Ana Laura un joven muchacha de 19 años que se enamore de un hombre 10 años mayor... Con una afición; amante de la lectura y creadora de novelas.
Octavio... Un abogado de renombre que espera el retorno de su primer amor hasta que experimenta muchas emociones al conocer a Ana Laura... Que pasara si se llegan a enamorar sin querer el uno al otro. Podrán ser felices? Volverá el primer?...
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7.- UN PRIVADO EN LA OFICINA.
OCTAVIO: me levante muy temprano para ir a la oficina…
aun tenia casos pendientes que resolver y también ver a mi Ana Laura, cada vez
que recordaba el momento que estuve con ella, era como soñar y no querer
despertar, no pensé que me pasaría esto con ella. Siembre evite tener
asistentes mujeres porque no quería ilusionarlas pero el ilusionado soy yo…
creo que me enamore sin querer de una chica mucho más joven que yo.
Cada beso que nos dimos
me es muy difícil de olvidar y me dan ganas de tenerla en mis brazos… despertar
junto a ella todas mis mañanas.
ANA LAURA: toda la noche
me puse a escribir capítulos para mi libro con la experiencia que viví en Cabo
Blanco, no sé cómo mirar hoy a Octavio después de lo que paso, me da miedo
preguntar que somos ahora que sin querer hemos dado un paso muy serio. Me
alisto para ir a la oficina temprano para arreglar todos los pendientes que
dejamos durante nuestra ausencia.
OCTAVIO: cuando llegue
me di cuenta que Ana ya había llegado, quería darle una sorpresa y robarle un
beso que durara hasta la noche luego secuestrarla y hacerla mía toda la noche,
ya que mañana empieza en fin de semana – señorita buenos días – le susurre en
su oído mientras ella se ruborizaba.
ANA LAURA – jefe buenos días?
OCTAVIO – me encanta que
me digas a si en la oficina, ven conmigo – le dije mientras la llevaba a mi
oficina y robarle un beso matutino que me calme las ganas hasta que llegue la
noche.
ANA LAURA – cuando entre junto
con él a su oficina, me arrimo a la pared y me beso con toda pasión que no pude
resistir sentirme acalorada.
OCTAVIO – esta noche duerme
conmigo… por favor... te necesito – le susurre en el odio.
ANA LAURA – de acuerdo.
Ya el dia estaba finalizando y
todos mis compañeros se retiraron… yo me quede para avanzar un poco más. Ya
eran cerda de las 8 de la noche cuando entro a la oficina de Octavio y siento
que alguien me jala del brazo y me arrima a la pared besándome con una pasión
desenfrenada.
OCTAVIO – no puedo más… te
necesito – le dije mientras le desabrochaba la blusa que tenía puesta y su
sujetador para poder besas sus pechos ella era como una droga que no puedo
resistir, la recosté en el sofá cama de esta cerca besando cada parte de su
cuerpo.
ANA LAURA: me sentía muy húmeda
cada vez que me besaba y jugaba conmigo que empecé a gemir sin querer, ya
quería sentirlo dentro de mí. Introdujo du miembro y empezó a embestirme
fuertemente mientras tocaba mis caderas… sentía que ese sofá me quedaba muy
corto para tener más intimidad… jefecito no puedo más siento que se me viene…
aahahahhhh.
OCTAVIO: cuando sentí que se le
había venido, en seguida se me vino vaciando dentro de ella sentí que nos
entregamos mutuamente a la pasión y al amor – mi amor la noche es larga y
quiero llevarte a un lugar donde podamos estar juntos y amanecer juntos – le
dije mientras la abrazaba.
ANA LAURA – bien pero mañana me
dejas escribir.
OCTAVIO – preciosa… que tanto
escribes… me pondré celoso de ese libro tuyo que le pones más atención que a
mí.
ANA LAURA – no digas eso… es solo
que contigo tuve mejores experiencias y quiero plasmarlo para nunca olvidarlo.
OCTAVIO – entonces esta noche se
completamente mí y mañana te complazco en todo lo que tú quieras.
Nos arreglamos lo más rápido
posible y salimos de la oficina para mi casa donde estaríamos juntos hasta el
amanecer. Previamente ordene a los empleados que arreglaran mi habitación con
rosas rojas y velas y en el jardín una cena para dos.
ANA LAURA: estaba muy curiosa por
saber a dónde me llevaría, pero el solo me miraba y sonreía… besaba mi mano las
veces que podía… no puedo creer que me haya enamora sin querer de él y cada vez
que pienso en eso presiento que algo se vendrá que destruirá este hermoso
sueño.
OCTAVIO – princesa mía… ya
llegamos
ANA LAURA – en serio, llegamos–
OCTAVIO – si… esta es mi casa…
ANA LAURA: era muy hermosa y
grande su casa… me llevo a la parte trasera donde había una mesa en medio del
jardín… era muy hermoso. Terminamos la cena cuando me vendo mis ojos y me cargo
hasta abrir una puerta, me quito la venda… vaya es muy hermoso lo que veo…
realmente hermoso parecía mi noche de bodas que escribía en mis libros, con
pétalos de rosas en el suelo y en la cama en forma de corazón.
OCTAVIO – quiero que vivas
conmigo y seas mi mujer…
ANA LAURA: me quede muy
sorprendida con su propuesta… acaso me estaba pidiendo matrimonio… entonces
empezó a besarme, la decir verdad la oficina nos quedó muy chica.
OCTAVIO: la bese y la empecé a
desvestirla nuevamente hasta que quedo en ropa interior, por su parte ella no
se quedó atrás; me desvistió por completo hasta dejarme en bóxer, la cargue
hasta la cama, esta niña a quien hice mujer realmente es muy sexy… la bese en
el cuello sobre sus pezones hasta llegar a su monte de venus donde la bese con
más pasión, cuando empezó a gemir arqueando su cuerpo. Le di la vuelta para
introducir mi miembro ya que este estaba muy duro.
ANA LAURA: en verdad este hombre
me hace sentir mujer cada vez que me toma en sus brazos, cada envestida que me
da va aumentando más fuerza, lo que me produce mucho placer. Esa noche hicimos
el amor hasta el amanecer, hasta que el goloso por fin se durmió.
Por mi parte aproveche para
encender mi mini portátil, para continuar escribiendo.
En el libro:
Para EDWARD MCALISTER que había renunciado al amor, experimento un
nuevo sentimiento con KIM, la muchacha que lo había besado en ese callejón y a
quien la había contratado para que sea su guardaespaldas ya que sabía de kun fu
y karate, se volvía loco cada vez que estaba cerca, sentía como mariposas en el
estómago y cada vez que entraba a su oficina la veía radiante y con corazones luminosos
a su alrededor… creo que me he enamorado sin querer… se dijo para si mismo cada
vez que veía a KIM… se volvía un niño mimado a su lado..
(…)