Saliendo del elevador, lo primero que observo son a otros dos de seguridad cubriendo las puertas del hotel con su cuerpo.
—¿Qué diablos pasa aquí? —pregunto sorprendido.
—Ahora entiendes, el porque venía agitado —responde Adahir entre risas.
Las personas no paran de gritar mi nombre y el apodo de “Azote Negro” no entiendo de verdad a estas personas chismosas, que solamente quieren tener material para publicarlo en sus paginas.
—Salgan por atrás, mientras yo voy por el auto —dice el viejo William.
—Entendido.
—Síganos por aquí —nos dice un empleado—. Por acá nadie nos seguirá.
Todos comenzamos a recorrer entre los pasillos del hotel, cruzando puerta por puerta, logro ver una salida por la cual nadie entra y sale, si no son del personal del hotel.
—¿Supongo que saldremos por aquí? —pregunto.
—Así y de hecho ya llegó nuestro chofer —me responde uno de los guardaespaldas.
Un pitido se escucha desde afuera y nos apuran hacia la salida, saliendo del hotel hacia la izquierda una horda de civiles y reporteros vienen hacia nosotros.
—¡Suban rápido! —grito William.
—Dame 5 segundos —respondo.
Elevando mi mano hacia arriba atraigo mi espada hacia mí y al tomarla canalizo un poco de magia para conjurar un hechizo que detenga a las personas.
—¡Tristán! —grita Adahir.
—Magia de oscuridad, Llamas Infernales —digo sigilosamente.
Llamas negras aparecen a mitad de la calle formando una barrera que no se pueden apagar fácilmente. Después de eso, subo al auto junto con los demás y comenzamos a salir de la ciudad.
—Eso fue demasiado arriesgado —dice Adahir—. Pudiste haberlos quemado.
—No te preocupes por las llamas, ya las apagué unos 5 minutos después de salir —digo suspirando—. Dormiré un rato en lo que llegamos a la residencia.
Realmente todavía sigo cansado por lo de ayer, el matar a tantas personas no es algo que me guste hacer, pero por el bien de este lugar era necesario hacerlo, sin embargo, creo que esto solo sigue sin tener sentido alguno; ayer descubrimos que nos estamos enfrentando a un enemigo que no estaba activo desde hace 30 años y ahora lanzan un ataque de esa magnitud como si nada, a fuerzas alguien tuvo que darles información sobre que no había seguridad en la capital.
—No dijiste que ibas a dormir —dice Athatriel—. Sin embargo, tienes razón sobre lo que piensas de que esto fue un ataque planeado.
—Lo intento, pero sigo pensando que esto no tiene sentido —susurro pasando la mano a mi boca—. ¿Cómo fue posible que nadie se percatara de este ataque?
—Hablas de un posible traidor…
—Tristán, ¿Estás hablando con Athatriel? —interrumpe Adahir—. ¿No dijiste que ibas a dormir?
—Realmente pensabas que iba a dormir en este momento —respondo sarcásticamente.
—En veces no te comprendo Tristán.
—Pues no trates de entenderme y déjame en mis pensamientos —respondo
Apenas estamos saliendo de la ciudad los edificios y centros de comercio en esta zona son menos, pero sigue siendo una parte industrializada. A lo lejos se logra ver la residencia del Rey, pues el edificio es completamente del tamaño de un hotel y por lo que vi el otro día, hay una zona donde decía “Lugar de entrenamiento”. Realmente no me sorprendería que esta residencia tuviera una mini arena de combate debajo de esta, sin embargo, ahora que lo pienso claramente ¿cómo habrá reaccionado Alice al enterarse que ya no viviría ahí?
—Ya llegamos —comenta William
—¡Es mas grande que el lugar donde vivíamos Tristán! —me dice apenado Adahir.
—Ni lo menciones —respondo saliendo del auto.
Ver la reacción de niño sorprendido de Adahir es realmente gracioso, pero aun así debo decir que es sorprendente como 3 personas puedan vivir en este lugar y que gran parte del tiempo pase sola. Mientras nos adentramos en la residencia veo a varios de mis compañeros y incluso está ahí la chica con magia de curación que me ayudo el día de ayer, también se encuentra la directora Freya junto con Kaal tomando una taza de café.
—Ya veo que llegaron —nos dice Kaal—. Ya con ustedes podemos iniciar con la comida.
—Gracias… por la invitación Príncipe Kaal —dice Adahir nerviosamente.
Las miradas que me lanzan cada uno de mis compañeros es como si me dijeran ¿quién demonios eres? ¿y que haces aquí?, sin embargo, la persona que juraría haber visto con un vestido color azul claro como el cielo no está.
—Hola Azote Negro —dice Lance acercándose hacia mí—. Oí que ayer te enfrentaste y mataste mas de 40 portadores demoníacos.
—¿Cuántos mató? —pregunta Nuriel sorprendido—. Debe de ser una broma o algo por el estilo.
—Veo que todavía sigues con el vendaje por las heridas que te deje —digo entre risas.
—¡Cómo dijiste! —exclama Nuriel viniendo hacia mí.
—Deberían calmarse…
—No te metas Adahir —interrumpo a Adahir—. Nuriel debería aceptar que perdió ante mí y sin usar todo mi poder.
—Nuriel deberías calmarte, recuerda que…
—No pienso dejarme ofender por un sucio plebeyo —interrumpe a Lance.
—Pero este plebeyo te derrotó —digo tapándome la boca en voz baja.
Siento que haber dicho eso me generará un problema, pero debería ya calmarme, porque si hay un problema y rompo algo por accidente, no tengo dinero suficiente para pagar algo de aquí, tan solo unos portavasos cuestan 2,000 Jullcoins.
—En serio ya están peleando —dice Zeferino dando un sorbo a su taza de café—. En veces pensar que somos familia y ver tu comportamiento siento una gran decepción profunda Nuriel.
—Por esta vez lo dejaré pasar, pero la próxima te las verás conmigo —dice Nuriel yendo a una puerta.
—Ni se te ocurra responderle Tristán —me dice Adahir seriamente.
Miro a Adahir irritado y camino hacia la misma puerta que cruzó Nuriel y los demás, al abrir la puerta veo un enorme comedor muy bien arreglado.
—Supongo que esta es la ventaja de tener dinero —digo suspirando.
—Para que ir a un restaurante cuando puedes hacer tu propio restaurante.
—Eso fue realmente profundo, Margaret —le digo cambiando mi mirada hacia ella—. Por cierto ¿dónde dejaste tu arma espiritual?
—Cierto tú ibas en la Academia Marley y no tenían todavía esta forma de guardar sus armas espirituales —me dice Margaret tocando su pulsera.
Cuando toca la pulsera aparece su arco color azul cielo, pocas veces un portador espiritual obtiene como arma un arco y cuando eso sucede, se debe a dos cosas una es por el tipo de magia y la otra cuando hace la unión espiritual con una ninfa, todos los seres mágicos son considerados espíritus, pero hay ciertas subespecies por así decirlo, hay desde dragones hasta goles.
—¿Cómo hicieron eso? —pregunto.
—Al parecer unieron la tecnología con la magia en un proyecto entre mi academia y una academia de magia de los Estados Unidos —me explica Margaret.
—Eso sería mas maleable de usar en vez de estar cargando mi espada todo el tiempo —digo tomando mi espada.
—¿Me permites darle un vistazo a tu espada?
—No hay problema, solo ten cuidado qué está pesado —le digo mientras saco la espada de la funda.
—No creo que pese tanto…
No alcanza ni siquiera tomar bien el mango de la espada cuando cae junto con ella al suelo por lo pesada.
—Yo te lo advertí —digo suspirando.
—¿Cómo cargas con esto todos los días? —me pregunta Margaret.
—Desde los 5 años estuve entrenando con mas de 30 kilos sobre mí —respondo mientras la ayuda a levantarse—. Esta espada a lo mucho pesara unos 16 kilos.
—¿Qué tanto hablan? —pregunta Nerea.
—Intenta cargar la espada de Tristán.
—No quiero meterme en problemas con Zeferino —digo guardando la espada.
—Muy sabia decisión Tristán.
Esa voz se me hace reconocida en cualquier lugar del mundo y jamás podría olvidarla, porque por culpa de ese hombre, mi infancia fue un verdadero infierno.
—Maestro… ¿qué hace aquí? —pregunto nervioso.
—Vengo por invitación del Rey y como se te ocurre saludarme así —Me dice mi maestro Kuradel golpeándome con la funda de su espada.
Como es de esperarse mi maestro Kuradel vendría usando esos trajes orientales que son muy cómodos y que me hizo usar mientras entrenaba con él. Aunque en cierta forma no me sorprende que este aquí, después de que nuestro enemigo son viejos conocidos del maestro mientras era Espíritu Guardián.
—Hola un gusto Sir. Kuradel.
—Tío Kuradel, como siempre usando sus kimonos.
—Nunca pasarán de moda, veo que ya te convertiste en una bella mujer.
—¿Maestro usted es hermana de la madre de Nerea? —pregunto.
—Efectivamente y deja de hacer tantas preguntas —me dice mi maestro—. Supongo que tienes idea de porque estoy aquí.
Así que mis sospechas eran ciertas, él vino realmente por ese ataque en la capital y para verificar si es aquel enemigo que enfrento en sus años.
—¡Kuradel! —dice desde el otro lado de la mesa el Rey.
—Pero si es el viejo Agust —dice Kuradel yendo a saludar al Rey.
—¿Por cierto no has visto a Alice? —me pregunta Margaret.
—Ni la menor idea, solo sé, que ella está usando un vestido azul cielo —respondo.
Todos comienzan a sentarse en las sillas dependiendo de donde se encuentren sus nombres y curiosamente, mi nombre está a lado del de Rey y Kaal. Al sentarme en las sillas la comodidad que siento en mi espalda es como si estuviera recostado en las nubes.
—Veo que al fin la doncella decide aparecer —dice Kaal mirando la entrada del comedor.
Alice con su vestido azul y con su maquillaje aparece ante nosotros haciendo una entrada como si fuera una de esas películas de Wosney.
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Comments
Rata de pared
ah, cierto que Marley es una academia.
que pendeja estoy
2024-01-23
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