podrá el amor borrar los malos recuerdos, podra vencer las barreras que parecen inquebrantables.
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Capítulo 6
Valentina Simons
No podía creer que el señor McClare pensara que yo era bonita, y que me pidiera mi numero, en el momento en el que se me acercó en el parque sentí que mi corazón. quería salirse del pecho, se veía tan guapo con su ropa de deporte, Hablamos, senti mariposas cuando me dijo que no tenía novia, cuando Olivia comentó lo que nos escuchó hablar con la señora Milena, quería morir en el acto. Pero él lo tomó muy bien. Luego de que él se retirará, pasamos el día con mi hija, comimos jugamos, cuando volvíamos a casa le explique que no debe comentar las conversaciones ajenas con los demás.
Cuando llegamos al departamento pase a visitar a Amalia pero tampoco se encontraba, qué raro pensé, Y seguí hacia mi Departamento, bañe a mi hija y la lleve a dormir. Luego tomé una ducha relajante y me recosté en mi cama, no podía quitarme de la cabeza a el señor Iván, todo en el me traumaba, su voz, sus ojos, sus labios, su cuerpo trabajado, me tenía babeando literalmente por él, sabía que nunca pasaría nada entre nosotros, pero eso no me impedía soñar, y hoy soñaba despierta con algo que nunca antes había soñado, imaginaba sus manos recorriendo mi cuerpo, susurrando hermosas palabras en mi oído. Dios, que calor. Me dormí imaginado que Iván me hacía el amor.
A la mañana siguiente como siempre me levanté, preparé el desayuno, aliste a mi hija para la escuela, Fui a tocar la puerta de Amalia y no respondió. La llame por teléfono y solo se escuchaba sonar el celular en el interior, me preocupe, deje a mi hija en nuestro departamento de nuevo y baje a Toda prisa a buscar al conserje.
- Debe abrir la puerta del departamento de Amalia, algo malo le paso, no responde y no la veo desde ayer. Por favor.
- Claro vamos, rápido. - subimos a toda prisa, y en cuanto abrió la puerta empecé a buscar a Amalia por todas partes.
Cuando entre en su habitación, vi unos pies al otro lado de la cama, corrí a toda prisa, sentía mi corazón oprimido. Cuando llegue, ella está tendida en el suelo, aun con pijama. No pude contener mis lágrimas, con desesperación llamé a una ambulancia, solo le rogaba a Dios que ella estuviera bien.
Cuando llegó la ambulancia, la subieron a toda prisa, aún estaba viva, gracias a dios. Tome a Olivia de la mano y salimos hacia el hospital.
Estaba tan nerviosa, llamé para avisar en el trabajo que no iría hoy. Olivia solo lloraba en silencio, quería a Amalia como si fuera su abuela. Una vez llegamos al hospital nos Informaron que aún la estaba atendiendo, Me dijeron que debía contactar con algún familiar directo.
A pesar de toda la tristeza que sentía, debía buscar a sus hermanos, ya que ella no tenía hijos, sabía que uno de sus hermanos se encontraba gravemente en el mismo hospital. Pero ella tenía un hermano más con el cual no tenía contacto. Busqué entre sus contactos en su celular y ahí encontré su número. Cuando iba a llamar, cuando mi celular empezó a soñar, era un número que no conocía y solo me imaginaba que era el señor Iván, me aclare la garganta y respondí.
-Hola- dije con la vos un poco temblorosa
- Hola Valentina, soy Iván, quisiera saber si podría invitarte a cenar hoy. - Sentí que mis lagrimas de nuevo corrian por mi rostro.
- Iván lo… lo siento. Quisiera salir pero no puedo- solloce
- Valentina linda, que sucede, le paso algo a tu hija, dime donde estas- se escuchaba la Desesperación En su voz
- Es una amiga, ella… Ella está en el hospital Aún no se que le paso.- otro sollozo
- Tranquila linda en que hospital están, dime por favor,- se que en ese momento sería egoísta pedirle que me acompañara, al final de cuentas no lo conozco de nada, pero necesitaba que alguien me ayudara con esto.
- Estoy en el hospital general.- respondí entre pequeños sollozos
- Valentina tranquila voy para allá. - y corto la llamada.
Me quede esperando noticias sobre Amalia, a los 20 minutos lo vi llegar, llevaba su traje italiano, lucía demasiado perfecto. En cuanto me vio se acercó a mí y me tomó en sus brazos, yo solo me deje llevar, necesitaba que me consolara solo unos minutos, todo estos acontecimientos me hicieron acordar en el momento que mi abuela murió, y sentía muchísimo miedo de perder también a Amalia. Solo solloce unos minutos hasta que me di cuenta de lo que estaba haciendo, traté de recomponerme, y me separe de él, mi hija estaba dormida en unos de los sillones de la sala de espera.
- Lo siento, yo… Yo lo siento-me disculpe. El solo me acarició la mejilla atrapando una lágrima que decendia por ahí
- Tranquila preciosa, quieres contarme qué sucedió.- Asentí con la cabeza y procedí a contarle lo ocurrido, lo que ella significaba para mi.
El hecho de que él estuviera conmigo acompañándome en estos momentos me tranquilizaba, se que no éramos amigos ni nada, Que solo hablamos en unas pocas ocasiones, pero me sentía bien con el.
- Familiares de la paciente Amalia Montero… -de inmediato me acerqué a el
- Docto, Amalia es mi amiga, yo llame a la ambulancia. - me dio una mirada de desconfianza, pero aun así hablo
La señora, tuvo en ACV, necesitamos monitorearla en terapia intensiva y de ser necesario debemos intervenir, para eso necesitaré la firma de algún familiar directo de la señora.- baje mi vista hacia el piso.
- Tratare de contactar con su hermano aunque no se donde vivirá.
- Se lo agradecería, es muy importante esto señorita. - solo asentí con la cabeza, él se retiró y yo busqué el celular de Amalia para llamar a su hermano.
- Ivan se acercó, y me dijo que él realizaría la llamada, ya que yo estaba muy nerviosa. Le cedí el teléfono. A los pocos minutos me confirmó que su hermano se encontraba en la ciudad y que llegaría enseguida.
Me encontraba sentada en un sillón y él naturalmente se quitó la americana y cubrió con ella a Olivia, luego se sentó en una de las orejas del sillón en el que yo me encontraba, y me acariciaba la espalda. Me sentía tan bien con él, era tan extraño, me relajaba lo que me estaba haciendo y sentía que mi preocupación se disipaba.
Al cabo de una hora, vimos llegar a un hombre acompañado de una señora bastante guapa, yo solo los mire de reojo, cuando sentí que se me acercaron levanté la vista y me petrifique.