Capitulo 07

Al llegar a casa aun mi mal humor fue bastante notorio más porque entre seria y fui directo hacia la escalera para ir a mi habitación. Me había olvidado completamente que mi madre estaba en casa al apoyarme en la pared pude sentir una rabia inmensa mayor a la que había sentido hasta ahora tanto que mi cabeza había comenzado adolerme pero repentinamente pude notar un extraño brillo que me hizo voltear, al girarme de nuevo me di cuenta que lo que brillaba era yo, por lo que fui al espejo a verme y mi cabello estaba envialto en flamas era algo increíble mi cabello estaba prendido fuego.

-Hola Deby... -Me saluda mi madre desde la cocina. Al oír la puerta abrirse fue hacia el recibidor a darme la bienvenida y preguntarme como me fue.

-Hola mamá. -Respondí al saludo intentando ocultar la rabia que sentía.

-¿Cómo te fue en la escuela? -Me pregunto mi madre mientras venía de la cocina, pero cuando vio mi cara ya supo como me fue.

-Bien... -Respondió malhumorada y en tono cortante.

Mi madre no pudo evitar notar que algo anda mal en mí, eso era lo que más temia aunque mentiría si dijera que no me lo esperaba y es que ella siempre se da cuenta de las cosas. Podría ocultar mi estado de ánimo a cualquier otra persona, sin embargo, era imposible ocultarle algo a mi madre.

-¿Estás bien? -Me pregunto preocupada.

-Si, solo que me duele un poco la cabeza. -Respondí llevando el dorso de mi mano a mi frente, eso no era una mentira, ya que el coraje por lo que me hicieron pasar hoy esos estúpidos "compañeros" me causo dolor de cabeza.

-¿Quieres tomar una aspirina? -Preguntó mi madre algo preocupada.

-Si, por favor. -Respondí intentando relajarme.

Tomé la aspirina pasándola con agua y le devolví el vaso.

-Gracias, mamá.

-No te preocupes Deby.-Me respondió mi madre.-¿Quieres irte a descansar un rato y te despiertas para la merienda?

-Si, hoy ha sido un día muy pesado. -Exclame con una sonrisa fingida que no lograba engañar.

-¿Quieres que te despierte para la merienda? -Me preguntó mi madre.

-Si, gracias. -Le respondí antes de darme media vuelta para dirigirme a la escalera para ir a mi habitación. Al llegar a mi habitación entré cerrando la puerta detrás de mí.

Cuando la puerta se cerró se borró el gesto de tranquilidad y la falsa sonrisa que intentaba mantener en alto se cayó. Corrí hacia mi cama, entonces de un salto me recosté sobre las sábanas, y comencé a llorar. Intente evitarlo, pero no puede, eran lágrimas que no solo me venía aguantando desde la escuela, me aguante las lágrimas para llorar en soledad desde primer grado y ya no lo soporto.

Para que mi madre no me oyera llorar ahogue mi llanto con la almohada, mis lágrimas brotaban una tras otra mientras sentía enrojecer mi rostro de rabia. Seguramente me veía como un tomate, no podía creer que esto siguiera pasando aun todos los días.

Pero ya no pasará nunca más, de una o de otra forma está seria la última vez que tendria que llorar a escondidas, esta sería la última vez que derramara lágrimas por esos estúpidos me molestarian y hoy sería el último día que los soportaría.

Tenía tanta rabia que tenía ganas casi incontrolables de romper y lanzar todo, pero aunque no me guste no podía hacer algo y arriesgarme a que mi madre se dé cuenta de que estaba llorando.

Llore en silencio hasta quedarme dormida, dormir hasta que me despertó el teléfono sonando. Estuve mi mano intentando tomar el teléfono acostada, sin embargo, mi mano solo tocaba la orilla de la mesita de luz, así que tuve que sentarme para contestar la llamada.

-Hola? -Pregunte antes de emitir un gran y largo bostezo.-Oh, hola Lara ¿Cómo estás?

-Yo estoy bien ¿Tú, cómo estás? -Me preguntó Lara.

-Estoy mejor, gracias. -Le respondí a Lara.

-Estuve preocupada cuando te fuiste así. -Exclama Lara.-No te preocupes por ellos están suspendidos... Shemp y yo le dijimos al director.

-Que mal... -Dije con tristeza.

-¿Por qué está mal? -Me pregunto Lara sin entender.-Ellos molestan siempre.

-Sí, tienes razon.-Le respondí a Lara. No me atrevía a decirle que lo que menos me importaba era su bienestar, lo que yo quiero es vengarme de ellos. Si no estarán en la escuela por un tiempo será difícil.

-Ya no te molestaran. -Exclamo Lara.

-Porque estás tan segura? -Le pregunte.

-Solo lo sé. -Respondio Lara.

No sabía a qué se refería, ni el precio de lo que ella había dicho. Lara recuerda que al despedirse de Shemp ese día al salir de la escuela Walter se acercó a ella.

-¿Que haces hablando con el? -Le pregunto Walter a Lara.

-Eso no te importa. -Le respondió Lara molesta. -Y no tienes nada que hacer aquí, estás suspendido.

-Si,lo sé pero quería hablar contigo. -Dijo Walter.

-No tengo nada que hablar contigo y menos después de lo que le hiciste a Deby. -Le dijo Lara.

-Es sobre ella que quiero hablarte. -Le dijo Walter.-Y si te dijera que puedo dejar de molestarla? A cambio de algo claro.

-¿De que? -Le pregunto Lara.

-Yo no la molestaré a cambio de que salgas conmigo. -Propuso Walter.

-No loca! -Respondio Lara. -Eres horrible!

-Si lo haces ya no molestaré a Lara. -Aseguro Walter.

-¿como se que cumplirás? -Le pregunto Lara.

-No lo se. -Respondio Walter.

-Entonces déjame tranquila. -Le respondío dándose media vuelta.

-Y si firmamos un contrato? -Le pregunto Walter.

-Contrato? -Le pregunto Lara.

-Si, un contrato que diga que si la molesto me dejas pero si la dejo de molestar tu seguiras conmigo -Dijo Walter.

Lara se quedó en silencio.

-¿Que dices? si sales conmigo ya no la molestaré. -Aseguro Walter. -Hasta que me dejes, si lo haces todo volverá a ser como ahora.

-Esta bien... -Respondio Lara de mala gana. -Pero no vuelvas a molestarla.

Walter saco de u mochila papel y bolígrafo para improvisar un contrato que ambos firmaron.

-¿Sigue en pie lo de que vengas mañana? -Me preguntó Lara.

-Claro que sí. -Le respondí a Lara.-¿A las 7 verdades?

-Si, a las 7. -Exclamó Lara.-Iremos a pedir dulces y luego nos quedaremos aquí aprovechando que pasado mañana es domingo tendremos otra pijamada, pero esta vez en mi casa.

-Sí, será fantástico. -Le dije a Lara.-Perdóname por haberme ido así.

-No te preocupes. -Me respondió Lara.-A mí también ya me tienen harta y la verdad pensé en irme también así.

Aún así Lara estaba siendo obligada a ser pareja de ese idiota de Walter, pero ella lo veía como algo necesario si con eso lograba que dejen de molestar a Deborah.

Lara y yo conversamos por teléfono emocionada porque ya mañana (sábado) es Halloween y será una noche fantástica. Al terminar de hablar mi madre entró por la puerta de mi habitación con un vaso de chocolatada en una mano y un plato con torta fritas en la otra.

-¿Estás despierta? -Me preguntó mi madre.-Pensé que estarías durmiendo.

-Acabo de despertar, mami. -Le respondí a mi madre.

-Aqui te traje la merienda me dijo mi madre poniendo el vaso y plato sobre la mesita.

-Gracias, mami. -Le dije a mi madre.

-¿Cómo te sientes? -Me pregunto mi madre aún preocupada.

-Si, ya me siento mejor, gracias. -Le respondí.-Solo necesitaba descansar.

-¿Estás hablando con Lara? -Me preguntó mi madre.

-Sí, estaba hablando con ella. -Le respondí. -Quedamos en que mañana a las 7:00 pm nos reunimos para ir juntas a pedir dulces.

-Tengan cuidado. -Me suplicó mi madre.

-Vamos a tener cuidado, mami. -Le respondí.

-Ya aproveché para tener los adornos listos para ponerlos, solo falta tallar el nabo.

No te preocupes. -Exclamé sonriente.-Yo en la noche la tallo antes de dormir.

-Bien, te lo encargo entonces. -Me respondió mi madre.-Y ahora te dejo merendar tranquila mientras iré a poner los adornosy así lo hizo, mi madre fue a poner los adornos de halloween mientras yo merendaba. Me encantan las torta fritas que hace mi madre, la verdad es que son fantásticas.

Las tortas fritas de mi madre lograron alegrar el día y es que ¿a quién no le alegraría el día algo hecho por su madre con todo el amor del mundo?. Aun así mi plan quedé en mi habitación hasta la hora de la cena porque de vez en cuando tenía mis altibajos y no quería preocupar a mi madre pero mi plan cambio cuando luego de cenar mi madre llamo a la puerta del cuarto.

-Deby? Dijo mi madre desde el otro lado de la puerta. -Te busca un chico.

-¿A mi? -Pregunte confundida. -¿Un chico?

-Si a ti. -Me dijo.

-Quien es? -Le pregunte mi madre.

-No le pregunté cómo se llama. -Respondio mi madre. -¿Le digo que estás ocupada?

-No, ya voy. -Le dije a mi madre.

Tal ves por curiosidad o aburrimiento fui a ver de quién se trataba y se podrán imaginar mi sorpresa al ver a shemp de pie esperándome en al sala.

-Oh.. Shemp.. -Le dije sorprendida.

-Hola, Deby. -Me respondió con una sonrisa.

-¿Como supiste dónde vivo? -Le pregunte.

-Lara me pasó tu direccion. -Me respondió Shemp. -Estaba preocupado por ti después de lo de hoy y quise venir a ver cómo estabas ¿Estuve mal?

-No, gracias por venir. -Le dije sonriente.

-Lara ¿tu amigo quiere algo de beber? -Me pregunto mi madre asomendose desde la cocina.

-¿Quieres tomar algo? -Le pregunte.

-No puedo, tengo que volver hoy el chofer va a llevarme a comprar un disfraz de halloween de último minutos como siempre. Respondido. -Mi padre no tiene mucha memoria.

-Dice que no, mami. -Le dije a mi madre.

-Esta bien, si quieren ahi jugo o gaseosa en el refrigerador. -Respondio mi madre desde la cocina.

-No te preocupes dice que ya tiene que irse. -Le dije.

-Tu madre es muy hospitalaria. -Alago Shemp a mi madre.

-Gracias. -Le dije sonriente.-Hoy vendrá Lara ¿Quieres venir a pedir dulces con nosotras?

-No puedo, el chofer me llevará ¿no quieren venir conmigo? -Pregunto Shemp.

-No creo que mamá nos deje. -Le respondí.

-Que pena, pero ¿Puedo invitarte a cenar a casa un día a ti y a tu familia o a ti y a Lara? -Pregunto apenado.

-Claro me encantaria. -Le respondí sonriente.

-Genial. -Dijo observandome con una sonrisa.

-Oye..quiero pedirte perdón por haberme ido así. -Le dije apenada.

-No te preocupes, esos idiotas te envían sus disculpas. -Dijo Shemp sonriendo.

-Si..., claro disculpas -Dije con sarcasmo.

Era la primera vez que un chico me defendia aunque éramos de mundos tan diferentes; el había nacido en cuna de oro y yo pues tenía una vida normal de clase media. De hecho su padre es el dueño de la agencia para la que trabaja mi padre. El padre de este chico es jefe de mi padre, era uno de los más millonarios y aún así era un chico amable.

-Bien ya debo irme. -Dijo Shemp.

-Nos vemos. -Le dije extendiendo mi mano hacia el.

En lugar de estrechar mi mano la había tomado para darle un beso, cómo si fuera una especie de damisela o algo así. No podía creerlo está ves no podía negarlo me estaba sonrojando y bastante. Cuando se fue volví a mi habitación emocionada.

Ella mientras puso las decoraciones de Halloween, es más fácil que poner las de navidad sin esas molestas lucecitas.

Las decoraciones que usa mi madre en Halloween son más simples, estas incluyen un sticker de un esqueleto tamaño real el cual va en la parte exterior de la puerta. Muchos niños no querían llamar a la puerta al ver eso y preferían ir a otra casa, y justamente la idea de Halloween es dar miedo y pasar miedo. Otros objetos decorativos eran jarrones o ollas similares a los que usan las brujas para hacer sus hechizos.

Mi madre pone un jarrón a cada lado de la entrada. El jarrón del lado izquierdo tiene junto a él a un enano de jardín disfrazado de bruja con una gran túnica negra y sombrero de punta hecho a mano, eso es para que aparente que es una bruja haciendo sus hechizos. En navidad mi madre usa ese mismo muñeco y con una túnica y sombrero rojo (también hecho a mano por ella) aparenta ser Santa Claus.

En cambio, del lado derecho el otro jarrón es más usado como maceta con un árbol hecho a mano que aparenta ser viejo y sin hojas. También para que se vea más terrorífico tiene un cuervo de plástico posado sobre una de esas ramas.

Luego de poner las decoraciones mi madre fue a ver su serie policial que le gusta tanto. Mi idea (como ya dije) era quedarme en mi habitación hasta que llegara la hora de cenar así que me quedé allí planeando formas de vengarme.

La verdad pensar en venganzas es algo que hacía me imaginaba dándoles su merecido, aun así nunca había llegado a planear algo, solo llegue a imaginar..Hasta ahora, ya he decidido que voy a cobrarlas todas juntas de una o de otra forma, y no me importan las consecuencias.

Cuando la hora de cenar llegó intente cenar rápido, aunque el pastel de papas de mi madre hizo difícil esa tarea, las comidas de mi madre son para disfrutarse.

Al terminar de cenar llevé el plato a lavar, luego fui a ver la televisión con mi madre hasta que se hicieron las 10 p.m. Fue entonces cuando aproveché para ir al armario para tomar una vela blanca de las 2 que habían envueltas en papel de diario. Mi madre compró esas velas en la santería, ya que las velas normales son muy grasosas, eso no queda bien tampoco y, si, ella es muy detallista y cuidadosa con las decoraciones.

Casi tan detallista y cuidadosa como con sus pinturas.

Ya con una de las velas en mi mano fui a la cocina a buscar la caja de fósforos y un cuchillo. Claro que preferí uno sin dientes, porque tal vez dejaría marcas feas lo que haría que mi madre se moleste.

También fui a buscar el nabo para tallarlo. Tomé el nabo del cajón de las verduras de la nevera y fui a mi habitación.

Sentado sobre mi cama dejé el nabo sobre la mesita junto a la vela, la caja de fósforos y el cuchillo. Antes de comenzar, porque era de noche y normalmente se tarda haciendo esto me cambié de ropa para ponerme el pijama. Luego de ponerme el pijama me senté sobre mi cama y tomé mi mochila y la abrí para sacar de mi cartuchera un rotulador.

Una vez con el rotulador en mi mano lo primero que hice fue pintar lo que será la tapa del nabo. Al contrario de la calabaza que tiene la tapa en la parte de arriba (del lado del péndulo), en el nabo tuve que cortar la parte de abajo.

Lo primero que hice fue quitarle la raíz para que el nabo (que es redondo) pudiera quedar parado sobre la mesita y fuera más fácil. Luego marque la parte que sería la tapa del lado de abajo con el rotulador, la razón de que la tapa esté abajo se me ocurrió porque al ver las hojas erizadas pensé que se verían bien como cabellos.

Después de marcar la tapa con el marcador tome el punzón, entonces marque con el punzón haciendo una línea de precorte para ayudarme después con la operación de corte con el cuchillo. Era como crear un frankenstein siendo honesta me sentía algo así, luego de eso tome el cuchillo.

En ese momento una idea cruzó por mi mente, una idea que me hizo llevar el filo del cuchillo a mi muñeca y es que ya no podía ni quería soportarlo. Hice un gesto de tristeza mientras mis ojos se humedecen, sentía un impulso terrible e incontrolable de hacerlo, quería terminar con todo ahora, ya no aguantaba más todo esto. Pero luego pensé, que yo no soy la que está mal así que no debe ser mi sangre la que se derrame.

Con la punta del cuchillo, muy poco a poco e intentando ayudarme de la guía que había realizado con el marcador, corté la tapa del nabo.

En ese momento fue cuando vacíe el nabo retirando de su interior todo resto de "pulpa", aunque si he de ser honesta era más fácil hacerlo con una calabaza, ya que en ese caso solo debía retirar la punta suelta y semillas, en cambio, un nabo es muy diferente. Aunque se me dificulto un poco Intente dejar la calabaza lo más limpia posible en su interior, ahuecando lo más que pude y dejando una capa gruesa para que fuera resistente.

Después repetí la operación de troquelado, punzonado, también el corte para los ojos, y la boca del nabo. No quise agregarle la nariz porque pensé que podría quedar mal.

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