—todo a su debido tiempo Ayana —la miró fijamente —¡Ayana, ven necesito llevarte al castillo con tu padre? —recuerdo esa voz como si fuera ayer. Es la misma que escuche en el sueño —¿para qué? —le escupe en su cara, toda la rabia que cargo encima, me siento traicionada, como el lobo gris, que un día me traiciono, no recuerdo que exactamente me hizo, suelto un suspiro, tuvo que ser algo bien grave, para sentir todo este odio que tengo, en mi corazón.
—para que me quites los OJOS —fruñe su ceño, observando a Melisa —estás muy equivocado — lo miró fijamente —¡Ayana te veo en el castillo! —con eso el gato, se monta encima del pájaro, saliendo por la ventana.
—¡espera un momento! —me levanto del suelo, corriendo hasta la ventana, pero ya es demasiado tarde —¡Ayana mi amor vamos a bañarte —me habla Melisa, con mucha ternura, pero solamente acordarme lo que pasó, —¡no, no me voy ¡A BAÑAR! —veo como Melisa tenía miedo, al ver mi expresión, me quiero ir lo más antes posible para el castillo de mi padre.
Nunca lo voy aceptar, pero extraño el castillo, me vuelto a sentar en el suelo —está bien! —Melisa se coloca a mi altura soltando un suspiro —Tienes que volver al castillo lo más antes posible antes que tu padre se de cuenta que no está —toma una pausa —sabes cómo se pone él… —la interrumpo, me levanto del suelo, caminado hasta la puerta, reto a Ogro con la mirada.
Después de un rato, llegamos al castillo de mi padre, me abajo rápido del caballo dirigiendo a la mi habitación, sin dirigir una palabra a Ogro en todo el viaje, todavía estoy molesta.
llegando a mi habitación, toco la manilla, con la rabia un poco baja, cierro mis ojos, recordando cada momento que pase en la casa de Melisa, más con lo que me dijo el gato, ¿Quiénes son mis ancestros?, eso siempre ha sido un misterio para mí, cuando intento preguntarle a mi niñera me regaña, si es por mi padre, solo nos dirigimos la palabra 100 veces al año es mucho.
Abro la puerta de mi cuarto, encontrándome con una dulce sorpresa —mamiiii —sales mi niña hermosa salome con sus brazos extendido, me coloco a su altura, abrazándola con toda mi fuerza, despegando sus piecitos del suelo, para luego volverla a colocar en su sitio.
—¿Dónde está tu otra hermanita? —me señala debajo de la cama —segura —me dice si con su cabeza, mientras tiene la mano en la boca.
Me acerco a la cama, con mucho cuidado me agacho, viendo a mi pequeña —¡mi pequeña que haces debajo de mi cama! —observo como mi niña poco a poco sale de mi cama —déjame ayudarte—me dice que no con la cabeza.
—Me puedes explicar que haces debajo de mi cama —agarro un pedazo de tela de mi vestido que cuelga, corro hasta el baño, le echo agua hasta quedar bien empapado, vuelvo a mi habitación, me coloco a la altura de mi niña, pasando el trozo de tela por su cara.
Después de limpiar su carita me siento en la cama, conjunto con salome y Sasha sentada en mi regazo —ahora si Sasha dime que fue lo que paso, mientras yo estaba fuera del castillo, y me van a explicar ¿Por qué están en mi habitación sin mi permiso?, les fuera pasado algo, no me lo fuera perdonado —una lagrimas se escapan recorriendo mis mejillas.
Sasha y Salome se colocan a mi altura limpiado mis lágrimas, con su dulce pequeñas manos —yo vi un gatito y un pajarito entrar por la ventana, se metió debajo de la cama y después no lo vi más— salta de una pata, emocionada por ver un gatito, por una parte, la entiendo, es muy raro ver animales por aquí, ya que a mi padre no le gustan los animales.
—¿y dónde está? —observan a su alrededor —no lo sé, solo sé que se metió debajo de la cama y ya, y fue lo que me dijo Sasha — me exclama la más pequeña.
Me levanto de la cama debajo a Sasha en el suelo, suelto un suspiro, llevando mi mano hasta la cintura —entonces gatito, ¿Dónde te abras metido? —observo a Sasha y salome para luego volver a mirar a mi alrededor —que empiece la búsqueda.
DESPUES DE TRES HORAS Y MEDIA:
—no lo veo— grita Salome.
—yo tampoco —exclama Sasha.
—Venga — Sasha y Salome, agarra cada una de mi mano hasta caminar a la cama, donde nos dejamos caer, soltando un suspiro al mismo tiempo, mi espalda toca lo suave de la cama, las niñas me acompañándome —mejor me voy a acompañar, me acompaña —asiste con su cabeza.
Nos levantamos de la cama, caminando hasta el baño. Me quito las prendas una por una, hasta quedar desnuda — ¡señorita tome esto —me entrega una rosa negra, es muy extraño nunca antes había visto algo así en el castillo.
—señorita Ayana la semana que viene, mi mami Helena nos viene a buscar —suelto un suspiro, tengo mucho tiempo que no veo a la loca de Helena, la extraño demasiado — mis amores.
— ¡dígame señorita! —corren las dos hasta mi —¿quiero saber, de donde sacaron esta rosa negra? —se la señaló—¡señorita no lo sé!, mi hermanita la tenía —señala a su hermana Salome, con su manito.
—¡señorita! —juntas sus manos, moviendo unos de sus pies —cuándo me levanté la conseguí en su cama —me quedo sorprendida al escuchar lo que acaba de decir —¡q.…u.…e! — le susurró a su hermanita Sasha —creo que la señorita no escucho.
—¡LA CONSEGUÍ EN SU CAMA SEÑORITA, LE ESTOY DICIENDO LA VERDAD — me grita, empezando a llorar — mi amor no te ponga así, no te estoy regañando —me acercó a ella, agarrando su cara —no te estoy regañando — la abrazo, me siento culpable, no debí hablarle hacía, ¡más a ella que es muy sensible!
Escucho dos toques en la puerta, me pongo alerta, no quiero que nadie se entere que mis niñas están aquí —señorita Ayana no se le olvidé lo del festival, su padre la está esperando en su despacho —suelto un suspiro al saber que el secretario de mi padre Miguel.
—¡está bien, señor Miguel! —hago una mueca, no quiero ir al despacho de mi padre, no me queda de otra que fingir —dígale a mi padre que estaré allí —le gritó desde el baño —muy bien señorita que tenga ¡feliz tarde! —me retiro de la puerta —¡igual señor Miguel!
Suelto un suspiro, casi nos descubre, hago una mueca al ver a las niñas, no quiero que mi familia se entere de ellas —casi nos descubren —le susurro a mis niñas mientras preparamos el agua juntas —por eso deben irse a su lugar —se me parte el corazón, al decir de eso.
—como diga señorita —me dice a una sola voz —¿y tú? —me señala Salome a mi —quédate, tranquila si —la miró fijamente —no te estoy regañando —Sasha empuja a Salome —vámonos, no van a descubrir — le habla a Salome, regañándola.
Mis niñas de despide con sus manos —chao señorita —no se van a despedir de mi sin un beso —está bien —me dicen las dos a una sola voz, se acerca a mi despidiendo con un beso.
las niñas, sale corriendo hasta su guardería, mientras yo me sumerjo en el agua, recordando lo que pasó, está mañana ya ni sé qué hora son.
Vuelve a sonar la puerta —señorita Ayana, el duque la está esperando — dios Míos, dame paciencia, me agarró mi cabeza con mis dos manos — ¡ya voy! —hago una mueca.
—Ayana —suelto un gruñido, observo un gatito negro, entra al baño, mientras peleo con la sirvienta —¡oh!, es que ya no te acuerdas de mí —se colocó en la orilla de la bañera —nos acabamos de ver hace 1 a 2 horas —me quedo sorprendida al ver al gato en la orilla de la bañera, lo que no entiendo es como llego si la puerta está cerrada.
—¡si lo sé claro que me acuerdo! —le respondo, con gran emoción —me da mucha risa como Ayana, creo que yo soy un tonto —fruño mi ceño —¿de qué te ríes? —pregunto por curiosidad —de tu cara — se lanza una sonrisa —¿qué tiene mi cara— lo miro con cara de asco.
—¿cuándo viste a los espectros? —hago una mueca —cuales, ¡ah! —echo un grito, cuando el gato es apuñalado con algo filoso, trató de salir de la tina, mientras el gato es lanzado por el monstruo, hacia la ventana — AHORA VOY POR TI —me señala.
Salgo de la bañera lo más rápido posible, pero fue demasiado tarde, el monstruo me agarra los pies —¿Ahora eres mía? —muerdo mis labios — PRIMERA MUERTA QUE DESTRUIDA —le grito con todas mis fuerzas.
Como puedo suelto mi pie, lanzándole una patada, que es tajada por el monstruo —¡ahhh! —vuelvo a gritar —ahora eres mía —cierro mis ojos —¡claro que no! — le digo con asco —¡no soy de nadie! —abro mis ojos como un plato ojos.
Grito con todas mi fuerza, cuando la bestias me levanta, pegando mi espalda en el suelo, cayendo cerca del gato —gato ¿te encuentras bien? —pregunto al verlo herido —A.…Y...A...N...A —susurra, escucho un quejido de dolor, mis lágrimas empieza a salir, cuando escucho algo chillar.
¡Alguien!, ¡por favor ayúdenos!, a mí y el gatito.
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