Verónica sacó su celular de su cartera apresuradamente ya que recibió una llamada, parecía importante por la manera en la que le bajó el volumen a la radio y contestó.
-Dime, hija… ¡¿Que hizo qué?!... No te preocupes, recoge tus cosas y ya voy para allá- dijo Verónica estando al teléfono, la vi bastante molesta, y nos dijo a mi mamá y a mí:- por favor discúlpenme, mi hija tuvo un problema con su padre, tengo que ir a buscarla. ¿Podrían dejarme por acá? Llamaré un taxi.
-Déjate de estupideces, te vamos a acompañar. ¿Dónde vive el mugroso de tu ex?- le respondió mi mamá.
-Matthew vive en las Mercedes, muchas gracias por acompañarme- dijo Verónica con una cara muy preocupante.
Mi mamá comenzó a conducir rápido, parecía piloto de la Fórmula 1, fue demasiado sorprendente, hasta que comenzó a llover cuando casi llegábamos a la casa del tal Mathew, ahí bajó la velocidad para evitar accidentes. Al llegar, Verónica llamó a su hija para que bajara. El aguacero era inmenso, eran las 6:45pm y el cielo aparentaba que fuesen las 8 o 9pm de lo oscuro que estaba. Pasaron cinco minutos y seguía lloviendo, mi mamá y Verónica conversaban mientras esperábamos y yo escuchaba música con mis audífonos, cuando miro por la ventana, veo salir a la hija de Verónica con una maleta y una sombrilla, la reconocí porque nadie estaría saliendo con una maleta gigante con este clima, además de que el parecido era notable, así que me bajé del auto, cargué la maleta y la puse en el maletero del auto junto al neumático de repuesto, luego ambos subimos al auto.
-¡hola mamá! ¡Hola señora Carla!- dijo la chica al entrar al auto.
-Hola ¿cómo estás?- le respondió mi mamá.
-Muy bien ¿Y usted? Gracias por venir a buscarme- respondió Valeria mientras colocaba la sombrilla en el suelo del auto
-Ni lo menciones. A David es a quien deberías agradecer, él se bajó a ayudarte con la maleta y ni siquiera lo has saludado- le dijo mi mamá mientras el auto comenzaba a moverse.
Valeria se volteó hacia a mí y extendió su mano hacia mi, diciendo:-Mucho gusto David, de verdad agradezco que me hayas ayudado a cargar la maleta-. Yo simplemente estreché su mano y le dije:-Es un placer.
Había demasiado tráfico ya que continuaba la lluvia, y Verónica, que acababa de terminar una discusión por teléfono, le dijo a Valeria:-¿Ya comiste?- Valeria le hizo señas con la cabeza que no, así que Verónica le dijo a mi mamá:- ¿Por qué no estacionamos el auto dentro del centro comercial que está a la izquierda? Así esperamos que deje de llover y celebramos lo que tenemos pendiente.
-Excelente idea, me muero de hambre- le dijo mi mamá mientras giraba el volante hacia la izquierda para entrar al estacionamiento. Al bajarnos del auto es una costumbre que yo camine siempre detrás de todos cuando somos tres o más personas, así que mi mamá y Verónica comenzaron a caminar y estaban hablando, pero Valeria se quedó a mi lado y estaba caminando junto a mí sin decir una sola palabra, era un momento incómodo, así que decidí romper el hielo mostrándole mi código QR para que obtenga mi número de teléfono. Ella comenzó a reírse, y me dijo:-¿cómo sabías que quería pedírtelo?- yo no lo sabía-. Le respondí. Ella escaneó el código y me envió un sticker para que yo guardara su número.
Valeria:¿Qué edad tienes?
Yo: tengo 16 ¿ y tú?
Valeria: Yo también tengo 16, que cool.
Yo: ¿En serio tienes 16? Pensé que tenías 14, eres tan pequeña que cabes en una maleta.
Valeria: Ja, ja. Muy gracioso, payaso.
Veníamos entre risas y risas, hasta que llegamos al restaurante. Yo me senté junto a mi mamá y ella junto a la suya. Estábamos viendo el menú y Verónica me dijo:-Okay, guapo, pide lo que quieras que yo lo pagaré. Volteé a mirar a mi mamá pero me hizo la típica seña con las cejas y la respiración lenta de “no le desprecies el regalo” así que solamente pedí un mojito sin licor, un “tiger roll” y una ración de camarones.
Vino el mesero luego de que Verónica le hiciera señas, ordenó lo que le pedí, para ella ordenó un “alaska roll” y una cerveza, Valeria pidió la especialidad de la casa y un jugo de piña, mientras que mi mamá ordenó un “Caracas roll”, un mojito, y específicamente pidió que el licor que no le echarán al mío, se lo echaran al de ella. Verónica pidió que trajera la cerveza y el mojito de mi mamá de una vez, ya que querían beber algo, mientras que a Valeria y a mí nos ordenó un helado frito para cada uno, para que comiésemos algo mientras esperamos que venga nuestra orden.
Todo estaba yendo de maravilla, y al terminar de comer, fui al baño, cuando volví, Verónica estaba pagando la cuenta para irnos, ya había dejado de llover, y mi madre y ella estaban pasadas de tragos, puesto que habían estado tomando durante un muy buen rato, y ya eran las 10:15pm, a esa hora hay oficiales de policía en todas partes, y un viernes, más aún, saben que ese es el último día laboral y las personas van a beber, por lo que el índice de conductores ebrios aumenta, así que no podía permitir que ni mi mamá ni Verónica condujera ya que podrían multarlas, y yo no puedo conducir porque no tengo licencia, así que le dije a Valeria:-¿Sabes conducir?- hizo un gesto como que si no sabía a lo que me refería, así que opté por dejar el auto en el estacionamiento y llamar un Yummy rides para que nos llevara a casa, y nos quedaríamos todos ahí ya que no sé dónde vive Verónica. De camino a la salida del centro comercial fue bastante problemático, mi mamá y Verónica de tambaleaban de un lado al otro mientras caminaban, así que Valeria llevaba por la cintura a Verónica y yo cargaba a mi mamá.
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Comments
Leyre Rojas
jajajajajjajajajaj me encanta tu historia
2023-01-25
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