En la prisión

Emilia está recluida en el penal Santa Mónica, al sur de la capital. Es una prisión de mujeres, pero está en una celda privada puesto que está en prisión preventiva. Pero tiene que trabajar para reformarse y ella escogió el taller de cocina.

Archer, fue a la prisión para “hacer una visita” pero ha sobornado a los vigilantes.

-Emilia, tienes visita. – el carcelero abre la puerta de la celda.

La visita es en la celda y no en la sala de visitas. Archer entra y la puerta se cierra.

- ¿Usted, aquí? - ella está asustada.

- ¿Qué no puedo visitar a la gente que quiero?

- ¿Puedo irme a casa? - aún tiene esperanza.

- No, por qué como hombre tengo necesidades y para no gastar prostitutas he venido aquí.

- Usted no me va a tocar. - se pone a la defensiva.

- Cállate si no quieres que te pegue.

- No me toque por que grito.

- Grita lo que quieras. No te van a escuchar.

Emilia trata de esquivar, pero la celda es pequeña y no puede hacer mucho. Es forzada a estar con él, ella siente asco, mientras que Archer descarga sin compasión, sino que aplica mucha fuerza y hace sufrir a Emilia. Una vez satisfecho, se vuelve a vestir y sale de la celda. Emilia quedó humillada, devastada, como si no tuviera sentimientos, ella lloraba y maldecía todo, para todos.

Durante la noche, hombres delincuentes, contratados por Simón y pagados por Archer, queman la casa de Emilia con sus padres dentro. El fuego es tan denso que los vecinos ayudaban en todo lo que podían, pero buscaron ayuda a los bomberos. Aunque allí no queda todo, los vecinos tenían las cámaras de vídeo vigilancia. Hicieron la denuncia más fue archivada, Archer pagó a los oficiales para poner a callar.

Al día siguiente, Emilia se presenta en la cocina y junto a otras nuevas reclusas y algunas antiguas, la clase inicia con cosas básicas de cocina.

-Tú, sí la nueva, la roba novios ¿Sabes hacer algo en la cocina aparte de secuestrar? - su mancha se regó como pólvora en todo el penal.

Las chicas se ríen, Emilia se toma unos segundos y pone su mejor cara.

- Yo tengo la conciencia tranquila, ese pituco mimado, pronto descubrirá los cuernos que le puso la mujer.

- ¿Qué dices? - las risas cesaron.

- Fui su conejo de indias, para que ella se de a la fuga con otro hombre.

- ¿Estás segura?

- Pero a los ricos no se les puede decir nada. Aman odiar a los de abajo, odian a los inocentes. Pero lo va a pagar. Va a llorar sangre, y yo voy a reír mejor que él.

- ¿No robaste ningún novio?

- Me hice la estúpida de no saber inglés, pero entendí todo. Estudie traducción de idiomas para satisfacer los caprichos de mi mamá, pero no me gusta la carrera.

- ¿Por qué no dijiste la verdad?

-A los ricos solo se les puede decir las cosas que le gustan, así que, me hice la estúpida, estoy aquí esperando el desenlace.

- Bueno al tema ¿Sabes de cocina, algo o nada?

- Sé hacer mermelada, pero uso poco azúcar para que no empalague.

- Muy bien, harás mermeladas. Cuando esté listo para comer nos gustaría probar. Con el resto de las internas nuevas ¿Saben algo?

Nadie dice nada, tendrán vergüenza de no saber hacer nada.

-Bien chicas empecemos la clase. Dejemos en paz a la traductora en hacer la mermelada.

Después de la clase. Las internas probaron la mermelada preparada por Emilia y les gustó mucho.

-Traductora – pregunta una interna- ¿Cuál es tu nombre?

- Emilia García.

-Tú mermelada es muy buena. Puedes ganar dinero, no empalaga y es más saludable.

- Gracias.

- Chicas hagamos postres con las mermeladas de Emilia. – Propone otra interna.

- No es mala idea, así haremos dinero rápido para pagar nuestra deuda de reparación civil. - propuso una tercera interna.

Congeniaron rápido, necesitan dinero para pagar reparación civil y mandar dinero a casa. Muchas tienen hijos y no los pueden ver. Es más, el mes que viene es el día de la madre y es ese día muy triste, muchas internas pasan el día en el tópico por presentar cuadros de depresión, estar lejos de sus hijos es lo que las mata y las hace arrepentir enormemente de haber cometido errores.

Una de las internas se desmorona emocionalmente.

- Yo parí en prisión, al cumplir los dos años, me separaron de mi bebé, eso fue hace un mes. Quiero ver a mi hija, me hace falta.

- Así es nuestro mes de mayo flaca. - así llaman a Emilia – es un mes deprimente, difícil que recibamos visitas. Yo llevo ocho años sin ver a mis hijos. La necesidad de tener dinero para comer, cometí la locura de ser burrier.

Las internas cuentan sus historias y sus penas, quieren ver a sus hijos, quieren abrazarlos, besarlos, pero el ingreso de menores al penal no está permitido.

Emilia va conociendo historias desgarradoras. Se van haciendo amigas y el lazo es fuerte. Se necesitan mutuamente para levantar la moral.

En una semana, Emilia empezó a vender mermelada, así como también a dar clases de español e inglés y recibió tres visitas de Archer.

- Emilia, a ti nadie te visita ¿Verdad? - las intenciones con esa pregunta no es muy clara.

- El venado americano, que me toma a la fuerza dentro de mi celda.

- ¿Quién es el venado americano?

- El que cree que le secuestré a su novia.

- ¿Es americano?

- Tiene dificultad con el español. Habla español con su acento. Cansa escucharlo.

Las chicas se rieron al saber el calificativo de Archer.

-Admito que el venado es un bello ejemplar de animal. No se puede quejar. - comentó una.

A Emilia no le gusta su estadía en la prisión, están en una feria y tienen que vender productos por la ocasión y para las reclusas es su oportunidad de vender y pagar más rápido su deuda con el gobierno.

- Quiero ver a mis padres, están enfermos. Me necesitan, no tengo quien vea por ellos.

- ¿De qué están enfermos? Disculpa la indiscreción. - Le preguntó la burrier.

- Mi mamá tiene Alzheimer y mi padre tiene cáncer.

- Pues olvídate de ellos. - Archer le habla con desprecio – ya se murieron por culpa de una hija desvergonzada, tan basura como perra sarnosa.

Emilia no lo soportó. Abandonó el puesto de venta para ir al baño a llorar. Archer se fue satisfecho de decirle la verdad. Y sin querer compró mermelada para probar.

- ¿Usted prepara mermelada?

- Sí, señor. Es especial. - le sigue la corriente para evitar problemas.

- ¿Qué tiene de especial?

- Menos azúcar que la tradicional.

- ¿En verdad? ¿Se puede probar?

- Sí, aquí tiene. Sírvase – le alcanza una cucharita de plástico y un frasco para que él mismo se sirva, después de degustar...

- Me gusta y mucho porque no empalaga. Pero es de mora.

- Hay hasta siete sabores.

- Me llevo uno de cada uno.

- Bien.

Archer se llevó a casa mermelada hecha por Emilia y no lo sabe. La burrier ya tuvo el gusto de conocer al venado, y descubrió la maldad que hay en él.

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Comments

Karen Sosa

Karen Sosa

demasiado hdp ese cachuo

2024-12-14

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