-Si, como los años anteriores. -Exclame con una sonrisa.-Es una buena idea el año pasado les encantaron las galletas que les enviamos en navidad.
-Es una receta de tu abuela, ella siempre hizo las mejores galletas. -Me dijo mi madre nostálgica.
-¿Recetas sin libro? -Le pregunté extrañada. Siempre que mi madre probaba recetas nuevas eran de algún libro, revista o algo así.
-No es necesario, tengo en mi mente las recetas de lo que tu abuela y yo preparábamos en Halloween. -Exclamó mi madre.-¿Qué tal si comenzamos haciendo unos dedos amputados como aperitivo mientras cocinamos?
-Si, quiero. -Le respondí a mi madre.-Espera, voy a buscar una libreta para anotar.
-Si, buena idea. -Exclamó mi madre.
Fui a mí al armario donde mi madre guardaba las cosas. Al ser artista ella siempre tiene lápices, pinceles, libretas, hojas, etc.
Mientras mi madre me esperaba en la cocina, comencé a correr algunas cosas para buscar una libreta y un bolígrafo para anotar las recetas que vamos a preparar ahora. Había varios tipos de libreta cada una con diferentes tipos de hojas; había libretas con hojas lisas, libretas de hojas cuadriculadas y libretas de hojas rayadas (la que yo necesitaba). Tome una libreta de hojas rayadas y un bolígrafo azul y volví a guardar las demás cosas para ir a la cocina.
Al volver con mi madre le mostré la libreta y bolígrafo a lo que ella asintió con su cabeza.
-Ahora sé lo que se siente estar del otro lado, cuando mi madre y yo hicimos recetas juntas buscar una libreta y bolígrafo para anotar fue lo mismo que yo hice, y mi madre dijo que esta es una receta fácil y rápida de preparar a la que vale la pena llevar a nota.-Dijo mi madre.-Y eso era por dos razones principales.
-¿Cuáles son esas dos razones? -Le pregunté intrigada.
-Primero por su estética, después de todo, no podemos negar que es una chulada, y segundo por su deliciosa combinación de sabores. -Me explico mi madre.- ¿Comienzan a dictarse los pasos?
Pensé un instante llevando la punta del lápiz a mi mentón.
-Mejor primero dictamen de lo que usaremos, luego los pasos los voy anotando durante la práctica.
-Así será, entonces anota. -Respondió mi madre.-Necesitaremos un paquete de salchichas, almendras laminadas y Ketchup.
-¿Qué más? -Pregunte con curiosidad mientras terminaba de escribir lo que ella había dictado.
-Nada más, eso es todo. -Respondió mi madre.
-Que poquito. -Exclamé haciendo un gesto de incredulidad.
-Sí, es algo rápido es lo bueno.-Me dijo mi madre.-Es algo rápido, pero delicioso para que comas mientras se prepara el pollo que tengo en el almuerzo.
-Creí que querías que te ayude. -Exclame confundida.
-Claro que quiero que me ayudes.-Respondió mi madre.-Hay varias cosas que quiero hacer recetas de Halloween para hoy que viene tu abuela y tía, pero de todos modos quiero que comas algo rápido mientras se hace el pollo porque no desayunaste blanca nieves.
Hice un gesto mientras con mi mano hice un leve movimiento echando mi cabello hacia atrás.
-Blanca nieves ya despertó de su sueño de belleza. -Respondí en tono bromista.
Mi madre puso agua a hervir en una olla pequeña.
-Lo primero es hacer las salchichas.
Dijo mi madre esperando a que se caliente el agua para tomar un paquete de 6 salchichas y echarlas dentro de la olla. Luego esperó a que ya se hayan hecho para luego separar las salchichas y disponerlas en una tabla de cortar. Yo mientras tanto escribía en la libreta lo que mi madre iba haciendo.
Luego de dejar las salchichas sobre la tabla de cortar ella tomó un buen cuchillo con el que cortó uno de los extremos de cada salchicha. Pude notar que cada corte lo hizo procurando que sea irregular y dejando longitudes algo diferentes entre ellas.
Ella comenzó a realizar cortes a lo largo del cuerpo de cada salchicha mientras decía:
-Esto debe hacerse imitando las líneas de los dedos. El corte más alejado deberá ser más grueso, retirando parte de carne.
-Anotado. -Dije al ir anotando lo que mi madre hacía y explicaba.
Mi madre ejecutó otro corte más ligero en la punta.
-Se hace un corte más ligero en la punta que no hemos separado, es ahí donde deberá ir la uña, y del otro lado es la parte por donde se amputó el dedo.
Seguí anotando lo que mi madre explicaba.
-¿Qué se pone como uña? -Le pregunté a mi madre.
-Una almendra.-Responde mi madre mientras toma una almendra y la pone a modo de uña en el extremo donde debe ir la uña de cada salchicha.-Prácticamente ya terminamos, solo falta el toque final.
Mi madre toma un cuenco que previamente había llenado con una salsa de tomate de color rojo brillante para untar cada extremo cortado de las salchichas.
-¿Qué tal quedaron? -Preguntó mi madre.
-Quedaron bastante bien. -Le respondí a mi madre.
-Me alegro de que te haya gustado.-Exclamó mi madre.-Adelante disfrútalas.
Mientras comía los "dedos" mi madre fue a buscar algo y al regresar volvió con una libreta vieja la cual extendió hacia mí.
-¿Y eso? -Le pregunté con curiosidad.
-Es mi vieja libreta de recetas para que luego las copies al tuyo.
-¿Tu vieja libreta? -Le pregunté tomando su libreta en mis manos.
-Si, en esa están todas las recetas de Halloween de mi madre, una mía, ella también me dio su libro para copiarlo y a ella se lo dio su madre.-Me explicó mi madre.-Es una tradición que pasamos de generación en generación ahora yo te lo paso a ti, cuando tengas alguna idea lo añadiste allí para poner tu huella.
-Es algo muy lindo, mami..., Gracias -Le dije emocionada.-¿Y la tía también tiene el suyo?
-Claro y ella se lo pasará a sus hijos cuando tengan edad igual que yo te lo paso a ti. -Respondió mi madre.
Abrí el libro y comencé a ver las recetas con gran curiosidad.
-Vamos a la sala, haya podrás leerlo tranquila.-Exclamó mi madre.-Mi programa favorito está por comenzar
Seguí a mi madre a la sala en silencio, ella tuvo que ayudarme a no caer, ya que yo caminaba mientras veía atentamente su libreta.
Tanto así que al llegar al sillón extendí mi mano para tocarlo, entonces me senté sin apartar el libro de mis ojos ni un instante.
-Luego puedes elegir de la parte de cosas dulces de Halloween que te gustara para acompañar la merienda de hoy. -Exclamó mi madre
-Aquí hay muchas cosas. -Le dije buscando la parte donde estaban las recetas de Halloween. Al llegar a la parte de Halloween vi recetas muy interesantes mientras llegaba a la parte de recetas dulces de Halloween.
-Aquí esta. -Dije viendo las recetas. Había recetas muy interesantes y hubo una que me llamó la atención.
-¿Piruletas Cráneo de chocolate de Halloween? -Le pregunté a mi madre mientras volvía a verla.
Mi madre volvió a verme con una pícara sonrisa para luego asentir con su cabeza antes de volver a ver hacia la televisión.
-¿Son las mismas que pones en el tazón para darles a los niños en Halloween? -Le pregunté intrigada.
-Y esa es mi receta. -Respondió mi madre con orgullo.
-¿Tuya? ¿Cómo? -Le pregunté sorprendida.
-Un día que no llegue a la tienda a comprar los dulces. -Respondió mi madre.-Fue cuando vi el libro de recetas y pensé que podría hacer mis propios dulces de Halloween.
-Y fueron un éxito. -Exclamé sonriente y emocionada.
Continué viendo el libro de recetas hasta que el almuerzo estuvo listo, entonces lo lleve a mi habitación y lo deje sobre la cama para ir a lavarme las manos. Luego de almorzar mi madre y yo preparamos algunas cosas para la merienda de la tarde así que fui a buscar el libro a mi habitación.
Antes de tomar el libro aproveche para ir al armario a buscar mi vestido el cual deje sobre mi cama para tenerlo listo para hoy.
-Le quedó muy bonito.-Me dijo observando el vestido.-Espero me quede bien, no sé si el celeste quede bien con mi color de cabello.
Fui a verme al espejo para observar bien mi cabello, pero vino a mi mente lo que dijeron hoy en la escuela que con mi cabello no necesitaría una calabaza para que se convierta en carruaje. Como fichas de dominó ese recuerdo desencadenó los demás.
-Me las van a pagar todas juntas. -Me dije a mi misma volviendo a sentir una gran rabia y enojo.
Conforme mi rabia crecía comencé a sentir un ligero cosquilleo en las palmas de mis manos, al levantar mis manos para verlas pude notar que las palmas de mis manos comenzaban a cambiar de color estaban algo rosas como si estuvieran irritadas.
-¿Pero qué? -Me pregunté confundida.
El ligero cosquilleo se convirtió en una sensación de comezón mientras las palmas de mis manos pasaban de rosa a naranja.
-Hay no -Dije volteando a ver a ambos lados con nervios. -¿Qué hago? ¿Qué hago?. Me invadió el pánico, comencé a correr de lado a lado pensando que hacer y lo único que se me ocurrió hacer fue correr al baño y encerrarse allí dentro. Al cerrar la puerta apoyé mi espalda contra ella intentando relajarme, mi respiración estaba bastante agitada no sé si por el pánico o porque corrí.
-¿Qué me pasa? -Me pregunté mientras volví a ver mis manos las cuales comenzaron a brillar de color naranja.
Rápidamente, abrí la canilla entonces abrí la canilla del agua y puse mis manos bajas ella, al hacerlo salió humo de mis manos y se escuchó un sonido como si el agua se la hubiera echado a algo muy caliente lo que hizo que cerrara mis ojos unos instantes. Al volver a abrirlos mis manos estaban de nuevo normales.
Dejé escapar un suspiro de alivio mientras mis manos seguían mojándose, las deje unos instantes más así antes de cerrar la llave.
-¿Será posible? -Me pregunté mientras tomaba la toalla para secarme las manos.
Luego de sacar mis manos me senté junto a la puerta, y observé fijamente mis manos, no pude creer que mis manos hubieran brillado de esta manera. En ese momento recordé lo que había pasado la noche anterior.
Veía las imágenes muy claras en mi mente del momento en el que de la boca que había tallado en el nabo salió una pequeña esfera de fuego color rojo. Ese pequeño sol rojo, había recorrido todo mi cuerpo, el fuego del infierno estaba en mi interior.
-¿Sería posible? -Me pregunté aún conmocionada. Sea como sea tenía que investigar esto, pero no podía dejar que alguien se diera cuenta. Salí del baño y me dirigí a la habitación de mi madre aprovechando que ella estaba en la sala. Intentando no hacer ruido abrí la puerta lentamente.
Junto a la cama de mi madre sobre a su mesita de luz estaba lo que estaba buscando; la biblia de mi madre. Ya con la biblia en mis manos salí con cuidado para ir a mi habitación.
Lo más rápido que pude comencé a buscar todas las referencias que había sobre el fuego del infierno.
El libro del Ténesis dice Satanas al ser expulsado al infierno donde formo su propio reino de tortura, pues había perdido su condición de querubín celestial, pero podía retornar al cielo hasta la presencia de Dios hasta que el sacrificio de Cristo le quito esa posibilidad dejándolo atrapado en la tierra y el infierno.
-Esto no me sirve de nada. -Dije cambiando de páginas leyendo con la vista lo más rápido que pude.
-¿Deby? -Escuche decir a mi madre del otro lado de la puerta.
Escucharla repentinamente me hizo soltar la biblia la cual cayó al suelo abierto. Lleve mis manos a mi cabeza haciendo un gesto de temor.
-Dime, mami -Dije esperando que no abriera la puerta.
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