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La Propuesta De Mi Jefe

La Propuesta De Mi Jefe

Status: Terminada
Genre:Contratadas / Matrimonio arreglado / Romance / Completas
Popularitas:1.2M
Nilai: 4.6
nombre de autor: Cariño

Ariadna Gonzales es la secretaria del CEO Harry Gabbana. Un día ella le pide un favor, el cual le está totalmente agradecida por haberla ayudado.

Pero Ariadna no contaba con que su jefe le cobraría el favor con una propuesta indecente. La cual ella tiene que aceptar.

NovelToon tiene autorización de Cariño para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6

Harry:

Estaba en mi habitación desvistiéndome para darme un refrescante baño, me había quitado la camisa y mis pectorales habían quedado al descubierto.

Sentí un pequeño ruido proveniente de la pared, me giré hacía el lugar donde provenía aquel ruido.

—Que extraño —la escuché murmurar mientras entraba a mi habitación. Después de unos segundos me miró y logré ver qué se sobresaltó, de seguro Juan no le había dicho que en la habitación había una puerta que daba a mi habitación.

—¿Qué haces acá, Ariadna? —le pregunté mientras me acercaba a ella.

—Yo... yo... no... sabía que esa puerta daba hasta su habitación. Es que ni sabía que había una puerta —balbuceó, mientras observaba mis pectorales.

—¿En serio? —ella asintió con la cabeza.

—Lo lamento mucho, en serio. No quería interrumpir en su espacio.

—No lo has hecho... recuerda, eres mi prometida. —No se por qué carajos me empecé a acercar a ella, pero mi cuerpo sentía ganas de estar cerca de ella así fuera por unos segundos nada más.

Al empezar a acercarme ella empezó a dar pequeños y tímidos pasos hacía atrás, cuando se recostó contra una pared yo aproveche el momento para acercarme a ella. Puse una mano en la pared para evitarle el paso.

—¿Acaso quieres ducharte conmigo, Ariadna? —le pregunté con una sonrisa maliciosa.

—¿Ducharme... con... usted?

—Sí, ducharte conmigo —hice una pausa—. Y por favor, háblame de tú, —me acerqué hasta su oído y le murmuré—, ya no soy tu jefe... soy tu prometido.

Ariadna:

Al sentir su cálido aliento en mi oído sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo. Al tenerlo tan cerca, sin camisa y ver la manera maliciosa en la que me sonreía hizo que mis piernas empezarán a temblar.

—Dime, Ariadna... —se inclinó hacia mi oído y me susurró con un tono que hizo que mi piel se prendiera como fuego— ¿te quieres duchar conmigo?

Cuanto hubiera deseado decirle que sí. Harry, era el tipo de hombre que cualquier mujer desearía tener. Era bastante guapo y muy sexy, si le hubiera hecho aquella propuesta a cualquier mujer habría aceptado encantada.

—No —me apresuré a responder—. Por supuesto que no. —Si alguna mujer me hubierara escuchado decir eso de seguro hubiera acabado conmigo. No es que yo no quisiera, simplemente que no podía pasar los límites. Porque siendo sincera, la pregunta se veía tentadora.

—¿Entonces por qué aún sigues en mi habitación? ¿o... acaso quieres ver cómo me baño? —sus rasgados ojos negros brillaron con malicia.

—Claro que me iría... pero tú mano no me permite pasar —con mi dedo índice señale su mano derecha que estaba apoyada contra la pared.

Pasó una mirada por su mano y rápidamente la quito, permitiéndome pasar. Sin perder el tiempo me empecé a dirigir hacía la puerta por la que había entrado.

—Buenas noches, Ariadna —me dijo.

Me detuve y sin girarme hacia él, le dije:

—Buenas noches. —Y salí rápidamente de su habitación.

Llegué a mi habitación y me tumbé temblorosa en la cama, si seguía más tiempo de pie de seguro me desplomaria como una pila de sal, mis piernas temblaban, tanto así que me había sido difícil llegar hasta mi habitación.

Su brillante mirada con malicia no dejaba de proyectarse en mi mente a cada momento, era como un tipo de flashback. Mis mejillas estaban calientes como una olla puesta en el fuego hacía mucho tiempo.

Decidí olvidar lo sucedido y acostarme a dormir, necesitaba descansar, realmente me urgía descansar, así tal vez podría dejar de pensar en aquello.

Me puse mi pijama y me acurruqué entre las suaves y cálidas cobijas. Solo fueron minutos después para que mis ojos se cerraran y yo quedará totalmente privada en mis sueños.

...----------------...

Al otro día unos radiantes rayos de sol entraban por las ventanas, propagándose por todos lo rincones posibles de la habitación. Unos rayos tocaron mis ojos haciendo que me despertará. Me senté en la cama y con mis ojos entrecerrados analicé el lugar en el que estaba. Vi sillas tapizadas de un tono rosado apacible, el papel tapiz de flores hacía que la habitación fuera muy floral.

—Está es mi vida a partir de ahora hasta un mes —murmuré—, después podré volver a mi vida normal.

Escuché un par de golpes suaves y refinados en la puerta.

—¿Quién? —pregunté, extrañada.

—Señorita Ariadna, ya es hora de desayunar —escuché la voz de Juan, el mayordomo.

—Bajo en unos minutos.

—Bueno —escuché por sus suaves pasos que se estaba yendo.

Me levanté rápidamente, entre a la ducha y me bañé velozmente. Después de un par de minutos ya estaba lista y preparada para lo que sea que tuviera que enfrentar. Me había puesto un jean blanco, una blusa negra de manga larga, unos tenis y cómo siempre mi cabello lo ate en una coleta.

—Lista —murmuré para mí.

Bajé al comedor donde estaban Elena y Harry ya desayunando. Pero pude ver la presencia de dos personas más, un hombre y una mujer como de mi misma edad, parecían muy refinados, de seguro eran algunos allegados.

Qué pena, había llegado tarde para la hora del desayuno. Mi primer día y ya estaba dando de qué hablar.

—Oh, cariño —me dijo Harry con un tono apacible—, estás despierta. —Me había sobresaltado ante la palabra “cariño”.

—Sí —dije mientras le sonreía cariñosamente y me sentaba en la mesa, frente al hombre que estaba allí—. Siento mucho llegar a esta hora, estaba demasiado cansada y... —Fuí interrumpida por la mujer que se encontraba sentada frente a Harry.

—No se preocupe, no tiene porqué dar explicaciones. Igual, la estábamos pasando de maravilla sin usted.

En el rostro de Elena se dibujó una pequeña sonrisa de aprobación ante lo dicho de la mujer. Harry volteó a ver a la mujer y le brindó una fría mirada, pero a ella no le importó porque le sonrió.

Decidí quedarme callada, ya llegaría el momento en el que yo me desquitara.

—Pero que mal educados somos —me dijo el hombre—. Me llamo Daniel Ramsay y ella es mi hermana, —la señaló discretamente con la mano, de una manera muy refinada—, Sofía Ramsay.

—Ariadna González —dije.

—Que lindo nombre. —Harry lo penetró con su mirada.

Luego de un incómodo desayuno Sofía y Elena se dirigieron a la sala para charlar. Elena se llevó a Harry con ellas, pude ver en su mirada que no quería, pero aún así fue. Yo, por mi parte me fui al hermoso jardín y seguido de mi había llegado Daniel.

—Dime, ¿cómo conociste a Harry? —me preguntó.

—Emm... —dudé por un momento—. Pues soy su secretaria.

—Oh, vaya. No sabía eso.

—Pues ya lo sabes —le dije en un tono tranquilo.

—¿Realmente lo amas? —la pregunta me tomo por sorpresa. Era más que obvio que cuando alguien supiera que yo era la supuesta prometida de Harry y su secretaria, me harían esa pregunta, «¿lo amas?»

Estaba buscando la manera más adecuada de responder aquella pregunta sorpresa. Tenía que sonar como una prometida enamorada o sino sospecharía.

—Si no lo amara no estaría con él, ¿no cree?

Harry:

Sofía insistió en que saliéramos a dar un pequeño paseo por el jardín. Desde el principio me había negado, pero ver la insistencia de Sofía no me dio más opción que aceptar.

Empezamos a caminar y mientras Sofía hablaba de cosas absurdas y aburridas como los bailes, las compras, los viajes, etc, yo admiraba el maravilloso jardín. Siempre había sido mi lugar favorito desde pequeño. Sus bien cuidadas flores emanaban deliciosos olores y sus grandes y robustos árboles brindaban tranquilidad.

A unos metros de distancia vi a Ariadna y Daniel charlando plácidamente. En la cara del idiota se podía ver qué estaba más que encantado con Ariadna. En el comedor había visto la forma en la que la miraba, algo que no me pudo agradar para nada. Un sentimiento desconocido empezó a recorrer todo mi cuerpo con mucha velocidad.

No pude aguantar tener que seguir viéndolos, si seguía observándolos como hablaban y como él idiota de Daniel sonreía ante ella, de seguro iba a colapsar.

—¿Qué te pasa Harry? —me preguntó Sofía, mirandome—. ¿Qué tienes?

—Nada —respondí tratando de sonar normal—. Volvamos adentro.

—¿Por qué?

—Hay mucho sol y... —No pude terminar al ver que Daniel arrancaba una pequeña flor y se la daba a Ariadna, la cual no se negó en recibir.

—¿Y?

Tratando de contenerme me di la vuelta y cogí a Sofía de la muñeca y empecé a llevarnos de vuelta a la mansión.

Al estar adentro solté a Sofía y me fui a mi habitación para poder tranquilizarme. Aquel extraño sentimiento me estaba consumiendo, y de tan solo volver a pensar en ellos dos me enojaba, mis músculos se tensaban y mi corazón se aceleraba al mil. ¿Qué pasaba conmigo? Era mi prometida, claro, pero no debía importarme con quién hablara, después de todo no éramos nada, ni siquiera amigos.

Ariadna:

Daniel me acompañó de vuelta a la mansión y después de despedirse se fue con su hermana. Me había costado demasiado trabajo ser formal y contenerme a responderle de mala gana. En varias ocasiones con sus preguntas incómodas había hecho que mi yo interior se saliera de sus casillas, había demostrado ser un tipo egocéntrico, sus temas de conversación me habían parecido aburrido y eternos.

Vi la flor que me había dado Daniel y decidí dársela al jardinero para que volviera a plantarla. Estaría mejor en el jardín que en otro lugar.

...----------------...

Eran aproximadamente las 7 p.m y ya Juan me había avisado que era la hora de cenar. Baje las escaleras y me dirigí a la mesa donde estaban Elena y Harry, saludé por cortesía, Elena me respondió con su tono normal, mientras que Harry se oía cortante. No entendía qué le pasaba.

Minutos después una joven entro corriendo por la puerta principal. Al verla Harry se levantó de la mesa y extendió sus brazos, la joven llegó hasta él y lo abrazo.

—¡Harry! —gritó ella con alegría—. Te he extrañado mucho —le dijo, aferrándose a él.

—Yo también enana —le murmuró él con un gran afecto. De seguro ella era su hermana.

Luego de un emotivo abrazo entre hermanos la chica me miró y me preguntó con una cálida sonrisa:

—De seguro tú eres la prometida de mi hermano, ¿verdad?

Asentí sonriente.

—Sí.

—Eres mucho más hermosa de lo que imaginé. —En su mirada vi un gran destello de cariño y al mismo tiempo de inocencia.

—Gracias. Pues tú eres mucho más bella de lo que Harry me había comentado —mentí, él nunca me había hablado de ella.

—Me halagas —hizo una pequeña reverencia que me pareció tierna—, cuñada.

—Susana, toma asiento para que cenes —dijo Elena con un tono autoritario.

—Sí, señora —contestó Susana, mientras me sonreía a mí y a Harry.

Con la presencia de Susana, la cena fue muy divertida, aunque era una chica muy prestigiosa, era muy humilde y a su edad seguía siendo traviesa. En la cena Harry tenía un carácter diferente con el que yo lo conocía. Estaba callado y ni se limitaba en mirarme.

Luego de terminar la cena y de dirigirnos a nuestras habitaciones, sentía la necesidad de preguntarle a Harry el por qué estaba así, que tenía, que le sucedía. Pero decidí no hacerlo, de seguro estaba molesto por algo y solo quería estar solo.

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Melisuga
👏🏼💓👏🏼
Es una linda novela.
Bastante bien lograda para ser la primera de la autora. La protagonista llega a exasperar a más de uno, pero esa es su personalidad.
¡Felicitaciones, estimada escritora!
👏🏼💐✍🏼💐👏🏼
Yury Belo: ¡Muchas gracias, lectora! 🤩
total 1 replies
Melisuga
*cayó, verbo caer
(calló, verbo callar)
Melisuga
¡Qué feo es escuchar una mujer denigrando a otra! Sobre todo sin razón.
Melisuga
*a ver
Melisuga
*botando, soltando
(votando: eligiendo)
Melisuga
¡Y al diablo con la protección contra ITS o un embarazo!
🤦🏻‍♀️🤦🏻‍♀️🤦🏻‍♀️
Melisuga
*lacio
Melisuga
Contigo y con los demás, incluyéndonos a nosotros, los lectores.
😠😠😠
Melisuga
(Gramaticalmente sobra el segundo no: "No lo haré hasta que me respondas."
Melisuga
¿Leo entre líneas, querida Nancy, que Ariadna está en la dulce espera y tú lo sabes?
Melisuga
¿Será de los motivos que van a la escuela y piden helado y dulces como recompensa?
Melisuga
¿Y César?
Melisuga
A todas estas... Anticoncepción no hubo. ¿Habrá quedado juguetito de regalo después de esa Cajita Feliz?
Melisuga
Esa es la actitud que esperaba de Harry desde el principio. Al menos él no me defraudó.
Melisuga
Ahora sí que me di por rendida con ella. Eso fue bajo, vil, sucio y desproporcionado. No tenía que hacerle eso a Harry, ni a nadie. Al final, quien queda como poco sería y sin darse a respetar es ella.
Melisuga
¡Ariadna, por dios!
¡Acaba de sacarte a esa rémora de encima!
No dejes que te siga hablando al oído. Eso solo debe hacerlo el hombre al que aceptes como pareja.
Melisuga
¡Al contrario!
¡Ve y acaba de una vez con todo el teatro y la manipulación de los Gabbana y los Ramsay!
Melisuga
*vayas
Melisuga
¡Esta tonta no aprende!
Se sigue quedando a solas con Daniel. No escarmentó uon el mal rato que le hizo pasar Sofía en el crucero y ahora hace esto.
Es... ¡EXASPERANTE!
😠😠😠
Melisuga
Susana tampoco colabora. Ya Ariadna había dicho que se iba con ellas. ¿A santo de qué dejarla sola con el baboso de Daniel?
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