De una manera misteriosa, Serena y su amiga terminan en un mundo diferente al suyo, y ambas toman cuerpos distintos al suyo.
Serena es la Omega despreciada, mientras que su amiga Katia es una sirvienta de la mansión.
Ambas tendrán que sobrevivir, y ser débil no será la manera.
Las tienen el mismo objetivo, vengarse, salir adelante y también tener un marido.
Todo estaba claro para ellas, pero sin querer, ambas terminan metidas en las vidas de quienes menos imaginaban.
¿Qué puede salir mal en un mundo desconocido?
Acompañame a descubrirlo
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Negociación exitosa
Al tener magia de tierra y de rayo igual que Leyla, los hijos del duque les brindaron su ayuda, y él orgulloso de sus hijos, acepta.
Ambos hermanos durante días trabajaron juntos en curar y darle energía a la misma, pero no podían hacer nada. Su magia de tierra o de rayo no surtía efecto, ya que ellos nunca la habían fortalecido, confiando solo en tener un maná poderoso.
Ante su derrota, Leyla se burló de ellos y para dejarlos en vergüenza delante del duque, fue ante aquel sujeto para negociar la solución y también los términos, los cuales son unos cuantos.
No existe nada mejor que un buen negocio.
Nuevamente el duque, al ver a Leyla siente desagrado por ella. Su sola presencia es algo que le molesta, y eso es porque estaba seguro de que Leyla es solo una inútil Omega, una que solo sirve para los quehaceres del hogar, una sirvienta más del lugar.
—¿Qué deseas Omega? Espero que no vuelvas con la idea de hace días, no tengo tiempo para perderlo con una basura inútil como tú— le dice el duque a su hija, con evidente desagrado.
Ella solo sonríe con malicia.
—Veo que tienes problemas con los terrenos del ducado y me gustaría ayudarte, pero obvio, no será gratis— asegura ella con cara de arrogancia, y el duque sonríe con burla.
—¿Una inútil Omega como tú, que me puede ofrecer?—pregunta aquel hombre mientras se ríe de Leyla.
—Soy la solución de tus problemas, pero quiero negociar dicha solución— le plantea ella al duque y él se pone rígido.
—Supongamos que puedes ayudarme, aunque lo dudo ¿Qué es eso que deseas? — pregunta él con curiosidad y Leyla sonríe ampliamente.
—No es nada tuyo, solo quiero que me dejes ir al imperio Lycano con mi amiga, y también me des los documentos de los terrenos que me dejó madre al morir, no creas que no sé qué ella me dejó ese lugar solo para mí— confianza Leyla y el duque se pone pálido.
Él había pensado vender esos terrenos al mejor comprador, para usar el dinero para salir de la crisis en la que estaba metido, pero ahora viene esta Omega a querer tomar esos terrenos.
Totalmente seguro, él responde.
—Definitivamente no, esos terrenos no serán tuyos jamás— afirma el duque y Leyla decide usar su otra carta de triunfo.
Ella hasta se sienta en la silla delante de él, y se cruza de brazos.
—Eres un hombre duro para hacer negocios, pero no tan inteligente como para ocultar tus negocios turbios, sé de tus casinos clandestinos, y si no me dejas ir con mi amiga, el imperio sabrá que la familia Ortega no son más que unos delincuentes— dice ella con malicia y está vez el duque siente como se le va el alma y también le regresa.
Se puso nervioso y trató de negarlo todo.
—Son solo las habladurías de una sucia Omega como tú, será mejor que te vayas a hacer tus obligaciones del día de hoy, o me temo que te vas a quedar sin comer— dice él con mala cara.
—Ya te lo he dicho: si no aceptas negociar conmigo, el imperio sabrá de tus malos negocios. Tienes hasta terminar el día para decirme tu respuesta— afirma Leyla para luego irse del lugar como una reina arrogante.
El duque al verse solo, fue a buscar aquellos documentos de sus negocios ilegales en donde siempre lo guarda, y resulta ser que esos documentos no estaban.
Ante eso, se asustó tanto que casi se desmaya, tal parece que ahora está en las manos de aquella débil Omega.
De la preocupación, el duque no pudo terminar de hacer el trabajo pendiente de ese día, y llegó a la conclusión de que lo mejor sería aceptar la ayuda de Leyla, para que ella se largue de su ducado.
Por tal motivo, él la manda a buscar con su asistente y Leyla quien ya esperaba una respuesta del duque, llegó enseguida a la oficina de dicho hombre, dispuesta a negociar sus términos.
En cuanto él la vio, fue directo al grano.
—¿Dime cómo me vas a ayudar?—pregunta con desagrado el duque.
Ante tal pregunta, Leyla decide agregar algo más, este es su momento estelar.
—Lo he pensado mejor y ahora también quiero que me dé algo de oro y también firme un papel donde renuncia a ser mi padre, y debes renunciar a ser el amo de la doncella Katia. Para llegar a aquellos terrenos que están en el imperio Lycano, voy a arriesgar mi vida y, por lo tanto, no debería arriesgarme solo por unos terrenos— dice ella astuta, cosa que irrita al duque.
—Tú… Infeliz, ¿con qué valor te atreves a pedirme más? Eres la peor persona que he visto en mi vida— dice él con enojo.
—No me compares contigo, la peor persona que existe en este mundo eres tú, un hombre que, solo porque su hija no nació como sus demás inútiles hijos, margina, y desprecia a esa hija. Pero ¿adivina qué? No me importa tu cariño, y menos tu aprobación, pueda ser que sea una Omega sin valor para ti, pero tus hijos aun teniendo un maná poderoso dejan de ser inútiles— dice ella y el hombre se levanta de su asiento y va hasta Leyla y trata de darle una bofetada, pero Leyla sin mucho esfuerzo esquiva el golpe, y el duque falla y casi se va de boca.
—Si me pones una mano encima, olvídate de recibir mi ayuda, no voy a permitir más abusos de tu parte o de tus hijos— le dice Leyla y el duque se enderezó.
—Terminemos con esto de una vez— dice el duque con mucha ira.
—Primero cumple con lo prometido, no soy tan estúpida como para dar mi ayuda gratis — le dice Leyla al duque y él sin otra alternativa, va a hacer lo que ella desea.
Primero redacta el documento donde renuncia a su paternidad, y coloca su sello para hacerlo más verídico el documento. También renuncia a ser el jefe de la tal Katia.
Al finalizar, deja a Leyla en esa oficina y busca los documentos de los terrenos, los cuales tenían un mapa pequeño, y también busca un cofre no tan grande para agregar suficientes monedas de oro para Leyla.
Cuando tenía todo reunido, con ayuda de un guardia llegó a la oficina, en dónde estaba ella sentada.
—Aquí está todo, espero que cumplas con lo prometido o me veré en la obligación de echarte de este ducado y de la familia— amenaza aquel duque y Leyla ríe.
—No me interesa ser parte de tu amorosa familia, y menos estar en este lugar— confiesa ella y se levanta para recibir todo.
Tras revisar que todo esté en orden, Leyla sale de la oficina, siendo seguida por el duque, quien no la pierde de vista ni un segundo, por miedo a que ella se vaya sin antes cumplir.
Pero la joven le encargó sus cosas a su amiga, y luego de eso, se va a hacer lo prometido.
Los dos terminaron en la caballeriza en donde Leyla toma un caballo y le explica al duque hacia dónde irán.
Él decide ir con algunos guardias, por si es una trampa de aquella Omega.
Pero no, la Omega lo llevó a los límites del ducado en donde se baja del caballo y se inclina en la tierra.
Antes de ella llegar allí, ya su amiga había revertido el daño del agua, la cual estaría bien cuando la tierra se restableciera en su totalidad.