Se encontraba en la habitación del hotel, recostada en la cama, había despertado pero los recuerdos de la reunión con su "suegra" no la dejaban.
“Dios, Querido dios, se que eres un ser omnipotente y superior que probablemente ni siquiera me está escuchando pero ... no sé que hacer, ¿me darías una mano?"
Esperaba una respuesta cósmica a su petición, que la voz de Morgan Freeman se escuchará y la guiará.
Pero obviamente no pasó nada.
Decepcionada de esperar en vano, se levantó y se dirigió al baño, no tenía ánimos de hacer nada, se dió una ducha y se colocó una falda negra y una camisa de seda blanca con pequeños bordados combinadas con unos tacones negros.
Se miró en el espejo, no sé sentía ella misma, siempre soño con vestirse de esa manera pero no podía disfrutarla, la voz de sus padres arruinaban su emoción.
“Nunca Lograras NADA! ERES UNA BASURA QUE ARRUINA TODO”
Comenzó a negar con la cabeza, no podía permitir que la desanimen.
Salió del baño y vio que las maletas estaban listas, Enzo le comento la noche anterior que volverían a la mansión.
Se sentía aliviada de volver a los jardines, le daban la sensación de tranquilidad que necesitaba.
Ya quería sentir la brisa rozando sus mejillas, el aroma a flores de los hermosos jardines y la refrescante sombras de los árboles.
Sin poder evitarlo, había cerrado sus ojos para recordar mejor esa magnífica sensación.
Pasaron unos segundos y volvió a la realidad, Se apresuró a salir de la habitación, Enzo la estaba esperando para desayunar.
Al llegar al ascensor, espero que esté se abriera, un hombre se acercó a esperar también, Elena no pudo evitar mirarlo, era alto, tenía el cabello color marrón, largo posiblemente hagas los hombros, pues lo tenía amarrado, su piel estaba bronceada, no tenía los rasgos delicados como Enzo pero era muy guapo, tenía largas pestañas y cejas pobladas y una apenas visible barba de unos días, lo que más le gusto a Elena fueron sus ojos verdes como hojas en los árboles.
Elena desvío rápidamente la mirada, no podía quedarse viendo a aquel hombre o parecería una loca.
“ Espera, cómo que lo que más me gustan son sus ojos! Elena por Dios! controla las hormonas!! ”
El ascensor llegó y entro rápidamente, estaba apunto de darle al botón del lobby pero su dedo choco con el del hombre.
- Mi scusi (disculpe).
- Disculpe.
El hombre levantó las cejas al escucharla hablar en español.
- ¿Eres...?
- Disculpa, ¿cómo dijo? -Volteo a ver al hombre -.
-Eres Venezolana, ¿verdad?
- Si, pero, ¿como lo supo? - Sorprendida por lo acertado que era aquel hombre-.
- Lo sabía - Tenía una sonrisa de satisfacción por haber acertado- Tengo un par de empleados de ese país.
-Ya veo, entonces, sabrás que tienes a personas leales a tu servicio - su sonrisa de orgullo era evidente -.
-Estas en lo correcto.
-Usted también es extranjero -Se dió cuenta del acento del hombre al hablar español - ¿Es ruso?
- No, soy ucraniano.
- Ucrania.. - tenía sus ojos cerrados intentado recordar la información - Uno de los mayores productores de miel, cereales y aceite de girasol - Abrió sus ojos y tenía una sonrisa por haber recordado la información-.
- Vaya, impresionante.
-Lo se.
- Y también eres modesta, señorita... -esperaba que mencionara su nombre -.
Ella no pasó por alto esa pregunta, tal vez no era buena idea darle su nombre a un perfecto desconocido.
“No lo sé, ¿será buena idea? .. Ya que, probablemente nunca lo volveré a ver.”
-Soy Elena.
- Y la señorita Elena no tiene apellido? - pregunto intrigado-.
-No, solo Elena.
Las puertas del ascensor se abrieron y ambos salieron para dejar pasar a las personas.
-Bien, señorita solo Elena, fue un placer conocerte.
- Lo mismo digo, señor ... -intento usar la misma técnica, mientras tenía una sonrisa burlona-.
- Kuzma - también tenía una sonrisa -.
-¿Sin apellidos?
-No, solo Kuzma.
Tendió su mano para tomar la de Elena y besarla.
- ¿Nos volvemos a ver señorita solo Elena? -dijo al dejar su mano -.
- Solo el Destino lo dira -Se había sonrojado un poco por la acción del hombre - señor solo Kuzma.
- Entonces, me asegurare de que pasé - hizo una ligera reverencia y se marchó -.
No le dió tiempo de responder, aquel extraño ya se estaba alejando de ella, pero desafortunadamente, alguien más veía la escena.
Elena embobada por la caballerosidad de aquel hombre movió su cabeza los lados, recordó que Enzo la esperaba y volvió a su camino.
Se apresuró a la mesa habitual, alejada de los demás comensales, nunca se cansaría de ver lugares así, elegantes y con un diseño tan lujoso, los detalles en los muebles clásicos y los techos pintados a mano, eran una delicia visual.
Para su sorpresa, al llegar a la mesa, enzo tenía una cara de pocos amigos.
- Vaya, Gracias por complacernos con tu presencia! -El sarcasmo era notable -.
- Lamento la demora -Creia que estaba molesto por su tardanza, el era un hombre muy puntual - el ascensor había tardado.
-Con que el ascensor había tardado, eh...
-Si, al salir de la habitación, estuve esperando un buen rato por el.
- Un buen rato por el.
- ¿Seguirás repitiendo lo que digo? -No entendía que estaba pasando con Enzo -.
La pregunta solo molesto más al italiano, haciendo que golpeará la mesa y la apuntará con su dedo.
-¡Me estás mintiendo!.
-No! yo no .. -No sabía que estaba pasando, se sentía asustada por su reacción- no lo hago!.
- ¡Sigues mintiendo Elena! -Su rostro estaba rojo de furia -.
- No lo hago!! - Su miedo paso a molestia por ser acusada falsamente -.
- Claro que lo haces! ¿O crees que no te Vi con aquel hombre?.
Elena comprendió todo, Enzo no estaba molesto... ENZO ESTABA CELOSO!.
Una sonrisa apareció en su rostro, lo cual molesto más al hombre.
-¿Te estás burlando de mí? - Su rostro no podía estar más rojo -.
Elena se acercó a el, lentamente para que no se alejara, lastimosamente sus intentos por tomar su mano fueron en vano, ya que el italiano se negaba.
-No permitiré que me toques cuando haz tocado a otros.
Ese comentario la hizo reír, definitivamente el Enzo celoso era gracioso para ella.
-Enzo, tranquilo! -trato de calmar su risa- No imagines cosas donde no las hay.
-Entonces, ¿Fue mi imaginación la que te vio con aquel hombre? - Hablo con sarcasmo - claro, fue completamente mi imaginación.
-Noe refiero a eso - rodó sus ojos- ¿Me dejarás explicar o seguirás con tu imaginación poco lógica?
- ¿Cómo se que no mentiras? -Su voz se volvio un poco más calmada -.
- Te explicaré y después tu decides si creerme o no -Dijo mientras alzaba sus hombros- ¿Ya puedo comenzar?
El dudo un poco antes de asentir con la cabeza, quería respuestas.
- Bien, Antes de salir de la habitación, mi mente estaba recordando los hermosos jardines de la mansión y me quedé distraída por un momento y.
- Si, eso suena a tí -interrumpió con ese comentario-.
- Ja ja, ¿me dejas terminar? - Al ver qué el hombre asintió, siguió con la historia - al salir de la habitación, espere el ascensor, el hombre también, entramos, ambos oprimimos el botón, el se disculpo y yo igual,. reconoció mi acento y tuvimos una conversación completamente sin sentido, bajamos del ascensor y me dió un beso en la mano, no me pareció raro, lo he visto en películas y eso es todo.
El italiano estaba sorprendido por la larga explicación, vio su rostro y sus expresiones, sabía que decía la verdad.
-Bien, te creo - su rostro estaba serio - Pero no vuelvas a hacerlo.
- Eh? ¿Por qué no? - pregunto mientras tomaba un poco de jugo -.
- Porque, estás conmigo, en este hotel, que pensarán las personas que me conocen? Que dejo que hombres te vean y besen ? - Pregunto molesto - No dejaré que te dejes eun ridículo.
- Bien - dijo en un susurro- Pero debes calmar tus celos!
- ¿Cuáles celos? - Pregunto indignado- .
- Claro, cómo si no estuvieras celoso -dijo con una sonrisa burlona-.
- No lo estaba, solo me preocupa que mi reputación se vea manchada, eso es todo!.
- Ya, quien te crea Enzo -Se dispuso a comer-.
- Era una mujer maleducada Elena, yo no estaba celoso!.
Elena no quería responder, así que siguió con su desayuno, lo iba a ignorar por los momentos.
Mientras enzo se encontraba indignado por la acusación.
“Ja! ¿Celoso yo!?.. No me hagas reír mía principessa! solo no me gusta que toquen lo que me pertenece... Celoso! JA!”
...-------------------------------------------------------------------------...
Se encontraban en el auto camino al jet, pero el tránsito no les permitía el paso, habían pasado dos horas y no veian avance.
Elena se encontraba aburrida en su asiento, sin nada que hacer, mientras Enzo no perdía el tiempo y tenia conferencias por el teléfono, se dispuso a ver por la ventana, veía locales de comida y ropa, además de los autos impacientes por seguir su camino, según el chófer, el atasco era por un choque.
El aburrimiento la mataría, estaba segura de eso, seguía viendo por la ventana cuando vio algo interesante.
“Uuuhhh!!! Helados!!”
-Enzo, Enzo - se dispuso a llamar su atención - Enzo!.
- ¡Que! - Se voltio a verla - No me digas, estás aburrida! - Ella asintió- Y quieres que yo lo resuelva - volvió a decir que si con su cabeza - No te daré mi teléfono, si es lo que piensas - ella nego- entonces, ¿ Que querías? -Pregunto divertido por su acciones infantiles-.
- Quiero dinero!
-Vaya! ¿dónde estará la joven tímida y temerosa? -dijo sorprendido por la petición-.
- Ja ja, muy gracioso -hablo con sarcasmo - solo quiero un helado -Señalo por la ventana a la tienda -.
- ¿Solo eso? - pregunto dudoso- tu siempre pides lo mismo.
- Bueno, es que... - Su tono se volvió cabizbajo y su mirada triste - No he comido, muchos helados en mi vida.. solo por mi cumpleaños..
El corazón de Enzo se estremeció al verla triste, sintió tristeza por la infancia de Elena, el siempre había podido comer lo que quería y cuando lo quería, no queria verla de esa manera, le gustaba verla reír.
- Bien - Trato de no demostrar su tristeza, no quería hacerla sentir mal, busco en su bolsillo y saco un paca de billetes - toma, tráeme uno.
Se sorprendió por la cantidad de dinero, pero agradecida se acercó y le dió un casto beso en la mejilla.
- Gracias!
El le devolvió una sonrisa.
Antes de salir, se acercó al chófer, para llamar su atención toco su hombro.
-Oye!.
El chófer se mostró sorprendido por la cercanía de la señora.
- ¿Quieres un helado? - El chófer no habla español por lo que miro extrañado a su jefe-.
Este divertido, decidió no intervenir, quería ver esto.
- Bien, otro más que no habla español.. - Cerro sus ojos pensando una solución - Ya se!.
se acercó un poco más al hombre.
- English? - Pregunto dudosa-.
- Yes.
“ Maldición! habla inglés.. Bien, que las clases de la secundaria sirvan para algo! si se puede!”
- Bien.. esto.. You eat ice cream, ICE CREAM (Tu comer helado, HELADO) - Prácticamente le estaba gritando esa última frase- Eat!
El chófer y Enzo no podían contener las risas por el intento de la joven del inglés.
El chófer asintió y levantó su pulgar.
- Bien ! -Estaba emocionada por ser entendida que no le importo las burlas -.
abrió la puerta lentamente y vio si no venía ningún vehículo, antes de cerrar las puertas se dirigió al chófer.
- ¿cioccolato? - Lo aprendió en la tienda aquella vez -.
El hombre nego con la cabeza.
- fragola!
Afortunadamente Enzo se compadeció y decidió intervenir antes de que le diera un derrame a la joven.
- Fragola, fresa.
Asintió y con una sonrisa se marchó al local.
Mientras estaba haciendo una corta fila en el auto los hombres tenían una conversación.
Enzo estaba de vuelta en el teléfono pero su chófer lo interrumpió.
- Signor giovane, se mi permette qualche parola. ( Joven amo, si me permite unas palabras)
- Certo, fai pure Antonio (Claro, adelante, Antonio).
El hombre se veía dudoso, no le gustaba inmiscuirse en los asuntos del jefe.
-In tutti i miei anni come autista, signore, e ne sono molto grato, nessuno dei suoi compagni l'ha mai fatto. (En todos mis años siendo su chófer señor y estoy muy agradecido por serlo, nunca una de sus compañeras hizo éso.)
- Cosa intendi? (¿a que te refieres?) -pregunto extrañado-.
- Bueno, ninguna, ni una vez, ninguno de sus "amigas" me habló y mucho menos se ofreció a comprarme algo, la joven Elena es muy amable y dulce, sin importarle que no la entendiera, buscó la manera de enviar un mensaje y que yo entendiera, sin preocuparle nada... A lo que me refiero y lo siento si soy entrometido y sé que no es asunto mío, señor, pero tiene una buena mujer aquí y no debe perder la oportunidad de ser feliz. ( Está hablando italiano pero no quería arruinar el mensaje con un párrafo largo en italiano)
Enzo escucho atento las palabras de su fiel chófer, lo había acompañado durante años y está es la primera vez que hablaban de algo tan íntimo.
Su mirada se fijó en la señorita que está feliz por comer un simple helado, nunca había conocido a una mujer así.
Tan sencilla, capaz de ser feliz simplemente con un bocado de comida o comer helado.
O de estar descalza en los jardines, mientras sentia la brisa del mar, oliendo las flores o solamente estar bajo un árbol y meter sus pies a la piscina, la había visto un par de ves por las ventanas mientras ella pensaba que no estaba, la sencillez y calidez que ella era capaz de transmitir hacían que viera un lado maravilloso de la vida.
Sentirse con ganas de reír cada vez que ella se perdia en sus pensamientos y ponía esas caras raras, cómo era capaz de hacer sentir cómoda a una persona.
Quería curar esa tristeza que la atormentaba, esos horribles momentos que su corazón no se permite olvidar.
Quería mover cielo y tierra por ella, pero como podía hacer todo eso, se suponía que ella sería solo negocios.
“¿Cómo lo hiciste Elena?... ¿Cómo fuiste capaz de hacerme sentir esto por ti?... ¿De hacerme sentir lujuria como placer por solo verte?.."
Veía a la joven tratar de hablar con el vendedor, haciendo movimientos de manos.
“ ¿En qué momento te colaste bajo mi piel, haciendo que mi sangre, te llevaran a mi corazon?”
“He estado con modelos hermosas, con las mujeres más bellas... pero porqué.. ¿porque contigo me siento completo?”
“Se suponía que solo eras negocios, que no me importaría que pasará contigo.. he matado, torturado... pero no me imagino ahora, el hacerte algo ”
Veia a la chica acercarse con los tres helados.
“Sere capaz.. un día, de decirte todo esto? De estos sentimientos que me invaden?.. Podría hacerlo?"
la joven estaba a pocos pasos del auto.
“Mi querida Elena.. no sé que hacer”
El chófer se apresuró a abrirle la puerta.
- Bien! aquí hay Ice cream!! - se acercó al chófer- Ten tu Fragola!
- Gracie!
Le regaló una sonrisa.
- Y para ti.. - Se volteo a ver al italiano pero se sorprendió por su mirada directa - ¿Estás bien?
- No lo sé -hablo sinceramente -.
- EH! ¿te sientes bien? ¿Te duele algo? Ahhh !!! -se comenzó a alarma -.
- Tranquila, no me pasa nada de esa magnitud - Trato de calmarla-.
- Tarado! me asustaste! - Soltó un suspiro - ten! te traje uno de fresa con chocolate - Le tendió su helado -.
-Gracias.. - respondió sin ganas -
- Okay! - decidió no inmiscuirse en el asunto, se veía confundido y sus preguntas no lo ayudarían-.
Los minutos pasaron y los autos comenzaron a avanzar, ya estaba libre la carretera.
Al retomar su camino, Elena volvió a ver por la ventana.
Enzo no sabía que hacer o pensar, decidió pedir un consejo.
-Elena.
- ¿Si? - Volteo su cabeza-.
- Cuando.. cuando no sabes que hacer... cómo lo resuelves - Preguntó con duda - estás en una situación y no sabes cómo reaccionar.
- Oh! Bueno.. No soy muy buena con los problemas, trato de pensar en las mejores opciones y cuales me dará más beneficios.
- oh! - no sé esperaba una explicación tan lógica- ya..
Al pasar segundos, ella volvió su mirada a la ventana.
- Y dios.
- ¿Disculpa? - pregunto confundido - ¿Dios?
- Bueno... yo, sinceramente, casi nunca utilizo mi primer consejo.. siempre, le imploró a dios una respuesta o una solución, o simplemente un consejo o señal...pero obviamente no responde.
- Y entonces para que lo haces?
Ella volvió a mirarlo.
- Para aclarar mis ideas, para no sentirme sola, no sé si hay un Dios, si lo hubo o que solo somos una casualidad cósmica, polvos de estrellas en este universo o que somos tan fugaces como una gota de agua en la lluvia... Pero lo he hecho por tanto tiempo que siento que al menos me libero un poco.
El la veía sorprendido, no tenía palabras para responder, nunca había tenido una respuesta así, se maravillo con la forma de pensar de Elena.
“Al parecer el mundo en su cabeza es muy entretenido"
- gracias..
- De nada.
su mirada volvió al camino.
- Y cómo comienza?.
- Que cosa?
- La conversación con dios.
- Bueno, siempre comienzo con “Querido dios"... es lindo.
- Oh, ya.
No tenía más que decir.
El también fijo su mirada a la carretera pero cerro sus ojos.
“Querido dios... se que no he hablado contigo desde la comunión.. y se que por mi trabajo, no tengo derecho a pedirte algo... pero en estos momentos.. necesito una señal, cualquier cosa, dime qué hacer.. Querido dios”
Al abrir sus ojos se sintió mejor, tal vez porque esperaba una respuesta o simplemente... porque necesitaba solo la confirmación de alguien, saber que podia amar a la hermosa morena a su lado.
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Comments
Miri O
Hago lo mismo, jaja
2023-06-26
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