NovelToon NovelToon
El Frágil Lazo De Ciela

El Frágil Lazo De Ciela

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Romance / Completas
Popularitas:206
Nilai: 5
nombre de autor: SherlyBlanco

"El Frágil Lazo de Ciela" es una historia conmovedora sobre la identidad, el perdón y la valentía de amar cuando el tiempo corre en contra. Una novela que demuestra que, a veces, para sanar el cuerpo, primero hay que reconstruir el alma.

NovelToon tiene autorización de SherlyBlanco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6: El Refugio de las Verdades Rotas

​ El GPS marcó el final de la ruta en una zona boscosa y húmeda, lejos del ruido de la ciudad. Frente a ellos se alzaba una casa de madera vieja, rodeada de una cerca de alambre que parecía más una jaula que una protección. Diego apagó los faros del coche a unos metros de distancia, dejando que la oscuridad los envolviera.

​—Esa es la dirección de los correos de mi padre —susurró Miriam, bajando del vehículo con una linterna apagada en la mano—. Recuerden, si el abogado Valenzuela mintió sobre la muerte de Beatriz, este lugar es el epicentro de todo.

​—Tengan cuidado —pidió Anais, quien se quedó cerca del coche para vigilar el camino, con el corazón latiéndole con fuerza contra su vientre—. Siento que nos están observando desde los árboles.

​Diego y Miriam avanzaron hacia el porche. Antes de que pudieran tocar, la puerta se abrió con un chirrido que cortó el aire. Un hombre de avanzada edad, con el rostro surcado por arrugas profundas y una mirada cargada de una amargura antigua, apareció sosteniendo una escopeta de caza. Era el padre de Beatriz, el abuelo que nadie mencionó.

​—No deberían estar aquí —dijo el anciano con una voz que sonaba a tierra seca—. Valenzuela me dijo que vendrían. Váyanse antes de que cometa un error.

​—No nos vamos a ir —replicó Miriam, dando un paso al frente sin acobardarse—. Mi prima se está muriendo en una clínica porque ustedes decidieron que el dinero de mis tíos valía más que su vida. Venimos por la verdad.

​—¡Abuelo! ¿Quiénes son ellos? —Una voz joven y vibrante llegó desde el interior.

​Una chica de unos dieciocho años apareció detrás del anciano. Diego sintió que se le detenía el corazón: tenía los mismos ojos almendrados de Ciela, el mismo hoyuelo en la mejilla izquierda al hablar. Era una copia casi exacta, pero con una vitalidad que a Ciela le había sido arrebatada por la enfermedad.

​—Soy Lucía —dijo la joven, ignorando la advertencia de su abuelo—. ¿Vienen de parte de mi mamá? ¿Traen noticias de ella?

​Miriam y Diego se miraron, confundidos. El suspenso se volvió asfixiante.

—¿Tu mamá? —preguntó Diego con cautela—. Lucía... ¿qué te ha dicho tu abuelo sobre ella?

​—Que vive en el extranjero, que trabaja para enviarnos dinero —respondió Lucía con una inocencia que lastimaba—. Murió cuando yo era un bebé, pero mi abuelo dice que su espíritu nos cuida desde lejos. Valenzuela trae las cartas cada mes.

​Miriam sintió una náusea violenta. El engaño no solo era contra Ciela; este hombre había criado a Lucía en una burbuja de mentiras, usando el dinero de los sobornos de la familia para mantener el silencio.

​—Lucía, tu madre no está en el extranjero —soltó Miriam, ignorando los gritos del abuelo para que se callara—. Y tampoco está muerta, aunque este hombre y mis tíos quieran que lo creamos.

​—¡Basta! —rugió el abuelo, levantando el arma—. ¡Fuera de mi propiedad! Beatriz se fue porque quiso, porque no podía con la vergüenza de lo que hizo. ¡Ustedes no saben nada!

​—¡Sé que Ciela necesita a su familia! —gritó Diego, perdiendo la paciencia—. ¡Ciela es la hermana de Lucía! ¡Está muriendo de una enfermedad renal hereditaria y Lucía es la única que puede salvarla!

​Lucía retrocedió, tambaleándose contra el marco de la puerta. Sus ojos se llenaron de lágrimas mientras miraba a su abuelo, buscando una negación que no llegó. El anciano bajó el arma lentamente, sus hombros se hundieron bajo el peso de veinte años de hipocresía.

​—¿Una hermana? —susurró Lucía—. ¿Tengo una hermana que se está muriendo? ¿Y mi mamá está viva? Abuelo, dime que es mentira... ¡Dímelo!

​—Beatriz... ella no era estable, Lucía —balbuceó el viejo—. Valenzuela nos ofreció una vida mejor si entregábamos a la primera niña a esa familia rica y nos olvidábamos de todo. Pero ella nunca murió. Está encerrada en un lugar del que no puede salir.

​El suspenso subió de nivel cuando, desde el bosque, unas luces de coche aparecieron a toda velocidad. Eran los hombres de Valenzuela. Habían seguido el rastro de Diego y Miriam hasta el refugio.

​—¡Entren a la casa! —ordenó Diego, empujando a Lucía y a Miriam hacia adentro—. ¡Vienen por el expediente y no van a dejar testigos!

​Dentro de la pequeña cabaña, rodeada de fotos de una Beatriz joven que sonreía con tristeza, Lucía tomó la mano de Miriam.

—Si ella es mi hermana, llévenme. Haré lo que sea. Pero antes... tienen que decirme dónde está mi madre.

​Miriam apretó la mano de la chica. Sabía que el peligro apenas comenzaba. Tenían a la hermana, tenían la confirmación de que Beatriz vivía, pero ahora estaban atrapados en una casa de madera rodeados de hombres armados que cobraban por mantener los secretos enterrados.

​El dilema de Ciela acababa de unir a dos hermanas que el destino, y la codicia, intentaron separar para siempre.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play