Irina.
Sonrió al verlo huir despavorido a su dormitorio. Muerdo mi labio inferior imaginando lo que quería ocultar con la toalla y sus manos, tomo el agua que había venido a buscar y me voy a mi habitación, coloco el vaso en la mesa de noche, me tomo la píldora y bebo el agua, luego me tiró en la cama con una sonrisa atontada. Estoy feliz, durante todo el día me he encargado de atormentar un poco a Stephen siendo atrevida con mi forma de vestir. Si se que parezco una loca, y tal vez algo... Cómo decirlo ¿Desesperada? ¡Pero es que yo he sentido tantas cosas por él desde hace tanto que quiero que se fije en mi ya! Sé que tengo que calmarme y llevar las cosas con calma, pero es que tenerlo tan cerca, estar aquí bajo su mismo techo me tiene un poco alocada. Debo calmarme, debo llevar las cosas con calma, no puedo ser tan obvia. ¡Pero me hace tan feliz al saber su reacción hacia mí! Porque aunque intentó ocultarlo sé que lo que escondía era una erección. Tengo que seguir jalando esa cuerda, pero no tensar demasiado, las cosas, con calma Irina.
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El fin de semana acabo y llegó el lunes, y con el mi primer día en la universidad. Me levanto de la cama y estiró mi cuerpo, voy al baño me doy una rápida ducha con agua tibia, cepillos mis dientes y salgo de este, me visto rápidamente eligiendo un outfit casual, que consiste en unos vaqueros color piel, una blusa de tirantes blancas, una chamarra vaquera azul, unas balacas de color piel, y accesorios que combinan perfecto, me aplicó un poco de polvo en el rostro, rubor y lápiz labial rojo no tan intenso.
Cojo mi bolso y salgo de la habitación, escuchó ruidos en la cocina y me acerco allí. Me encuentro con Stephen preparando el desayuno aún en pijama.
- Buenos días. - saludo llamando su atención.
Él se gira y me sonríe nervioso, pobrecito, tengo que bajar un poquito mi intensidad.
- Buenos días, estoy preparando café, y picando fruta para desayunar, ¿Gustas? - pregunta.
- Está bien. - digo tomando asiento junto a la barra.
- ¿Dormiste bien? - indaga volviendo a su labor .
- Perfecta, es una cama muy cómoda. - respondo.
- ¿Estás lista para tu primer días de clases?
- Si, aunque estoy muy nerviosa, pero muy feliz.
- Es normal.
Desayunamos tranquilos hablando de cualquier cosa y luego llamo un taxi. Tengo que encontrar la manera de transportarme a la universidad, no puedo ir siempre en taxi.
El tráfico estuvo un poco difícil, así que me atrase un poco. Llegó al salón casi corriendo y suspiro aliviada al ver que todavía no había llegado la profesora, veo varios asientos vacíos y elijo sentarme al lado de una chica rubia que está concentrada leyendo. En cuanto siente mi presencia la chica alza la vista y me regala una sonrisa a la cual correspondo.
- Uff, que bueno que llegue antes que la profesora. - comentó acomodandome en la silla
- Sí, he oido que la mujer es algo exigente. - dice la chica aún sonriendo.
- Uff más aliviada me siento, mucho gustó, Irina Broderick. Primer año de diseño de moda. - me presento.
- Amanda King, primer año de diseño de moda. - repite mis palabras.
La profesora entra al salón y todos hacemos silencio, hace su típica presentación y comienza la clase.
- No puedo creerlo, primera clase y ya tenemos un trabajo que se ve bastante complicado. - digo recogiendo mis cosas.
- Bienvenida a la universidad. - dice Amanda de igual manera guardando sus cosas.
- ¿Qué clase tienes ahora? - preguntó levantándome de mi asiento.
- Alta costura l - responde ella.
- ¡Yo tambien! - digo . - en quince minutos.
- Así es.
- Bueno, podemos ir juntas, ¿No? Así nos vamos conociendo, al parecer vamos a pasar mucho tiempo juntas. - comentó emocionada al pensar en hacer una nueva amiga.
- Está bien. - contesta alzando los hombros.
Amanda al parecer es callada, pero amigable. Es muy linda, tiene el cabello rubio lacio, que llega la mitad de su espalda, lo lleva suelto, tiene ojos azules, un rostro muy lindo angelical haciéndola ver inocente, bueno esa es mi impresión. Como toda persona que aspira a ser diseñadora de moda, viste muy bien y puedo ver qué tiene un cuerpo muy bonito, es de mi estatura, Lleva puesto un top mangas largas, junto con una chaqueta de cuero, ambas prendas de color negro, una falda de pliegues vino tinto y unos botines negros. No lleva ningúna clase de accesorios, ni maquillaje.
- Bien vamos. - digo tomando su brazo y jalandola conmigo, ella musita un Wau pero no dice más nada.
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- ¿Entonces no vives en los dormitorios de la universidad? - cuestiona Amanda sorprendida por lo que le acabo de decir. - ¿ Por qué?
Ya han pasado varios días desde que nos conocimos, resulta que tenemos casi todas las mismas clases, aquello ha causado que nos acerquemos bastante y estoy segura que llegaremos a ser buenas amigas.
- Lo que pasó es que hubo algún error y en el sistema y quedé sin dormitorios. - digo la mentira que le había contado a todo el mundo. - Afortunadamente mi hermanastro vive aquí, así que estoy en su apartamento por todo este semestre. - digo y muerdo mi labio inferior al pensar en eso.
Si, mentí, la verdad llene mal la solicitud de dormitorios y por eso la universidad no me aparto el lugar, todo esto para poder quedarme en el apartamento con Stephen. Si eso suena un poco loco, pero bueno en la guerra y el amor todo se vale.
- ¿Te llevas bien con él? - cuestiona bebiendo su café.
- Si, muy bien, y espero que pronto nos llevemos mejor. - comentó con una sonrisa pícara. Ella alzo una de sus rubias cejas.
- ¿Te gusta? - .
- Sí. - respondo mordiendo mi labio inferior.
- ¿Está en la universidad aún?
- No, ya terminó, es ingeniero.
- Es mayor que tú, ¿Eh? - dice y veo que hace una mueca.
- Si, - respondo confundida por su expresión.
- ¿Este... Gustó por el es sólo platónico o es enserio?
- Es enserio. - respondo segura. - Es muy enserio.
- Ten cuidado. - dice y me mira sería. - Los chico grandes suelen ser.. crueles. - comenta y veo dolor en su mirada.
Quisiera preguntar, el porqué ese dolor en sus ojos, pero aún no hay la confianza suficiente para eso, pero al parecer a Amanda un chico grande le rompió el corazón.
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Es sábado por la noche y me encuentro viendo películas en la sala. Stephen se la ha pasado toda la tarde encerrado en su habitación seguramente revisando algunos planos. Creo que él es una de esas personas obsesionadas con su trabajo, sonrió por aquello y me levanto del sofá para ir a la cocina y prepararme unas palomitas. escucho que se abre una puerta en la llanta de arriba y me asomo por la escalera, veo Stephen con ropa deportiva y mirando su celular., no digo nada, y me adentro a la cocina, creo que no se percató de mi presencia. Busco las palomitas en la alacena y justo cuando voy a meterlas al microondas se me ocurre algo, dejo lo que iba hacer, voy a la sala y apagó el televisor, luego subo las escaleras y voy a mi habitación. Me quito la ropa y abro el armario buscando, que ponerme, cinco minutos después me miró en el espejo y sonrió.
Durante todas estas tres semanas he dejado de ponerme esos modelitos atrevidos para no ser tan obvia, pero hoy voy a jugar un poco. Me puse una licra corta con un top ambos negro, y unos tines del mismo color.
Cojo una toalla, bajo a la cocina donde tomo mi termo y lo lleno con agua al clima
- Hola. - saludo entrando al lugar. Stephen, quien está haciendo lagartijas levanta la mirada y al verme pierde el equilibrio y se cae. - Ups, lo siento de distraje . - digo. - Te vi cuando entrabas aqui, hoy no echo ejercicio, así que pensé que sería buena idea hacerte compañía, ¿Te molesta? - preguntó.
- No, para nada, adelante. - dice mientras se levanta del piso y va hacia su termo, bebe de él y vuelve a su lugar. Yo sonrió y camino hacia la bicicleta estática, me subo a ella y comienzo a pedalear.
Luego de unos minutos comienzo a hacer sentadillas, y distintos tipos de abdominales. Una hora después me detengo y camino hacia mi termo, bebo de este mientras veo a Stephen golpear una pera.
- ¿Supongo que sabes kick boxing? - cuestionó. Él se detiene y me mira.
- Sí. - responde.
- ¡Genial! Yo tambien, ¿Te parece que busque mis guantes y practiquemos un rato? - preguntó, el hace una mueca.
- No lo creo. - dice volviendo a golpear la pera.
- ¡Oh vamos! - exclamó. - Sólo será unos días minutos. - digo, pero se niega. - ¿O es que acaso te da miedo que una chica te gané?
Se detiene y me mira incrédulo.
- Está bien, busca tus guantes.
Sonrió al lograr lo que quería y corro hacia mi habitación. Busco los guantes y todo lo demás en mi armario y vuelvo al cuarto de entrenamiento, cuando entro él se ha quitado un guante y está bebiendo otra vez agua, aprovecho y me coloco las tiras y luego los guantes. Termina de beber, se coloca el guante y se coloca frente a mí.
Tomamos varios centímetros de distancia, me colocó en posición de combate, con mis piernas separadas, la izquierda delante de la derecha, y mis brazos flexionados frente a mis rostro para protegerme pero sin que me eviten ver. El adopta la misma posición, lo notó algo tenso y no sé porqué, sonrío y me preparo para atacar. Doy un salto hacia delante y lanzó un golpe con mi puño derecho, él lo ataja e inmediatamente lanzó un gancho derecho y logro darle en el mentón. Me echo hacia atrás tomando distancia, sonrió, él también.
- Eso estuvo bien. - dice. - Pegas duro. - No digo nada, se vuelve a colocar en guardia y yo también. Me preparo para su movimiento, veo que viene hacia mi, entonces le lanzó una patada en el costado y logro detenerlo, se aleja y hace una mueca.
- Tienes que esforzarte más. - digo. - No te contengas, ataca.
- Si lo hago te haré daño. - dice y ruedo los ojos.
- Si mi entrenador hubiera pensado como tú. - digo recordando lo poco amable que era el entrenador del Gimnasio, recuerdo que las otras mujeres se quejaban, pero yo no, después de todo si estás en un enfrentamiento verdadero, tu oponente no va a ser delicado.
Vuelvo a tomar posición de ataque y vuelvo a atacar, esta vez no logro aceptar ni un golpe, pero él se a relajado y también ataca, aunque se sigue conteniendo, y además logró esquivarlo o detenerlo, pero sé que es porqué no está peleando como se debe, al menos no como lo haría con un hombre. Tomamos distancia y entro a atacar con una patada frontal, pero en la emoción lo hago mal y el toma mi pie, entonces intentó safarme, echándome hacia arriba para sacar mi pierna, pero hago todo mal y me voy hacia delante. Al final los dos caemos al suelo, porque al parecer él no estaba muy concentrado.
- Lo siento - digo estando encima de él.
- No vi venir eso. -
- Quise hacer trampa. - confieso y sonrió apenada. Él sonríe y es entonces que me percato de lo cerca que estoy de sus labios, de pronto siento mi boca seca, y mi cuerpo arder, y definitivamente no es por el ejercicio. Miró sus maravillosos ojos y creo que entró en un transe. Quiero besarlo. ¡Dios muero por besarlo! ¿Qué pasará si lo hago? ¿ Será que me corresponde? ¿O me rechaza? ¿Se molestara? ¿Y si dejo de pensar tanto y solo lo hago y ya? Vamos Irina hazlo, sólo así sabrás si tienes una oportunidad, si te rechaza, estás jodida, pero si te corresponde, sabrás que tienes una oportunidad de....
- ¡¿ Se puede saber que mierda significa esto?! - grita alguien y ambos giramos nuestras cabezas encontrándonos con Vanessa. Me levanto inmediatamente y Stephen me sigue.
- ¡Tú maldita zorra! ¿Qué crees que haces con mi novio? - sigue gritando y se acerca a mi, me preparo para darle un golpe en su nariz, pero antes de que se me acerqué Stephen la toma por la cintura.
- Vanessa no. - - dice alejandola.
- ¿Qué haces? Sueltame, deja que le enseñé a esta estúpida a no tocar lo que es mío.
- Basta, no hagas un escanadolo. - dice. - Sólo estábamos entrenando kick boxing, hubo un mal movimiento y los dos caimos en el suelo, eso es todo, no pasa nada.
- Está zorra tenía intención de besarte. ¡No me digas que no pasa nada! - exclama iracunda. No digo nada, pues después de todo tiene razón.
- No digas tonterías, Vanessa, ven salgamos de aquí.
- No déjame que le dé una lección a esta estúpida...
- !Basta! - grita él y las dos damos un pequeño salto por lo autoritario de su voz. - Salimos ahora, deja de comportarte como una loca. - sisea. Vanessa traga grueso, y adopta serenidad.
- Está bien. - dice la morena y sale de la habitación.
Yo estoy un poco en shock aún por aquel grito, pero él me mira y no veo molestia en sus ojos, al contrario, me regala una sonrisa de disculpa, yo le hago un gesto con mi mano, restándole importancia al asunto. Él sale del cuarto y dejo salir un suspiro de cansancio y frustración por no poder haberlo besado.
Estúpida e inoportuna.
____________
Es domingo por la mañana y estoy sola en el apartamento, Stephen tuvo que salir a resolver no sé qué cosa del trabajo, así que aquí estoy sola y aburrida. Me tiro en el sofá y prendo el televisor, tal vez ver alguna película o serie me animé. Justo cuando encuentro algo interesante que ver la puerta se abre y la esbelta y alta figura de Vanessa se deja ver. Ruedo los ojos, debo confesar que siento un poco de celos e irá al saber que tienes las llaves del apartamento y pensar que puede entrar cuando le dé la gana.
Clava sus ojos negros en mí y puedo ver la ira en ellos.
- ¿Él esta? - pregunta.
- No. - respondo muy tranquila sin dejarme intimidar por su mirada.
- Perfecto. - dice y se acerca a mi. Me levanto preparándome para cualquier ataque.
- No sé qué es lo que pretendes. - dice. - Pero a diferencia de Stephen que cree que sólo lo ves como un hermano, yo sé que él te gusta. - comenta. - Y te advierto, aléjate, él es mío. - sisea.
- Por lo que sé, tú y él están separados. - digo recordando las palabras de Stephen.
- Pero no por mucho tiempo, tal vez ahora estamos pasando por un período complicado, pero todo se va a solucionar y vamos a volver a ser la pareja feliz que éramos. Así que más te vale chiquilla estúpida que te olvides de él y te largues de este apartamento; si no quieres que haga de tu vida un infierno. Tú no me conoces, por Stephen soy capaz de hacer cualquier cosa, ¿ Me entiendes ? No eres la primera ni la última estúpida que cree que puede quitarmelo.
Okay, me pregunto si yo me veré así de... Obsesionada cómo esta chica. No, no lo creo, yo jamás he sido así, pero la entiendo, quiere a Stephen, no quiere perderlo, pero yo estoy decidida a tenerlo, además durante estos días me he dado cuenta que él la evita, no contesta sus llamadas e incluso le dice al guardia del edificio que lo niegue, lo cual quiere decir que él no la quiere. Así que no voy a ceder.
- Estás equivocada en algo querida. - comentó y ella frunce el ceño. - No puedo quitarte algo que no es tuyo. - digo. - Tu no tienes ningún derecho a reclamarme, ni exigirme que me aleje de él, tú y Stephen ya terminaron, así que él es un hombre libre, y si a mí me gusta, eso no es tú problema. - termino de decir y su rostro se ha convertido en una mueca de rabia.
- ¿Crees que él se va a fijar en una mocosa como tú ? - escupe. - Mirate. - dice señalandome. - No eres más que una mocosa con aires de mujer. Y mirame. - dice señalando su cuerpo. - Soy una diosa, una verdadera mujer.
Sonrió al saber su intención, quiere atacar mi autoestima, pero si supiera que este está por los aires y nada de lo que ella diga me afectara.
- Pues mujeron y todo, pero vieja. En cambio yo, soy algo nuevo, refrescante. - digo y la ira se apodera de ella.
- Te voy a matar estúpida mocosa. - Grita y se abalanza sobre mí, pero no me alcanza pues le suelto una patada dándole en el costado. Ella se tambalea hacia atrás y coloca sus manos en el lugar que he golpeado.
- Eres un animal.
- Querías atacarme tenía que defenderme. - me escuso alzando los hombros, Luego de unos segundos ella se recompone, me preparo para otra embestida, pero ella se da la vuelta.
- No creas que esto se va a quedar así. - dice y sale del apartamento.
Creo que esto es Guerra.
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Updated 52 Episodes
Comments
c.m.m
guerra
2024-01-26
1
LectoraPR
¿Qué son las balacas?
2024-01-16
1
Vanessa Ibáñez Fernández
pero que vieja más loca jajajajajajajajajajajaja
2023-10-20
4