Valentina, Miss Belleza, se cruza con un hombre cuyo tatuaje desata una obsesión oscura. Su vida de ensueño se convierte en una pesadilla real.
Michael "Mickey" Rossi, líder mafioso, encuentra en Valentina la única luz en su mundo de sombras. Su amor es una bomba a punto de estallar.
En un juego de poder y traición, su pasión desatará una guerra sangrienta. Pero, ¿quién sobrevivirá a este infierno? Y, ¿quién pagará el precio final?
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#8
En una mansión ubicada en Florencia, Italia estaba un hombre mayor sentado detrás de su escritorio con un vaso de whisky en las manos, tan tranquilo, revisando papeles y pendientes, cuando alguien tocó con insistencia a su puerta.
—Pase —decia una voz gruesa y cansada
—Señor, afuera está Michael Rossi, que le urge hablar con usted —decia el hombre.
—Hazlo pasar y que no nos interrumpan —ordenaba y el hombre asentía saliendo, a los segundos entraba Michael y el hombre mayor se ponía de pie para darle un abrazo, el cual Michael respondió con gusto —dime muchacho que te trae por aquí, no hay reunión de capos aún —le decía el hombre, invitándolo a sentarse.
—El hijueputa de D'Angelo secuestro a mi mujer —explicaba —y destruyó mi casa en una lluvia de balas —agregaba.
—¿Secuestro?, ¿Tu mujer? —preguntaba el hombre algo curioso —desde cuando tienes una sola mujer y te afecta que la tengan —decia.
—Desde que unos ojos cafés se volvieron mi debilidad —explicaba Michael con una sonrisa
—Todos aquí saben que los secuestros están prohibidos, en especial con la familia —decia el hombre molestó —y que necesitas Mich.
—Permiso para ir tras ese hijueputa que se atrevió a entrar a mi casa y llevarse a mi mujer.
—Lo tienes, yo me encargo del consejo, el secuestro está prohibido en nuestra organización y D'Angelo lo sabe mejor que nadie, si necesitas ayuda no dudes en llamar —le decía —ahora anda ve por tu mujer, y cuando la tengas traela a la casa, mi esposa estará feliz de conocerla y yo también, a la mujer que logro hacerte sentar cabeza —Michael asentía feliz, mientras le daba un abrazo al hombre.
—Gracias —salia de ahí listo para provocar un caos en todo Italia hasta encontrar a su mujer, a si tuviera que incendiar todo Italia para que ella regrese con él, subió a su auto y se fue a encontrar con Sebastián a una bodega.
—Y que te dijo el viejo —decia Sebastián.
—Tenemos Luz verde para acabar con ese mal nacido, ahora dime qué tenemos algo.
—Si, se encontró la camioneta abandonada, pero adentro hayamos el celular de Vale y estaba esto en la pantalla.
«Te estaré esperando, mi mafioso»
Michael sonreia, y a la vez sentía hervir su sangre, sabía que prometió protegerla y lo cumpliría, y lo primero era encontrarla y hacerla volver a sus brazos.
—Como sigue Adri.
—El médico la sedo y dejo una enfermera con ella, está muy mal —explicaba Sebastián con tono preocupado.
—La quieres verdad —preguntaba Michael.
—La quiero como tú quieres a Valentina —le decía Sebastián y Michael solo asentia y ponía su mano en el hombro de su amigo.
—Entonces encontremos a mi reina y demostremos que nadie, pero nadie las toca sin sufrir las consecuencias.
—A si es, mataré a todo aquel que le provocó una crisis nerviosa a Adriana —empezaban a planear por dónde iniciarían a buscar, sabian que D'Angelo los estaría esperando.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
—Dejenme ir por favor —decia Valentina entre sollozos.
—Quien diría que es tan hermosa y perfecta la mujer de Rossi —una voz gruesa y ronca resonaba en los oidos de Valentina.
—¿Qui...quien eres? —preguntaba ella.
—Matteo D'Angelo, tu futuro esposo princesa —Valentina abría los ojos asombrada por lo que escucho y negaba repetidamente.
—No, no, no, yo solo quiero a Michael.
—Pues aprende a quererme a mi y a olvidar a ese bastardo que no volverás a ver en tu vida muñeca —trataba de acariciarla pero Valentina se hacía para atrás, Matteo la tomaba con fuerza de los brazos y la acercaba a él —vuelve hacer eso y te juro que te encierro y te quedas sin tu Michael muñeca, aquí haces lo que yo dija Entendiste —Valentina agachaba la cabeza y El la obligaba a verlo —que si entendiste —le repetía.
—Si —respondia en un susurró ella intentado desviar la mirada de Matteo.
—Subanla a su habitación y le llevan lo necesario —ordenaba el —solo Monserrat puede entrar a su habitación —todos asentian en silencio, y Monserrat tomaba de la mano a Valentina.
—Anda niña vamos, no lo hagas enojar —le susurraba cerca del oído, mientras la hacía caminar hacia las escaleras, para llevarla a su habitación.
—Que quiere el de mí —preguntaba Valentina a Monserrat
—Hacerte su esposa, y a si quitarle nuevamente algo a Michael —le respondía ella
—¿Nuevamente? —pregunto curiosa.
—Mira en su momento el jefe te contará, solo pórtate bien, cualquier cosa me hablas por este radio, solo tiene comunicación conmigo y todo lo escucha el jefe, a si que duchate, descansa que estarás mucho tiempo aquí, o si el jefe mata a Michael, aquí estarás toda tu vida —le explicaba Monserrat
«Por favor ven por mi Michael»