté:-¿Quieres salir en bici?-. Ella comenzó a reírse y me dijo:-¡Claro! No pensé que haríamos precisamente eso hoy, pero, ¡A darle!-.
Comenzamos a caminar hacia el sitio donde el señor alquila bicicletas, mientras conversábamos.
-¿Y tus amigas?- le pregunté.
-No creo que se levantan en un buen rato, estuvieron despiertas hasta las 3am- me respondió.
-Te ves muy linda hoy- le dije tragando saliva gruesa y bajando la mirada, ella acomodando su cabello detrás de la oreja y sonriendo respondió:-Lo sé, sólo quería que tú me lo dijeras-. Ambos nos comenzamos a reír hasta que llegamos al alquiler de bicicletas, donde ella me preguntó:-¿Hablas francés?- y yo respondí negativamente sólo moviendo la cabeza de lado a lado, así que ella comenzó a hablar con el señor, y me dijo:- dos bicicletas por todo un día cuesta 20$-. Inmediatamente saqué mi billetera y saqué un billete de 20$, con lo que Camila pagó, y posteriormente nos dieron un par de bicicletas, una rosa y una verde, pero Camila tomó la verde y me dijo:- lo siento, pero el verde me gusta más que el rosa-.
-¿Pensaste que te dejaría usar la rosa?- le dije riéndome y subiéndome a la bici. Me saqué todo lo que tenía en los bolsillos y lo puse en la cesta, me coloqué el casco y ajusté el casco de Camila, le quedaba enorme, ella también puso lo que tenía en sus bolsillos en su cesta, pero había algo que faltaba, así que le pregunté:- ¿Y tu cámara?- ella abrochando su casco y subiendo a la bici me dijo:- Olvidé ponerla a cargar anoche y amaneció completamente descargada-. Comenzamos a pedalear, yo la estaba siguiendo porque era ella quien sabía llegar al palacio, yo la verdad estaba súper perdido, no supe dónde estábamos hasta que llegamos al camino donde estábamos pasando junto al río, sabía que estaba cerca, al llegar hasta el final del camino, había un sitio específico para dejar las bicicletas estacionadas ya que no podíamos pasar por esa área en bicis, así que nos bajamos, tomamos lo que habíamos puesto en la cestita y nos fuimos caminando hasta el palacio, donde al llegar, ya habían alrededor de unas cien personas, estaban sentados en el césped o viendo la estructura del palacio por fuera. Vi un pequeño kiosco donde estaban vendiendo cosas para comer, así que le dije a Camila:- vamos a ver qué hay en ese kiosco- y la tomé de la mano, halándola para que viniese conmigo a ver. Cuando ya estábamos ahí, vi que lo que estaba vendiendo era helados, así que le pregunté:- ¿De qué sabor quieres tu helado?-. Ella se acercó, vio los sabores y me dijo:- de melocotón-, luego se fue a sentar en el césped en frente del palacio, bajo la sombra de un inmenso árbol con hojas anaranjadas, a las que les comenzó a tomar fotos con su teléfono.
Pedí para mí un helado de yogurt y fresas, y pedí su helado de melocotón tal y como lo pidió, venían en grandes galletas de chocolate, con trozos de fruta en todo el helado y crema Chantilly, encima de todo eso, tenía miel. Me senté junto a ella y le entregué su helado, y con su cucharilla comenzó a tomar parte del mío. Vi mi reloj y faltaban quince minutos para que comenzara el show. Estábamos conversando de lo lindo que ha sido el viaje, me comentó que recientemente se mudó a la ciudad de Caracas, y que ella es de Mérida, y que sus amigas también vivían en Mérida hasta que a sus madres les ofrecieron trabajo en la capital, y se mudaron todas al mismo conjunto residencial, le pregunté:-¿Qué hay de tu padre?¿Cómo llevas tu relación con él?-.
-Nunca había visto a mi padre hasta principios de este año, siempre hemos estado solamente mi madre y yo, hasta que se enteró de que yo existía y fue a verme, comenzamos a llevarnos bien, no fue su culpa que mi madre no le dijera sino 15 años más tarde que tiene una hija.- me respondió con un tono muy serio.
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