NARRA MELISA:
No puedo creer que halla perdido a mi padre, mi sangre —cha...cha —escucho como el fuego quema la madera —a la única persona que amo en esta vida —limpios mis lagrimas —¡black! —escucho una voz, que me parece reconocida.
Rápido me levanto del suelo, salgo corriendo a la silla de mi padre.
Llevo a la sala camino despacio, poco a poco, suelto un suspiro, hay estaba siempre con su cara de poco amigo, pero es todo lo contrario, es muy atento, muy cariñoso, es un poco amargado, sí, pero así es como lo quiero.
Muestro una sonrisa, de punta a punta, limpiando mis lágrimas que no dejaban de salir, una tras otras.
—¿porque lloras —la miró fijamente —de felicidad por qué te tengo aquí conmigo —corro hasta el dándole un gran abrazo, un poco mas y se cae de la silla.
—hay hija ya no tengo 15 años —me dice regañando —¡mmmm! ¡te quiero papi! —susurro a su oído —lo sé —lo abrazo con más fuerza.
—hija ya —me da palmaditas en la espalda.
—¿hay por qué? —me separo de él quejándome —ve y busca a Ogro —asisto con mi cabeza.
Salgo corriendo al bar en busca de Ogro y al señor para darle las gracias y disculpa por mi comportamiento, por avisarnos del peligro que están viviendo Ogro y Ayana.
Me dirijo a la mesa dónde se encontraba en señor malasangre y la mujer que hablaban al mismo tiempo.
llegó a la mesa dónde se encontraba el señor y las dos mujeres al llegar al lugar me doy cuenta que no había nadie, estaba era un grupo de viejos sin vergüenza en el lugar.
Miro a mi alrededor, pero no encuentro a nadie, alguien toca mi hombro rápido me preparo con mi daga
—algunas veces algunos clientes se quieren sobrepasar —digo sarcásticamente, volteo con mi daga más que lista y preparada cuando…—¡jefa! ¿le pasa algo? —analizo al empleado, una bandeja en su mano, su cuerpo tiembla, su cuerpo sudado, orejas por el estranoche, lo entiendo yo estoy igual con todo esto del festival.
—¡nada! —suelto un suspiro, relajando mi cuerpo, el cansancio me está matando, más la preocupación que tengo con todo esto del bar, Ogro y Ayana, para que se me venga otra encima como el asesinato de unos de mis empleados.
—ok —me mira con disgusto, hago una mueca —esperaba decirle que necesitamos la llave para las cervezas y buscar como, vasos entre otras cosas.
—ok, toma —agarro las llaves de mi bolsillo entregando en sus manos —¡ok, muchas gracias! —no hay de nada.
Estoy un poco apenada casi le hago daño por una falsa alarma, es mejor esta alerta para cualquier cosa, eso es algo que lo aprendí de Ayana y mi padre, que combatieron junto en una batalla épica, conjunto con los caballeros de las tinieblas, los caballeros del trueno, los caballeros de la noche contra la oscuridad de las nieblas
Es una lástima que Ayana allá perdido la memoria así nada más, por un hechizo muy fuerte que casi acaba con su vida, y la del el continente, la chica del barro como muchos la llaman, nadie sabe quién es, somo lo muy poco que sabemos la identidad de Ayana Lonrdo, una chama crecida en el combate, más en la parte de magia, desde muy pequeño aprendió habilidades de la magia, su principal hechizo son los caminante viviente, es una especie de humanos extraño, no definido sus cuerpos, echo con barro y agua nada más que eso.
Observo a mi alrededor, saliendo un poco de mis pensamientos de Ayana y Ogro en busca del señor, pero nada, es una lástima quería agradecerle
—Melisa —mi corazón se acelera, mi cuerpo esta frio, esa voz la reconozco donde quiera que valla, volteo —¡ahhh! —echo un grito, al ver a Ogro tirado en el suelo, corro hasta el, me tumbo al suelo, coloco mi mano en su mejilla.
—Ogro, ¿te encuentras bien? —abre sus ojos poco a poco, colocando su mano en mi mejilla apartando mi lagrima de felicidad.
—¿qué haces aquí? —observo a mi alrededor —¡hay! —suelta un quejido de dolor —estás locas casi me da un infarto —siento mi corazón a punto de salir.
— yo soy quién hace las preguntas —le dejo en claro, sintiendo como mi cuerpo se está calentando, y uno de calor si no de enojo —¡q...UE! — le correspondo el abrazo —te extrañe —coloca su mano en mi cintura —yo también.
NARRA OGRO LA BESTIA:
Hoy es unos de los peores días de mi vida, lo que paso hoy se resumen así:
1_ él comporta de Ayana, está rara, además casi me pega,
2_ casi me muero cuando veo a la niña loca.
3_ unos minutos más casi caigo preso, por pegarle a un soldado, que no entiendo por qué él estaba conmigo en ese lugar.
4_ Melisa me pega un susto que casi me manda para el otro lado.
y por último y mi parte favorita es cuando Melisa me dice que me extraña, con un abrazo también me da.
El amor algunas veces te pone a suspirar…
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