-¡Buenos días! -Saludó enérgicamente Sarah.
-Buenas. -Respondió sin poner mucho reparo Liam mientras leía unos documentos.
-¿Qué haces?
-Trabajo.
-¡En el desayuno no se trabaja! -Dijo Sarah cogiendo los documentos de Liam.
-¡Sarah! -Exclamó molesto.- Dame eso.
-No, no se trabaja mientras se come.
-Sarah, basta. -Dijo serio mientras cogía los papeles.
-¿Qué te pasa?
-Padre decía que trabajaba mucho pero la contabilidad es un desastre, tengo que revisar cada cosa y no puedo terminarlo tan rápido como me gustaría.
-¿Y si pides ayuda?
-Lo he hecho, más tarde vendrá Vinward para ayudar.
-¿Otra vez?
-Si, es mucha cosa.
-Ya veo... Pero...
-No te preocupes, conseguiré romper el compromiso.
-Gracias -Sonrió la joven.
-Disculpe Conde, ha llegado el Marqués. -Intervino un mayordomo.
-Hablando del diablo. -Rió Sarah.
-¿Vamos, Liam? -Dijo Vinward.
-¿No vas a saludar a tu prometida? -Preguntó Sarah.
Vinward se limitó a mirarla con una cara bastante indiferente mientras salía de la sala con el rubio.
-Nos vemos en la cena, Sarah. -Se despidió Liam.
A la joven le parecía raro el cambio de actitud tan repentino de Vinward. ¿Puede que esa sea su verdadera personalidad? Era un contraste muy grande en comparación al joven maleducado que conoció meses atrás. Ese cambio de actitud hacía que Sarah le viera cada vez más atractivo.
Mientras ellos estaban reunidos, la joven leyó una carta que le había llegado de la mismísma duquesa, su nueva amiga.
"Querida Sarah,
Te escribo esta carta para recordarte que puedes contar conmigo para lo que necesites. No olvides que soy una duquesa, que tengo poder e influencia y que te puedo ayudar a que consigas lo que necesites. Cualquier cosa. Como si quisieras romper el compromiso, por ponerte un ejemplo.
No estás sola, puedes considerarme un apoyo incondicional.
Te deseo lo mejor,
Elisabeth Falldwarf."
Con una caligrafía digna de un museo, ha dejado un mensaje muy claro aunque un tanto extraño. Tal vez era tiempo de verse de nuevo, ambas se sentían muy cómodas la una con la otra.
Muy emocionada cogió la pluma y papel para enviar una respuesta a la duquesa diciendo que está bien, que podían ser el apoyo de la otra.
Sin darse cuenta pasaron varias horas, comió sola y salió a dar una vuelta al jardín para tomar un poco el aire. Vinward la vio desde el despacho.
-Sarah.
La joven al escuchar su nombre se giró.
-¿Ahora me hablas? -Dijo fingiendo estar indignada.
-Si, tenemos que hablar. -Contestó serio.
Caminaron en silencio hasta un banco del jardín, en el que finalmente se sentaron.
-¿De qué querías hablar? -Preguntó la joven.
-Quiero que me respondas con sinceridad.
-Claro
-¿Te has encontrado recientemente con Tyneth?
-Si, nos vimos en el santuario de casualidad.
-¿Qué relación tienes con él?
-Eh... ¿amigos?... creo...
-¿Sientes algo por él? -Preguntó finalmente.
Esa pregunta hizo que Sarah se pusiera muy roja por la sorpresa.
-¿¡Que clase de pregunta es esa!?
-Es el tipo de pregunta que te haría tu prometido, ¿no crees? -Contestó algo molesto.
-¿P-pero no querías romper el compromiso?
-Tal vez ya no quiero... -Dijo apartando la mirada avergonzado.
«Creo que ha llegado el momento...» Pensó Sarah muy tensa.
-Aún no me has dicho si sientes algo por él. -Dijo acercándose a ella.
-Eh... Si...- «Miente, Sarah, miente. No quieres un matrimonio con él por muy guapo que sea» Pensó.
Al escuchar la respuesta el joven apretó los labios y el sentimiento se apoderó de él durante unos segundos. Unos segundos en los que se acercó a ella aún más, hasta que sus labios se tocaron.
Por alguna razón Sarah le correspondió al beso, puede que por pena, tal vez por pensar que sería el último beso que le da o por dejarse llevar en el momento.
Vinward al notar que ella le correspondió al beso abrió ligeramente la boca para lamer los labios de la joven. De nuevo, ella le correspondió dando paso tímidamente. Así ambas lenguas se entrelazaron dando a lugar a un beso más intenso.
La cabeza de la joven daba vueltas, no sabía que estaba haciendo, si ella lo estaba haciendo bien o si era como un pulpo en la boca de Vinward. En ese momento estaba sintiendo muchas cosas.
Para Vinward era una sensación nueva, nunca se había sentido de esta forma por otra persona. Se dio cuenta de que un beso de esta forma con una persona por la que sientes cosas es algo mucho más mágico de lo que esperaba.
Tras unos segundos de pasión ambos se separaron, se miraron y se sonrojaron.
Miraron en frente, al suelo durante un par de minutos, sin decir palabra.
-Definitivamente voy a romper el compromiso. -Finalmente dijo Sarah.
Él la miró con cara de pena y en un suspiro le respondió un "Lo sé"
-Ya es hora de que me vaya a mi casa, por hoy he terminado con tu hermano. -Dijo tranquilamente después de un silencio largo.
-Claro. -Contestó algo incómoda.
Él sabía que no podría tener su corazón y tampoco pretendía retenerla a la fuerza. Si lo hiciera ya no sería él mismo y tampoco sería ella. Pero romper el compromiso simplemente le daba la oportunidad de conquistarla y que pueda ser algo real, sin ser forzado por sus padres.
Vinward sabía que ella le había me todo y que no había nadie en el corazón de Sarah, lo que le daba aún más oportunidades. «No puedo cambiar lo mal que empezamos, pero si puedo cambiar cómo terminamos.» Pensó el joven mientras se iba.
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Comments
Maria Carolina montiel
buen pensamiento el de el. y bien pendeja la prota
2023-05-20
10
Quica Romero
¡O simplemente por estúpida!.🤔😒🙄
2023-03-11
2
Diane Tsubaki
pero lo que me tiene en duda, al final van a estar juntos?, yo quiero que se quede con todos de ser posible o que se quede con él
2023-02-09
1