Enrique jamás pensó que una mujer mayor y con un pasado difícil, que aún la perseguía, iba a sacar su lado sobreprotecto
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TERNURA
ENRIQUE
No entiendo cómo llegamos a este punto, ella está en mis brazos, solo quería consolarla, pero tiene un aroma especial, no lleva perfume, solo ese olor en su piel, como si acabará de salir del baño, es delicioso, me la imaginé desnuda, con el agua cayendo por su hermoso cuerpo. Otra vez tengo pensamientos pervertidos!!, me separó de ella un poco y levantó su cara con las manos, otra vez esos ojos, son tan bellos y expresivos, limpio sus lágrimas con mis dedos y la observo mientras habla, tiene una voz dulce y no hablar de su risa. Me gusta.
Mientras le explicó que esas son situaciones en las que no se tiene control, le digo con firmeza- Confía en mí, no volverá a ser libre- No se que me llevo a decir eso pero voy a hablar con mis abogados para que ese tipo no salga en mucho tiempo.
Menos mal que no lleva maquillaje, por qué estaría arruinado de tanto llorar, veo su boca y noto que está sangrando nuevamente, tomo un pañuelo desechable y empiezo a limpiar la herida con cuidado para no lastimarla, esa boca me tiene loco, imagino como sería probarlos, a qué sabrán? se ven deliciosos..
Levanto la mirada y ella se me queda viendo sorprendida, le doy la caja de pañuelos por así decirlo, casi se la aventé y le dije, - Toma, por si los necesitas- otra vez estoy de depravado, me vuelvo a mi asiento me pongo el cinturón y sigo manejando, volteo a verla discretamente y ella está roja como un tomate, creo sinceramente que ella pensaba lo mismo que yo y sonrió para mí mismo.
Llegamos a la estación y ella se baja rápidamente, me dice nerviosa-Voy a hacer una llamada- Asentí y le di espacio, ella está de espaldas y está un poco agitada, cuelga la llamada y observa el teléfono. - Si estás lista, tenemos que entrar- le dije. Ella asintió y entramos.
Hicimos todos los trámites y salimos de ahí, hasta que escuche que le preguntaron su nombre supe que se llama Natalia, le queda ese nombre, salimos de ahí después de casi una hora, cuando me vio había duda en sus ojos, - De verdad te agradezco todo lo que hiciste por mi, ya puedes irte a descansar, yo tomaré un taxi- Yo aún no estaba listo para dejarla ir, además aún tenían que revisarle esa herida, -Vamos yo te llevo, ya es tarde, solo una cosa antes de irnos- le dije y ella me vio extrañada, - Mi nombre es Enrique Alarcón- le dije extendiendo la mano hacia ella, me regaló una sonrisa cálida y contestó- Mucho gusto soy Natalia Díaz- Estrecho mi mano me sentí enorme al lado de ella, sus manos son suaves y finas, sin embargo están algo maltratadas de tanto trabajo. Me gusta aún más.
Subimos al auto y me dijo - Ve al centro y te indico por dónde, por favor-. -Primero quiero llevarte al hospital para que te limpien esa herida- Volteo hacia mí y dijo tensa- No es necesario yo tengo material de curación en casa, con niños lastimandose todo el tiempo es necesario- Me gustaría que te revisaran- Conteste con firmeza, ella desvío la vista y me dijo con voz muy bajita - Lo siento, no tengo dinero para eso, vivo al día y una consulta con el doctor es un lujo para mí-
-No te preocupes, yo pago- Me miro nuevamente y con voz más firme me dijo- Te lo agradezco, pero no quiero ir, es tarde y mis hijos me esperan, ni madre está preocupada y tengo que regresar ya!-
Se veía tan tierna intentando ser firme que me dieron ganas de reír, pero pensé que ya estaba molesta y lo iba a empeorar, - Yo también estoy preocupado, quisiera que te revisen esa herida, no vamos a tardar mucho, mira ya casi llegamos.