Dos personas muy distintas colisionan en una empresa, debido a sus diferentes formas de ver la vida, y en el proceso se encuentran a ellos mismos; gracias a una lista.
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Steve
Miro a los invitados bailar por todos lados.
Después del primer baile entre mi hermano y su esposa, todos han salido a la pista dispuesta en el jardín trasero de la casa de mis padres. Cuando observo la gran casa, los jardines que se extienden por cientos de metros, la piscina con cascada, los cientos de invitados y los más de veinte meseros, sé que hice bien en no invitar a la enana, ella no puede ver esto.
Suspiro. La extraño mucho.
Si estuviera aquí podría estar bailando con ella y tacharíamos otra actividad de su lista.
Me sacudo al recordar la lista.
Mis padres se encuentran bailando en el centro de la pista y sonrío al verlos. Después de la historia que me contó Becky creo que aprecio mucho más la familia que tengo, sobre todo, el poder contar con mis padres.
Vuelvo a sonreír al ver como papá inclina a mi madre y besa su hombro a la vez que le levanta la pierna dejando a la vista, gracias al vestido con un tajo al costado, las piernas de mamá.
Pestañeo al ver lo que creo es un tatuaje bien arriba en su muslo.
Maldición, la enana tenía razón. ¿Cómo nunca lo vi antes? Estoy seguro que cuando la he visto en traje de baño, ese dibujo no estaba ahí, quizá lo maquilla.
Me levanto de la silla y camino hacia ellos.
–¿Podría la mujer más bella de la velada regalarme un baile? –pregunto con una sonrisa.
–¡Oh, mi cielo, amo verte sonreír!
–Claro, hijo –dice mi papá.
Revuelve mi cabello antes de alejarse.
Tomo a mi madre y bailamos al son de la música.
–Hubiese elegido otra banda. Una que nos hiciera bailar por todo el lugar y no este aburrido vals.
–¿Tú?, ¿bailar por todo el lugar?
–Por lo menos sería divertido.
–¿Divertido? –pregunta acariciando mi rostro–. Cielo, ¿estás bien?
–¿Por qué preguntas?
–No lo sé, no pareces tú.
Rio divertido.
–Supongo que ella tiene razón, era muy amargado.
–¿Ella? –pregunta y yo aprovecho de hacerla girar–. ¿Conociste a alguien?
–Sí, pero no es lo que crees –le aclaro al verla abrir sus ojos celestes impresionada–. Es una especie de amiga. Es una chica muy divertida, te caería muy bien.
–¿Por qué no la invitaste?
Respiro profundo y me atrevo a decirle la verdad.
–Cariño –murmura con reproche cuando termino mi relato de cómo he engañado a la enana–. ¡Debes decirle la verdad a esa chica!
–Lo sé, pero aún no quiero. No quiero que las cosas cambien entre nosotros. No todavía, no cuando lo estoy pasando tan bien a su lado.
–¿Estás enamorado?
Niego con mi cabeza y rio. –Rebeca es sólo una amiga, mamá.
–Entonces, entre ustedes, ¿no ha pasado nada de nada?
–Nada.
Sonríe y acaricia mi mejilla. –Me siento feliz que tengas a una amiga, cielo.
–Ella me dijo algo sobre ti –digo al recordar su tatuaje.
–Me dijiste que no le habías contado la verdad sobre tu familia.
–No le he contado sobre nuestro apellido… Mamá, antes de casarte con papá, ¿eras una chica rebelde? –sus ojos se abren y sonríe–. Sé que se casaron muy jóvenes y sé que tu familia no es como la de papá. Además, creo que acabo de ver un tatuaje en tu muslo.
Mi mamá comienza a reír dejando caer su cabeza hacia atrás.
–No sé si fui rebelde, tu papá siempre me dice así de cariño, pero yo no considero que haya sido tan difícil –me cuenta sin dejar de sonreír–. Sólo quería pasarlo bien, era joven, tenía planes… pero luego conocí a tu padre y todo cambió –susurra melancólica.
–¿Te arrepientes?
Ríe. –Claro que no, mi amor. Ustedes tres son lo que más amo en mi vida. No los cambiaría por nada.
Sonrío al escucharle decir eso. –Te amo, mamá.
Acuna mi rostro. –Oh, mi amor y yo te amo a ti. Cuando decidas decirle la verdad a Rebeca debes invitarla a la casa. Tengo muchas ganas de conocer a la mujer que ha puesto una sonrisa en tu cara.
–No creo que eso sea posible, mamá.
–¿Es que acaso piensas mentirle toda la vida? –pregunta molesta.
–No es eso. Ella se irá… Está juntando dinero para marcharse a conocer el mundo.
–Entiendo, pero el mundo no es tan grande, algún día volverá.
–No lo creo, no le gusta esta ciudad.
Papá aparece en mi campo visual.
–Si ustedes dos ya terminaron, quisiera recuperar a mi mujer –dice besando la cima de la cabeza de mamá.
–Claro, toda tuya. Ah, por cierto, sé que han fumado marihuana. No soy tan ingenuo –digo y ambos me miran con la boca abierta, y luego se largan a reír.
Vuelvo a mi mesa y saco mi celular y decido escribirle a la enana.
Steve: Tenías razón sobre mamá. ¡Tiene un tatuaje! ¿Lo puedes creer?
Becky: Claro que lo creo. ¿Cómo demonios tienes mi número?
Steve: Me colé el día viernes a la oficina de Elena y saqué el número de tu carpeta.
Becky: Creo que no soy una buena influencia para ti.
Rio.
Steve: Pensé que eso lo habíamos dejado claro el día que me hiciste robar por primera vez.
Becky: Te encantó la sensación, no lo niegues. ¿Cómo va la boda?
Steve: Aburrida, como todas las bodas. Si no estás muy cansada avísame cuando llegues a tu casa y podemos hacer algo de la lista.
Becky: La número 13.
Steve:¡No! Claro que no, olvídate de la número 13.
Becky: NO. Te aviso cuando llegue, ¿qué quieres hacer?, ¿las 10 preguntas?, ¿el muffin?, ¿salir a bailar?
Pienso y decido rápidamente. Quiero conocerla más.
Steve: Las 10 preguntas. Llevaré una botella de tequila y limones como me dijiste ayer.
Becky: Que sean dos. Te aviso más tarde. Debo dejarte, mi jefe acaba de llegar y se enoja cuando nos ve con el
celular.
Steve: Nos vemos, enana.
Espero que el jefe no la haga pasar un mal rato, suficiente tiene con los clientes borrachos. Miro a Ben y me tenso cuando me mira molesto. Sonrío al ver su ojo morado, pero creo que no fue suficiente castigo. Debería cortarle la mano con la que se atrevió a tocarla.
Maldito imbécil.
Camino hacia el escenario, con mi copa de champaña, decidido. Tomo el micrófono y subo.
–Gracias a todos por venir. Como saben hoy estamos celebrando que Amanda perdió la cabeza y decidió desposar a mi hermanito. –Todos ríen incluso mi hermano, quien me mira sorprendido. Miro a Amanda y sonrío–. Espero que el medicamento que te recetó el médico no funcione. No quiero que mi hermanito se quede solo porque recuperaste tus cinco sentidos. –Amanda ríe y besa a mi hermano–. Quiero darte la bienvenida a la familia y espero que seas muy feliz junto a Alan y a nosotros. ¡Por los novios! –termino alzando mi copa.
–¡Por los novios! –grita la multitud.
Bajo y mi hermano se acerca y me da un gran abrazo.
–Gracias, Steve. Sea lo que sea que bebiste hoy, sigue haciéndolo por lo que te queda de vida.
Golpeo su espalda. –Lo haré. Te deseo toda la felicidad del mundo.
Amanda se acerca y me abraza.
–Gracias, cuñadito.
–Ya sabes, si mi hermano te hace sufrir me lo dices y patearé su trasero. ¿Está bien?
Asiente con una sonrisa.
Seco sus lágrimas de felicidad.
–No llores. –Tomo su mano–. Vamos a bailar –digo tirando de mi nueva hermana a la pista.
Una vez en el centro de esta, bailamos. Pienso en Becky y no puedo hacer más que sonreír. Ella me enseñó a disfrutar más y creo que lo estoy haciendo.
Felicitaciones autora!!!!
Es tan tan hermosa que no encuentro las palabras justas y acordes a esta preciosa historia ... Original, romántica, entretenida y ,como si todo esto fuera poco, MUY BIEN ESCRITA.
No tengo ni encuentro las palabras justas para expresar cuánto me gustó por eso felicito y agradezco a la AUTORA por esa hermosura que nos ha regalado.
FELICITACIONES y muchas BENDICIONES por ese enorme talento que da vida a tan hermosos frutos.