Se encontraban desayunando tranquilamente, la mirada de Elena trataba de enfocarse en el mar pero la cercanía de su ahora “Novio" la ponía nerviosa, se sentó más cerca de ella de lo habitual.
Su desayuno estaba delicioso como siempre y la vista espléndida, una idea inundó su mente.
- Oye, Enzo... ¿Podemos ir?
Alzó la vista hacia ella, sin saber de qué estaba hablando.
- ¿A dónde exactamente? - pregunto con duda-
- A la playa, siempre la estoy mirando y me gustaría mucho ir -su voz sonaba esperanzada -.
Vio la emoción de ella por ir, parecía una niña, le mostró una dulce sonrisa.
- Por supuesto que sí.
- ¡¿En serio?! ¡GRACIAS! ¡GRACIAS! ¡GRACIAS! -Se lanzó a su cuerpo para abrazarlo, su cara estaba en su cuello-.
El devolvió el abrazo, se sentía muy complacido por hacerla feliz.
- De nada principessa, ¿Cuando te gustaría ir? -Lo dije mientras acariciaba su espalda -.
Elena se estremeció un poco pero no sé alejo, después de unos instantes, se le hizo cómodo.
- Pues, me gustaría ir de inmediato, si no es molestia - estaba emocionada-.
- ¿Que tal si nos vamos en 2 horas?.
- ¿¡Eh?! ¿Por qué después de 2 horas? - se había separado un poco para verlo a la cara-.
- Porque, debo pedir un traje de baño para ti, recuerda que no posees ninguno - Al terminar de hablar le dió un ligero toque en la nariz en modo de burla-.
- Idiota - rodó los ojos y volvió a su lugar -.
El estaba por decir algo pero fue interrumpido por un mensaje, debía atenderlo. Se apresuró a terminar de beber su café y se volteo hacia la joven.
- Mía principessa, tengo trabajo que atender, volveré con tu traje de baño.
-Bueno, está bien...
Enzo se acercó rápidamente a su rostro, estaba lo suficientemente cerca para sentir su respiración.
- ¿No me darás un besito de despedida? - Así voz se volvio un poco más gruesa y con su cercanía la volvía un poco nerviosa-.
Ella se sonrojo y asintió, después de todo era su “Novio".
El italiano acortaba la poca distancia que estaba entre los dos, cuando está a unos pocos centímetros, se detuvo, quería que ella lo besara, que superará su timidez con el.
Ella dedujo las intenciones del hombre al detenerse.
“Bien, solo dale un corto beso... ahhhhh!!! haceeeee ratooo casiii te lo comes!! maldita timidez repentinaaa!!!”
Ella motivada se atrevió a darle un beso de piquito, apenas y rozo sus labios.
-Bueno, ahí tienes jejeje - Se levantó de la silla a punto de huir cobardemente-
-Elena.- la detuvo con su mano en su muñeca -.
- ¿Si? - Pregunto algo dudosa-.
- Eres malita conmigo .
Con su mano la atrajo a su cuerpo, haciendo que perdiera estabilidad y cayera en sus piernas, la sorpresa de Elena fue silenciada por los labios del italiano, el rápidamente tomo el control sobre el beso, trato de no dejarlo ganar pero no tardo en perder esa batalla, el con su lengua se adentro d
en el interior de su boca, mientras acariciaba su rostro.
Ella comenzó a acariciar sus cabellos y poner una mano en su pecho. El se separó a los minutos, estaban agitados por aquel beso, juntaron sus frentes y trataban de recuperar el Aliento.
-Y así, mi querida Elena, es como deben ser nuestros besos, ¿Entiendes?
Ella estaba roja como un tomate, apenada se separó un poco y lo miro a los ojos.
-Esta bien, lo intentaré... -Le mostró una sonrisa dulce-.
Le encantaba esa sonrisa, se sentía feliz de que solo se la dedicaba a él , agradeció por qué fuera suya, ella era especial, la trataría como su reina y sólo pensaba tratar de aquella manera a su reina.
Hasta ese momento, se había quedado con las mujeres de un par de noches, Alessio era habia sido el único al que había tratado diferente, lo conocía de toda la vida, tenía su confianza y respeto, pero ahora tenía a su reina, en sus brazos y haciéndola sentir feliz con cualquier detalle.
Y así, de esa manera se quedaría, ya lo había decidido, por ningún motivo la perdería, mataría a cualquiera que se atreviera a siquiera coquetearle.
Otro mensaje llegó a su teléfono, por más que le encantaba estar de esa manera, debía irse.
Al escuchar el mensaje, se bajó de las piernas del italiano.
- Debes ir, te esperaré en los jardines.-su voz era suave y tranquila -.
Se acercó a la frente de ella y le tendió un tierno beso de despedida.
- Volvere pronto Principessa.
Ella suspiro por aquel acto tan tierno, mientras lo veía irse.
“Que lindooooooo!!"
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Se encontraba a las afuera de una casa en muy malas condiciones, ventanas rotas, paredes desgastadas, se acercó y entro a su interior.
Por dentro se encontraba vacía, el interior estaba vacío pero lleno de polvo.
Con sus hombres se dirigió al sótano, al estar frente a la puerta, colocó su deseo en la parte derecha del marco, en una parte oscura, era un lector de huellas.
Al comprobar su identidad, está se abrió automáticamente, el y sus hombres comenzaron a bajar las escaleras, a diferencia de la casa, este era un lugar muy limpio y grande, el doble del tamaño que la casa misma, sus paredes estaban adornadas con armas de todo tipo, unas cuantas mesas con planos, papeles y chalecos, era su lugar de interrogación.
al llegar completamente, su mirada se dirigió a los hombres que miraban a un cuerpo encadenado al piso.
Se acercó y se agachó para ver el cuerpo, era un hombre alto, musculoso y lleno de tatuajes, con su mirada recorrió el cuerpo, tenía moretones y la sangre manchada su ropa.
Se levantó y se volteo para hablar.
- Alessio, ha detto qualcosa di rilevante?(Alessio, ¿dijo alguna cosa relevante?).
- No - mientras hablo, sacó de su bolsillo un cigarrillo, uno de los hombres lo encendio por el- Chiunque l'abbia pagato per ucciderti, l'ha fatto bene. (Quien sea que le pago para matarte, lo hizo Bien).
Enzo miraba a su amigo fumar, se podía mostrar tranquilo pero sabía que estaba estresado.
- Okay.
El italiano con un movimiento rápido, saco el arma de su chaqueta y le disparó en las piernas al hombre.
El hombre comenzó gritar de dolor, se retorcía en el suelo, cuál gusano.
- ¡STAI ZITTO DANNATO SACCO DI MERDA! (¡YA CÁLLATE MALDITA BOLSA DE MIERDA!)
Tras escuchar eso, el hombre reunio sus fuerzas para evitar seguir con sus gritos.
- Ascolta pezzo di merda, voglio un fottuto nome o stasera non sopravviverai! (¡Escucha pedazo de mierda, quiero un maldito nombre o no pasarás vivo está noche!)
Antes de retirarse, se agachó para verlo más de cerca, su mirada era fría, impenetrable pero que transmitían irá.
se acercaba lentamente a su rostro, el hombre en el suelo trataba de arrastrarse lejos pero el mínimo movimiento era una agonía para su cuerpo, no podía evitar sentir miedo por Enzo, sabía lo que era capaz de hacerle.
Al estar a unos cuantos centímetros, Enzo sonríe, mueve su cabeza para ver a Alessio y de golpe voltea a ver al hombre.
- Boo!
El hombre en el suelo se asusto por el repentino movimiento que no pudo evitar cerrar sus ojos por el pánico, eso ocasionó las risas de los presentes.
-¡Che frocio! ahah! ¡Que Niña tan marica! ¡Ja! - Dijo uno de los hombres -.
Enzo por su parte se encaminaba de regreso al piso de arriba, disfrutaba la sensación de pánico y miedo que les hacía sentir a las personas.
Se encamino al auto y con sus hombres partieron de nuevo a la mansión, estaba deseoso de ver a su Principessa, en la playa, con un pequeño bikini...
“¡Demonios!”
Con su mano trato de disimular la erección que se asomaba por su pantalón.
Definitivamente, el día de playa va ha ser muy divertido.
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