Capítulo 5: problema de ladrones.

Avanzado, por las calles. Del anillo, exterior. Kai, sujetaba. Una bolsa, de papel. En el interior. Había varios chips, y otros integrados. Que había, estado comprando. Eran, bastante viejos. Sin embargo, él tenía la habilidad. Para, repáralos. Y no solo esto. Esperaba, que al hacerlo. Pudiera, ganar de cada componente. Al menos, 3 mil créditos. A pesar. De que había comprado, cada uno. Por menos, de cincuenta. Algo, que quizás. Parecía exagerado e, irreal. Pero, lo valían. Ya que muchas, de las naves. Que, se encontraban. Al borde, de los limites. Del territorio, de la Unión Terrestre. Eran modelos, viejos. Que requieran, repuestos e, integrados. Los cuales. Desde hacía, mucho tiempo. Habían sido, descontinuados. Por la misma, Unión Terrestre. Por tal, motivo. Cuando aparecía. Un integrado de repuesto, en buen estado. Podía venderse, por algunos miles.

—Con esto, recuperare. Todo lo que gaste, en los cubos de alimento— Se dijo, Kai, Así mismo. Feliz, por su compra.

Sin pensarlo, mucho. Entro, en un callejón. Para, cortar camino. Aún estaba, lejos de su casa. Por lo que quería, reducir la distancia. No obstante. En el momento, que lo hiso. Escucho, una voz. A sus espaldas.

—Valla ¿Qué tenemos aquí? –

Kai, se detuvo. Dándose, media vuelta. Para, descubrir ¿Quién había, hablado? Encontrándose, con 3 chicos. Como de 15 años, cada uno. Los tres. Tenían rasgos, y características; diferentes. Pero todos, parecían compartir. Algo, en común. Pertenecían, al clan americano. El primero, de ellos. Quien había, hablado. Previamente. Era un Jove, de cabello castaño, y cejas afilada. Delgado. Y algunos, centímetros. Más alto, que Kai. Mientras, que los otros dos. Eran. Un chico robusto; de cabello oscuro. Y otro joven, delgado. Pero este, a diferencia de los dos. Era calvo. Los tres, mantenían su mirada sobre Kai. Con solo verlos. El, sabia. Que no tramaban, nada bueno.

—Hermanito ¿no te han dicho? Que es, peligroso. Caminar, solo. Por los callejones, de esta ciudad—

—No lo sabía— respondió Kai. Siguiéndoles, el juego. Tenía, más de cuatro años. Viviendo en el Mercado de Repuestos. Obviamente, conocía todos los riesgos. Que implicaba, vivir en esa ciudad.

—Valla. Parece, que tienes suerte— continuo el joven

— ¿Por qué lo dices? — Con su mirada. Los inspeccionó, minuciosamente. Sin que estos, se dieran cuenta. Los tres. Vestían ropas, sencillas. Y al igual que él. Utilizaba, brazaletes de identificación. Solo, que parecían. Modelos, mucho más modesto. Que él, suyo—

—Porque, solo por esta vez. A cambió, de unos créditos. Aceptaremos, acompañarte. Y nos aseguraremos. Que nada malo, te pace ¿Qué te parece, hermanito? – expuso, con una expresión de arrogancia. Que, denotaba. La gran confían, que tenía. Sobre el control, de la situación.

—Muchas, gracias. Pero no será, necesario— analizaba, la musculatura, y rasgos físicos. De cada uno. Al parecer. Sus cuerpos, no presentaba. Ningún nivel, de entrenamiento físico. Eran, personas comunes. Por así, decirlo.

—Hermanito. Creo, que no lo estas entendiendo. Este es un lugar, muy peligroso. Seria, una verdadera lástima. Que te pasara, algo— sonrió, maliciosamente. Al hacer, su ultimo comentario.

— ¿Algo, como qué? — coloco, la bolsa de papel. Tras, de su espalda. Y algo, raro sucedió. Hubo, una especie de fluctuación. Bajo, la bolsa. Y un cuadrado; sami trasparente. Apareció. El cual, parecía ser. Una venta. Que conectaba a, otro sitio. Al soltar, la bolsa. Sobre dicha, ventana. Esta, desapareció. Sin dejar rastro. Ahora, Kai. Tenía ambas manos, libres.

—Guss, muéstrale— dijo, el joven. Mirando, al chico robusto.

—Si…—Con una mirada, maligna. El chico, robusto. Camino, hasta colocarse. Frente a, Kai. Justo, en ese momento. Noto, que el chico asiático. Tenía, una mano. Tras, de su espalda. Por lo que, se imagino. Que se trataba, de la bolsa de papel. Que habían visto, segundo atrás. Seguramente, debía ser algo importante. Si el chico, frente a él. Se tomaba, la molestia. De guardarla, con recelo. –Entrega, la bolsa— Extendió, la mano. Ordenando, con voz dominante.

— ¡Aquí, esta! — en fracciones, de segundo. Saco, su mano de su espalda. Y la extendió. En forma, de puño cerrado. Hacía, la cara. Del chico, robusto. Quien, no esperaba. Tal, acontecimiento. Y no tubo, tiempo suficiente. Para, reaccionar. Recibiendo. Un fuerte impacto, en la cara.

Para Kai. Esa, no era la primera vez. Que era, asaltado. Debido a, su apariencia. Era blanco. De contantes, atracos. Y no, podía culparlos. A simple vista, se veía débil. El mismo, lo sabía. Sin embargo. A diferencia, de los matones. Que tenía, frente a él. Él ya tenía, experiencia en combate. Y su cuerpo, contaba. Con una musculatura, mejor desarrollada. Que cualquiera, de ellos. Por si esto, fuera poco. Sabía algo, de boxeo militar. Siendo el, quien tenía la ventaja. Y no, ellos. A pesar. De su, supuesta. Ventaja, numérica. Que francamente, era una ilusión. Ya que estaba, completamente seguros. Que no tenían. Una buena coordinación, en combate. De lo contrario. Lo abrían, rodeado. En ves, de tratar de suprimirlo. Enviando. A quien era, físicamente. El más fuerte, de los tres. Para, tratar con él. Por tales, motivos. Kai. No dudo, ni un momento. En atacar. Sabiendo, que en un lugar. Tan cerrado. Como ese, callejón. Le daba, una gran ventaja. A el combate a, corta distancia.

En el momento, en el que Kai. Lanzo, su puñetazo. A la cara, del chico robusto. No retrajo, su puño. Al contrario. inclino su cuerpo. Duplicando, la fuerza del impacto. Mientras, empujaba. Aun mas, su puño. En la cara del, chico. Quien, en pocos segundos. Grito, de dolor. Al sentir. Como su rostro, era deformado. Y sin esperarlo. Pudo, escuchar. El tronido, de hueso. Característicos, de las fracturas. En efecto. El joven, frente a él. Le había roto, la nariz. De solo, un puñetazo.

Asuntado. El chico robusto, retrocedió. Tropezando, y cayendo de espaldas; contra el suelo. Para luego, sujetar su nariz. Sintiendo, una textura húmeda. Recubriendo, parte de su rostro. Al separar. La mano, de su cara. Pudo, ver. Como esta. Se encontraba, bañada en sangre. Entrando, en pánico. Ante, tal fenómeno. –Jefe, ayúdeme— la voz, dominante. Había desaparecido. Ahora, mas bien. Se escuchaba. Como un tono de súplica, y dolor.

Consternados. Por la serie, de eventos. Tan, irreales. Que había, ocurrido. En fracciones, de segundo. Los chicos, quedaron paralizados. De la impresión. Kai, por su lado. No se detuvo. Y corrió. Lo más rápido, que pudo. Hacía, el chico calvo. Tenía, que aprovechar la oportunidad. Antes, de que regresara en sí. — ¡Cuidado! – grito, el líder. Al ver. Lo que el chico asiático, tramaba. Pero, era demasiado tarde. Otro fuerte, puñetazo. Cayo, en el estómago. Del chico, calvo. Quien, al instante. Se retorció, de dolor. Cayendo, en posición fetal. Sobre el piso.

— ¡Bastardo, te matare! – el líder, enfurecían. Levanto, su brazo derecho. Extendiendo, la palma. A continuación, Energía estática; color, negra, Comenzó a, salir. De su brazo.

— ¡Mierda! ¡Habilidad! – Grito, kaI. Extendiendo, su brazo derecho. Aun costado. Provocando. Que hubiera una fluctuación, en el espacio. Mientras, aparecía una venta. Como de 50 cm. Instantáneamente, introdujo su mano. En el interior, de la ventana. Y esta, pareció desaparecer.

— ¡Muere! — la energía, oscura. En el brazo, del chico. Se acumuló, en su palma. Haciendo, una mancha negra. Del tamaño, de un dedo pulgar. A continuación. Esta salió, dispara de su mano. Transformándose, en una aguja oscura.

Justo, en ese momento. Kai, retrajo su mano. Del interior, de la venta. Pero a, diferencia. De cuando, entro. La mano, no estaba sola. Ahora sujetaba, un escudo oxidado. El cual, uso Kai. Para cubriese, y recibir el ataque; de la aguja. Que impacto, el escudo. Atravesando. Solo unos centímetros, de metal.

— ¿Qué...? — dijo, el chico. Confundido. Todo, había pasado. En fracciones, de segundo. Que no comprendía. Que era, lo que había ocurrido.

—Ha…— grito, Kai. Corriendo, hacia el chico. Que aun, estaba estupefacto.

— ¡No, te acerques! — viendo, lo que ocurría. El chico, volvió a disparar. Otra, aguja.

A meno, de dos metros. Kai, recibió el impacto. En el escudo. Esta vez, la aguja. Había perforado, el metal. Hasta, tocar su brazo. No obstante. Solo era una herida, superficial. Nada, que detuviera su avance.

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