Stephen
Vanessa desparece de mi vista al cerrar la puerta y volteo a ver a Irina quien me sonríe.
- Disculpala, ella es algo...
- Celosa y posesiva - me interrumpe causándome un poco de verguenza, pues aunque solo iba da decir celosa lo de posesiva es muy cierto, y sinceramente hay varios cosas desagradable sobre Vanessa.
- Sí. - respondo apenado.
- Tranquilo, la entiendo, si yo tuviera un novio como tú, también fuera un poco celosa. - dice sonriendo y repasando mi cuerpo con los ojos. ¿Acosa está coqueteandome? No eso no puede ser, Irina no haría eso.
- No creo que seas como ella. - digo, frunciendo el ceño, no hay manera que una chica como Irina, tenga las misma actitud de Vanessa.
- ¿ Y cuánto tienen de novios? - pregunta sentándose en la cama.
- Año y Medio. - respondo tomando la maleta y subiendola a la cama. -De echo ahora estamos dándonos un tiempo.
La veo alzar una de sus rojas cejas y me mira curiosa.
- ¿Por qué? - pregunta colocándose a mi lado para luego abrir la maleta.
- Hemos tenido algunos problemas. - musitó sin querer dar más explicaciones.
- Creo que ella no está muy convencida de ese tiempo fuera. - comenta sacando una prenda de la maleta. Me mantengo callado, pues negarlo sería muy hipócrita, y hablar del tema no lo creo adecuando. - Lo siento. - se disculpa. - Aveces suelo ser algo metiche.
- No te preocupes. - digo restándole importancia al asunto. - ¿Vas a desempacar ya? ¿No querrás descansar, dormir un poco? - preguntó viendo cómo comienza a sacar su ropa. Trago grueso al ver unas bragas de encaje color fucsia acon negro y desvío la mirada.
- No traigo mucha ropa. - responde tomando las prendas íntimas y yendo a ponerlas en el cajón del armario. - Lo que si tengo es hambre. - dice tocando su barriga.
- Bueno, no se diga más, mientras guardas tus cosas, voy a preparar un desayuno. - me dirijo a la salida de la habitación. - ¿Algo en particular?
- No, lo que que me des.. .. - pausa un momento y sonríe - Me encantará. - termina con cierta mirada y aquello provoca una extrañas y muy conocida sensación en mi cuerpo.
- Bien..... Estás en tu casa. - digo saliendo de la habitación.
¿Irina está coqueteandome? No, eso no puede ser, ella no es así, siempre fue una chica tímida e introvertida. Aún recuerdo aquella vez que esas chicas la estaban maltratando, fue la primera vez que tuve una conversación larga con ella, me molestó saber que sufría de bullying, por eso la ayude, después de todo yo había pasado por lo mismo después de haber tenido aquel accidente donde perdí a mi madre. Me cerre, no quería hablar con nadie, mis compañeros me tildaron de raro, y uno que otro me hacía unas crueles bromas, pero poco a poco y con ayuda de mi padre salí de aquella depresión y pude enfrentarme a los chicos que me molestaba. Cuando vi a Irina sufriendo por el acoso de sus compañeras quise ayudarla y aquello provocó que surgiera algo así como una amistad entre nosotros. Si suena raro, un chico de Veinte años amigo de una niña de catorce, bueno que puedo decir, ella era la hija de la novia de mi padre, tenía que llevarme bien, papá se notaba enamorado y yo no quería ser un problema para él, además Irina era una chica excepcional. Nuestra amistad duró poco, pues pedí un traslado a la universidad de Chicago junto con Johnatan, porque nos estaban ofreciendo un trabajo aquí. En fin, la verdad es que no puedo decir que conozco a Irina del todo, pero por lo poco que he tratado con ella, siempre fue tímida, por eso se me hace raro que este coqueteandome. No, deben de ser ideas mías, ya estoy como Vanessa, que cree que toda chica que se me acerca quiere algo conmigo. Sólo son ideas mías.
Media hora después termino de preparar algo de comer.
- Irina, ven ya está listoña la cómida..
- Voy. - oigo que grita y me siento en uno de los bancos junto a la barra de la cocina a esperarla y acompañarla, yo tampoco había comido , así que prepare comer para los dos.
- Huele delicioso. - dice y alzo la vista. Mi boca se abre un poco al verla, se ha cambiado de ropa, ahora lleva puesto un shorts de color negro que deja ver sus largas y tonificadas piernas, junto a una blusa blanca de tirantes con escote en V que mostraba un poco sus pequeños, pechos. Trago saliva siento como mi compañera de allá bajo se inquieta. Irina había cambiado, ya no estaba rellenita como antes, gozaba de una delgada figura, pero aún mantenía sus bien definidas curvas. Su cabello rojo, rizado ahora lo lleva largo, amarrado en una coleta, sus facciones han madurada más, tiene un muy bonito rostro, rodeado de pecas que la hacen ver tierna, sus ojos verdes combinan a la perfección con su melena y largas pestañas rojas, sus labios rosas son delgados, pero llamativos, su piel blanca se ve muy tersa y suave, tiene los pechos pequeños, la cintura delgada y caderas anchas, sus piernas son largas y torneadas, seguramente hace alguna actividad física, pues todo su cuerpo se ve bien definido. Hace rato cuando estaba en la habitación y me dio la espalda para sentarse pude ver el maravilloso, y firme trasero que tiene. ¡Pero que estoy pensando!
- S.. si, siéntate, prepare tocino con huevos revueltos, tostadas, jugo de naranja y hay café, por si te gusta. - digo bajando la mirada a mi plato dejando de examinarla.
- Gracias.
La veo por el rabillo del ojo caminar hacia la barra y tomar asiento a mi lado.
- No sabía que cocinabas. - comenta, tomando el tenedor, se lleva una porción de huevos revueltos a la boca . - Hmm, esto esa riquísimo.
- No exageres. - digo. - Y sí se cocinar, aprendí desde que vivo solo.
- Bueno eso es otro punto a tu favor. - comenta llevándose otra cucharada a la boca, mientras me mira a los ojos.
- ¿Eso qué quiere decir? - preguntó confundido.
- Nada, yo me entiendo. Mejor cuéntame, ¿Que ha sido de tu vida? - pregunta y me siento aliviado de ver el cambio en su mirada, ya un poco más relajado comienzo responder a su pregunta.
Miró el reloj en mi muñeca y veo que son las siete de la tarde, dejo salir un suspiro y me levanto de la silla. Había estado revisando los planos que me entrego el arquitecto el viernes y revisando la lista de materiales para la construcción del nuevo conjunto residencial. Sin darme cuenta se me había pasado toda la tarde. Tomo mi celular y veo que tengo varios mensajes de WhatsApp, desbloqueo la pantalla y entro a la aplicación para encontrarme con varios mensajes de algunos amigo, del trabajo y de Vanessa, frunzo el ceño y contesto los de mis amigos y trabajo. Por último abro los de Vanessa y hago una mueca al verlos
¿Dónde estás?
¿Que estás haciendo?
¿Tenemos que hablar?
¿Enserio vas a compartir apartamento con es achica?
¿No me gustó cómo te miraba?
¿Stephen por qué no contestas? ¿Estás muy ocupado con tu hermanita?
Coloco los ojos en blanco al ver el último mensaje, quisiera ignorarla, pero si la dejo en visto sería peor, así que decido contestar llamándola. Cómo era de esperarse contesta de inmediato.
- ¿Por qué no contestabas? Te he estado escribiendo desde hace rato. - dice sin dejarme hablar.
- Estaba ocupado, revisando los planos y algunas otras cosas del nuevo proyecto, ya sabes que cuando me concentro en eso no tengo que ver con nada ni nadie más.
- Si, lo sé, bueno ya no importa. - dice y se lo que se viene. - Tenemos que hablar hacerca de esa chica, no me gustó para nada y creo que deberías ...
- No tenemos nada de que hablar, Irina es la hijastra de papá, se va a quedar aquí el tiempo que quiera. No voy a discutir eso contigo. - digo firmemente para zanjar ese asunto de una vez.
- ¡Pero Stephen! - chilla como niña pequeña.
- Stephen nada, ya te dije, este es mi apartamento y yo decido a quien invito y a quien no, basta de querer controlar mi vida Vanessa, te recuerdo que por eso estamos separados. - siseo recordándole que ya no tenemos una relación.
- ¿Por qué me trata así? Yo lo único que quiero es que estemos bien. - dice comenzando a Sollozar. Coloco los ojos en blanco y decido acabar con la llamada.
- No empieces Vanessa, adiós estoy cansado. - digo y sin esperar respuestas cuelgo la llamada.
Tiro el celular en la cama y salgo de la habitación, tengo hambre, bajo las escaleras y me sorprendo a encontrar en la cocina a Irina preparando algo en la estufa, por inercia mis ojos recorren su cuerpo y tengo que reprenderme por aquello. Ella siente mi presencia y se gira.
- Hola. Siéntate ya te iba a llamar, prepare la cena, espero que te guste la pasta. - dice sonriente.
- Me encanta. - término e bajar las escaleras y tomo asiento en el comedor.
Varios minutos después ella sirve la pasta y coloca el plato enfrente de mi, junto con un refresco de cola.
- Buen provecho. - dice sentándose a mi lado.
- Hmm, ahora soy yo quien se sorprende por tu talento, esto está delicioso.
- Gracias, me encanta cocinar y soy muy buena en ello. - se jacta sonriente.
- Ya lo creo.
La cena trascurre con normalidad, hablamos un poco más de lo que va a estudiar y yo le doy algunos concejos para que se le haga más fácil está nueva etapa en su vida. La universidad no es fácil, es una época tanto fascinante como espeluznante.
- Yo lavo los platos . - dice bajándose de la silla comenzando a recoger los platos. Se acerca a mi y miró su rostro, ella me sonríe y toma mi plato, sin poderlo evitar bajo la mirada a su escote y trago grueso al ver esos pequeños pero muy llamativos senos. Siento mi miembro moverse en mis pantalones y me levanto de inmediato, le quitó los platos de la mano.
- Yo lo hago, ya tú concinaste, lo más lógico es que yo lave los trastes. - digo caminando hacia el lavaplatos tratando de despejar mi mente.
- Está bien. - dice. - Me voy a la habitación, aún tengo que arreglar algunas cosas.
- S.. sí seguro. - digo comenzando a lavar los platos. ¿Qué me está pasando?
Una muy gruesa capa de sudor recorre mi piel y ya me empieza a doler el cuerpo. Llevó ya casi dos horas ejercitandome, liberando tensión, decido que ya es suficiente por hoy, suelto las pesas y tomo una toalla , la paso por mi rostro secando el sudor, la coloco en mi hombro y tomo el termo con agua al clima y bebo de este. Salgo de la habitación donde tengo las máquinas de hacer ejercicio y me dirijo a mi habitación.
Una luz proviene de la cocina y me dirijo hacia alla, seguramente volví a dejar prendida la luz. Pero no, no deje la luz prendida, es Irina quien está en la cocina buscando algo en la nevera.
Freno en seco y quedó perplejo mirándola.
Lleva puesto una pijama de seda de color rosa con encajes negros. El pantalón de la pijama es demasiado corto, tanto que puedo ver el nacimiento de sus glúteos. Aquella visión causa una erección la cual cubro con la toalla que llevo en los hombros pues ella se gira mostrándome ahora el escote de la blusa, sus pezones se marcan en la blusa, supongo yo debido al frío de la nevera y mi erección crece aún más.
- Veo que estabas haciendo ejercicio. - dice mirando mis brazos. - Debes de hacer mucho para estar así. - comenta echándome una repasada. - ¿Estás bien? - pregunta al ver mi rostro de agonía.
- S.. si, sólo estoy cansado. - digo dándome la vuelta. - Voy a mi habitación, buenas noches. - me despido y corro hacia mi habitación. Entro directo al baño. Tengo que darme una ducha fría. ¿Cómo puedo ponerme así por culpa de Irina? ¿Será que es mala idea que seamos compañeros de apartamento?
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Comments
veronica pinto
eso 👏👏 Irina va con todo 🤭😂😂😂
2024-04-27
2
Maria Gonzalez Gonzalez
jajajaja Irina viene con todo, jajajaja y solito caerás, jajajaja jajajaja.
2024-02-26
3
Mirian Jiménez
pobre pegado a la mata
2023-10-20
5