Una hermosa joven caminaba con lagrimas en sus ojos por las oscuras y humedas calles de la cuidad, confundida por el hecho de que todo el mundo la odiaba,incluso sus padres que llegaron hasta el punto de venderla.
Ahora le pertenesia al mafioso mas poderoso de Nueva York, preguntandose si este seria el hombre que la sacaba de un infierno o era el quien la hiba a meter en otro
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VIII
Un mes había pasado desde que Brisa había llegado a la mansión, un mes en el que habían pasado muchas cosas por la mente de Stevans , cosas por las que se había interesado más en Brisa, importándole si ya comió o ceno, si hizo sus deberos o aun no, pero sin embargo él lo solía llamar curiosidad, curiosidad por el hecho de que hizo exactamente lo que dijo, no hablaba más con ningún guardia, cuando estaba libre solo se sentaba a leer un libro o ver algo, cosa que al pelinegro le llamo la atención, curiosidad por el hecho de que las pocas veces que la vio realizar sus trabajos lo hacía con el mínimo interés, dándole a pensar que no le gustaba su carrera, preguntándose entonces porque la escogió?
Curiosidad por el hecho de que cuando salía por un par de días del país por trabajos, al regresar ella lo miraba con alegría, pero rápidamente lo disimulaba, curiosidad porque a pesar de que el la ignoraba y trataba sin ningún interés ella, aún era amable con él y acataba sus órdenes, curiosidad del porque las pocas veces que la veía en el jardín reír por un simple arcoíris de alguna manera él se sentía satisfecho y cómodo o cuando saltaba bajo la lluvia él se preocupaba por que esta tomara un resfriado, diciéndose a si mismo que era porque si no enfermaría y gastaría en medicinas, cuando a él bien le sobraba, curiosidad más que todo por el hecho de que en las noches la escuchaba llorar en silencio, pero a pesar de eso el a escuchaba perfectamente, preguntándose si era porque extrañaba a sus padres, sintiéndose culpable por eso.
Hoy había mandado a llamar a Brisa para tomarle una prueba de todo lo aprendido en este mes.
Brisa bajaba las escaleras razonando por todo lo que ha pasado, en todo este mes se ha sentido encarcelada, pero también, cómoda respecto a que la mayoría de los empleados la trataban con cariño, sacándole sonrisas de felicidad, también se había dado cuenta de las miradas que le daba Stevans , sin embargo cuando ella lo miraba él se retiraba y salía a sus negocios.
Se sentía confundida por ella misma ya que cuando Stevans se iba a sus viajes ella se sentía desprotegida e intrusa en esa grande mansión, rara porque cuando lo veía cruzas esas puertas sus ojos brillaban y se sonrojaba, sin embargo a pesar de que Stevans la ignoraba ella se había dado cuenta que él, cada que podía siempre la miraba por lo que se sonrojaba, pero quitaba toda ilusión de su cabeza, cuando se hacia la idea de que talvez si le importaba al pelinegro
Pellizcando sus dedos se dirigía al despacho del pelinegro, nerviosa por la prueba que le tomaría. Toco la puerta y entro cuando oyó un "Adelante"
-Siéntate- menciono Stevans acomodandose en su asiento.
-Si.
-Brisa voy hacer sincero y quiero que me respondas con la verdad.
-A qué se refiere.
-Te gusta la carrera que has escogido- dijo en modo frio.
Un suspiro salió de Brisa para luego pronunciar un leve "No"
- Entonces por que escogiste esa carrera y me hiciste contratarte un profesor que solo perdió su tiempo.
-Yo no quería provocar esto, en realidad la carrera la escogió mi padre, para así un día tomar su lugar en su clan de mafia.
-Tu una mujer.
-No las subestimes Señor.
-Brisa quiero que en este momento me cuentes todo de ti, realmente me tienes estresado, no sé nada de ti y eso me molesta.
-Es algo largo y difícil para mí
-No me importarte cuéntamelo todo ahora mismo. El porqué de tu manejo de las armas, el de tus llantos, porque nunca fuiste a una fiesta, todo.
- Realmente le importa mi vida- menciono con ironía en sus palabras.
-Si.
-Porque miente, lo único que hace en ignorarme y repetirme a cada oportunidad que tiene lo miserable que soy por haber sido vendida por mis padres.
Stevans vio a Brisa suspirar pesadamente mientras decía puras verdades, porque ahora el quería saber todo de ella, ni él lo sabía, se paró y fue directo a Brisa
-Brisa enserio quiero saber- dijo mirándola seriamente - ven acá.
Le dijo enseñándole el sofá para sentarse frente a él.
-ahora si cuéntame, enserio quiero ayudarte, no es propio de mí, pero tú siempre estas guardando algo de ti y es curioso y desesperante para mí.
Debería confiar en Stevans, vio la sinceridad en su mirada y simplemente asintió, le daría una oportunidad, y confiaría en aquel hombre frente a ella, se acomodó en el asiento mirando esos ojos azules mar de Stevans.
-Yo tenía 7 años cuando sufrí de bulling, razón por la cual mi papa me saco de la escuela y llevo a casa, él se quejaba porque su hija era una dejaba y débil mujer, a los 8 años contrato profesores para mi enseñanza, realmente nunca tuve amigos, ellos me odiaban o no me querían, razón por la cual creí que sería mejor estar en casa, sin imaginarme el infierno en el que se convertiría- Stevans trago saliva y miro a Brisa seriamente- mi papá no me quería, nunca recibí un abrazo de él o un beso por parte de mamá, realmente nos nada del amor, todos en la mansión me repetían las 24 horas al día lo insignificante que era, lo que me hiso pensar que nadie me quiera.
Brisa tomo aire y continúo.
-A los 12 años papá me puso a entrenar, contratando a los mejores peleadores y francotiradores para mi enseñanza, lamentablemente nunca me gusto la violencia, por lo que no ponía todo mi esfuerzo, provocando así el enojo de mi padre- lagrimas caen por los hermoso ojos grises de Brisa- el me golpeo muchas veces por esa razón - Stevans frunció sus cejas- entre las clases de los profesores y los entrenamientos prácticamente mi cuerpo se sentía muy mal, dormía y comía poco, algunas veces no comía , porque me encerraban por no cumplir con un entrenamiento, 4 años dure entre golpes e insultos, a los 16 años tenía manejo total a todo tipo de armas, blancas o de fuego, también había mejorado mucho en lo que es peleas y técnicas de estas.
-Los siguientes 3 años- continuo con su narración- mi padre se dedicó a volverme una mujer fría y ambiciosa, como por lo visto no lo logro, recibía golpes y correazos, me obligo a comer la carrera de Contador porque le beneficiaria en sus negocios, también me usaba como presa para atraer a sus enemigos y hacer negocios, todo esos 11 años en la mansión nunca salí de ella.
-Que- ahora Stevans entendió todo, por qué su miedo al avión, al asombro de ver las calles de Nueva York, por qué nunca fue a una fiesta, él porque estaba vestida así cuando la conoció, el porqué de muchas cosas más y por primera vez, sintió admiración por aquella persona frente a él.
-Respecto a los viajes nunca fui a uno de ellos, mi único hogar fue la mansiòn, me sentía encarcelada e miserable, lloro cada día por que no pude tener una infancia como una niña normal, mis padres prácticamente me habían arrebatado mi libertad, me habían manejado a su modo e antojo, lloro porque quiera ver como es el mundo o las calles de Londres y Nueva York, nunca me sentí querida, mucho menos amada, ni se realmente si ese sentimiento existe, quizás lo he experimentado y ni cuenta me he dado, realmente el primer amigo que tengo es Harry, la primera persona que me trato bien desde el inicio es Loren, el primer hombre que me acompaño en mi aburrimiento fue el guardia Jen, mi primer profesor sin criticarme fue Benjamín, cada persona que me ha enseñado cosas nuevas las encontré aquí y.... la primera persona en sacarme de mi mansiòn y de mi país fue usted. La primera persona que se sentó a escuchar mi vida es usted. La primera persona que me dijo que le importo es usted y la primera persona que me ayudo y curo mis heridas fue usted y le agradezco por eso.
Stevans analizaba toda palabra que le había dicho, sin pensarlo tomo entre sus brazos a Brisa y le susurro.
-Realmente lo siento, yo hice lo mismo que tu padre, prácticamente te saque de un infierno para meterte a otro, no suelo pedir perdón pero esta es la segunda vez que te lo pido, siéntete orgullosa.
Brisa sonrió y correspondió al abrazo, sintió sus emociones volar a mil.
Ahora más que nunca el pelinegro pudo comprender Brisa, pues su vida del tampoco fue lo mejor que le sucedió, sin embargo él era muy conservador con ese tema, que algún día le contaría a Brisa.
-Brisa?.
-Si- respondió calmadamente.
-Te llevare a un lugar y te daré dos opciones, para que elijas la que tu corazón decida.
Stevans sabía que se sentía estar encerrado, pero jamás se imaginó estar alejado del mundo por 11 años, lo que le llevo la decisión de darle la opción de libertad a la pequeña Brisa.