Charlotte Ricci, huérfana criada en un orfanato de monjas, sale al mundo a los 18 años para trabajar 6 meses —si no encuentra su lugar, se convertirá en monja. Sin saberlo, se hace asistente de Marcelo Romano, CEO cuyo imperio es fachada de la mafia.
Marcelo siente una obsesión por la inocente Charlotte, pero su interés despierta enemigos que buscan destruirlo usando ella como arma. Cuando comienzan las amenazas, descubren que su orfanato guarda secretos antiguos ligados a la mafia y que Charlotte es heredera de un legado peligroso.
Ahora deberán enfrentar traiciones y el peso de un destino escrito en sangre, mientras ella decide entre su antiguo hogar y el hombre que ha robado su corazón.
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Te Apellidos Ricci
Marcelo no se podía concentrar en la oficina, ya que Charlotte aún no despertaba, ese día se sentia cansado, ya que no dormia, no comía, tomo su saco y salió de ahí, no eran ni las 12 del mediodía y el ya estaba arriba de su auto directo a su casa, al llegar vio el auto del chófer de su madre, el entro y ahí estaba su madre en el salón
—Por que está el médico aquí —le decía ella viendolo sin ningún rasguño —por que parece que no has dormido Marcelo —agregaba ella.
—Hola madre, si me alegra verte, estoy bien —le decía con sarcasmo el —¿Que haces aquí? —le preguntaba
—Supe que estuviste en la balacera del Bar, pero te veo bien, por qué está el médi....
—¡Despertó! —le gritaba el médico interrumpiendo a la madre de Marcelo, el la ignoró y subió corriendo hasta la segunda planta, llegó a su habitación y abrió la puerta, la vio despierta y se acercó a ella, y tomo su mano
—Hola, mi pequeño Ángel —le decía Marcelo con ternura, Charlotte sonreía
—Hola, estás bien —le preguntaba ella y el asentía
—No debería preguntar eso yo a ti —respondia y ella reía bajo
—Tal vez, pero ya no supe de ti
—Estoy bien, gracias a ti pequeña —le respondía el con una sonrisa, su madre veía la escena desde el marco de la puerta, estaba sorprendida ya que ni ella lo había visto a si con nadie, ni con la única novia que tuvo de joven —ahora descansa si, ahorita pido que te suban algún de comer —ella apretaba su mano
—No te vayas —le pedía ella, y en su voz había nervios y miedo —por favor —agregaba
—No me movere de aquí, hasta que tú quieras o estés bien —le respondía mientras el médico le entregaba el celular de ella...
—A sonado mucho, pero no quisimos responder señorita —le comentaba el médico y Charlotte solo asentía, mientras Marcelo iba a ordenar que subieran comida, Charlotte revisaba las llamadas, y todas eran de Joaquín
«Llamada Joaquín»
-Alo
-Por fin, dónde estás, estás bien
-Si, tranquilo, estuve fuera por trabajo, pero ya volveré
-Perfecto, me preocupe mucho, cuando vuelves
-Gracias, pero estoy bien, en dos días
-Ok, te veo en dos días princesa, cuídate si
-Tambien cuídate Tío
«Fin llamada»
Ella colgaba y en eso regresaba Marcelo y detrás de él una empleada con una charola con comida para Marcelo y ella, ella comía con ayuda de Marcelo, ya que aún le dolía su brazo al moverlo mucho
—Bueno, nada de fuerza con ese brazo aún, y debes lavar con cuidado, y en unos días te retiro los puntos y todo estará bien —le decía el médico
—Le quedara algo de marca o cicatriz —preguntaba Marcelo al médico
—No, al retirarle los puntos le daré una pomada para que no le quede rastro de la cicatriz —le respondía mientras recogía sus cosas para irse y dejarlos solos...
Charlotte después de comer se metió a ducharse y Marcelo le dió una camisa de él, ya que ahí no tenía ropa y la de ella había quedado toda manchada de su sangre, se coloco la camisa que le quedaba hasta los muslos, y abajo solo llevaba un boxer nuevo que también le dió Marcelo, se volvió acostar después de bañarse y por el medicamento ella nuevamente se quedó dormida.
—Ya ve a dormir tu, ella está bien, después nos encargamos de la responsable —le decía Lorenzo a su amigo.
—Ahi está mi madre y bueno me vio con. Charlotte —le decía el
—Pues bueno, gracias a Charlotte ella aún tiene a su hijo, es normal que te preocupes por ella, bueno eso creo yo —respondia el
—¿Quien es ella? —de la nada la madre de Marcelo hablaba desde la puerta del despacho, Lorenzo la saludaba y los dejaba solos, Marcelo con todo el cansancio del mundo la miraba
—De verdad debemos hablar ahorita madre, estoy cansado —le respondía el
—Es mi nuera, por fin llegó la indicada —le decía y el negaba
—No, de verdad quédate, y en la cena hablamos, me iré a duchar y a descansar un rato —decia saliendo para ir a su habitación y ducharse ahí rápido, se colocó una pijama, solo la parte de abajo, y se dejó caer en el sofá grande que tenía en su habitación, quedándose dormido en segundos...
Charlotte despertó y lo vio ahí, incómodo se acercó a el con cuidado —Marcelo ven —le susurraba ella, el aún adormialdo la miraba —ven a la cama —le decía y el asintio llendo hasta la cama y se acostó, ella lo tapo y se recostó del otro lado sin saber que Marcelo estaba más dormido que despierto....
Ella despertó nuevamente sintiendo algo pesado sobre ella, y al mirar un brazo estaba sobre su cintura, sonrió y no supo por qué, en eso sintió que se movía y cerró los ojos, Marcelo al abrír los ojos, se dió cuenta que estaba en la cama, y la tenía abrazada, acaricio su cabello con delicadeza y Charlotte sonrió abriendo los ojos Marcelo lo noto y se alejo poco de ella, ella rio bajo
—Espero hayas dormido mejor aquí, que en ese sofá incómodo —le decía ella sentándose en la cama
—Creo que si, pero no recuerdo en qué momento cambie a la cama —decia el
—Yo te desperté para que te acostaras acá, es tu cama, y yo la invadi —respondia ella, en eso tocaban a la puerta y se levantaba Marcelo abrir, era Lorenzo quien lo vio sorprendido al ver que no llevaba camisa
—Traje la ropa que pediste, bueno la compro Aranza —le decía dándole unas bolsas —¿Cómo está? —pregunto y se hacía a un lado para que pasara Lorenzo, el al verla sonreía y ella igual
—Eres de hierro, mírate parece que no te paso nada —bromeaba Lorenzo —deberias ser guardaespaldas en lugar de asistente —eso hacia reír a Charlotte
—No estaría mal —respondia ella con una sonrisa, provocando que Lorenzo riera y Marcelo sonriera
—Bueno los dejo para que se aliste y bajen a cenar que Aranza me espera abajo —decia despidiéndose y salía de ahí
—Mira es ropa, es cómoda —le daba y ella asentia y se levantaba para ir al baño, Marcelo no pudo evitar verle las piernas y ver qué su camisa le quedaba bien a ella, después se metió a su closet a ponerse algo más de ropa, mientras Charlotte se ponía un conjunto de pants y sudadera con ropa interior nueva y unas pantuflas...
Juntos bajan a cenar y la madre de él la miraba con una sonrisa
—Gracias por salvar a mi hijo —le decía ella con una sonrisa —soy Marcela —se presentaba
—Un gusto señora, soy Charlotte Ricci —se presentaba ella, haciendo que la madre de Marcelo la mirara con sorpresa
—Te apellidas Ricci —le preguntaba y Charlotte asentía
—Si, tiene algo de malo —pregunto curiosa y Marcela negaba con tristeza en sus ojos
—Tus padres eran amigos de mi esposo y míos —decia ella con la voz entrecortada, Marcelo y Lorenzo no comprendían nada, y miraba con confusión a Marcela que limpiaba una lágrima que se le había escapado, al igual que a Charlotte, pero ella no lo escondía....