Desde lejos se nota como la Zona Central está siendo destruida por los portadores demoníacos. El sonido de las explosiones se alcanzan a escuchar. Figurativamente, esto es un campo de guerra.
—¡Tristán!
Escucho la voz de Alice venir del audífono y me paro justo encima de un edificio para responder la llamada.
—¿Qué son esas explosiones? —pregunto preocupado.
—La situación es peor de lo que ves desde arriba —me dice un tanto estresada.
—¿Cuántos enemigos están ahí? —pregunto de nuevo.
—Cien portadores demoníacos, cinco de ellos son de categoría media y uno de categoría alta.
—¡En un momento te alcanzo! —le comento haciendo fuerza en suelo para despegar.
—¿Cuánto demoras en venir?
—Estoy a tres minutos de dónde te encuentras, ¿ya llegaron los refuerzos? —menciono mientras desciendo hacia la Zona Central.
—Los refuerzos ya están aquí y aunque no quiera decirlo… necesito que vengas a ayudarme con este tipo.
Mi cara expresa una sonrisa nerviosa que, ni siquiera la frialdad que entrené durante varios años puede pararla. Oír a Alice decir eso es preocupante, porque en pocas palabras no nos enfrentamos a cualquier cosa, si no posiblemente la mayor amenaza que un Espíritu Guerrero-novato como nosotros pueda tener. La verdad es que será complicado ganar sin salir ileso.
Suspiro, y sacando mi espada la concentro de magia hasta tal punto que el filo rojo de esta se vuelva completamente negra y le digo a Alice:
—Estoy a 14 kilómetros de ti y tengo mi espada concentrada de magia, pienso una de dos, le doy el corte desde aquí o fallo.
—¡Estás loco! Si llegaras a fallar a esa distancia ¿sabes el caos que provocarías!?
—Esa sería una opción, la otra es que aguantes tres minutos en lo que llego ahí y después lanzo el ataque a corta distancia —le digo estresado mientras aún acumulo magia.
Después de decir eso, Alice guarda un silencio por varios segundos; el sonido de las explosiones y gritos de donde se encuentra ella, con su silencio se escuchan más. No puedo esperar a que tome una decisión, debo de atacar para evitar más caos en la Zona Central que es donde más gente se concentra.
—¡Alice, lo siento atacaré! —exclamo alzando mi espada listo para atacar.
—¡Espera! Puedo soportar esos tres minutos.
—Está bien, espérame ahí y evita que cambie su posición —expreso apagando el micrófono.
La verdad, escuchar eso es un alivio para mí; el margen de error podría ser del 100 %, si es que el portador demoníaco percibe mi ataque de esa distancia, sin embargo, ahora necesito llegar lo más rápido posible. La única manera, es que use un poco más de la unión demoníaca y eso haría que todas mis características físicas y mágicas suban, pero eso acortaría a solo quince minutos la transformación con Athatriel.
—Tristán, la unión solo duraría hasta las 9:35 pm —me comenta Athatriel seriamente.
—Ya lo sé, pero no me queda de otra —le respondo apretando la espada preocupadamente.
Volando empiezo el proceso de expansión de la unión demoníaca por mi cuerpo, haciendo que esta cubra la parte derecha de mi hombro, y una pequeña parte de la espalda; al completar la unión aumento la velocidad deliberadamente, haciendo que los audífonos se caigan de mis oídos.
Pasando unos cuántos edificios, llego a la zona central, precisamente al área donde se encuentra Alice. Me acerco a gran velocidad a hacia Alice, pero antes me topo a uno de los refuerzos que me comentó Alice. Aún en el aire, extiendo mi espada para después decapitar al portador demoníaco que tenía sobre las cuerdas al joven.
—Eres…
—Si soy Tristán ¿dónde está Alice? —pregunto con inquietud.
—Está… a unos cien metros de aquí.
—Okey, nos vemos.
—¿Ya te vas?
—¡Tengo que ayudar a Alice! ¡ve a la Base central para pedir más refuerzos! —exclamo alejándome de él , a la vez que sobrevuelo entre las explosiones.
Mientras vuelo, logro mirar a lo lejos, a Alice con el vestido azul todo rasgado y con varias heridas en su cuerpo. Ahora ya comprendo, porque me pidió ayuda para enfrentar tal enemigo. La cantidad de poder mágico que este emana, es realmente increíble, y por si fuera poco, posee un físico totalmente desarrollado a comparación de nosotros.
—¡Alice aléjate de ahí! —le grito levantando mi espada en posición de ataque—. ¡Cura tus heridas y no regreses!
—Veo que tenemos a otro Espíritu Guerrero, el cual quiere hacerme frente.
—Tristán, debes de tener cuidado; su lanza provoca llamas que no se apagan fácilmente y son demasiado dañinas para nuestros cuerpos.
Ahora entiendo el porqué Alice tiene esas heridas y el vestido roto. Si llegáramos a salir de aquí, lo más seguro es que ella querrá matarme y cobrarme por los gastos de arreglo de su vestido.
—¿No piensas atacarme Tristán?
—Antes que nada… ¿cuál es tu nombre? —pregunto aún en guardia
—Mi nombre es Zullen Spinoza, portador de Dantalion, capitán de la legión de Mammón.
—¡Magia de oscuridad, Ataque de Cataclismo! —conjuro lanzando un ataque corte vertical.
—¡Eres estúpido si piensas que puedes hacerme frente en esta situación! Magia de fuego infernal, ¡Llamarada Infernal!
El impacto de nuestras técnicas, provoca que ambos recibamos daño considerable. Después de habernos hecho daño, ambos nos levantamos y nuevamente tomamos posturas ofensivas. El pectoral de Zullen está totalmente desgarrado, pero esto no le genera ninguna complicación, en cambio, las llamas oscuras que alcanzaron mi cuerpo por su ataque, realmente me generan un gran dolor, que trato de encubrir con una sonrisa engreída.
—¿Alice todavía puedes pelear? —pregunto agitado—. La verdad… es que no podré solo con este monstruo.
—La verdad es que solamente sería un estorbo en estas condiciones.
Ahora dependo de mi fuerza para ganar y no me queda mucho tiempo de la unión; el portador demoníaco ni siquiera esta usando el 70 porciento de su fuerza y aún así, me mantiene sobre las cuerdas. No puedo creer que Alice estuviera peleando tanto tiempo contra este tipo.
—¡Creo que será una de las mejores batallas que tendré en mi vida!
—Eres un maldito bastardo si piensas que te saldrás con la tuya —le comento irritado lanzándome hacia él.
—¡Espera!
—Cometiste tu peor error, Magia de fuego infernal, Giro de Fuego —conjura Zullen lanzando el ataque hacia mí.
Cuando las llamas están por tocarme, Alice salta y con las pocas fuerzas que tiene, crea una barrera de luz para protegerme del ataque.
—Hubieras terminado calcinado, si no… hubiese intervenido —me comenta Alice, con dificultad para hablar.
—¿Cuánta magia te queda? —le pregunto levantándome del suelo.
—La magia no es problema, sino el cansancio físico de estar peleando veinte minutos con él.
La fuerza conjunta, no es suficiente para hacer retroceder a este monstruo lleno de magia. No obstante, él con cada ataque nos hace retroceder y eso a larga será un problema.
—¿Alice, puedes usar el hechizo que usaste en la tarde? —le pregunto concentrando gran parte de mi magia en la barrera—. Si es así, creo que ya se como podremos ganar.
—¿Puedes resistir el ataque para yo conjurarlo?
—Sí, pero tendré que evitar que toque un punto vital —respondo.
—¿Qué tanto hablan? ¿Ya se están despidiendo?
—¡Ahora Alice! —le grito fuertemente.
Al escucharme, Alice se aleja de donde estoy y la lanza toca mi estomago con todas sus llamas.
—¿Sabes que vas a morir?
—Yo no estaría muy seguro de esto — le expreso escupiéndole la sangre a su cara.
—¡Eres un cerdo maldito!
—Coram nobis fecimus pactum cum spiritibus in veram.
De forma inmediata, la unión demoníaca de él y la mía desaparecen, haciendo que nuestros demonios se hagan presentes en su forma espiritual ante nosotros. Zullan al ver esto, retrocede hacia donde se encuentran las llamas, dejando ver su herida en el pecho que le hice antes.
—¡Eres una maldita druida! —exclama molesto Zullan.
—Una cosa es ser druida y otra cosa es ser una conocedora de la magia druida.
—¡Alice esta es nuestra oportunidad para matarlo! —grito canalizando toda mi magia.
—¡No presiones!
Alice desde donde se encuentra, lanza varios cortes en forma de “X”, los cuales Zullan trata de bloquear con su lanza, pero uno de los tajos alcanza a tocar su pecho mal herido y este baja su guardia.
Después de unos segundos de estar concentrando poder mágico, dejo mi postura y nuevamente me acerco hacia él, a la vez que recito:
—¡Magia de oscuridad, Corte Infernal!
Mi poderoso ataque atraviesa su pecho matándolo en el instante.
—¡De verdad que eres estúpido humano!
—¿Quién eres? —pregunta Alice acercándose a donde estoy.
—Soy Dantalion. Y créanme que el resurgir de los demonios está.
Después de decirnos eso, la sombra del demonio desaparece junto con las llamas negras que nos rodean.
De la nada, comienzo a sentirme sin fuerza. La abertura que tengo en mi abdomen, está provocando que pierda grandes cantidades de sangre. A este paso moriré por la perdida de sangre. Suspiro profundamente y con la poca energía que me queda, le comento:
—Alice, ¿crees poder cerrar el agujero de mi estómago?, porque a este paso… creo que voy a morir.
—Ay voy, la verdad es que pareces brocheta —comenta Alice entre risas—. Magia de luz, Curación Instantánea.
De forma inmediata, la herida por la cual pierdo cantidades exorbitantes de sangre, empieza a regenerase e incluso las quemaduras de las llamas oscuras de Zullan. Después de unos segundos, mi cuerpo se recupera por completo, es cómo si este, no hubiese recibido daño alguno.
—Sané tus heridas, pero eso no significa que recuperaste tus fuerzas. Así que no te sobre exijas.
—La verdad es que preferiría estar acostado —le respondo levantándome lentamente—. Pero he de suponer que aún hay cosas que hacer ¿verdad?
—Así es, todavía tenemos que verificar si hay civiles en este zona
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Comments
Ido Rojas
creo que hasta yo les hayude jajaja
2024-01-18
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Samantha B
ah perro el enemigo está buenote 🙈
2022-08-19
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