NovelToon NovelToon
Confiando En Mi Destino

Confiando En Mi Destino

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Malentendidos / Embarazo no planeado
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: NELSI BLANCO

Alana es una joven que ha enfrentado numerosas dificultades desde muy pequeña. A la edad de solo cinco años, sufrió la pérdida de su madre, quien falleció, y poco tiempo después, su padre decidió abandonarla al encontrar una nueva pareja y formar una nueva familia con dos hijos más. Desde ese momento, Alana fue ingresada en un orfanato, donde pasó su infancia y adolescencia.

Ahora, al llegar a los 18 años, se encontraba en el umbral de una nueva etapa de su vida. Era el momento de abandonar el orfanato y dar un paso hacia la independencia, pero la situación le resultaba abrumadora. Con lágrimas brotando de sus ojos, dejó aquel lugar que había sido su hogar por tantos años. Mientras cruzaba la puerta, no podía evitar preguntarse cómo habría sido su vida si su madre estuviera a su lado. La melancolía y la incertidumbre la acompañaban, ya que se sentía sola en una ciudad que apenas conocía; su tiempo había estado casi completamente dedicado a los estudios en el orfanato, y ahora se enfr

NovelToon tiene autorización de NELSI BLANCO para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 6

Yuly, observándolos de pies a cabeza, expresó con desdén: “Me parece que han elegido a las personas menos indicadas para esto”.

Sara, visiblemente molesta, replicó: “No creo, señorita. Nos seleccionaron porque fuimos quienes respondimos de la mejor manera la encuesta”.

Yuly, aún más irritada, respondió: “¿Me estás contestando, muchachita?”.

Sara, intentando mantener la calma, aclaró: “No lo hago de mala manera, simplemente estoy ofreciendo una respuesta a su pregunta”.

Yuly, con tono autoritario, advirtió: “Será mejor que te calles, o te arriesgas a quedarte sin trabajo. Aquí la jefa soy yo”.

Fue entonces cuando Alana decidió intervenir y, con tono sereno, dijo: “Tranquila, señorita. No queremos causar problemas, solo deseamos hablar sobre el proyecto”.

Yuly, con tono sarcástico, le preguntó a Alana: ¿Y tú qué haces aquí? Alana, sin dudarlo, respondió: También soy una de las seleccionadas para el proyecto. Yuly soltó una risa burlona y comentó: Jajaja, me pregunto qué habrá pensado Alejandro al elegirte a ti. Este proyecto no lo veo prosperando con tantas personas incapaces.

Ante esas palabras, Alana sintió que había cruzado una línea y le replicó, visiblemente molesta: Disculpe, señorita, pero no está bien que nos llame así. Cada uno de nosotros completó el cuestionario y por eso estamos aquí. No debería faltarnos al respeto; no estamos haciendo nada malo, simplemente estamos hablando de trabajo.

Sin embargo, Yuly, sin pensarlo, le dio una cachetada y le dijo en tono despectivo: A mí no me respondas así. Las tensiones entre ambas comenzaron a escalar, dejando en el aire un ambiente de confrontación.

Alana, sosteniéndose el cachete con una mano, le advirtió a la señorita: “Mire, le aclaro que no vuelva a tocarme. Es cierto que puedo necesitar este trabajo, pero eso no significa que permita que me maltraten”. Mientras tanto, Diana observaba la escena con evidente molestia, al igual que los demás presentes, quienes también parecían incómodos con la situación.

Yuly, riéndose despectivamente, intervino: “¿Qué piensas hacer? Aquí la jefa soy yo. Si quiero, te puedo volver a pegar y despedirte cuando se me antoje”.

Alana, con firmeza y sin dejarse intimidar, respondió: “Entonces, despídeme. Pero no se atreva a volver a tocarme, porque no responderé por mis acciones. Aquí solo es mi jefa, no mi madre para que me toque como le plazca”.

Yuly, con desdén, le dijo: ¿Qué sabes tú de ser madre si no la tienes? Eres una pobre huérfana. Al escuchar estas palabras, Alana sintió que su corazón se detenía en seco. La rabia burbujeaba en su interior, y aunque intentaba controlarse, no pudo evitar responder con firmeza: Eso no es tu problema. Tampoco te da derecho a golpearme. ¿Acaso no te enseñaron a respetar?

Yuly, furiosa, estaba a punto de darle otra cachetada cuando la voz de Alejandro resonó en el lugar, deteniéndola. Espera un momento. ¿Qué está pasando aquí? preguntó Alejandro, fijando su mirada en ambas.

Yuly, tratando de justificar su comportamiento, se puso del lado de Alejandro y explicó: Señor, esta muchachita se está pasando de la raya. Vine a ver cómo iba el trabajo y ella empezó a gritarme, diciendo que no tenía nada que hacer aquí.

Alana miró a Yuly fijamente y exclamó con desdén: ¡Eres una mentirosa!.

Yuly, sintiéndose un poco ofendida, respondió: ¿Te das cuenta de lo atrevida que eres?.

En ese momento, Alejandro observó a Alana y le preguntó con curiosidad: ¿Qué acabas de decir?.

Alana, con una actitud decidida, replicó: Ella es una mentirosa. Fue ella quien empezó a gritar. Vino aquí a interrumpir nuestra conversación solo porque estábamos hablando sobre el proyecto. Nos llamó incapaces, me trató de ‘pobre huérfana’ y hasta me golpeó. No entiendo por qué, si apenas la conozco desde hace unos días. Siempre ha sido grosera conmigo, e incluso mencionó que me despediria en cualquier momento.

Yuly, de manera rápida y sin titubear, exclamó: ¡Eso es mentira! La única mentirosa aquí eres tú, Alana. Luego, dirigió su mirada hacia Alejandro y le aconsejó: No le creas a ella, mira, pregúntale a los demás.

Alejandro observó a todos los presentes en la sala, y fue Diana quien rompió el silencio. Se atrevió a decir: Alana está diciendo la verdad. La señorita Yuly vino aquí a tratar mal a todos nosotros; de hecho, empezó siendo grosera con Sara, ¿verdad, Sara?

Sara, algo nerviosa, miró a Diana y luego a Yuly, quien la estaba mirando con una intensidad que la hizo sentir incómoda, como si quisiera atacarla. Sin embargo, Sara tomó aire y respondió: Es cierto.

Ante la situación, Alejandro se dirigió a Yuly y le dijo: Yuly, sígueme a mi oficina. Luego vendré a hablar con ustedes.

Yuly entró en la oficina y, al ver a Alejandro, le dijo con tono desafiante: Alejandro, mi amor, no puedes creerle a esa recién llegada. Alejandro, con una actitud seria, respondió: Yuly, lo mismo sucedió anteriormente con otra chica y la despediste. Te lo advierto, no te metas con estas personas, o la que será despedida serás tú. Luego continuó: Deja de tratar mal al personal; ellos están trabajando en un proyecto y no puedes robarles tiempo.

Yuly, visiblemente molesta, replicó: ¿Me estás amenazando con despedirme? ¿Acaso te importa más esa recién llegada que yo? Alejandro, soy yo quien ha trabajado aquí durante muchos años y he estado contigo en todo, incluso en los momentos más íntimos.

Alejandro, alzando la voz, exclamó con desdén: ¿Crees que eso me importa? ¿Acaso eres la única que está conmigo teniendo relaciones?.

Yuly, sorprendida por la reacción abrupta de Alejandro, respondió con un tono conciliador: Alejandro, mi amor....

Sin embargo, Alejandro la interrumpió de inmediato, diciendo con firmeza: No me llames 'mi amor', porque no lo soy, y tú tampoco. Estás advertida: no molestes a ese grupo, ¿entendido? Ahora, sal de aquí.

Yuly, desafiando la situación, replicó: No, no me voy. Ahora me vas a escuchar tú a mí. No soy la única, pero sí soy la que ha pasado más tiempo contigo, así que creo que merezco algo.

Alejandro, sin perder el control, volvió a interrumpirla: No, no mereces nada. Lo que haces es porque tú quieres.

Yuly estaba aún más sorprendida por la situación que había ocurrido. En su mente, pensaba que Alana había sido la responsable de todo aquello y que ahora era el momento de hacerla pagar por lo que había hecho. Con ese pensamiento rondando en su cabeza, Alejandro volvió a decirle: Sal de aquí. Yuly, visiblemente molesta, decidió irse al noveno piso. Necesitaba un lugar donde pudiera pensar en cómo lograr que Alana enfrentara las consecuencias de sus acciones.

Mientras tanto, Alana se encontraba en la sala trabajando junto a sus compañeros. De repente, Alejandro entró en la habitación, y todos se levantaron al verlo. Alejandro miró a cada uno de ellos y les dijo: Chicos, les voy a pedir que no se metan en problemas con Yuly. Simplemente hagan su trabajo y no se involucren en esto. Alana, al escuchar esto, lo miró y pensó que Alejandro creía que ella estaba involucrada en la situación. Para ella, era normal que las cosas sucedieran así, ya que había trabajado arduamente durante mucho tiempo en ese lugar.

1
Mariadelosangeles Londoño
buena
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play