-Mami, ¿Dónde estamos?.
Mi mamá pausó la película y volteándose hacia mí me dijo:- Estamos sobrevolando México, en una hora estaremos en Canadá.
-¿Qué vienes a hacer en Canadá? Por lo general viajas para entregar mascotas pero esta vez no. ¿Tenemos que llevar alguna desde Canadá a Venezuela?- le dije mientras tocaba el botón de que llamaba a una azafata.
-Hay una compañía de comida de perros que me contrató para la elaboración de un nuevo producto, leyeron mi tesis del doctorado que estaba enfocada a la nutrición canina, y hace unas semanas recibí un correo electrónico diciendo que necesitaban que viniese a la sede principal de la empresa, que queda a las afueras de Ottawa- dijo mi mamá mientras se enderezaba para hablar con la azafata:-¿Me podrías traer un té verde, por favor?- le dijo una vez que ésta se acercó.-¡Claro! ¿Usted desea que le traiga algo, señor?- respondió la azafata muy atentamente.- Emm, me gustaría un chocolate caliente, si no es molestia, y por favor, no me llames señor- le dije, luego ambos nos comenzamos a reír, y me dijo:-ya vuelvo con su orden-. Mientras se daba media vuelta y se iba.
-Mamá, es increíble que vayas a trabajar con una compañía internacional de alimento de mascotas, eres demasiado cool- le dije a mi mamá retomando el tema que teníamos antes de que se acercara la azafata a tomar nuestra orden.
-Tú has sido demasiado entregado a los estudios y te has esforzado bastante con lo de la música este último año, te merecías estas vacaciones. Te tengo una sorpresa en cuando bajemos del avión y lleguemos al hotel.
Estuve pensando en qué podría ser, pero la verdad nada se me ocurrió. Dejamos de hablar, y la azafata nos trajo lo que pedimos, mientras me entregaba mi chocolate, me decía:- aquí tienes, señorito- con un tono chistoso, yo con una sonrisa, al tomar mi taza le dije:- muchas gracias,…- estaba intentando leer su nombre en su placa, pero no veía lo que decía, ella dedujo que intentaba llamarla por su nombre así que me dijo:- oh, Angelina- mientras se ubicaba en un sitio en el cual la luz le cayera a su placa. -Angelina, te lo agradezco- le dije. Inmediatamente se fue, y yo me comencé a tomar mi chocolate, subí la persiana de la ventana del avión, aún era de noche, miré hacia abajo y se veían las casas con las luces encendidas, tomé mi teléfono, mis audífonos y comencé a escuchar música de mi banda favorita, Imagine Dragons, y ocurrió algo mágico en un momento, comenzó a amanecer y comenzó a sonar “radioactive”, ese instante en el que los rayos del sol comenzaban a salir mientras se escuchaba una guitarra acústica y a Dan Reynolds afinado y armonioso cantar “ooh-ooh-ohh”. En ese instante no pensé en absolutamente nada, mi mente estaba despejada pensando solamente en esos segundos en el que por casualidad de la vida, la intro de la canción coincidió con probablemente el amanecer más lindo que había visto en mi vida. Instantes después, el piloto dio el aviso de que debemos abrochar nuestros cinturones ya que estamos apunto de aterrizar. Me abroché el cinturón, y comencé a grabar con mi celular lo que podía ver por mi ventana, que era nieve, y lo subí a mi story de Instagram, inmediatamente guardé mi teléfono y comencé a tomar todas mis pertenencias para no perder tiempo en el avión y bajar rápidamente.
Una vez aterrizamos, nos bajamos, nos sellaron los pasaportes, recogimos las maletas y caminamos hacia la salida, donde había un sujeto tan blanco como una hoja de papel, y tan alto como un basquetbolista con un cartel que decía “Carla y David”, nos acercamos y el sujeto nos dijo:-Bienvenidos a Canadá, soy Benjamin Davies, seré su guía y traductor-. Mientras se agachaba para tomar la maleta de mi mamá, ella le dice:- No te molestes, ambos hablamos a la perfección inglés, y Apple hace que sus teléfonos vengan con un traductor en su sistema, por lo que comunicarnos en francés no será problema, pero aún así, te agradezco tu gran disposición, Benjamin”- mientras seguía caminando y tomaba la maleta con la otra mano para que Benjamin no la tomase.
Al salir del edificio, había una limusina negra con vidrios ahumados esperando por nosotros, el Sr. Davies se acercó a la maletera del auto y pidió que pusiésemos las maletas dentro de la maletera y subiésemos al auto, ya que nos iban a llevar al hotel “Westing Ottawa”, al oeste de la ciudad, que estaba cubierta de nieve, y sus calles estaban llenas de luces de colores como anaranjado, rojo, verde y azul, aún no se apagan las luces pese a que eran las 7:30am y el sol ya había salido. Las limusina nos dejó a mí mamá y a mí en la entrada del hotel, que parecía un castillo enorme, las puertas eran enormes, estuvimos admirando un buen rato la estructura externa del hotel hasta que entramos, por dentro era más hermoso aún, habían candelabros de cristales de todos los colores, una fuente con tres cisnes blancos en medio, y alrededor de ésta habían asientos individuales de cuero, volteé a la izquierda y se podía ver el restaurant, en el que el chef estaba preparando el desayuno de unos clientes del hotel frente a ellos, ofreciendo un espectáculo con su gran habilidad para preparar un platillo delicioso para unas personas realmente impresionadas. Al mirar a la derecha me encontré con una gran ventana, que mostraba la pista de patinaje, donde aún no había nadie patinando. Tras admirar todos los detalles de este hotel, mi mamá dijo:-Hijo, vamos a la habitación, ya nos registré-. En ese momento subimos al ascensor, que no estaba tan espectacular como el resto de la estructura del hotel, era sencillo, un espejo y ya. Al llegar arriba, caminamos hasta el fondo del pasillo, entramos, y lo primero que se hace notar es una ventana enorme con vista hacia la ciudad y las montañas, en frente de ella estaba un yacusi, ya luego de entrar a la habitación, ves las dos camas individuales, en frente de ellas, está un televisor de 75 pulgadas, que estaba conectado a un Xbox, solté la maleta sobre la cama y la abrí, comencé a sacar la ropa y a meterla en el armario, ya que nos vamos a quedar una semana, es mejor ponerse cómodo. Mi mamá soltó la maleta junto a la cama y se acercó a la ventana para hablar por teléfono, la escuché decir que estaría en camino a la empresa enseguida, colgó el teléfono, tomó su cartera y me dijo:-Ya me voy, ya sabes dónde está el restaurante, aquí te dejo dinero para que salgas y compres cualquier cosa que te guste- mientras sacaba $500 de su cartera y me los daba, antes de irse me dio un beso en la frente. Estaba un poco agotado, así que me acosté en la cama y tomé el teléfono, entré a Instagram y tenía un montón de corazones en mi story, revisé WhatsApp y tenía un mensaje de Victoria diciendo “llámame cuando estés en el hotel” con un emoji sacando la lengua. La llamé, y cuando contestó, lo que veía era a Bulma al teléfono.-Hola gordita, te amo- le dije a Bulma en tono cariñoso, luego Victoria apareció en la cámara, estaba sudada.-Hola guapa, ¿Dónde estás?¿Por qué tan sudada?- le pregunté.
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