Capitulo 04

-¿Nadie? -Pregunta la profesora observando a sus alumnos. -Ok, entonces todos los alumnos de este salón menos Abad, Abascal, Acebedo, Babier, Caamaño, Caballol, Calviño, Cantero, Orea y obviamente Sorsone se van a quedar despues despues de clases hasta que llegue el grupo del turno tarde a escribir una y otra vez "no debo meterme con los útiles escolares de mis compañeros".

En ese momento 11 de los 14 niños comenzaron a señalar a tres niños (Walter Greendle, Diego Kilos y Andrea Fisher). La profesora Nilda observa a esos tres alumnos.

-Ustedes tres se van a quedar 1 hora después de clases hasta que llegue el otro grupo y van a escribir toda esa hora.

-¿¡Que!? -Pregunta Andrea enojada.

-Que lo hagan ellos, si yo no hice nada. -Exclama Walter cínicamente.

-Dije que lo van a hacer todos. -Les responde la profesora.

-¡Es ridículo, ¡yo no voy a quedarme a hacer nada! -Avisa Andrea en tono desafiante.

-Entonces estás suspendida.-Le responde la profesora Nilda.-Igual que estarán suspendidos los demás si no hacen lo que les dije.

Los alumnos se quedan callados pensando que no les queda de otra que hacerlo. En ese momento sonó el timbre de la salida y ya era el momento de ir a almorzar antes de irse a sus casas, pero Deborah tuvo que quitar la calabaza podrida de su mochila y tirarla a la basura antes de ir a almorzar.

A pesar de lo sucedido hoy en la escuela Lara me aconsejó que intentara no dejar que eso me moleste. Al salir del colegio como es costumbre Lara y yo fuimos juntas.

No podía creer que tuviera que aguantar eso todos los días.

-No les hagas caso. -Exclamó Lara.

-Ya estoy harta de que todo el mundo siempre se metan conmigo. -Respondí caminando malhumorada.-¿Porque solo me molestan a mí?

-Molestan a todos... aunque si se ensañan más contigo. -Responde Lara.

-Voy a matarlos a todos. -Dije en tono sombrío.

Lara volvió a verme sorprendida. No podía creer lo que acababa de oír.

-No puedes estar hablando en serio.

Hice una pausa quedándose en silencio unos segundos antes de responder:

-No, creo que no...

Por supuesto que estaba mintiendo, la venganza es lo que más deseaba, ya no estaba dispuesta a seguir aguantando sus tonterías.

La idea de venganza era algo que todos los días cruzaba mi cabeza.

Cuando entré a casa me dirigí directamente a las escaleras, estaba sola por una o dos horas y ese era tiempo que normalmente aprovechaba para recostarme en mi cama y oír música.

Yo salía de la escuela a las 13:00 hs y estaba sola hasta la 14:00 o a veces a las 15:00 ya que mi madre estaba en su clase de arte porque quería ser artista, para eso dejó su empleo como secretaria. De hecho, ella ya vendió pinturas y esculturas suyas en varias exposiciones de arte, y ya que este mes finaliza sus clases dedicará su tiempo a sus obras y a su hija.

La principal razón para hacer eso es que quería pasar más tiempo con su hija. Por otro lado, yo casi no veía a mi padre y eso era porque era piloto para una de las aerolíneas más importantes y cuando llegaba lo hacía muy entrada en la noche, cuando Deborah ya se encontraba durmiendo.

Cuando entré a mi habitación encendí mi equipo de música poniendo una canción del antiguo Rock estadounidense para recostarme en mi cama a ver el techo. Oír música me relaja bastante, tanto que no llegue a notar que ya se me estaban cerrando los ojos hasta que me quede profundamente dormida.

Repentinamente, desperté al sentir a alguien tocando mi hombro, al abrir mis ojos vi a mi madre frente a mí.

-Por fin despiertas! -Me dijo mi madre observando, estando de pie junto a la cama.

-Hola mamá. -La saludó Deborah sentándome en la cama.-Se ve que me quedé dormida.

Mi madre soltó una risita.

-Si, eso pudo notarse.

Di un bostezo mientras extendí mis brazos estirándose para luego preguntarle a mi madre:

-¿Qué hora es?

-Las 05:00 P.M. -Le respondió ella.

Al oír eso quedé boquiabierta de sorpresa.

-¿Dormí 4 horas? -Le pregunté a mi madre.-No puedo creer que fuera tanto.

-Y hubieras dormido más, pero se me hizo raro que no bajaras a merendar, pensé que estabas enferma. -Me responde mi madre.- Me dio pena aun así despertarte.

-¿Por qué? -Le pregunté a mi madre.

-Es que te veías tan tranquila que me dio pena despertarte. -Confesó mi madre.-Pero si duermes ahora después de noche no vas a poder dormir.

Eso es verdad, las veces que tomaba una siesta de día al llegar la noche no podía dormir.

-Si, gracias mami. -Le respondí.

-A propósito, ¿quieres un vaso de leche chocolatada o un té con galletas para merendar? -Me preguntó mi madre.

-Sí mamá, por favor. -Le respondí.

-¿Quieres que te lo traiga o vas a merendar a la mesa? -Me preguntó mi madre.

-Hay voy, mami.-Le respondí sonriendo.

La señora Sorsone le sonríe a su hija con ternura antes de ir hacia la puerta.

-¿No me llamo Lara? -Le pregunté a mi madre antes de que saliera del habitacion.

-No, ¿estabas esperando su llamado por lo de la calabaza para halloween?-Me dice mi madre.

-Si, se supone que llamaría para avisar que saldría en camino. -Le respondí a mi madre.-Es raro que aún no haya llamado. Ya no debe tardar.

-Si se queda podré retratarlas juntas después de ir por las calabazas. Ya me gradué de arte y quiero que lo primero que haga sea una pintura tuya y de ella que es tu mejor amiga.-Me dice mi madre.

-No sé si sea buena idea. -Le dije a mi madre.-Es algo tétrico.

-Mis pinturas no son tétricas.-Exclamó mi madre.

-No quise decir eso. -Explique.-Me refiero a que estar en una pintura es tétrico.

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