Stephen
¿Y como va la convivencia con tu hermanastra? - me pregunta Johnatan. Estamos en mi oficina, revisando unos planos que me acaban de entregar.
- Bien. - respondo concentrado en mi labor. - Ella es una chica tranquila, amable, fácil de tratar...
- Y muy bonita. - me interrumpe y lo miro con desinterés. - Vamos, no te hagas. - dice. - Ya sé que le has echado el ojo a esa chica.
- Por supuesto que no. - digo sin mirarlo.
- Pura mierda. - dice y se ríe. - Te conozco, sé el tipo de chicas que te gustan. - comenta. - Con una belleza exótica y una personalidad extrovertida. - dice y muerdo mi mejilla internamente porqué el muy idiota tiene razón. - Pero digamos que te creo. - dice. - Más bien dime, ¿Como lo está tomándolo tu novia? ¿No te a hecho un escándalo o escena por ello? - vuelve a preguntar.
Decido dejar lo que estoy haciendo y mirarlo. - Primero, no es mi novia y segundo, sí ya ha manifestado su inconformidad pero como no es mi novia, ni dueña de mi vida, pues no le hago caso. - explico tratando de concentrarme otra vez en los planos que tengo enfrente.
Este asiente y se queda en silencios unos segundos, pero es Jonathan, siempre tiene algo que decir.
- ¿Por cuánto tiempo? - cuestiona y lo miro confundido. - ¿Por cuánto tiempo será tu ex-novia? - dice. - Ahorita se inventa algo para manipularte y tú cómo un tonto caes.
- Eso no va a pasar. - aseguro un poco fastidiado.
- Oh, vamos hermano, siempre es lo mismo, terminan, ella se inventa algo y vuelven, en eso llevas año y medio, ¿Qué ha cambiado ahora? - pregunta. - No será cierta chica pelirroja la razón.
Colocó los ojos en blanco, sabiendo que va a insistir con aquello.
- No, Irina no tiene nada que ver con esto, lo que pasa es que ya me cansé y nada de lo que haga o diga Vanessa va hacer que vuelva con ella. - digo firmemente. y es la verdad.
Cuando conocí a Vanessa se mostró como una chica dulce, amable y divertida, justo como me gustan, y muy hermosa, nos presento una amiga en común, nos gustamos mutuamente, salimos un par de veces más y en nuestra tercera cita nos besamos a la quinta tuvimos sexo, después de eso, bueno, nos hicimos novios. Todo estuvo bien los primeros seis meses, pero poco a poco ella comenzó a comportarse raro, me revisaba el celular constantemente, odiaba que hablará con chicas e incluso se ponía celosa de la amiga que nos presento. En fin, eso no me gusto, así que quise terminar con ella, pero cuando se lo comenté comenzó a llorar y decir de cuánta tonteria, acerca de que no podía vivir sin mí y si la dejaba se mataba, y debo admitir sentí miedo, así que segui con ella, haciéndole prometer que cambiaría.
No lo hizo, al contrario, todo empeoró así que pasaron seis meses y esta vez sí terminé con ella, pero la muy manipuladora se cortó las venas. Su padre llegó a mi apartamento a culparme y decirme que si algo le pasaba a su hija era mi responsabilidad. Volví con ella, pensando que en cualquier momento se le acabaría el capricho conmigo si me mostraba frío e indiferente, pero no fue así. Todo empeoró si es que aún se podía más. Me estaba volviendo loco y solo hasta hace dos meses le pedí que nos diéramos un tiempo, que no estaba bien, que el trabajo me tenía agotado y que mi mente era un caos, y un montón de escusas más las cuales creyó. Mi plan es alargar este asunto del tiempo fuera lo más que pueda hasta que está se canse y se busque otro a quien joderle la vida.
- Bueno, eso espero amigo. - músita Jonathan. - Pero ya hablando enserio, ¿De verdad no te has liado ni un poquito con Irina? - pregunta y cansado de eso le doy un zape en la cabeza.
- Te digo que no hombre, esa chica es mi hermanastra. - Digo.
- Bien dicho. Her-ma-nas-tra. No hermana. Hay una cadena de ADN de diferencia. - dice y sonrió por sus ocurrencias.
- Es Siete años menor que yo. - resaltó.
- No es nada. - dice alzando sus hombros.
- acaba de cumplir los 18. - digo y este frunce el ceño
- ¿Y ? Ya es legal, además, Tienes bien claro esos tres puntos, ¿Por qué sera? - pregunta achicando los ojos.
- ¿Sabes qué? Sal de mi oficina. - digo un poco cabreado por su insistencia.
- De acuerdo, me largo, pero recuerda que ya es legal, no habrá ninguna consecuencia que afecte tu libertad si decides. - El muy imbécil hace una círculo con sus dedos pulgar e índice, y introduce un dedo de la otra mano en este, después sale de la habitación.
- Imbécil. - susurro y decido concentrarme en el trabajo.
.......
En las horas de la tarde estoy revisando unos documentos, para la reunión que se va a llevar acabó en quince minutos, cuando escuchó unos ruidos afuera de mi oficina. Escucho que mi secretaria le dice a alguien que no puede pasar, Pero esta persona al parecer no obedece. Suelto un suspiro al imaginarme quién es, mis sospechas son corroboradas cuando la puerta se abre y veo a Vanessa.
- Lo siento señor le dije que usted estaba ocupado pero la señorita no me hizo caso. - habla mi secretaria disculpándose.
- No te preocupes María yo entiendo déjame a solas con la señorita. - digo, mi secretaria asiente y sale de la oficina cerrando la puerta.
- ¿Qué se te ofrece Vanessa estoy ocupado Tengo una junta en 15 minutos? - digo, ella hace una mueca.
- Sí, últimamente tu trabajo es lo único que te importa - habla haciendo una mueca. Cuando aún salíamos me refugiaba en mi trabajo para no tener que verla, sí, suena estúpido y me hace ver como un imbécil, pero es que no sabía cómo lidiar con la situación.
- Basta Vanessa ve al grano, ¿ A qué viniste? - preguntó sin querer alargar más esta conversación.
- Vengo a que hablemos de nosotros, osea, ¿Quiero saber cuánto tiempo más vamos a estar así? Es absurdo, ya llevamos dos meses en esta situación. - dice y me aguanto las ganas de hacer una mueca para que no se altere.
- Va a durar el tiempo que sea necesario. - respondo, ella abre lo ojos sorprendida por mi respuesta.
- ¿Osea que piensas alargar esto aún más? - pregunta molesta.
- Todavía no he resuelto mis dudas. - digo evitando su mirada.
- Esto es absurdo, es estúpido y cruel. - dice. - No puedes hacerme esto, no puedes tenerme así. - reclama dejando salír sus lágrimas. Ya comenzó, modo manipulación activado - ¿Cómo es posible que me trates de esta manera? Yo te amo, y te comparta como un imbécil conmigo.
- ¿Y no te cansas? - preguntó .
- ¿Qué? - cuestiona confundida.
- Sí, ¿No te cansas de lo imbécil que soy? Del echo de que soy tal vez el peor novio que exista. - digo rogando que mis palabras la alejen.
- Es que tú no eras así. - responde. - Tu antes eras lindo, amable, cariñoso, pero de un tiempo para acá has cambiado y no sé porque. - dice, y yo me pregunto ¿ Ella de verdad está mal de la cabeza, o es solo actuación? - Yo estoy segura que esas dudas que tienes son debido a esas mujeres que se te arriman, y yo lo entiendo porqué eres hombre pero no permitas que algo pasajero arruiné nuestra relación.
¿De qué rayos esta hablando? - Mira Vanesa no sé de qué hablas, y no tengo tiempo para esto, hablamos otro día del asunto por favor.
- No yo quiero hablar Ahora. - dice golpeando el piso con su tacones - Quiero que acabemos con este asunto del tiempo fuera y volvamos a ser la pareja que éramos antes. - dice cruzándose de brazos.
- Pues no. - digo. - No estoy listo, no quiero volver contigo. - afirmó adoptando una actitud lo más seria y contundente que puedo. - Sal de mi oficina. - le pido.
- ¡ ¿Es por esa estúpida cierto!? ¡Es por la zorra que tienes viviendo en tu apartamento! - exclama.
- Basta Vanessa no empieces un escándalo aquí y no metas a Irina en esto. - digo ya cabreado.
- Pues si la meto, por qué se que esa estúpida te está manipulando para que te alejes de mi. - Dice. - Tú no sabes lo que me hizo. - comenta y frunzo el ceño.
- ¿ De qué estás hablando? - le pregunto.
- El domingo fui a tu apartamento quería verte, pero no estabas. - dice llorando. - Me encontré con ella y no sabes la cantidad de cosas horribles que me dijo.
- No creo que Irina te haya dicho nada horrible. - aseguro sabiendo lo mentirosa que puede llegar a ser Vanessa.
- ¡Por supuesto que me dijo cosas horribles! - exclama ya colocándose histérica. - Me dijo que estaba enamorada de ti, qué iba a hacer cualquier cosa para conquistarte, que yo no tenía que hacer nada buscándote que yo soy una loca y además me golpeó. - termina de decir.
- Eso no puede ser, Irina no es así. - le digo. - No es la primera vez que mientes Vanessa, te recuerdo lo que pasó con Claudia. - le digo y frunce el ceño.
- Estaba molesta esa vez. Le gustabas . - dice ya más calmada.
- Segun tú, todas las mujeres del mundo están interesadas en mi. Por favor sal de mi oficina. - le pido y me sorprendo al ver que asiente.
- Está bien, me voy pero, tú y yo no hemos terminado de hablar. - sale de la oficina. Dejó salir un suspiro de alivio y me levanto recojo mis documentos y me dirijo a la reunión.
.........
Abro la puerta del departamento, aliviado de por fin llegar a mi hogar. Suelto el nido de la corbata y comienzo a soltar los botones de las mangas de la camisa, un exquisito olor llega a mi. He de admitir que llegar al apartamento y encontrar la cena lista es maravilloso, antes casi no comía o pedía cualquier cosa a domicilio, llegaba muy cansado para cocinar. miro hacia la cocina.
- Huele delicio... - Me quedó callado al ver la escena que mi compañera de apartamento protagoniza.
Irina tiene unos audífonos, no me ha escuchado. Lo que me impresiona es lo que está haciendo, mientras mueve algo en la sartén, mueve su cintura de una manera muy sensual, se mueve muy bien he de admitir. Recuerdo un comentario que oí de una chica hace tiempo. Quien sabe bailar se mueve bien en la cama. Ese recuerdo hace que mi imaginación se eleve, imágenes de Irina moviendo sus caderas de esa manera en una situación no apta para menores llegan a mi mente y muevo la cabeza de un lado a otro borrando aquello. ella ve algo en la alacena y luego miraa atrás, percatándose de mí presencia, da un respingo y luego sonríe.
- No te escuché llegar. - dice quitándose los audífonos.
- Tranquila, por cierto huele delicioso. - digo tratando de borrar el recuerdo de su muy bonito trasero moviéndose de un lado a otro.
- Estoy haciendo un guisado de pollo con ensaladas salteadas. - informa sonriendo. - Espero que te guste.
- Seguro que sí. - afirmó. - Voy a darme una ducha.
- Si, esto en cinco minutos está.
Salgo de la cocina, y subo las escaleras, entro a mi habitación y me doy una ducha con agua tibia y siento como mis músculos se relajan un poco, aunque todavía me siento cansado y el dolor en mi cuello y hombros no se va. Tendré que tomar un analgésico. Salgo de la ducha y me coloco una pijama, luego salgo de la habitación. Al entrar en la cocina, Irina se encuentra ya sirviendo la cena. Tomó asiento y ella hace lo mismo a mi lado.
- Buen provecho. - .
- Igualmente. - .
- ¿ Cómo te fue en tu día de trabajo. - pregunta.
- Bien. - respondo. - Aunque estoy muy cansado, tengo un dolor insoportable en el hombro y cuello. - digo moviendo mi cuello de un lado a otro.
- ¿Si quieres te puedo dar masaje. - ofrece y la miro interesado.
- ¿No me digas que también sabes dar masajes? - pregunto sonriente.
- La verdad no, pero cuando era pequeña y mi madre llegaba muy cansada y estresada del trabajo, me pedía que le hiciera masajes en el cuello o la espalda. - Explica. - Después llegó tu papá y no me lo podio más, supongo que él ahora la ayuda con eso. - dice moviendo sus cejas de arriba abajo, varias veces, haciendo que suelte una carcajada. - No soy experta pero creo que puedo ayudarte un poco. - termina y se lleva el tenedor a su boca.
- Bien, voy a tomarte la palabra.
- Bueno, cuando terminemos de cenar buscaré aceite.
- Muy bien.
Una hora después de haber terminado de cenar y lavar los trastes, lo cual hice yo porqué ella había cocinado. Irina sale de su habitación con un botecito en su mano.
- ¿Estás listo?. - pregunta.
Me levantó del sofá y me quito la franela que llevo puesta. - Ahora sí. - digo. Levantó la mirada y veo que ha quedado extática mirándome. - Tierra llamando a Irina. - digo, ella espabila varias veces.
- Sí, esto. Eh... - tartamudea. - Lo siento estaba recordando algo de la universidad. - se escusa. No digo nada y sólo asiento. debo admitir que el saber qué quedó atontada mirándome me hace sentir muy bien. Sonrió y me siento en el sofá. Siento como se acerca y se coloca justo detrás de mí.
Un agradable olor llega a mí nariz y escuchó como frota el aceite en sus manos.
- ¿Qué es? - preguntó.
- Aceite de almendras, lo uso para mi cabello y piel. - responde.
- Huele bien. - digo. Debo admitir que la idea de que me toque me está poniendo un poco nervioso. Trago grueso y me preparo para eso, pero cuando coloca sus manos en mis hombros siento un cosquilleo que recorre toda mi columna vertebral y me levanto del sofá.
- ¿Qué sucede? - cuestiona ella mirándome confundida.
- No. Nada, tienes las manos un poco fría. - digo. Ella frunce el ceño.
- ¿Qué raro, se supone que al frotar el aceite en las manos se calienta un poco.- comenta mirándose las manos.
- Supongo que son ideas mías. - digo y vuelvo a sentarme. - Sigue. - le pido, ell vuelve a colocar sus manos en mis hombros y aunque ya estoy un poco más preparado, otra vez siento ese pequeño cosquilleo. Irina comienza a mensajear mis hombros y cuello, segundos después siento como el dolor empieza a desaparecer. - Se siente muy bien. - susurro. - Si justo ahí. - digo al encontrar un nudo cerca de mi cuello. - Si, oh justo ahí, oh Sí así. - digo casi jadeando. - Mentiste, eres muy buena en esto. - le digo.- Gracias. - responde. Pasamos unos minutos más y decido callarme, pues creo que mis jadeos y comentarios se pueden malinterpretarse.
- Listo. - dice ella después de varios minutos.
- Gracias. - susurro, sus manos no se han quitado de mis hombros y siento como se apoya un poco más y acerca sus labios a mi oído.
- Me alegra que te haya gustado. dice y su aliento en mi cuello hace que mi piel se erice. - Estoy a tus órdenes, cuenta conmigo para lo que quieras. - Está vez siento que se me eriza otra anatomía de mí cuerpo. Me levanto abruptamente alarmado por la reccion, ella me mira con una ceja alzada.
- Gracias eso fue genial, de verdad me siento muy bien. - digo. - Voy a descansar, tengo mucho sueño.
- Buenas noches. - se despide y se da la vuelta, comienza a subir las escaleras, yo sin poder evitarlo desvio mis ojos a su trasero y muerdo mi labio inferior. Luego niego moviendo la cabeza de un lado a otro. - Es tu hermanastra es siete años más joven que tú, acaba de cumplir los 18. Sí definitivamente ese será mi mantra de ahora en adelante.
Irina
Stephen
Vanessa
Amanda
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Updated 52 Episodes
Comments
Eleonor Baker
excusa
2024-08-13
0
veronica pinto
que bella la encontraste tal como la describes 👏👏🥰🥰 excelente 👌
2024-04-27
3
Lea Maria Saavedra Panduro
lnidisima/Smile/
2024-04-25
0