Capítulo 9

Los refugios empiezan a liberarse y con eso, toda la multitud salen de esos edificios mas resistentes que el mismo acero.

Mientras camino hacia los paramédicos llega en una camioneta una mujer de pelo negro, alta y muy bien arreglada. Cuando sale y se quita los lentes me doy cuenta de que ella es la jefa de la Base Central.

—Hicieron muy buen trabajo a pesar de ser solamente dos, enfrentarse en su primer día a portadores demoníacos es algo de valor para nuestra nación —Dice Freya—. Pero necesito que suban conmigo.

Ambos subimos al auto y todo se torna de un silencio demasiado serio mientras salimos de la ciudad.

—Un momento, ¿La Base central no está dentro de la ciudad? —pregunto desconcertado.

—Si estuviera dentro de la ciudad sería un gran problema por si llegaran a atacarnos —me responde Freya—. Por eso mismo mantenemos nuestras investigaciones y todos nuestros procesos fuera de la capital por la seguridad de los civiles.

En eso ella tiene razón, si el blanco en realidad no fuera la ciudad y solo fuera la base, eso generaría mas desastre.

—Bueno llegamos a la base —dice bajándose del auto Freya—. Vamos a mi oficina a platicar sobre lo sucedido.

Mientras nos adentramos a la base, veo en cada pasillo pasar varias personas apuradas respondiendo llamadas, preparando equipos de combates y otros acomodando algunos objetos de suma importancia al parecer.

—Bueno esta es mi oficina y me gustaría que me dejaron solamente con ellos dos.

—¡Entonces con permiso directora Freya! —dicen los guardaespaldas.

Que coordinación tienen estos dos

—Agradezco de verdad sus elogios, pero debemos mantenernos alertas todavía para evitar que nos ataquen de nuevo —Dice Alice.

Tiene razón en sí, pero ya quiero regresar al hotel a descansar y quitarme toda esta sangre del cuerpo.

—Es su primer día así que ustedes descansen, pero creo que deberías mirar a Tristán.

Alice voltea a verme, siento como su mirada atravesara mi alma completamente y solo da un suspiro.

—Alice…

—Tristán, solo por hoy no diré nada, pero prepárate en dos días que necesito que estés bien para las vigilancias.

Ver salir esas palabras salir de su boca, hacen que mi cara de desagrado pase poco a poco a una cara de alegría que no puedo evitar.

—¡De verdad se te nota la alegría Tristán! —Dice entre risas Freya.

—Cualquiera estaría alegre que le digan, que se puede retirar a descansar —Digo con ironía.

—Recuerda solo es por hoy…

—Bueno como ya llegaron a un termino, se pueden retirar y salgan por el mismo camino que llegaron.

—Nos vamos directora Freya.

—Otra cosa antes de que se vallan.

—¿Qué pasa? —Pregunto irritado.

Freya sacando de su oficina una maleta para después aventármela.

—Esta es….

—Es tú maleta Tristán, la dejaste en la residencia y el Rey mando con uno de sus ayudantes tú maleta —Me interrumpe Freya.

Reviso la mochila y después la pongo en mi cuello para empezar a caminar hacia la salida.

Siendo las 11:30 de la noche salimos de la base llegando a la salida que da con la calle y la luna está en su punto más alto.

Al salir completamente de la calle su rostro se ilumino completamente como si atrajera la luz dejando ver su lado mas hermoso que tiene. Su personalidad no es la mejor, pero de verdad debo de admitir, que se ve realmente hermosa para ser una Espíritu Guerrera.

—Gracias Alice —Digo dando un suspiro.

Una luz brillante sale del extremo de la calle y esa iluminación proviene del auto negro que anteriormente me había subido para ir a la residencia.

—Nos veremos dentro de dos días en la sede, así que evita atraer enemigos —Dice riéndose.

Después de unos momentos, miro hacia arriba y contemplo las pocas estrellas que permite ver el humo provocado de las explosiones.

—Athatriel, ¡ven a mí! —Digo serio.

La unión demoníaca se activa al 50 porciento y apoyándome del suelo, brinco para después volar hacia el hotel.

Estando desde arriba todavía se ve el fuego de algunas partes de la ciudad, ni siquiera en una hora pudieron apagar el fuego. El ver todo el fuego que no se apaga, me recuerda aquel día que trato siempre de olvidar, pero me será siempre imposible pensar que nunca viví esos sucesos.

Mientras vuelo recuerdo, que el monarca no terminó de contarnos la historia de la batalla de hace 200 años.

—Athatriel, me gustaría saber que paso exactamente hace 200 años en el combate de Ains y Eulice —Digo con curiosidad.

—No pienso hacerlo en este momento, lo hablare hasta que te duermas y pueda entrar en contacto con tu subconsciente —Responde molesto.

—¿Por qué no quieres hablarlo ahora? —Pregunto.

—Aunque esta conversación sea en tu mente, debes de recordar que siempre puede haber alguien con capacidad de entrar en contacto telepáticamente.

—Comprendo, entonces llegando me dirás lo que pasó —Digo suspirando.

Guardo silencio y sigo volando. Entre mas me acerco a la zona central de la ciudad, el humo y las llamas se hacen mas notables.

La verdad no me siento mal al haber matado el día de hoy, pero en cierta forma creo que se debe a mi formar de pensar sobre ellos. En otra manera de decirlo, ellos mataron a mis padres sin tener arrepentimiento alguno por sus ideales ¿Por qué yo debería tener piedad sobre ellos?

Un edificio enorme de color gris, alcanzo a ver a lo lejos en el cual me cobraron 1,000 Yulls para poder quedarme. Al ser el lado sur de la capital no tuvo tantos daños por los ataques enemigos, sin embargo, ahora por ello tendrán mayor cantidad de población y habrá mas posibilidades de un segundo ataque a gran escala.

Girando en el aire hacia la parte de enfrente del hotel, desactivo la unión demoníaca y empiezo a caer desde el aire hasta caer de pie.

Miro hacia los dos lados y el maletero que se encuentra en la puerta se queda mirándome con sorpresa. Lo ignoro completamente y paso por la puerta.

Dentro del hotel las personas que se encuentran ahí me miran con miedo y sorpresa, no es para menos pues la ropa que traigo puesta está completamente destruida y llena de sangre.

—Me podrían mandar un corte de carne a la habitación 306 —Digo bostezando.

—Este…

—Discúlpelo por favor. ¿En qué término quiere su carne? —Interrumpe el recepcionista del hotel.

—Me gustaría un termino medio y quisiera su mejor botella de vino que tenga a su disposición —Digo subiendo al elevador.

—En unos 10 minutos le mandamos.

El frío del elevador hace que me de un escalofrío por todo el cuerpo y si fuera poco el olor de la sangre se adhiere en mi nariz.

Después de unos cuantos segundos de estar en el elevador, la puerta se abre completamente y las ventanas del edificio dejan pasar un viento frío.

Apresuradamente corro a la puerta y usando mi huella digital abro la puerta para evitar el frío. Cuando cierro doy un suspiro y la maleta empieza a vibrar; rápidamente saco el celular de la mochila y reviso las notificaciones, sorprendentemente tengo 1,500 mensajes sin revisar en mis redes sociales.

Soltando el celular, caigo al suelo y mi cuerpo se queda inmóvil.

—Supongo que no tuviste ni siquiera que dormir.

La voz que escucho provoca que abra los ojos y veo a Athatriel a mí lado. Su armadura pesada y su forma aterradora siempre me asustaban al venir a esta realidad, ahora ya no me afecta en nada y se me hace de lo mas normal.

—Hola Athatriel —Saludo levantándome del suelo.

—Tu cuerpo al parecer no se recuperó completamente del agotamiento físico de usar mi poder —Dice dando un suspiro.

—¿Como puedo dominar el 65 porciento de la unión demoníaca? —Pregunto serio.

Athatriel se levanta de donde está y se sienta en unas gradas, para después invocar una espada y lanzarla hacia mí.

—¿Y esto para qué es? —Pregunto confundido.

—Canaliza el poder demoníaco y activa la unión demoníaca.

—Pero…

—No te preocupes, recuerda que en este mundo puedes hacer lo que quieras y eso incluye hacer la unión demoníaca conmigo presente —Me interrumpe.

Dando un suspiro, tomo la espada y canalizando la magia de oscuridad y los poderes de Athatriel fluyen dentro de mí.

No pasan ni siquiera 5 segundos cuando la unión demoníaca se activa, mi cuerpo comienza a sentirse pesado por el poder de la unión y comienzo a tambalearme.

—¡Estás al 65 porciento y ni siquiera te puedes mantener de pie!

—¿Pero como diablos estás aquí? —Pregunto sorprendido.

—Te dije que este mundo puedo usar mis reglas y eso influye también en la unión demoníaca, puedo moverme a voluntad y tu puedes usar la unión sin problema alguno.

La espada es completamente diferente a la que tengo, pues está es un diseño completamente normal y con un filo simple.

—¡Qué estupideces piensas! —Exclama Athatriel sarcásticamente.

—¡No estoy pensando nada! —Grito irritado.

Lo malo de compartir cuerpo y mente con un demonio es que este puede saber cualquier cosa que hagas y pienses.

Apuntando la espada hacia uno de los pilares de la zona empiezo a liberar magia de oscuridad y la canalizo en la espada para después dar un suspiro y lanzar el ataque.

El corte de oscuridad al impactar con el pilar genera una explosión y destruye completamente el poste junto con la pared.

—¿Cómo fue posible esto? —Pregunto con duda.

—El poder demoníaco esta fluyendo mas por tu cuerpo y eso permite que puedas mejorar físicamente y en la capacidad de usar tu magia —Explica Athatriel.

—Si usará una de mis técnicas en este lugar ¿me pasaría algo? —Pregunto fríamente.

La situación en si es que por no entrenar lo suficiente, mi cuerpo no puede resistir completamente el poder demoníaco y eso es algo que fácilmente no puedes controlar y entrenar.

—Estarás practicando aquí hasta que despiertes y una advertencia, cada vez que no controles el poder de la unión tu cuerpo espiritual recibirá daños muy dolorosos —Dice riéndose al final.

—¿De qué escala de dolor hablamos? —Pregunto.

—Como cuando te atravesé la primera vez aquí —Me responde Athatriel.

Al oír eso, mí cuerpo espiritual sintió un dolor horrible al recordar aquel suceso que tuvimos con Athatriel hace 5 años.

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