Ya no quedaban muchas casas a las cuales ir normalmente a las 9:00 p.m. a más tardar ya terminan su recorrido, una hora bastaría, ya que los vecinos son bastante generosos a la hora de dar dulces, pero el hecho de que hubiera algunos a los que les encantaba conversar y alagar los disfraces hacía que se demore bastante.
Además de eso, Deborah no quería irse aun, si esta fuera cualquier otra noche si ella ahora mismo se estaría yendo, pero este no era el caso. Esta noche no era como cualquier otra, esta es una noche especial para Deborah, por esa razón ella quería hacer tiempo para su venganza y se había propuesto no volver hasta haberlo logrado. Así que le sugirió a su mejor amiga Lara Orea esa competencia al darse cuenta de que ella ya tenía ganas de irse a casa, le sirvió que a Lara le encantaran las competencias.
Unos minutos después de haberse separado de Lara, Deborah había perdido la esperanza, pero fue en ese momento cuando pudo ver a Sergio Nabarro y Walter Greendle en la acera de enfrente a punto de dar la vuelta a la esquina.
Deborah Sorsone respiró profundamente y observó a ambos lados antes de cruzar a la acera de enfrente para seguirlos. Ella intentó no apresurarse demasiado, ya que usar sus habilidades la cansaban demasiado y no quería fatigarse antes de comenzar a divertirse.
Ella siguió a la distancia, podía sentir una gran rabia dentro de ella al ver a esos tipos, Deborah Sorsone los siguió hasta el viejo cementerio abandonado de San Tadeo el cementerio fue inaugurado en 1874, en medio de las epidemias de cólera y fiebre amarilla. Cerrado en 1919, desde entonces es visitado por fotógrafos y artistas.
Una vez en el cementerio Deborah se escondió detrás de una de las pocas criptas que se mantenían en pie, ya que cuando el cementerio quedó sin cuidador fue víctima de vandalismo.
Al llegar allí ambos estaban emocionados con su botín de dulces y fueron al cementerio porque les pareció que la ambientación sería buena con sus "disfraces de vampiros".
-¡Ni siquiera se molestaron en ponerse un verdadero disfraz! ¡Lo único que tenían puesto eran unos pésimos colmillos de plástico! -Pensé observarlos a la distancia, admito que no fue una sorpresa verlos así, llevaban la ropa que usaban normalmente todos los días. No era de sorprenderse, después de todo los vampiros de las películas actuales no son como los vampiros de las películas clásicas, parece que lo único con lo que puedes darte cuenta de que son vampiros son sus colmillos y/o su piel pálida.
Ambos se quitaron sus colmillos de plástico y los guardaron en sus bolsillos.
-Veamos nuestro botín -Le dijo Sergio a Walter.
-Sí, espero que nos hayan dado cosas buenas. -Exclamó Walter.
Ambos pusieron sus sacos de dulces sobre una vieja lápida caída; esa lápida era una de las pocas que había quedado, ya que las lápidas fueron una de las cosas que llevaron al vandalismo y saquear el cementerio.
Mientras yo los observaba a la distancia podía sentir como la rabia crecía dentro de mi pecho y hacía que sintiera la calidez de mi flama. Me sentía cada vez más y más molesta, de hecho, sentía estar a punto de estallar.
Mis músculos se tensaron, y me acomodé en cuclillas lista para abalanzarse sobre ellos.
-¡Los voy a hacer pedazos! -Pensé desde mi escondite. Me había dispuesto saltar frente a ellos, pero cuando estaba a punto de hacerlo me detuve un instante para pensar ¿para qué hacer eso? Si yo saltara frente a ellos solo haría que se rían de mí creyendo que intentaba asustarlos solo con un disfraz de princesa... --¡Sería una tontería! -Pensé malhumorada. Intenté calmarme para creer mejor en las opciones que tenía, después de todo, estaba esperando este momento desde hace mucho tiempo y no quería echarlo a perder por enojarme. Aun así, ¿Cómo podría estar tranquila? ¿Cómo podía evitar enojarme cuando tenía frente a mí a los infelices responsables de los peores años de mi vida de estudiante? Solamente con verlos bastaba para llenarme de rabia y calmarme para pensar el modo de llevar a cabo mi venganza era lo difícil. Por supuesto que no quería cometer ningún error y echar a perder esta oportunidad así que respire profundamente intentando relajarme.
Observe las palmas de mis manos creyendo cómo podría usar este poder para vengarme de ellos, luego de unos segundos arranque algo de la maleza del suelo y sostuve un puñado en cada mano.
-Me las van a pagar todas juntas. -Me dije a mi misma antes de ponerme de pie y salir caminando detrás de la cripta.
Deborah salió de la cripta y quedó de pie para que la vieran, cuando ellos se percataron de que ella estaba allí se voltearon solo para ver a Deborah dirigiéndole una mirada inexpresiva.
-Sergio, mira quien esta aquí. -Le dijo Walter Greendle con una sonrisa burlona mientras señalaba a Deborah.
-¿Tu cabeza ya regresó a la normalidad? -Exclamó Sergio en tono burlón.-Todavía no son las 12
-No, no son las 12. -Respondió
En ese momento comenzó a salir un poco de humo gris de los puños de Deborah, cuando ella abrió sus manos dejó caer la maleza que había arrancado. La maleza estaba quemándose con flamas naranjas brillantes.
-¡¿Qué hiciste?! -Preguntó Sergio confundido al ver caer esas dos bolas de fuego naranja al suelo.
-Es hora de que me las pague todas juntas. -Le respondió Deborah con un gesto inexpresivo mientras apuntaba con la palma de sus manos a las flamas que ahora estaban en el suelo. Entonces ella hizo un movimiento de sus brazos hacia delante apuntando a Walter y a Sergio. Al realizar ese movimiento las flamas que estaban en suelo se alargaron hacia Walker y Sergio quienes lanzaron un grito de terror.
Ellos intentaron escapar corriendo despavoridos, pero el fuego los alcanzó en segundos y como si fueran serpientes los rodearon firmemente.
Sergio y Walker gritaron de terror y comenzaron a mover sus piernas corriendo en un desesperado intento por escapar, pero no importaba que tanto lo intentaran, ellos no se movían del lugar donde estaban.
Deborah levantó sus manos y las flamas que los sujetaron los levantaron en el aire.
-¿Qué es esto? -Preguntó Sergio con terror.
-¡Voy a destrozarlos! -Se decía a sí misma en su mente, aunque ella no sentía otra cosa que un día y una rabia incontrolables estando frente a ellos intentaba no sobresaltarse. Su furia la ayudaba a usar sus poderes, pero aun así era algo muy cansado. El cansancio no se hizo esperar, de hecho, la hizo entrecerrar sus ojos un instante.
Ella comenzó a sentirse bastante cansada, tanto que por un instante casi se olvida de lo que estaba haciendo hasta que volvió a escuchar los gritos de Walter y Sergio que la hicieron volver a dirigir su atención hacia ellos.
-Cuidado con el suelo! -Exclamó Deborah bajando rápidamente ambas manos haciendo que las flamas bajen violentamente a Walter y Sergio estrellándose contra el suelo. Al caer de cara contra el suelo de tierra se ensucian los rostros y la ropa, en ese momento el fuego se dispersó dejando ver una gruesa cuerda de 4 centímetros de diámetro la cual los arrastró mientras gritaban había dos columnas que era todo lo que quedaba de otra cripta. La cuerda los amarró sujetándolos a los restos de la cripta.
Deborah caminó acercándose mientras ellos gritaban.
-Suéltame por favor! -Suplico Walter aterrado.
-Ahora quiero hablar yo.-Dijo Deborah en tono serio y cortante mientras apoyó la palma de su mano sobre la boca de Walker y usó su flama para crear una cinta negra que le cubría la boca. La piel alrededor de la cita estaba enrojecida, el fuego naranja de Deborah lo había quemado cuando ella lo usó para crear esa cinta.
Luego Deborah se acercó a Sergio quien negando con su cabeza solo repetía "No", pero Deborah no estaba dispuesta a dejarlos ir.
Deborah creó una cinta cubriendo también su boca y dio unos pasos hacia atrás para observarlos a ambos.
-¿Por qué no se ríen? ¿Esto no les parece gracioso? -Preguntó Deborah sarcásticamente.-¡A mí tampoco me parecieron graciosas sus estúpidas burlas y, sin embargo, tuve que aguantarlas todos los días!, ahora me toca a mí jugar y a ustedes ahora les toca sufrir...
Deborah da unos pasos más hacia atrás y se para a un metro de distancia aproximadamente.
Tenía frente a mí a uno de los dos cabecillas y responsables principales de las burlas, insultos, y bromas pesadas y junto a él estaba su cómplice. Jack-o-Lantern me había dicho que solo los asustara, pero la verdad es que quería hacer algo más que solo asustarlos. Quiero hacerlos sufrir para que paguen por todo lo que me hicieron, aunque sé muy bien que hacerlos sufrir esta noche esto no se compara a todos los días que yo los aguante.
Al menos sé que después de esta noche ya nadie más tendrá que soportarlos y ya nadie más va a ser víctima de ellos.
Deborah levantó su mano frente a sus ojos y comenzó a arquear sus dedos con esfuerzo intentando cerrar su puño, al hacerlo Sergio comenzó a sentir dolor. La cuerda que lo rodeaba comenzó a apretarlo como si fuera una anaconda, pero por más que intentara gritar sus gritos eran ahogados por la cinta que le cubría la boca.
Deborah estaba apretandolo con las cuerdas las cuales controlaba con su mano concentrándose, era una tarea algo difícil y más teniendo en cuenta que ella no tuvo mucho tiempo para acostumbrarse a sus nuevas habilidades.
Los huesos de Sergio comenzaron a crujir mientras él movía sus piernas del dolor. Walter asustado intentaba gritar y soltarse pero era inutil.
Deborah comenzó a escuchar sus voces en su mente riéndose y burlándose de ella, recordaba esos horribles momentos para concentrarse y controlar sus poderes.
Las costillas de Sergio se comenzaron a romper y perforar y cortar sus órganos provocando una gran hemorragia interna.
-No olvides que esto te pasa por ser un verdadero desgraciado con todos. -dijo Deborah observando que por las orillas de la cinta que cubría la boca de Sergio comenzó a escurrir sangre. Cuando por fin Deborah cerró totalmente su puño se escuchó un último crujido seguido de un movimiento hacia abajo de la cabeza de sergio que indicó que ya se había muerto.
Aunque Walter no podía gritar por la cinta que cubría su boca el terror se notaba en su rostro. Al ver a su amigo morir frente a sus ojos lanzó un grito que fue ahogado por la cinta mientras comenzó a retorcerse intentando soltarse, pero las cuerdas lo tenían bien sujeto y por más que intentaba gritar la cinta se lo dificulta bastante además de la quemadura que le provocó las llamas con las que Deborah creo esa cinta.
Deborah volteó a ver a Walter al oirlo sollozar, estaba llorando y eso era algo que a ella le encantaba porque después de todo lo que ella había llorado por su culpa ya era su momento de verlos a ellos llorar, la diferencia era que ella no se reía de eso. Ella sabía que Walter no lloraba por la muerte de su amigo, no, claro que no, él solamente lloraba de miedo al saber que él era el siguiente.
-Espere mucho tiempo por este momento. -Le dijo Deborah a Walter poniéndose de pie frente a él. -¿Sabes que es lo único malo?
Ella podía notar la respiración agitada de Walter y unos leves sollozos ahogados.
-Mueve la cabeza para responder-Le dijo Deborah a Walter.-¿Sabes que es lo único malo de esto?
Walter negó con su cabeza esperando que Deborah lo dejara ir.
-Yo los aguante varios años y lo malo de esto...-Deborah hizo una pausa mientras volvió a generar una flama naranja con su mano derecha la cual usó para crear una daga oscura en su mano.-Es que yo solo podré matarlos una vez.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 46 Episodes
Comments