Solían decirme los colegas de profesión que por aquellos días de semana santa había que guardar reposo, pues los espíritus del diablo andaban en el pueblo. Pero como dice el dicho, "Por la Plata baila el perro" y ¿Más díablo que yo quien? Me había salido un trabajo ese viernes Santo.
Me llegó el sobre a mi correo, en el interior tenía un cheque con cien mil dólares. Yo jamás he visto para quien trabajo, solo me llegan los correos con la información de a quien debo matar, no pregunto ni protesto, además creo que por eso pagan muy bien, para que no hable.
Esto será muy fácil. Fue lo primero que se me vino a la cabeza después de ver a quien tenía que matar, la foto que venía en el sobre era de una chica con cabello Negro de tez canela muy bella, tan hermosa que se me hacía un pecado matarla.
Escribí por el grupo de WhatsApp dónde hablo con los otros colegas, ellos me dijeron que era muy sospechoso, que los jefes no nos mandan a trabajar los viernes santos, que me quedara quieto.
Yo no creo en cosas de brujas, todo eso de los espíritus es una farsa, les dije.
Agarré mi Desert Eagle con el silenciador adaptado y salí justo a las ocho de la noche.
Se suponía que la chica estaría en una fiesta en las afueras del pueblo. Hasta allá llegué, busque entre la multitud. Allí logré verla, tenía un vestido rojo muy corto, estaba muy maquillada, sus labios tan rojos como la sangre, brillaban al reflejo de la luz en medio del humo, combinando con su ropa en una atmosfera envolvente.
Desde una esquina, sigilosamente seguía sus movimientos, la observaba bailar y besar a muchos hombres. Era el alma sexy de la fiesta. No podía matarla allí, como al parecer era una teibolera VIP, tenía muchos pretendientes esperando tener una oportunidad de acercársele. La espiaban igual que yo, pero sus intenciones eran diferentes a las mías. También estaba protegida por jíbaros que la cuidaban, como quien cuida una máquina de hacer dinero. De vez en cuando salía con un hombre diferente a un callejón oscuro que estaba detrás de la calle, pero al cabo de unos minutos solo regresaba ella.
Entonces decidí acercarme de una vez, sin importar si alguien se interponía.
-Hola preciosa soy Ross ¿Quieres ir conmigo al callejón? Tengo un regalo para ti. Le dije, a lo que ella, sacando la cerveza de su boca, clavando sus ojos en los míos, como si ya me hubiese visto antes, dijo:
-¿Ah si? Espero que sea muy grande, me gustan grandes. Sígueme.
Nadie se interpuso.
Salíamos de entre la multitud ebria, me llevaba tomado de la mano. Desde atrás tenía una buena vista, su hermosa cola, era perfecta. No puedo negar, querido diario que me gustó verla caminar delante de mí con sus altos tacones negros, que cada vez su Toc Toc, se hacía más perceptible.
Nos detuvimos en lo más oscuro del callejón.
Dándose vuelta me empujó a la pared, me besó suavemente, puso mis manos en su pecho por unos segundos, luego las llevó abajo. Tomó mi dedo índice y lo puso en su feminidad. Cuando me besaba sentía su lengua, era demasiado grande, la metía en mi boca y quería que la absorbiera.
El viento cada vez llagaba más frío y el cielo se obscurecía.
¿Entonces cuál es el regalo que me tiene, Sr. Ross? Me dijo, mientras con su mano apretaba la entrepierna.
Bueno, podemos ir más lento si quieres. Ella dio una vuelta dejándome ver mejor su cabello tan largo y negro.
¿Tú crees en las coincidencias Ross? Dicen que si vas a morir un día, hagas lo que hagas vas a terminar buscándola... tu solito. Dijo ella mirándome fijamente.
No lo sé, puede que, en efecto, esta noche alguno muera... tú o yo, creo que es una posibilidad que no podemos ignorar, señorita. Le dije en tono reflexivo.
Pues estoy de acuerdo contigo, usted tiene mucho coraje, venir desde tan lejos, solo con un objetivo, puede que el objetivo de su viaje no sea exactamente el que usted busca, sino que usted mismo es el objetivo de su propia iniciativa, ¿No cree señor Ross? O como se explica que haya venido desde el otro extremo de la ciudad solo para verse conmigo. Alguien a quien usted no conoce, puede que yo sea algo diferente a lo que usted espera, salvo que de uno u otro modo usted no se irá decepcionando esta noche. Dijo ella.
Su forma de hablar le hace parecer que usted tiene el control de esta situación; sin embargo, señorita, usted no tiene el control en este momento, en este lugar solo hay un monstruo, y está en frente de usted. ¿Quién carajos eres? Obviamente, no eres una teibolera como haces creer a todos aquí.
Señor Ross, incluso hasta los demonios de los círculos profundos del infierno respetan la **Semana Santa**, creo que usted debería tener eso muy claro, porque es momento de que usted empiece a creer.
Si eres tan sabía en estos asuntos, resuelve la siguiente pregunta ¿Quién es esa sombra que me persigue, eres tú?
No señor Ross, no soy yo, solo le puedo decir que Dios tiene un favorito en la tierra, alguien que tiene permiso incluso hasta de matar si es necesario, es un defensor de aquellos que no pueden defenderse de personas como usted, y fue usted mismo quien lo llamó desde tan lejos, muy pronto sabrá quién es, pero claro primero tiene usted que salir vivo de aquí.
Bueno, ya es suficiente de tonterías. Le dije muy enojado.
Justo en su boca puse los 38 Centímetros de mi arma. Y le dije:
Lo siento, pero alguien no te quiere viva, tal vez por todo eso que sabes, y pagó mucho dinero. Es una pena matarte porque eres muy hermosa e inteligente a juzgar por lo que acabo de escuchar.
Mientras le decía su sentencia, ella empezó a sonreír y saco el arma de su boca.
¿Entonces cree que todo es una broma? Estás aquí porque yo te traje, desgraciado, engreído. Me comeré tus tripas y haré que veas todo sin morirte antes. Para que tu sufrimiento este acorde con lo que mereces.
Y en ese momento se le abrió una enorme y espantosa boca en la frente, me mordió el hombro, su mordida era como de caballo con dientes de tiburón. Por más que le disparé con mi otra mano en el forcejeo, no le hice ningún daño.
Me desprendió la carne del hombro a mordiscos, luego me tiró contra la otra pared. En este punto casi perdí el conocimiento, sus dientes crecieron y estaban más afilados, los clavó una y otra vez, me tenía casi desangrado en aquel callejón solitario.
Se tragó hasta la última gota de sangre mía que se había regado en la acera, su figura ya no era humana, le salió una enorme panza y sus ojos se tornaron rojos. Ya no era la mujer amable de hacía unos minutos. Estaba a punto de morir, hasta que dijo con una voz como de rugido:
Después de esto, empezarás a creer en historias de brujas, existimos. La única razón por la que no te doy el golpe de gracia esta noche, es porque en tu mundo, también eres un monstruo como yo. Y, a mi amo le sirves más vivo que muerto. Como quiera, gracias, tenía mucha hambre.
Al instante desapareció junto con la gente que estaba en la fiesta a pocas cuadras de allí. Solo quedé yo allí tirado, moribundo, pensando en mi chica rubia del sótano. ¡Oh mi chica! Si moría, ¿Quién iba a cuidar de ella?
Querido diario y así fue como esa noche casi no vivo para contarla en Semana Santa.
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Comments
cami2013
ya no se si me tengo que sorprender
2025-02-12
1
Sky Barboza Herrera
eso fue sorpresivo,...... pero me encanto
2023-08-12
3
Luna Viloria
Día santo,más maldad
2023-05-07
2