—Hola —le hablaron de la oscuridad era vos de un hombre.
—hola? —. Respondio Natalia buscado de donde le hablaban.
Se escucho una risa suave y sensual, salio de la oscuridad, era un hombre alto estaba disfrazado del "Zorro" todo de negro, camino acercándose a Natalia... Era una figura elegante un tanto intimidante y misterioso, Natalia se endereco allí sentada en la banca, el hombre se sento alado suyo apoyandose en el espaldar estirando sus largos brazos e incluso detrás de Natalia cruzo sus largas formadas piernas y suspiro.
—Es muy tranquilo aquí —le hablo aquel hombre misterioso.
—Si, es muy hermoso —contesto sin intentar mirarlo.
—Tu disfraz de que es? —.Le hablo tocando sus alas.
—No es obvio —le dijo voltandose a verlo sin pensar, no se distinguia bien su rostro pero Natalia podia sentir que la miraba la intimido pero ella resistía.
—Dímelo tu —dijo en un tono burlón pero sin perder la elegancia.
Al ver que Natalia lo miraba cambio de posición separo las piernas y apoyo los codos sobre ellas, la seguía mirando desde ese ángulo.
El corazón de Natalia se estremeció cuando sintió el aroma de este hombre y latia muy fuerte. Perdia contra él.
—Tu disfraz es del "zorro"? —.Hablo para que no escuche sus latidos.
—Si —seguía viendola.
—Pues tu disfraz esta mal —dijo tenía que ponerlo incomodo —pues fíjate que el "zorro" tiene sombrero tu no lo tienes.
Cuando termino de hablar el hombre levanto el sombrero, "rayos" penso quería que se la tragara la tierra.
—Me lo quite —dijo mirando el sombrero sonrio y volvió a hablar —me sentía un poco ridículo.
Natalia se rio podía entenderlo.
—Quieres ir a bailar? —.Le propuso el hombre.
—Si, claro —acepto animada.
Volvieron al salón muchos se quedaron viéndolos llamaban demasiado la atención como la pareja perfecta el hombre alto de fuerte y ancha espalda de pequeña cintura, envidiables piernas largas y una elegancia única vestido todo de negro y sin poder reconocerlo se trataba de alguien irresistiblemente guapo, la mujer que le acompañaba, pequeña vestida de blanco de pelo oscuro hecha ondas, su piel clara que parecía de porcelana de manos delicadas el vestido revelaba el cuerpo de una perfecta mujer.
Entraron a la pista de baile, la puso frente suyo la tomó de la cintura y la apego a él, cerca Natalia embriagaba con su olor, su corazón latía muy fuerte, sintió que empezaría a agitarse, trago saliva y subió la mirada el hombre ya posaba sus ojos en ella que hicieron contacto visual, se perdio en la profundidad de su mirada y bailaron como nunca nadie antes había bailado, sus pies fluían como hechos por el ritmo sin dejar de mirarse pieza por pieza nadie tenía el atrevimiento de robarla por solo una.
Hasta que los músicos solo tocaban para ellos, nadie más que ellos bailaban todos los miraban, como si fueran parte de un show de la fiesta, la canción termino lo que los dejo en una pose muy pegada.
Se quedaron así un momento sus cuerpos agitados se sintieron uno del otro, él le sonrío ella le correspondio, se alejaron aun tomados de la mano y todos les aplaudieron muy emocionados, se admiraron como si hubieran despertado de un sueño tuvieron agradecer.
El hombre misterioso la llevó a la parte de arriba del salón donde se podía ver toda la pista de baile.
—Traere algo para tomar.
La dejo por un momento.
Natalia no podía creer lo que pasó parecía que vivía un sueño.
Empezó a ser más consciente, vio que se acercaba con unas botellas de agua su corazón volvió a enloquecer trago saliva y respiro hondo.
Le alcanzó una botella de agua, bebió y estuvo más tranquila, estuvieron callados un momento, hasta que una mujer se cayó cerca de las escaleras y miro a todos lados asegurándose que nadie la viera y se levanto como si nada. Natalia empezó a reír y él también lo hizo.
—Que mala soy —dijo aguantando la risa —me voy a ir al infierno.
—El infierno no es lugar para un ángel.
Se le paso la gracia y le miró extrañada pero su expresión cambió, al ver como él le sonreia pese a que tenía la mitad de su cara cubierta era increíblemente atractivo.
—Ven.
La llamo pudiendole la mano, sin pensar ella se lo entrego, fueron al balcón de afuera del salón de ahí arriba se podía ver la banca donde hablaron primero.
Salieron y una ráfaga de viento la hizo estremecer, se saco la capa y se la puso.
—Mejor?—.Pregunto.
—Oh... si.
Todavía de la mano la llevo a la baranda del balcón se apoyaron ahí.
—Interesante lo que paso—dijo confundido.
—Hablas de lo que paso en el salón?.
—Si, tengo que confesar que no sabia que bailaba.
Y se río muy sueve se notaba que estaba confundido.
—Crees que es algo malo? —.Pregunto sin pensar.
—¿Que? —dijo asustado —Por que seria malo... no podría ser malo para nada.
—Fue extraño pero no malo.
Dijo Natalia con la mirada perdida en las luciérnagas.
—Pero creo que se puede probar si es algo malo. Dijo con un tono de picardia.
Analizo en su cabeza un momento lo que escucho y dijo.
—Enserio? Como...
Le sujeto con una mano la cintura y la otra de la nuca la aferro a él ya en sus brazos la beso, sus labios chocaron y una corriente electrica los recorrió haciendoles estremecer y le dio un pequeño besito, Natalia le correspondió automáticamente, estaba completamente derretida con su olor el calor de su cuerpo y su corazón latía muy fuerte. Al ver que le correspondió la volvió a besar muy suave pero un largo beso, por que si era un poco más fuerte él sentía que no podría parar jamas.
—Natalia... !!!.
La llamaron, era Emma que se quedo palida al ver esa escena.
Natalia volteo rapido, la vio y Emma que salió corriendo.
—Emma!... espera.
El hombre la solto Natalia dio unos pasos lo miro y le dijo.
—Perdóname... tengo que ir.
Se saco la capa y se lo devolvió, fue tras Emma, dejo aquel hombre sólo, parado en el balcón.
Busco a Emma por todas partes hasta que la vio ir a la entrada corrió tras ella. La encontro en el recibidor estaba llorando desconsolada.
—Emma escúchame—. La tomó de las manos y Emma se sento en el suelo.
—No!!!. Que mala eres como haces esto a mi hijo. Le reclamo llorando.
—Emma cálmate —le suplico Natalia.
Llorando se apoyo en su pecho, Natalia se sentía terrible por el sufrimiento de Emma.
—Perdóname.
Se acercó para besale la frente pero estaba oliendo a alcohol, "esta borracha?" Se pregunto Natalia hasta eso Emma ya estaba durmiendo, gracias a Dios Fernando apareció corriendo.
—Creo que tenemos que irnos.
Levanto a Emma pese al aparatoso vestido.
—Puedes quedarte si quieres —le dijo Fernando.
Entonces recordó al hombre misterioso y todo lo que paso, se llenaron las mariposas se toco los labios y sonrio.
Pero estaba tan nerviosa que tal ves lo arruinaría todo, se quedo allí un momento parada frente al coche suspiro y miro el edificio donde era la fiesta en el balcón le observa aquel hombre apoyado cómodamente, no lo pensó más y se subió al coche.
De camino a casa Emma reaciono y abrazo muy fuerte a Natalia se le estaba pasando la borrachera todo el camino Natalia estaba tensa de que Emma le dijera algo con respecto a lo que vio. Llegaron sin novedad.
—Se me subieron las copas.
Se excuso Emma, abrazando a Natalia.
Se desearon buenas noches y cada uno se fue a dormir.
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