NovelToon NovelToon
Él Destruyó Mi Amor Y Destruiré Su Mundo

Él Destruyó Mi Amor Y Destruiré Su Mundo

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Venganza de la protagonista / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:6.6k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Después de entregarle su fortuna, su corazón y su futuro a Matías, Bianca Ferrer descubre que cada palabra fue una mentira: él planeaba despojarla de todo y desaparecer. En lugar de romperse, ella endurece su alma. Reúne pruebas silenciosamente, reclama su lugar como heredera legítima del imperio Ferrer Group, y lo expone ante toda la alta sociedad en la gala más importante del año. Consigue un divorcio fulminante, recupera la empresa que juntos construyeron y lo deja sin un centavo, sin nombre y sin el mundo que él creía haber conquistado. Ella no solo recupera lo suyo: destruye todo lo que él amó, tal como él destruyó su amor.

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6: La máscara se desliza

La tarde caía gris sobre la ciudad. Bianca estaba en la sala, revisando distraídamente una revista, cuando oyó la voz de Matías desde el despacho, alzada y cortante. La puerta estaba entreabierta —demasiado, un descuido suyo— y él no había notado que ella seguía en casa.

—No me importa cómo lo hagas, pero que salga de las cuentas antes del viernes —decía, con un tono que nunca usaba con ella: frío, impaciente, desprovisto de cualquier ternura—. Sí, la cuenta principal. No importa si hay movimientos visibles. Para entonces ya no será problema. Ella no tendrá voz para reclamar nada.

Bianca se quedó inmóvil, los dedos apretando la página de la revista hasta arrugarla. Esa voz… no era la de su esposo. Era la de un extraño que vivía bajo su techo, hablando de ella como si fuera un obstáculo, no una persona.

—Sí, todo va según lo planeado —continuó él—. Firmó todo sin hacer una sola pregunta. Tonta confiada. En dos semanas Ferrer Group será mío. Y ella… bueno, que se las arregle.

Una llamarada de rabia le subió por la garganta. Tonta confiada. Así la llamaba. Mientras le besaba las manos y le decía que era su tesoro, la llamaba así a sus espaldas.

—Bien. Avísame cuando esté listo —concluyó, y colgó.

Bianca contuvo el aliento. Oyó sus pasos acercándose y se apresuró a acomodarse en el sillón, abriendo la revista al azar, forzando una expresión de calma. La puerta se abrió del todo. Matías apareció en el umbral. Su rostro aún conservaba esa rigidez afilada, la mirada endurecida, como si la máscara se le hubiera resbalado y no se hubiera dado cuenta.

—¿Sigues despierta? —preguntó, y su voz sonaba seca, sin la suavidad de siempre.

Bianca levantó la vista lentamente.

—Sí. Estaba leyendo —dijo, señalando la revista con un gesto tranquilo—. ¿Todo bien? Te oí hablar con alguien.

Matías parpadeó, y por un instante sus ojos se entrecerraron, evaluando si había escuchado más de lo que debía.

—Sí, un socio. Cosas de la empresa —respondió, acercándose, intentando recuperar su tono habitual—. Nada que te preocupe.

—Parecías serio —observó ella, sin apartar la mirada—. Decías que todo saldrá antes del viernes. ¿Hay prisa?

La mano de él, que se posaba en el respaldo del sillón, se tensó.

—Solo plazos de trabajo —dijo, con una sonrisa que no llegó a los ojos—. Nada que te afecte, mi amor. Tú no te preocupes por fechas. Yo me encargo.

«Tú no te preocupes», repitió ella mentalmente. La frase sonaba diferente ahora. Ya no era protección. Era exclusión.

—Me gustaría saber de qué se trata —insistió suavemente—. Algo que requiere tanta prisa… ¿es importante para la empresa?

Matías dio un paso atrás, y su tono cambió, volviéndose cortante:

—Bianca, te dije que no te metas en esto. No entiendes los detalles. Solo generas ansiedad para ti misma. Confía en mí, ¿no?

—Claro que confío —respondió ella, con esa calma que lo desconcertaba—. Pero a veces me pregunto si me cuentas todo.

Él apretó la mandíbula. La máscara se deslizó un poco más.

—¿De qué estás hablando? —preguntó, con frialdad—. He dado todo por ti. Por nosotros. Y ahora me cuestionas por una llamada de trabajo?

—No te cuestiono —dijo ella, cerrando la revista con suavidad—. Solo pregunto. Es mi empresa también, Matías. O eso creía.

El silencio cayó entre ellos, denso y pesado. Él la miró como si no la reconociera, y en esa mirada no había amor. Había fastidio. Impaciencia. La certeza de que ella era un estorbo que pronto dejaría de serlo.

—Tu empresa —repitió él, con una media sonrisa amarga—. Qué fácil decirlo. Pero tú no sabes dirigirla, Bianca. No sabes lo que cuesta mantenerla a flote. Si no fuera por mí… ya habría quebrado hace mucho.

Ella sintió el golpe, pero no lo mostró.

—Mi padre la mantuvo a flote durante treinta años —dijo, con voz firme—. Y no necesitó quitarle nada a nadie para lograrlo.

Matías se quedó callado, sorprendido por la respuesta. Luego soltó una risa seca, sin alegría.

—Tu padre era un hombre de otra época. Las reglas han cambiado.

—¿Han cambiado tanto que hay que robar para ganar? —pensó ella, pero no lo dijo en voz alta. En su lugar, sonrió con suavidad.

—Entiendo —dijo—. Perdona si te molesté. No volverá a pasar.

La rendición aparente lo relajó. Asintió, dándola por vencida.

—Eso espero. Es mejor para los dos que tú te ocupes de la casa y de nosotras… y yo me ocupo de lo demás.

—Como tú digas —accedió ella, bajando la mirada como si aceptara sumisa.

Él se acercó, le acarició el cabello con un gesto que pretendía ser cariñoso pero que a ella le pareció posesivo, y subió las escaleras. Bianca esperó a que su paso se alejara, luego sacó su libreta y anotó cada palabra, cada tono, cada detalle:

Llamada sin precaución. Mencionó sacar fondos antes del viernes. Me llamó «tonta confiada» a espaldas. Dice que la empresa es suya por mérito. Me considera incapaz. Plazo clave: viernes.

Subrayó la fecha dos veces. Viernes. Faltaban tres días.

Guardó la libreta y fue a la cocina. Preparó té con calma, como si nada hubiera pasado. Cuando él bajó más tarde, ella lo esperaba en la mesa con una taza humeante y una sonrisa tranquila.

—¿Quieres un poco? —le ofreció.

Matías la miró, confundido por su aparente indiferencia.

—Sí… gracias —dijo, tomando asiento—. Estás muy tranquila.

—Pensé en lo que dijiste —respondió ella, mirándolo a los ojos—. Tienes razón. Debo confiar en ti. Tú sabes lo que haces.

El alivio brilló en su rostro. Creyó que la había doblegado.

—Así me gusta —dijo, sonriendo por fin con naturalidad—. Todo saldrá bien, ya lo verás.

—Seguro que sí —asintió Bianca, mientras en su mente repetía: Viernes. Antes del viernes hay que actuar.

Esa noche, mientras él dormía, ella permaneció despierta repasando cada detalle. La máscara se había deslizado. No era perfecto. Era frágil. Y cada grieta era una oportunidad para derribarlo.

Bianca se acercó a la cama y lo miró dormir. Su rostro relajado parecía el de cualquier hombre. Pero ella ya conocía la sombra que había debajo.

—Tú mismo me diste el plazo —susurró en silencio—. Y yo lo aprovecharé.

Se volvió hacia la ventana, donde la luna iluminaba la ciudad. Faltaban tres días. Tres días para reunir lo que faltaba. Tres días para asegurarse de que cuando él intentara llevarse todo, no encontrara nada que pudiera llamar suyo.

1
Patricia Ayala
que incongruencia, siguen en la misma cama, es como durmiendo con el enemigo
Patricia Ayala
y todavía viven juntos, como va ser
Patricia Ayala
pero que burra, hizo lo que el abogado le dijo que no hiciera 😱
Teresa Espejo
la novela ,mala , no hay muchos argumentos 🙄😒
Teresa Espejo
buena la novela , pero muy extraña, veo un capitulo y luego se va.a otro capitulo ya leido 😒🙄🙄🙄🙄🙄🙄🙄🙄
Eliana Angulo
está novela deja un excelente mensaje de amor propio, que amar alguien nunca debe significar dejar de amarte a ti misma. Entregar tu corazón no significa entregar tu identidad, tus sueños ni tu dignidad. Si alguien te pide que renuncies a ti misma para ser amada, no es amor. Es posesión.
Eliana Angulo
está novela deja un excelente mensaje de amor propio, que amar alguien nunca debe significar dejar de amarte a ti misma. Entregar tu corazón no significa entregar tu identidad, tus sueños ni tu dignidad. Si alguien te pide que renuncies a ti misma para ser amada, no es amor. Es posesión.
Tere Jimenez
muy bien gracias
Soledad Muñoz Vazquez
nunca hay que confiar completamente en tu pareja y menos cuando hay dinero por medio el amor vuelve ha mucha gente ciega oh mejor simplemente no quieres ver
Tere Jimenez
gracias por compartir tu novela corta pero muy interesante muchas felicidades y muchos éxitos más para ti
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: Qué mensaje tan hermoso, de verdad me ha alegrado el día 🥹💛 Gracias por leer y por compartirme tu cariño. Me hace muy feliz saber que la historia te interesó. ¡Espero seguir contando con tu apoyo!
total 1 replies
Tere Jimenez
hermosa novela gracias por compartir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play