Capítulo 16: Multa

Cuando Kia, despertó. Se encontró con una imagen, bastante familiar. Estaba acostado, en una cama. En una habitación, repleta de objetos. En las paredes, de la habitación. Podían verse armas rotas, escudos dañados, pedazo de armaduras oxidadas, e incluso mascaras viejas o, desgastadas. Al igual, que tres maniquís. Que portaban, atuendo diferente. Que, de igual manera. Estaban viejos, rotos y desgastados. En el otro lado, de la habitación. El inmobiliario, era mucho más sencillo. Solo había un armario, un baúl, una silla, y un escritorio; donde descansaba un libro, que decía “Guía de entrenamiento militar”. En el resto, de los alrededores. Podían verse, otros extraños objetos. Que no entraban, en las categorías; antes mencionadas. Como una piedra rota, con algunos grabados. Y dos libros rotos, en una vitrina.

Este lugar, era la habitación de Kai. Y los objetos. Qué en esta, se encontraban. Eran recuerdos. Que había adquirido, durante sus viajes con Dreikus. Puede, que la mayoría de ellos. Pareciera basura a, los ojos de los curiosos. Pero, todos esos objetos. Compartían, algo en común. Todos, y cada uno de ellos. Habían sido, sustraídos. Del interior, de reliquias de los precursores o, planos dimensionales. Sin bien, la mayoría de ellos. Habían terminado, su vida útil. Solían ser vendidas, como baratijas. En algunos, planetas. Donde antiguos, cazadores de reliquias. Contaban, sus anécdotas. De cómo los habían adquirido, y que uso les habían dado. Antes de que estas, dejaran de ser útiles.

A Kai, le gustaba mucho. Escuchar las historias, de los cazadores de planos; retirados. Y aunque, el sabio. Que era imposible, convertirse en uno. Debido a sus pésimas, raíces espirituales. Eso, no lo detuvo. De adquirir, esos objetos. Que, para sus dueños originales. Ya no significaban, mucho. Pero, para Kai. Tenían, mucho valor. Ya que representaba, un sueño, y anhelo. Hacía, una vida mejor. Que el cruel destino, le había negado. Por, eso. Cuando escuchaba una historia, que le gustaba mucho. Le compraría algún objeto, al cazador que la contaba. Y algo nuevo, se sumaría a su colección.

No obstante, estos objetos. No eran, tan inútiles. Como uno, podía imagina. Por ejemplo. El escudo oxidado, que uso para defenderse. Era también, de su colección. Solo que como este, aún era útil. Solía tenerlo, en su espacio dimensional. En caso, de emergían. Este, estaba hecho; de una aleación desconocida, resisten a los impactos. Otro, de los objetos. Que demostró, su utilidad. Fue el espejo, que utilizo. Para devolverle su ataque a, Zhu. Lamentablemente, come era muy viejo. En el momento, que lo utilizo. Termino, roto. Kai, estaba seguro. Que, si no hubiera recurrido. A usar, ese espejo. El ataque de Zhu, lo habría matado.

Mirando, sus manos. Que, en ese momento. Se encontraban, vendadas. Kai, recordó. Todos los acontecimientos, que ocurrieron. Antes, de que perdiera la conciencia. Jiang Liu, lo había atacado. No solo esto. Lo había herido, gravemente. Lanzándolo, contra una pared. O al menos, eso pensaba. Cuando, se desmayó. Ahora que había, recobrado la conciencia. Sentía, que el daño. No había sido, tan grande. Como pensó, al principio. Lo dolía, la espalda. Pero no sentía, fracturas importantes. Y el ardor, en sus manos. Desapareció, por completo.

De la nada. Escucho, pasos. Aproximándose a, su habitación. Y segundo, después. Miro como la puerta, se deslizo. Mientras Aisha, entraba al lugar. Sosteniendo un vaso de agua, y un frasco con pastillas. Solo para abrir los ojos, con sorpresa. Al ver a Kai, despierto.

—¡Kai!— soltó, con sorpresa. Corriendo a, la cama — ¿Estas bien? ¿Te duele algo? Dime…— su voz, sonaba. Extremadamente, preocupada.

— ¿Qué fue lo que paso? ¿Cómo llegue aquí? — pregunto Kai, confundido. No entendí, como de la escena del ataque. Cambio a, la de su habitación. En un abrir, y cerrar de ojos.

— Estuviste, en una pela. Dos guardias, te trajeron; hace tres días— respondió, ella.

—¿Pelea? Eso fue, más bien. Un ataque. De dos, contra uno ¡Espera! ¡¿Dijiste, tres días?!—

—Si. Llevas tres días, inconsciente. Me había, preocupado mucho. Tus manos, estaban muy lastimada. Y pensé, que no despertarías— Dijo Aísha, con lágrimas en los ojos. Podía notarse el cansancio, en su mirada. Seguramente, había estado cuidado a Kai. Sin descanso. Durante esos, tres días.

—Lamento, preocuparte— intento, levantarse.

— ¡No te levantes! — expreso, la chica. Sujetándolo a, la cama.

— ¿Sucede algo? —

—Aun, no has respondido mis preguntas ¿Estas bien? ¿Te duele algo? ¿Siente alguna fractura o, un dolor anormal? —

—No. Me siento, bien— aclaró, el. –¿Tu vendaste, mis manos? –

—Si. Las limpie, y las vende. Utilice, gel de nano-regeneración. Para tratar, las quemaduras—

—No debiste. Eso es muy caro. ¿Cuánto, gastaste? —

—15 mil créditos— respondió. Bajando, la mirada.

—¡Aísha…! — suspiro, desanimado. Esa cantidad. Era lo que consumían, en dos semanas.

—Lo siento. Sé que no debí gastar, esa cantidad. Pero no quería, que tus manos. Quedaran, con horribles cicatrices— lagrimas; como cascadas. Recorrieron las mejillas, de la chica.

—Olvídalo. No te, preocupes. No estoy enojado, contigo. Hiciste, lo correcto— toco el rostro de Aísha. Secando, sus lágrimas. Con la yema, de sus dedos; vendadas. A él, no le gustaba ver. A Aísha, llorar.

— ¿De verdad? — sus ojos azules, miraban a kai. Esperando, una confirmación.

—Si. Además. Nunca podría estar, enojado contigo. Tú no eres responsable, de esto— miro, sus manos vendadas.

— ¿Quién te hiso esto, Kai?—

—Fueron Jiang Liu, y Zhu ¿Qué acaso los guardias, no te lo dijeron? —

—Ellos, no dijeron eso. Dijeron, que ocasionaste una pela. Y terminaste, en ese estado. Por tu propia, culpa—

—¡Ese maldito, Jiang Liu! La familia Jiang, debió haber pagado. Por el silencio, de los mercenarios de Roxt. Ya se me hacía, raro. Que no intervinieran. Ante, toda la destrucción. Que Jiang Liu, y Zhu. Ocasionaron, en el mercado—

— ¿Fue así, como sucedieron las cosas? — parecía, confundida. Por la explicación de, Kai.

—Si ¿Por qué? — noto, el extraño comportamiento. De la chica.

—Pues los guardias, me contaron. Una historia, diferente—

—¿Qué fue lo que ellos, dijeron? — Sentía, que algo malo. Había, sucedido.

—Que tú, fuiste. Quien ocasionó, toda la destrucción. Yo trate, de explicarles. Que eso era, algo imposible. Pero ellos se negaron a, escuchar explicaciones–

—¡Nada de eso es cierto! Los responsables, de todo. Fueron Jiang Liu, y Zhu—

—Pues, los guardias. Te hacen, el único responsable. Además…— iba a decir algo. Pero mejor, se quedó callada—

—¿Además que? ¿Que era, lo que ibas a decir? —

—Ellos, te multaron. Quieren que pagues, por los daños—

—¡Que! ¡Pero, si no hice nada! —suspiro, resignado. —¿De cuánto es la multa? —

—…— Dudo, mucho. Antes de contestar — 5 millones de créditos—

—¡Qué…! ¡¿Están, bromeando?! ¡Eso es demasiado! —

—Lo sé. Y les dije, que era imposible. Que pagaras, esa cantidad. Y nuevamente, se negaron nuevamente a escuchar. Además, dijeron. Que si en diez días, no pagabas la multa. Te harían, pagar con tu cuerpo. En el mercado de órganos, en el “valle del óxido” —

—¡Dios, santo! —

—Lo lamento. Debí haberlo hecho, entrar en razón. Es, solo. Que estaba demasiado preocupada, por tu estado. Y no sabía, que decir—

—No tiene, porque culparte. De lo que, sucedió. Estoy, seguro. Que esto, lo causo ¡El maldito de, Jiang Liu! —

—¿Qué haremos? ¡Ninguno de los dos, puede pagar esa cantidad! — replico, Aísha.

—Por eso. Jiang Liu, lo hiso. Sabe, que no podemos manejarlo— apretó el puño, con molestia e, ira.

—Lo mejor, será. Que huyamos, de la ciudad. Mientras aun, podemos hacerlo ¡no dejaremos, que te hagan daño! No, por los crímenes de otro— sin el dinero. Que otra cosa, podían hacer. Más que huir.

—No te precipite. Si bien la situación, parece difícil. Talvez, tenga una oportunidad— recobrando, la compostura. Recordó, los eventos. Previos, al ataque.

—¿Es el trabajo, que te ofreció Marx? — ella, también recordó. La razón por la que Kai, salió ese día. En el que fue traído de regreso, por los guardias—

—Así es…— se levantó, de la cama —Si todo, sale bien. Saldremos de esta, sin ningún rasguño. Pero primero, debo ir al taller—

—No, me parece bien. Que comiences a trabajar, ahora mismo. Llevas tres días, en cama. No deberías, sobre esforzarte. Tu cuerpo podría resentir, alguna otra lesión— estaba preocupada, por la salud de Kai.

—Entiendo, lo que quieres decir. Pero, en este momento. Lo último, que necesito. Es seguir, descansando. Tengo, que trabajar. Si no conseguimos, ese dinero. Tendremos que renunciar a todo, por lo que hemos trabajado. Y me niego a, hacerlo. Me niego a volver a, la vida; que teníamos antes—

-Kai…—sujeto, su brazo. Para impedir, que se fuera.

—Aísha…— miro a, la chica; de ojos, azules eléctricos.

—Solo, prométeme. Que, si te llegas a, sentir mal o, te duele algo. Descansaras. Prométemelo—

—Te lo prometo—

—Bien— Aísha, libero el brazo de Kai. Quien, le dio una sonrisa. Que hiso latir con fuerza, su corazón. Antes de irse, abandonado la habitación.

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play