Traicionada por su novio. Angie toma una decisión desesperada para vengarse pactar con el hombre más peligroso de la alta sociedad, Leonardo Torres, el imponente y calculador tío de su ex.
Lo que inicia como una tregua fría y un matrimonio por contrato de un año para proteger sus activos y estabilizar la corporación, rápidamente se sale de control. Entre miradas cargadas de tensión en la sala de juntas y roces que encienden una química devoradora a puerta cerrada, Angie descubre que Leonardo no es el tiburón despiadado que todos temen, sino un hombre dispuesto a todo por protegerla. Mientras Sebastián y sus aliados intentan destruirlos filtrando secretos del acuerdo, la falsa unión se transforma en un juego de posesión, poder y deseo donde ninguno de los dos quiere volver a ser libre.
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7
Angie Rojas
La victoria en la gala benéfica duró poco. Apenas dos días después del evento, recibí un mensaje en mi teléfono personal desde un número desconocido. No era una invitación, sino una orden ejecutiva para presentarme en el ala privada del exclusivo club de golf de la ciudad.
Al cruzar las puertas de roble del privado, el ambiente se sentía pesado, saturado de un aura de crueldad añejada. Sentado frente a un ventanal, Tomás Torres, el padre de Sebastián, hermano de Leonardo y patriarca supremo del imperio, me esperaba. Era la versión envejecida y desprovista de cualquier escrúpulo de su sobrino. Si Leonardo era un bloque de hielo, Tomás era una tormenta de escarcha destructiva.
—Toma asiento, muchacha —dijo sin mirarme, vertiendo té en una taza de porcelana con una calma amenazante.
Me senté manteniendo la compostura, aunque el pulso me traicionaba acelerándose en mi pecho.
—Señor Torres... —empecé, pero me cortó levantando un solo dedo.
—Ahorrémonos las formalidades hipócritas. Sé perfectamente qué clase de juego están jugando mi hermano y tú —dijo, clavando en mí una mirada gris, desprovista de toda empatía—. Leonardo cree que puede usar la influencia de los Rojas para blindarse en la próxima reunión de la junta directiva y expulsarme del consejo fundador. Pero cometió un error grave al elegirte como su peón.
—No soy el peón de nadie —respondí con firmeza.
Tomás dejó la taza sobre el plato con un golpe seco que resonó en la habitación. De un sobre de manila sacó una serie de documentos y fotografías, deslizándolos sobre la mesa hacia mí. Al verlos, el aire se me congeló en la garganta.
Eran capturas de pantalla, registros de mensajes y un informe detallado de la universidad. La apuesta de Sebastián y, peor aún, pruebas manipuladas que hacían parecer que yo había planeado acostarme con Sebastián y con Leonardo por despecho comercial para beneficiar a la familia Rojas.
—Si este informe sale a la luz pública mañana por la mañana —explicó Tomás con una sonrisa maquiavélica—, no solo la reputación de la empresa se irán al demonio, sino que Leonardo quedará como un ridículo manipulado que cayó en las redes de la exnovia de su propio sobrino. La junta directiva lo destituirá por falta de juicio y escándalo moral antes del mediodía.
Sentí un vacío en el estómago. La imagen implacable que Leonardo había tardado años en construir quedaría destruida en cuestión de horas.
—¿Qué es lo que quiere? —pregunté entre dientes.
—Quiero que filtres los códigos de acceso de la nueva filial que está formando él y que declares públicamente antes de la junta que tu compromiso fue un montaje financiero diseñado por Leonardo para desfalcar a la familia —dictaminó Tomás con frialdad—. Si lo haces, te daré el triple de lo que mi hermano te prometió y te aseguraré impunidad total. Si no... haré que tu nombre y el de tu familia queden enterrados en el fango de la opinión pública.
—Leonardo se dará cuenta...
—Tienes hasta mañana al amanecer para decidirte. O traicionas a Leonardo y salvas tu nombre, o caes con él.
Salí del club de golf con las piernas temblando. El auto de la empresa me llevó directo a la torre corporativa. Subí por el ascensor privado con la cabeza a punto de estallar. La lógica me decía que debía salvarme; después de todo, nuestro trato era puramente corporativo. Traicionar a Leonardo era la salida más fácil para no ser aplastada por el patriarca.
Sin embargo, al entrar a la oficina, me detuve en seco.
Leonardo no estaba en su escritorio. Estaba de pie frente al ventanal, pero a su lado se encontraba una anciana de porte elegante, vestida con un traje de seda azul pastel y una sonrisa cálida que contrastaba abismalmente con todo el entorno corporativo.
—¡Oh, debes ser Angie! —exclamó la mujer con una voz suave y acogedora al verme entrar.
—Angie, ella es mi abuela, Elena —dijo Leonardo.
Pero lo que me dejó paralizada no fue la presencia de la mujer, sino la actitud de Leonardo. Por primera vez desde que lo conocía, la rigidez de sus hombros había desaparecido. Su mirada helada se había suavizado por completo, y en la comisura de sus labios no había una mueca de arrogancia, sino una sonrisa genuina, casi infantil, mientras sostenía con delicadeza el brazo de la anciana.
—Mi nieto me ha hablado tanto de ti... —dijo Elena acercándose a mí y tomándome las manos con cariño—. Leonardo nunca trae a nadie a este lugar a menos que sea muy importante para él. Me alegra tanto ver que por fin hay alguien que cuida de su corazón.
Miré a Leonardo completamente estupefacta. El hombre más temido de la ciudad, el CEO frío e implacable que no mostraba piedad, miraba a su abuela con una ternura y un respeto infinitos, dejando al descubierto una faceta humana, vulnerable y desconocida que jamás imaginé que existiera en él.
—Abuela, no la abrumes —dijo Leonardo en un tono suave, casi divertido, acercándose a nosotras y colocando suavemente su mano sobre el hombro de la anciana.
En ese instante, sostuve la mirada de Leonardo. Debajo de esa coraza de hielo que todos temían, había un hombre que protegía con fiereza a la única persona que realmente lo amaba.
Un nudo doloroso se me formó en la garganta. La amenaza de Tomás quemaba en mi bolso, obligándome a tomar la decisión más difícil de mi vida: ¿traicionar al hombre que me ofreció un refugio y entregarlo a su despiadado hermano, o arriesgarlo todo por intentar salvar al verdadero Leonardo que acababa de descubrir?