La situación no es la mejor en la que podemos estar, no sabemos como es estado de las cosas en la capital y los Espíritus Guardianes no están; Kaal debe proteger a su padre y a los miembros políticos que vinieron a la reunión de distritos, por eso mismo no se puede dirigir con nosotros a la ciudad. Las llamas y explosiones son notables incluso en la oscuridad, los escuadrones que se encuentran ahí, no son lo suficiente hábiles para detener a los portadores demoníacos, además no puedo usar más de una hora la unión demoníaca por haberla usado en la presentación.
—Tristán, al parecer la Zona Norte de la capital está siendo la de mayor daño, dirígete para allá, mientras yo me encargo de apoyar a los otros escuadrones de las demás zonas.
Analizando la situación, considero que el plan tiene lógica, a lo que decido cambiar mi dirección a hacia el norte de la ciudad.
—¡Espera!
Me detengo y volteo hacia donde está Alice, extiende su mano y me da un audífono.
—¿Para qué me das un audífono? —pregunto confuso.
—Es para escuchar todo lo que sucede y poder estar en contacto contigo ¡ahora póntelo!
—¡Ay voy! —exclamo poniéndome el audífono—. No tienes que ser tan agresiva.
En eso suena explosión en la Zona Norte dejando ver una columna de fuego y un derrumbe.
—Ya me tengo que ir Alice, esa explosión es demasiado peligrosa para los civiles —añado volando apuradamente.
No sé que enemigo me espera ahí, pero viendo la magnitud del ataque no dudo que sea un portador demoníaco de clase media y los demás sean de categoría baja-alta. Me será más fácil derrotarlos gracias a la noche, ya que la potencia de mi magia aumenta al doble de lo que suelo usar en el día, todo esto se debe a mi atributo de oscuridad.
Después de cinco minutos aterrizo y desactivo mi unión, en una zona donde veo a cadetes de la Academia Lumius de primer año.
—¿Cuál es la situación aquí? —pregunto, mientras ayudo a levantar a uno de los cadetes del suelo.
—Tristán, al parecer empezaron a atacar de repente y hasta el momento solo hay heridos, pero a como van las cosas podría haber muertos.
—Ya veo… por cierto ¿cómo me conoces? —respondo sorprendido.
—¡Cómo no voy a conocer a Azote Negro! Si hoy demostraste en el combate de presentación tu gran fuerza e incluso dejaste inconsciente a Alice.
Por alguna razón siento que el apodo de “Azote Negro” me dará muchos problemas en el futuro, si descubren que tengo un demonio y no un espíritu como unión.
—Veo que te encuentras bien Wilson, me asusté al no verte con los demás cadetes.
—¡Sí estoy bien! Y mira quien está detrás de mí delegado —menciona Wilson.
Cuando me ve, se sorprende por lo que se quedó sin palabra alguna para decir, es como si su espíritu ante mí desapareciera.
—¡Delegado!
—Si perdón… es que tener alguien como él aquí, cambiará el rumbo del combate junto a nosotros.
—Lo siento, pero ustedes ya no van a pelear —menciono desfundando mi espada.
—Espere un momento…
—Ustedes vayan a ver a los civiles y guíenlos en los refugios anti-ataques —explico dejando atrás a esos cadetes.
Mientras corro logro ver autos calcinados y escombros en todos lados, eso me dice que se encuentran demasiado cercas. En eso empiezo escuchar una voz venir del audífono.
—¿Tristán me escuchas?
—Sí, te escucho Alice —respondo.
—¿Te vas a enfrentar a una categoría media y varios de clase baja? —pregunta Alice dejando escuchar su interés por mis enemigos a enfrentar.
—¿Y tu situación cómo es? —pregunto intentando apurar las cosas para ir a enfrentar a los portadores demoníacos.
—Pues…
—Capitana Alice tenemos que ir a apoyar a esta parte, los enemigos están acercándose a la zona de los civiles.
—Creo que ya escuchaste cómo es la situación, así que debo irme —menciona Alice con voz preocupada.
Diciendo eso, cuelga la llamada de golpe. La situación en la Zona Central debe ser preocupante para que colgase de golpe.
De la nada aparecen varios portadores demoníacos a mi alrededor y empiezan a concentrar pequeñas cantidades de poder mágico.
—¡Con que vino una persona! —menciona uno de ellos, sarcásticamente.
—¡Es demasiado estúpido al venir solo!
—Ya está perdido.
Bajo la mirada por unos cuantos segundos, desenvaino mi espada y les digo:
—Los estúpidos son ustedes, al haberse reunido en un solo lugar.
Al decir eso libero mi magia por todo el lugar y alzando mi arma murmuro:
—Magia de oscuridad, Cadenas de Oscuridad.
El conjuro empieza atrapar a todos los portadores demoníacos dejándolos inmóvil y sin oportunidad para escapar
—¿Cómo… pudiste… atraparnos a todos?
—¡Somos más de 15 portadores! ¡y tú cómo si nada nos atrapas!
—¡Vean sus cadenas! —exclamo.
Los poseídos desconcertados miran las cadenas que les puse y se dan cuenta que no son simples ataduras para inmovilizar. Inmediatamente el temor a morir de los enemigos se hace presente, puesto que saben que en cualquier momento van a morir.
—En verdad tú eres…
—¡Soy Tristán Dagger, miembro de las 7 catástrofes y yo seré su verdugo! —grito alzando mi espada y concentrando la magia restante en ella.
En el momento que concentro toda mi magia, conjuro el siguiente hechizo:
—Magia de oscuridad, ¡Llamas infernales!.
El filo de mi espada se envuelve en llamas oscuras, las cuales ni siquiera el agua del Lago de Hallstatt, de Austria, no puede apagar. Tomo una postura de ataque, suelto un leve suspiro y me lanzo ferozmente sobre ellos.
—¡No cabe duda vamos a morir!
—¡No tenemos escapatoria!
—Claro que todos van a morir —afirmo fríamente mientras dejo caer mi espada sobre sus cuellos.
El filo de mi espada se encuentra llena de sangre, a lo que agita para deshacerme de ella y así enfundarla, sin que esta ensucie la funda de piel.
Sé claramente que el haber matado a aquellos portadores, es por el bien de Britania, sin embargo, siguen siendo humanos después de todo. Son más de veinte personas las que están tiradas derramando sangre sin parar, espero de verdad que nadie haya visto esta escena.
Después de contemplarlos por unos segundos me volteo hacia la derecha y en ese momento siento un poder mágico dirigiéndose hacia mí, rápidamente desenfundo mi espada y la alzo para bloquear el ataque mágico.
—Magia de oscuridad, Ataque de Cataclismos —conjuro un ataque, en aquella dirección desde la que me atacaron.
Al lanzar mi hechizo, sale de ese lugar un tipo encapuchado y dice:
—Veo que lograste bloquear mi flecha carmesí, no esperaba menos del que acaba de matar a veinte poseídos como si se tratasen de conejos.
—Es de mal gusto lanzar un ataque sin antes presentarte —le respondo sarcásticamente
—Mis mas sinceras disculpas caballero, déjeme presentarme como es debido, mí nombre es Winter Brown y soy portador de Caim, comandante de 30 legiones de demoniacas.
—Mi nombre es Tristán Dagger y seré el Espíritu Guerrero que te derrotará —comento apuntando el filo de la espada hacia él.
—Prefiero evitar un combate donde ya sé el resultado, si quieres puedo soltar mi ballesta y desactivar mi unión demoníaca para que me aprisiones.
Hay algo que no me gusta ¿por qué se rinde tan rápido? después de lanzar ese ataque para intentar matarme? ¿acaso será que quiere distraerme para que no vaya al centro de la capital?
De la nada el pequeño hombre se aparece frente a mí y me golpea con su débil puño, el cual provoca que salga volando y choque con un pequeño local medio destruido.
—Veo que bajaste tu guardia por estar pensando en ¿por qué me rendía?, supongo que no esperabas que alguien como yo te atacase de dicha forma.
—Admito que me diste un buen golpe, pero debiste apuntar a la cabeza para matarme ––le comento limpiándome la sangre del labio que salió después de tal ataque.
—Si muero aquí no pasa nada, ya que cumplí mi parte en esta misión, la cual era retenerte el mayor tiempo posible.
Entonces estaba en lo cierto, me mantenía aquí solamente para evitar que llegase rápido a la Zona Central.
—No importa si te mato ahora mismo ¿verdad? —menciona canalizando gran parte de mi poder mágico en la espada.
—No creas tampoco que voy a dejar que me mates tan…
Antes de que termine su frase, lanzo mi ataque partiéndolo a la mitad con toda y unión demoníaca.
—¿Y tú me llamas sádico? —comenta Athatriel entre risas, en mi mente.
—Tenía que hacerlo para no perder tiempo, así que préstame tu poder ¡ya! —le digo fríamente.
—Recuerda que no puedes usar por mucho tiempo la unión y si vas a la capital solamente tienes 30 minutos para mantenerla.
—Lo comprendo así que ¡Ven a mí Athatriel!
Diciendo eso, mi cuerpo se envuelve de nuevo en oscuridad y pasando unos segundos la unión al cincuenta porciento ya está completa. Me agacho para tomar un poco impulso y después despego velozmente hacia la Zona Central.
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Updated 68 Episodes
Comments
Yelsin Yels
me gusta
2024-03-11
0
Ido Rojas
plan con maña
2024-01-18
1