Ese camino la llevo a donde estaba el jardín de variedad de margaritas, allí vio árboles como cinco árboles para ser más específicos, camino más cerca y había una amaca ahí, se acerco y Emanuel dormia plácidamente en la amaca en las sombras de los árboles.
Tenía las piernas fuera, doblando las rodillas sus pies tocaban el suelo, la posicion hacia que se vieran más largas, con una mano arriba de su cabeza, tenía el pelo húmedo, se podía ver con claridad las largas pestañas su nariz perfecta y labios comestibles, tenía la mandíbula bien definida, cuando vio su cuello entendió el deseo de un vampiro.
Completamente derretida se apoyo en un árbol cerca sin dejar de mirarle.
Noto un movimiento en el rostro de Emanuel la miraba con sus ojos entre cerrados.
—Oye que haces.
Natalia quería desaparecer apenas abrió la boca sin hacer sonido, Emanuel se sento esperando una respuestas.
—Pense que dormías —hablo sin hacer contacto visual con la cara colorada.
—Dormia, tu me despertaste.
La miraba fijamente.
—Bueno te dejo descansar —dijo Natalia con vos temblorosa.
¿Como se puso en esa situación?.
—Espera.
—Que pasa —respondio de espaldas a él y lo miraba de reojo.
—Ven tienes algo —,le apunto la cabeza.
Natalia se tocó y busco pero no lo encontraba.
—Ven —le dijo otra vez un poco más fuerte.
Con un poco de culpa de despertarlo se acerco, temblando, desde ahí sentado le quito una oja seca de su cabello, Natalia ya estaba por alejarce pero le sujeto del brazo como a una muñeca, le hizo sentar en sus piernas y se hecho en la amaca abrazandola todo paso en menos de un segundo.
Natalia grito y se quedo helada pensaba que se rompería y caerían.
—Que haces caeremos —forcejeo Natalia.
—Si te sigues moviendo tal ves —dijo muy tranquilo.
La amaca los mecía.
Ahí en lo brazos de Emanuel estaba prácticamente encima de él se notaba la firmeza de su cuerpo tibio y fuertes brazos cuando pudo escuchar los latidos del corazón de Emanuel, Natalia se estremeció sus corazones estaban sincronizados.
Era completamente dichosa, quería quedarce ahí para siempre.
Natalia sintió que Emanuel movio las piernas para mecer la amaca lo que la relajó impresionantemente y se durmió.
***
Victoria fue a dar su caminata, como de costumbre por los jardines antes de la cena.
Vio a dos sirvientas ocultándose detrás de unos arbustos.
—Que sucede.
Les dijo, su potente vos las asusto que se quedaron quietas, temblorosas voltearon.
—Señora Victoria...
Saludaron.
—Que pasa —.Insistio.
—Nosotras solo vinimos por flores para el centro de mesa.
Hablo una de ellas.
—Escondidas en los arbustos?, y donde están las flores?.
—Aquí —,corrió un trecho donde dejo la canasta de margaritas.
—Discúlpenos.
Se fueron.
Victoria se asomó donde estaban escondidas y vio la amaca donde estaban Natalia y Emanuel durmiendo.
No podía ver bien desde ahí y se acerco.
Los vio durmiendo abrazados una ola de ira la invadió, estaba que se le llevaba el diablo.
Quiso tranquilizarce pero los ojos le hervían de rabia, los cerró. ¿Que tenía que hacer?, se dio la vuelta y regreso a la casa.
En el camino recordaba que Emanuel desde niño hablaba de cierto ángel muy emocionado, todo lo que salia de su boca, era el ángel que había visto y que se casaría con ella.
Nunca vio a otra chica todo el tiempo la espero.
"Pero esa mujer es mucho mayor es como si se estuviera aprovechando de un niño", pensaba Victoria, "no voy a permitir que enrede a mi nieto para pervertirlo... ya tengo planes para él". Se relajó, "soy su abuela y yo se lo que es bueno para él".
***
Natalia despertó el sol ya se estaba poniendo, acomodo la cabeza en el pecho de Emanuel y lo volvió a abrazar, para seguir durmiendo, pero estuvo mas conciente de lo que pasaba, se congelo y se sento en las piernas de Emanuel pero ella no se percataba todavía.
Ahí sentada lo miro él recién despertaba, con cara de sueño era aun más guapo.
—Que sucede —hablo con vos de sueñolenta frotandose suavemente el rostro con una mano.
—No puede ser me quede dormida —susurro Natalia para si misma.
—Que?.
Pregunto y se sento ahí fue que Natalia se dio cuenta que estaba en las piernas de Emanuel, no sabia que hacer se puso de todo color, quiso levantarse de inmediato, pero él la rodeo con los brazos por la cintura. Ahí le susurro.
—Que decías?.
Se le estremeció la piel se puso rigida y trago saliva.
—Debemos irnos.
—Esta bien.
Le solto Natalia se levantó camino un poco pero no sabia por donde ir, espero ahi a Emanuel, quien la alcanzo y le tomo la mano la llevo hasta la fuente de frente la casa.
Emma estaba ahí tratando de contactar a uno de ellos con el teléfono, cuando los vio hizo un ademán de "aquí estan", vio que estaban de la mano se tapo la boca con la mano ya que iba a gritar, se acerco a ellos.
—Donde estaban?, los estaba buscando para cenar —tratando de ocultar la emoción.
—Lo siento mamá me dormí.
—Me perdí en la casa y...
La puerta principal de la casa se abrió y Natalia se topo con los ojos de Victoria, todos vieron lo que Natalia veía.
Victoria no dejaba de mirar las manos de Natalia y Emanuel.
Natalia lo noto claramente y le solto la mano, él la miro confundido.
Sería una horrible cena para Natalia.
Entraron al comedor Emma la llevo con su padre, era un señor de pelo gris por las canas de simpática sonrisa, Natalia vio más del él en Emma.
—Padre ella es Natalia, mi papá Francisco.
—El ángel!!!. —dijo asombrado.
Natalia estaba muy avergonzada, solo sonrio tímida.
—Pero que mujer tan hermosa!!! —.Le levanto la mano y le hizo dar una vuelta —siempre han dicho que lo hombres de nuestra familia tienen buen ojo. Le guiñó.
A Natalia no se le borraba la sonrisa de la cara.
—Mi orgullo ven aquí.
Dijo estirando lo brazos a Emanuel, se abrazaron, Emanuel estaba un poco sonrojado, un poco avergonzado.
—Como asi que tu orgullo —se quejo Emma.
—Mi amor tu eres mi más hermosa flor eres mi tesoro —,la beso en la frente.
Del la puerta de la cocina Victoria se aclaro la garganta, todos voltearon a verla estuvo a punto de decir algo y Francisco hablo.
—Oh!! esposa mía tu eres mi joya, la joya de mi corona —se tapo un lado de la boca —se estaba poniendo celosa.
Dijo solo para Emma y Natalia.
Se acerco a ella y le dio un pequeño beso en los labios, ella le sonrio sincera y le sonrio con cariño.
Natalia se dio cuenta que con Victoria solo había un mal entendido estuvo mucho más tranquila.
—La cena pronto será servida por favor tomen asiento.
Dijo Victoria con vos de mando.
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