Se encontraba corriendo con todas sus fuerzas lejos de su atacante, trataba de llegar a la puerta de la casa pero esta parecía cada vez más lejos, temía por su vida.
Trataba de correr aun mas rápido pero era inútil, su atacante se le acercaba.
No tenia escapatoria, moriría.
‘’ Querido dios! Por favor! No quiero morir!’’.
Algo la jalo del brazo, su asesino la atrapo, quería gritar pero su voz no salía de su boca, se sentía atrapada, sus lagrimas inundaron sus ojos, el atacante tenía una máscara y solo podía mirar a sus ojos, eran fríos y sin ninguna señal de compasión por su ser.
Coloco la pistola en su frente y sonrió
- Sogni d'oro bellezza.
Al cerrar sus ojos por el temor, escucho el sonido del gatillo.
…….
Sus ojos se abrieron de golpe, se levanto y miro a su alrededor, se encontraba en su habitación.
Sus latidos y respiración estaban acelerados, se sentía mareada.
Toco su frente con la palma de su mano y estaba sudando, se volvió a recostar y cerro sus parpados, sentía que la habitación daba vueltas en círculos.
‘’Solo fue una pesadilla... Estoy viva, Estoy bien, tranquila, estas bien’’.
Su miedo estaba disminuyendo.
‘’ Debo relajarme o moriré de un infarto, demonios, se que quería aventura pero esto es exagerar un poco, ¿No crees dios?’’
‘’Sinceramente, pedirle un poco de pasión y aventura a mi vida sonaba bien, pero cualquiera creería que sería un amante de Venecia que se declararía, irse de viaje a una isla caribeña, no lo sé, tener sexo a la intemperie, no un PUTO asesino en la noche... francamente, si le fuera pedido a dios estabilidad emocional y la fuera ignorado, lo entendería, pero ya a pedirle una aventura y que le mande un asesino era otro nivel... O No?.’’
Se sentía en una broma del destino, la jugarreta de un dios todo poderoso aburrido.
‘’Ser secuestrada, humillada, vendida y comprada, sentir miedo y pánico, sentir un poco de flechazo por tu comprador y vivir un poco del lujo de los del otro lado de la economía, ser perseguida para ser asesinada y no morir después de todo eso.. No sé si es mala o buena suerte... AY!! Me duele la puta cabeza’’
Mientras se acariciaba la vena de la frente, sintió un movimiento a su lado, abrió sus ojos lentamente para encontrarse a un Enzo mirándola fijamente.’’
- Ya era hora de que despertaras perezosa.
El Tenía su cabello despeinado, caía sobre su frente libremente, tenía ojeras y una mirada cansada, ella se sintió mal por eso, cuando lo vio la primera vez, parecía que no tenía ninguna preocupación y ahora su rostro expresa cansancio, se sintió culpable.
-Si te quedaste..
-Pero claro que si, después de todo, ¿Quién soy para negarme a dormir con una hermosa señorita? –tenia una sonrisa arrogante en su rostro-
-Eres un idiota Enzo.
-Eso es una afirmación que no puedo negar Elena.
Se miraron a los ojos, ella sabía que este era el momento de la conversación que trataba de evitar.
‘’BIEN, este es el momento perfecto, ya tomaste una decisión, no estés asustada… tu puedes!’’
-Enzo, ya tengo una respuesta.-su mirada era determinada y su rostro estaba serio-.
- Oh! Ya era hora –trato de sonar tranquilo- Y ¿Cuál es el veredicto su señoría?
-¿Dejarías de ser tan bobo?
-Tal vez… Nunca, jamás.
Elena le dio un pequeño golpe en la frente con su dedo..
-Se serio por un momento!.
-De acuerdo, que mujer tan agresiva!
Elena se sentó en la cama y quedo enfrente de el.
-Aja, no seas llorón.
- bien - Entre cerro sus ojos - Que señorita tan violenta.
- Enzo, estás alargando esto -sus cejas estaban fruncidas-.
-Bien! Habla entonces.
“Sinceramente, tener una relación con Enzo parece cansado.. "
- Bien... esto.. -los nervios volvieron a su cuerpo - Enzo, tu estás loco y eres un idiota.
- Es la declaración más sexy que me han dicho Elena, por casualidad te haz copiado del señor Darcy? - Tenía una ceja levantada-.
- Que? No! solo quería dejar eso en Claro - tenía una sonrisa burlona -.
- Okay, continúa.
- Bien, yo solo quería decirte que, bueno.. He podido apreciar el vivir aquí y en el hotel por unos días, me encanta el jardín.. todo es muy hermoso... - Su tono de voz estaba comenzando a sonar triste - y lo de ayer.. bien... no diré que no afectaría a cualquiera...
- Elena, estás divagando.
- Si, lo estoy haciendo -comenzo a jugar con sus dedos - es que nunca había hecho algo así.
- Elena, no te tortures al intentar decirlo, se tu decisión.
- ¿Lo sabes? - Dijo extrañada- ¿Tan obvia he sido?
- Por supuesto.
- Que alivio! - Suspiro aliviada- Creí que tendría que decirlo.
Enzo se levantó lentamente y se colocó enfrente de la cama, su mirada era fría y sin sentimientos, le recordó a la joven el primer momento en que lo vio.
- Le diré a alguien que empaque todo y te lleve al aeropuerto, en unos días, depositaré el dinero en una cuenta a tu nombre.
Ella no entendía nada, Enzo hablaba de ir al aeropuerto y dinero.
“¿Que mosca le pico?...tal vez el bullying por su nombre lo dejo perturbado.."
- Enzo, yo...
-No debes decir nada más, haz tomado una decisión y yo la acepto.
Elena lo miraba confundida, talvez después de todo, ella debía aclarar todo.
- Enzo, creo que no entiendes que yo - iba a aclarar todo pero fue interrumpida-.
- No debes explicar nada, quieres volver y con el dinero, es perfectamente comprensible, mi propuesta fue muy estúpida comparada con esa.
“Sip, definitivamente, el está equivocado, debo hablar "
- Enzo.
- Le diré a Antonio que esperé afuera..
- Enzo...
-Tendrías que esperar que empaquen tus cosas, no tardará demasiado...
- Enzo di Leone! - Grito-.
-Que! -Su rostro estaba rojo por la molestia de ser rechazado - Estoy hablando!.
Elena se levantó de la cama y se acercó a dónde estaba el.
Se acercó lo suficientemente para estar a unos centímetros de distancia, podía sentir su respiración en su cara.
-Oye, italiano idiota...
-Eres una mujer vulgar...
-Si, lo soy..
-Creo que voy a extrañar eso.. - Sus ojos conectaron y ella logro ver más allá de la capa de frialdad, vio tristeza -.
- No lo harás - le dedicó una dulce sonrisa, acercó su mano al cabello del hombre y comenzó a peinar los pequeños mechones rebeldes -.
-Elena, que..
-Shh.. déjame terminar de acomodarlos - se apresuró a callarlo mientras sus dedos arreglaban su cabello-.
No dejaron de tener el contacto visual, el no entendía su comportamiento, lo estaba confundiendo.
- Enzo, me quedaré. - dijo finalmente -.
Esa respuesta hizo que abriera ligeramente sus ojos por la sorpresa.
-Pero creí que te irías -Trato de explicar -.
- Pues, obviamente... creiste mal -una tímida sonrisa apareció en su rostro.
El no terminaba de creerlo, lo había aceptado?.
Se sentía emocionado y feliz, pues, su Principessa acepto ser suya, nunca había esperado por una mujer y ciertamente no lo haría de nuevo.
Su mirada bajo a sus labios, se veían irresistibles para el, suaves y tentadores, comenzó a recortar la poca distancia entre ambos, ya no se contendría más, Elena lo estaba volviendo loco.
Ella se sentía bajo la mirada de un depredador a punto de comer a su presa, la repentina cercanía del hombre hizo que se sonrojara fuertemente pero no retrocedió ni un paso, no se dejaría intimidar por el.
Ella lentamente cerraba sus ojos y esperaba el primer movimiento por parte del hombre, por su parte, Enzo estaba complacido con la reacción de Elena, ella quería ser besada y el ya no soportaba no hacerlo.
Rápidamente deslizo una mano por su cintura y la otra por su nuca, la atrajo hacia sus labios, unió sus labios con tanta fuerza que en segundos la chica entreabrió los labios al sentir su lengua implorando su permiso para entrar, su lengua Exploró cada rincón de su boca, saboreando su sabor tan dulce.
Ella movió sus manos a los cabellos suaves del italiano, ella sentía sus grandes manos en su cuerpo, explorando e invitandola desearlo con más intensidad.
Se sentía maravillosa, era tan apasionado y ella se sentía tan deseada con ese beso, se sintió aliviada de haber aceptado.
Ella trataba de seguir el ritmo de su sensual italiano, ese beso era una declaración de poder, sus lenguas luchaban por el control, pero ninguno de los dos cedería el mando.
Contuvo un fuerte gemido, sintió su mano acariciando fuertemente su trasero.
Por un momento, el se separó unos centímetros, aún tenía los ojos cerrados y su cara era la vergüenza personificada.
- Mía principessa, debes responder rápido... - Su voz estaba entrecortada, trataba de recuperar un poco el aliento- ¿Quieres continuar?
Ella un con sus ojos cerrados asintió.
- No! - El con un movimiento rápido la tomo de la barbilla- Mírame.
Ella abrió sus ojos rápidamente y solo pudo ver excitación y lujuria en sus ojos.
- Eso es, mía principessa, ¿Quieres continuar? - su mano aún estaba en su barbilla obligandola a verlo - No lo volveré a preguntar.
- Si quiero - Ella estaba demasiado excitada cómo para detenerse-.
Miro sus labios y a su pecho, subía rápidamente, estaba recuperando el Aliento.
Sin que ella pudiera reaccionar, el se le acercó nuevamente y la levantó, dejándola rápidamente en la cama, el quedó encima de ella.
Su mirada seguían conectadas, el pudo ver el miedo de parte de Elena, estaba siendo demasiado brusco y rápido.
“No seas un imbécil.. se paciente, ella no es una Mujerzuela"
Comenzó a acariciar suavemente su rostro, cómo si se tratara de una muñeca de cristal.
Elena se sentía aliviada de cierto modo por detenerse.
- Mía principessa, quiero.. quiero ir despacio, sin prisas... - Su miraba recorría su rostro -.
-¿ De verdad? - Su voz no pudo evitar sonar aliviada -.
- Quiero que nos demos nuestro tiempo... para ser nosotros - Explico con una sonrisa -.
Ella se sintió aliviada inmediatamente, le sorprendió Pero el alivio era mayor.
- Elena... - el hundió su rostro en su cuello, oliendo su olor a fresas- Deseo que seas mía...
- Disculpa... - Se alarmó un poco, talvez había cambiado de opinión sobre ir lento-.
El subió su cabeza hasta quedar frente a su rostro, unos cuantos centímetros los separaban.
- Quiero, mía principessa, que seas mía, será mi princesa, mi adoración más grande pero completamente mía -Su mirada era determinada, estaba hablando enserio- y que entiendas que seremos el Uno para el otro, sin lugar para nadie más o lo eliminare.
ella estaba segura, que a muy a su manera, se le estaba confesando, muy a lo Enzo.
- Elena, te protegeré, cuidare de ti y te daré todo lo que me pidas - Su mirada se volvió un poco más suave- te daré el amor que nunca sentiste y seré un buen hombre para ti, Quiero quitar toda esa tristeza y dolor de ti, no te arrepentirás de serlo... yo nunca, en mi vida, había sentido esto por nadie, jamás... está necesidad de hacerte feliz sin importar que ... Elena, mia principessa...Quiero que seas mía.
Ella ya le había dicho que se quedaría, pero no sé esperaba está declaración Hacia ella, Enzo estaba haciendo el esfuerzo por ella, abrir su corazón y volverse vulnerable, no era lo suyo.
Elena cerro sus ojos cuando vio que Enzo se inclinaba hacia ella. Sintió los labios de él sobre los suyos.
Su cerebro se detuvo, siempre estaba pensando en alguna cosa pero en ese beso su mente se sintió en un oasis de sensaciones, Los labios de su italiano la hicieron olvidar cada pensamiento.
el movió la cabeza y profundizó el beso cuando abrió sus labios para dejalo entrar.
La escuchó gemir cuando sus lenguas se tocaron, Con una sonrisa, mordió ligeramente su labio inferior y volvió a besarla.
Debía hacerla entender que solo el era capaz de hacerla sentir así, Que esa reacción jamás la tendría con nadie que no fuera el.
ella logro comprenderlo, su mensaje había llegado a su destino.
Cuando terminaron ambos respiraban agitadamente.
Pegaron sus frentes y se mantuvieron así por unos momentos.
Su pecho seguía lleno de emoción, Nunca se hubiera imaginado algo así, un hombre guapo y poderoso, le pedía ser suya, era un cuento de hadas, sabía que el tenía sus problemas, pero ella igual y al parecer, ella era la persona indicada para ser su debilidad.
Abrió sus ojos, mirándolo fijamente y con la mayor vergüenza, le asintió.
El sonrió con cariño, se separó, se recostó a su lado y la abrazó disfrutando del momento.
- Finalmente eres mia... habías tardado - Tenía una sonrisa burlona -.
Ella estaba apunto de contestar pero fueron interrumpidos por su estómago, tenía mucha hambre, avergonzada cerro sus ojos.
Esto le hizo gracia al italiano, quería hacer un comentario pero se reprochó, debía cuidarla.
- Ven, vamos, es hora del almuerzo. - Se levantó de la cama y ayudó a Elena levantarse-.
Ella un avergonzada, no sé digno a decir una palabra.
antes de salir de la habitación, enzo la besa nuevamente, tratando de infundir calma y tranquilidad.
- Vaya - dijo maravillada por el beso - creo que podría acostumbrarme a eso.
- Ja!
El solo pudo soltar una carcajada por el comentario, su mía principessa siempre lo hacía reír.
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Comments
Cori Shoes
Oh del señor Darcy!!!!! quien no haleido tan bella historia
2023-02-09
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