Si te dijera que los momentos son solos instantes de tiempos que se quedan grabados en tú memoria y solo eso ¿Me creerías?
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Capítulo: Viejos amigos
Día 05 de Diciembre
《siempre es levemente siniestro volver a los lugares que han sido testigos de un instante de perfección》
Autor: Ernesto Sabato
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Días después de esa experiencia, Michael se comprometió a dejar atrás la figura y la esencia de aquel espectro que lo atormentaba constantemente. Se cuestionaba si estaba obsesionado con la imagen de alguien que no tenía ningún registro. La necesidad de investigar sobre ella lo consumía, pero se preguntaba: ¿cómo podría buscar a alguien sin ningún dato? ¿Conocía siquiera su nombre, apellido o edad?
Se levantó de su asiento con una sonrisa irónica en el rostro, mientras sus ojos se llenaban de la angustia que lo perseguía. Su mente divagaba durante horas en busca de respuestas, formulando preguntas sin resolver y teorías sin fundamento. Se detuvo frente a su mini licorería, observando su propio reflejo en las diversas botellas.
Recordó cómo había recurrido al alcohol durante meses tras la pérdida de su único amor, cuestionándose si había experimentado un amor unilateral. Sin embargo, se prometió a sí mismo no volver a enamorarse, convencido de que el desamor es la experiencia más devastadora que existe.
Se encontraba nuevamente reflexionando sobre su situación, sintiendo la tentación del alcohol, pero consciente de que esa solución temporal podría acarrear consecuencias negativas. Decidió alejarse de esa opción y buscar algo que le brindara alivio.
Su mirada se perdió a través del ventanal mientras sus manos se sumergían en los bolsillos; desde las alturas, la ciudad se presentaba en un silencio contemplativo, con el cielo cubierto de nubes y el sol asomándose por el sur. La luz del amanecer no era demasiado intensa en ese momento, y si lo fuera, el vidrio del ventanal la difuminaría. Así se sentía: protegido por un delgado cristal que, sin embargo, percibía como si estuviera a punto de romperse.
Era imperativo que abandonara ese lugar, ya que la sensación de que el vidrio podría estallar en cualquier momento se hacía cada vez más palpable.
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Tomó el volante con firmeza y giró hacia la izquierda en la intersección, acelerando al máximo mientras abandonaba la ciudad. Se detuvo en el cementerio, aparcó su deportivo y se dirigió hacia un lugar familiar.
El imponente roble ofrecía una sombra generosa sobre la lápida que llevaba el nombre de "Sandrine". Sobre ella, se encontraban ramos y rosas marchitas, pero el entorno se mantenía limpio y ordenado.
Las hojas del roble susurraban con la brisa, haciendo que el hombre, inmóvil frente a la tumba, sintiera un leve estremecimiento. Sus ojos brillaban con intensidad, aunque no se permitía derramar ninguna lágrima.
- Me dijiste que no quería flores el día de tu partida, y aquí estoy, cumpliendo tu deseo. Su expresión se tornó seria, y una risa melancólica se dibujó en sus labios.
》No sabes cuánto daría por estar en tu lugar y que ustedes dos estuvieran aquí. Con el dorso de la mano, secó una lágrima que había caído. Necesito desahogarme, y la única persona con la que puedo ser completamente yo mismo eres tú, aunque sea de esta manera. Se sentó junto a la lápida, dejando escapar sollozos silenciosos, mientras las venas de su frente se marcaban.
》Te he fallado tantas veces, y aun así, vengo ante ti para compartir mis penas, porque a pesar de todo, siempre serás mi amor, mi amiga, mi confidente y la madre de mi hijo. Se secó las lágrimas y recostó la cabeza, buscando consuelo en su recuerdo.
》 Quiero compartir contigo que he estado reflexionando intensamente sobre una mujer, y debo ser honesto: esto me ha generado cierta inquietud. No es un sentimiento habitual para mí, y creo que podría ser solo una manifestación de mi mente. He estado pensando en ella de manera constante, como si algo me retuviera. He venido aquí para liberar estos pensamientos y poder dejar de lado esta situación, ya que deseo recordar los momentos que compartimos tú y yo.
Sonrío al recordar aquellos tiempos.
Dejaó escapar un suspiro y se limpió los ojos.-Aún tengo presente tu rostro iluminado cuando te presentaste en mi casa aquella noche. Me sorprendió tu llegada inesperada, pero al ver tu sonrisa, descarté cualquier preocupación. Sin embargo, lo que me dijiste a continuación me dejó impactado.
-"¡Vamos a ser papás!" Recuerdo claramente el tono de tu voz, las expresiones en tu rostro y los sentimientos que transmitió aquel abrazo. Me prometí cuidar de los dos, porque me emocioné tanto con la llegada de mi bebé. - Se detuvo, con la cabeza entre las manos.
》"Lo amé y lo amo tanto, a pesar de no haberlo conocido, que decidí no volver a concebir otro hijo", expresó con amargura, mirando a través de sus dedos. "Dije que recordaría lo bueno, pero esos recuerdos se han vuelto grises. Lo siento", añadió mientras se incorporaba.
》¡Oh! Aquellas escapadas - soltó una risa suave - solíamos viajar a diferentes países cada mes, disfrutando de las maravillas de diversas culturas. Tu entusiasmo siempre fue mi motivación para salir de mi país. Sin embargo, no he vuelto a viajar, no de nuevo, porque tú eras la razón que me impulsaba a salir de mi zona de confort. Ahora, mis días se han vuelto rutinarios y carentes de sentido, pero sigo luchando por vivir, porque te lo prometí; te prometí no rendirme, y eso es lo que estoy haciendo, porque aún te amo y siempre te amaré, mi rubia.
》Aún recuerdo nuestros planes a futuro, conservo nuestras fotos y las prendas que compramos juntos.