Con un suave, movimiento. El brazo mecánico, comenzó a moverse. Ahora, la nave de transporte. Se encontraba a, un costado. De la nave, de Asalto Menor. Dentro, del área de carga. Kai, controlaba el brazo mecánico. Por medio, de una terminal; con teclado, botones, y palancas. Mientras observaba, desde una pantalla. Como el brazo. Se iba acercando, cada vez más. Al depósito, de combustible. De la nave, abandonada. Segundos después. Presionando, uno botón. Corriente magnética, comenzó a fluir. En la garra, del brazo mecánico. Y esta se adhirió, al casco de la nave. A continuación, escribiendo. Una serie de comandos, en el teclado. Kai, accionó. Una función secundaria, de la garra. Causando, que de su centro. Surgiera, un taladro. Que brillo, en un color azul intenso. Antes de perforar, la superficie del casco.
Cuando, el taladro. Estuvo a punto, de atravesar el tanque combustible. El chico, realizo un nuevo comando. Haciendo, que el taladro. Se detuviera, abruptamente. Conforme el brillo azulino, se atenuaba. Ahora, el taladro. Se había partido, en cuatro. Mientras, que de su interior. Surgía, una aguja metálica. Que atravesó, la última capa de metal. Que protegía, el tanque de combustible. Al atravesar, el tanque. Kai, tiro de una palanca. Y la aguja, abrió su punta. Mientras, una corriente de succión. Comenzaba a, drenar. El combustible, de la nave de Asalto Menor. Que fue conducido, hacia la nave de transporte. A través, de una manguera. Hacía, un tanque secundario. De combustible.
Observando, el drenado. Desde los controle, del brazo mecánico. Kai, hiso algunos cálculos. En relación a, la fuerza de succión. Al parecer. El tanque, de la nave. Debía vaciarse. En no más, de seis minutos.
—Viejo cero, está listo. En 6 minutos. Podremos, largarnos de aquí— presionando, el botón. En el pequeño, cilindro metálico. Hablando, a través de este.
—Ajajajaj. Bien hecho, muchacho— respondió Dreikus
— ¿Cuánto crees, que paguen por esto?
—Normalmente. Unas 2,000,000, de unidades. Sin embargo. No podemos venderlo, por canales normales. Eso, solo nos traería problemas. Y tendríamos que dar, muchas explicaciones. Que, eventualmente. Terminaría, con nosotros dos en una celda—
— ¿Vas a venderlo, en el mercado negro?
—Si. Es la mejor, opción. Aunque, no ganaremos tanto. Posiblemente, la ganancia. Se mayor. Al 1,000,000 de créditos. Además, nos evitaremos muchos problemas. Te lo aseguro— señalo, Dreikus.
—Yo que pensaba. Que lo venderías, en Ocren-3—
—Jamás, lo vendería en ese lugar. Ocren-3. Es un nido ratas, asesinos, y estafadores—
— ¿Si sabes, que estás hablando de nuestro hogar?
—Es precisamente, por eso. Que no voy a vender, este valioso combustible. En ese lugar. Además ¿Quién me lo compraría? Sin mencionar. Que si alguno, de los vagos codiciosos. Que habitan, ese lugar. Se enteran, que tenemos esto. No sobreviviremos, ni un minuto. Antes de que todos, comiencen a dispararnos. Para quitárnoslos, de nuestras manos. Ya sea vivos o, muertos—
—Entonces ¿no sería mejor, dejarlo? Y así evitarnos, problemas innecesarios—
— ¡¿Qué acaso estas locos?! No vamos a dejar nada. Encontramos, justamente. Este tesoro. Y no vamos a, han donarlo— refuto, el hombre.
—Entonces ¿Qué aremos? No creo. Que tengamos, los recursos. Para protegerlo—
—Simplemente, no digas nada. Aterrizaremos en Ocren-3, como estaba planeado. Venderé el metal, que recuperamos. Y partiré, enseguida. A vender, el combustible. En el mercado negro—
— ¿Quieres que te acompañe? —
— ¿Qué acaso temes, que huya con el dinero? —
—Dime. ¿Me has dado razones? ¿Para pensar, qué no lo harías? –
—Niño, listo…— susurro, entre dientes. Dreikus. Y luego, sonrió maliciosamente. –Y dime ¿qué harás, para evitarlo? Acaso, ¿planeas quedarte conmigo, hasta que venda el combustible?
—Es una buena opción—
—Solo que hay, un pequeño problema. En tu plan.
— ¿Cuál? — pregunto Kai. Esperando, ver. Que trucos. Tenía Dreikus, bajo la manga.
— ¿Qué crees que pensara, la pobre Aisha? Cuando, su amado Kai. No llegue, en la fecha. Que ambos, acordaron. Imagino, que pensara que la abandonaste. Y se le romperá el corazón. Llorara fuertemente, y se le escurrirán los mocos. Que cuadro, tan lamentable ¿no te parece?
—Sucio bastardo. No metas a Aisha, en esto—
—No la estoy metiendo, en nada. Simplemente, recalque un punto importante. No es, para que te enojes— Dreikus, tenía un complejo de sociópata. Siempre quería tener, el control de la situación. Y cuando alguien, trataba de superarlo. Usaría, su lengua maliciosa. Para enseñarles. Que no estaban, en las mismas condiciones—
—No tiene, porque preocuparte. Cuando lleguemos a, la atmosfera de Ocren-3. La hare una llamada. Por el intercomunicador de la nave. Le explicare, la situación. Y ella lo entenderá— Kai, se impuso.
—Valla, parece. Que lo tienes todo, bien pensado— nuevamente, una sonrisa maligna. Se dibujó en el rostro del hombre. –Espero, que ella tenga. Provisiones, suficientes. Según, recuerdo. Compraste muchas provisiones, durante este viaje. Debido a, que se les estaba acabando la comida en casa. Realmente, espero que esa niña. Pueda sobrevivir, otro mes de viaje. Sin probar bocado –
El rosto de Kai, enrojeció. Por la ira e, impotencia. Que sentía. –Entonces. Cuando aterricemos, en Ocren-3. Iré a dejarle, provisiones. En lo que vendes, el metal que recolectamos. Me dará tiempo, de ir y regresar. Para, acompañarte. A vender, el combustible—
—Jum…— se escuchó. Una leve riza, contenida. En el cilindro, de trasmisiones. –Claro, hazlo. Con gusto, te esperare—
—…— Kai, resoplo. Guardando silencio, molesto. Había trabajado, demasiados años. Para, Dreikus. Como, para no saber. Lo que, el hombre. Se traía, entre manos. Que el bajara, de la nave. Era justo lo que Dreikus, quería. Seguramente. Después, de que abandonara. La bahía de aterrizaje. El viejo hombre. No se lo pensaría, mucho. Y volvería a, despegar. Sin vender ni siquiera, el metal. Para luego desaparecer, un mes entero. Apareciendo, posteriormente. Con docenas de heridas. Contando, historias. De que había sido, atacado. Por piratas espaciales. Y que estos. Le habría quitado, todo lo de valor. Perdonándole, la vida. Únicamente, por su carisma. Habitando, con dicho relato. El tener, que pagarle a Kai. Tanto por el metal, como por el combustible.
Este era un truco. En el que Kia. Había caído, demasiadas veces; en el pasado. Ya se le hacía, raro. Que Dreikus, le propusiera. Pagarle el 15%, de las ganancias. Es más que obvio. Que desde el principio. El hombre, tenía todo planeados ¡Para no darle nada! Lamentablemente, para Dreikus. Kai, ya no era el niño tonto. Que contrato, hace cuatro años. El haber, pasado. Demasiado tiempo, con él. Lo había cambiado. Y su manera de pensar, era diferente. A la de los niños, de su edad. No solo esto. Habiendo, aprendido. De sus errores, en el pasado. Y conociendo, quien era su oponente. Entendió, como superar esa situación.
—Si te largas. Y no me pagas. Le diré a, todos. En la bahía de aterrizaje, de Ocren-3. Que te convertiste, en un ladrón de combustible. Y hundiré, tu reputación— Kai, conocía demasiado bien a Dreikus. Sabía, que pocas cosas le importaban en esta vida. Salvo por el alcohol, las mujeres, y su reputación.
— ¡Que! ¡¿Me estas amenazando? – grito con ira.
—Solo, te estoy diciendo. Lo que va a suceder. Si tratas, de pasarte de listo conmigo—
— ¡Nadie va a creerte! — Resoplo, el hombre.
—Que lo crean o, no. No importa. Lo importante, es. El cómo, te trataran todos. Después, de que se sepa—
— ¡No tienes, pruebas de nada! Me oíste. De nada. Absolutamente, nada—
Dreikus, estaba muy molesto. Kai, había jugado una carta peligrosa. En Ocren-3. Todo se trataba. De poder, y reputación. Y si no querías ser, intimidado. Debías tener, al menos. Una, de las dos. Si bien, el robo de combustible. Era un delito menor. En comparación del robo, el saqueo, la estafa, el contrabando de arma, el tráfico de órganos, y la venta de drogas. Ningún crimen, era del todo perseguido. En aquel planeta. Sin embargo, el que te dedicaras a algo ilegal. Y que viviera, dignamente de ello. Te daba, cierta reputación o, estatus. En los círculos oscuros, del bajo mundo. Entre más vil, fuera tu crimen. Mayor, era el nivel de respeto. Que esto, acreditaba.
No obstante. Crímenes, como el robo de combustible, y el robo de alimentos. Era mal visto. Por dos razones. Primero. Estos crímenes. Podían afectar, directamente. La economía, de la Unión Terrestre. Y a su vez. La economía. En diversos, planetas. Lo que, eventualmente. Afectaría, la economía. De los, producto, ilícitos. Dañando, al bajo mundo. Y la segunda razón, era. Porque se consideraban, medidas desesperada. Para conseguir dinero, rápidamente. Algo, que solo haría. La peor clase baja, en el mundo criminal. Obviamente. Muchos crimínale, lo hacían. Sin embargo. Ninguno de ellos. Lo admitirá, abiertamente. Por miedo a perder, su reputación. Que, con tantos años de esfuerzo; habían creado. Y una, de esas personas. Era precisamente, Dreikus.
— ¡Maldito mocoso! – vocifero, el hombre. Desde el puesto de mando. Kai, lo tenía. Justo, donde lo quería.
—Di, lo que quieras— el chico, sonrió.
—Si le dices, una sola palabra a alguien. Sabes que también, destruirás tu reputación—
— ¿Cuál reputación? Ambos, sabemos. Que, a diferencia de ti. No tengo, una buena reputación. Que cuidar—
—Doble basura. Sabia, que darte trabajo. Algún día, me traería problemas— suspiro, molesto. –Debí arrojarte. En el primer asteroide, que encontré. Después de que subiste a, la nave. Hace, cuatro años— no había nada, que pudiera hacer. Deshacerse, del muchacho. Era una idea, poco realista. Si bien, el chico era molesto. Era bueno, honesto, y eficiente; en su trabajo. Cosas, que no se encontraban muy seguido; en Ocren-3. Un nido de ratas, de la peor categoría. –Bien, ganaste esta vez. Aterrizaremos en Ocren-3. Venderemos, el metal. Tal, como se tenía planeado. Te daré, tu parte. Y después. Partiré a, vender el combustible. En el mercado negro. La parte de tus ganancias. Te las daré, cuando regrese ¡¿Feliz?!
—No. Pero es, un buen comienzo—
— ¡No sabes, como te odio! En este momento. Doble basura. No se cómo, la pequeña Aisha. Pudo fijarse, en un estafador como tú. Eres de lo peor…— molesto. El hombre, refunfuño. Lanzando, docenas de peste. Durante, un largo rato. Sin saber, que Kai. Había apagado, su aparto de comunicación. Hacía, unos segundos. El hecho, de haberle ganado. Por primera vez a, Dreikus. Lo llenada, de felicidad, y orgullo. Tanto, que no cambia en sí.
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Comments
Gracely
¡Está muy buena la serie! Yo no quería decir nada hasta terminar los capítulos que hay por si algo cambiaba, pero te lo diré igual.
Está muy bien narrada, el único detalle es que le prestes atención a los signos de puntuación, tienes que ubicar bien los puntos y comas para que se entienda bien la información. Eso es todo. Espero que te sirva de algo 😊
Por cierto, (No empecé a leer por este motivo, te aviso) ¿Te importaría leer mí novela? Me gustaría que me dieras tu opinión
2021-06-14
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