NovelToon NovelToon
Entre La Lealtad Y El Deseo: El Millonario Prohibido

Entre La Lealtad Y El Deseo: El Millonario Prohibido

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor prohibido / CEO / Completas
Popularitas:6.9k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Traicionada por quienes más amaba y reducida a la nada, Angie huye de su vida anterior con el corazón roto y sin un centavo. La única mano extendida es la de Roberta, su amiga de toda la vida, que la acoge en su hogar sin hacer preguntas. Allí, Angie conoce al padre de su amiga: Lucian, un hombre imponente, millonario, de mirada profunda y carácter inquebrantable.

Entre ellos surge algo imposible de callar: un deseo abrasador, una conexión que quema cada encuentro, aunque el secreto los condene. Cuando la verdad sale a la luz, la culpa y el miedo la empujan a huir. Pero Lucian no está dispuesto a dejarla ir: la retiene, no como prisionera, sino como la mujer que posee su alma. Ahora Angie deberá elegir: ¿la lealtad que le debe a su amiga, o el deseo que la consume junto al hombre prohibido?

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Un encuentro inesperado

El reloj marcaba las tres de la tarde cuando Roberta se despidió con un beso en la mejilla.

—Vuelvo en un par de horas —dijo, tomando su bolso—. Tengo que resolver unos asuntos urgentes, pero no te preocupes, ¿sí? Estás perfectamente segura aquí.

La vi cruzar la puerta y desaparecer, y en cuanto el coche se alejó por el camino, el silencio cayó sobre la casa como una manta pesada. Me quedé sola. O eso creía.

Estaba en la cocina, lavando la taza que había usado, cuando escuché su voz a mis espaldas:

—Ahora somos solo nosotros.

Me giré de golpe, el corazón dando un vuelco. Lucian estaba en el umbral, con la mirada fija en mí, oscura y cargada de algo que hacía que la piel se me erizara. No se acercó de inmediato; permaneció allí, alto, imponente, llenando todo el espacio con su presencia.

—No sabía que estabas —susurré, secándome las manos en el delantal con nerviosismo.

—Siempre estoy —respondió él, dando un paso lento hacia mí—. Cuando estás tú, no puedo dejar de estar.

Las palabras me dejaron sin aire. Retrocedí un paso hasta que mis caderas chocaron contra la encimera. Él siguió avanzando, despacio, sin prisa, como quien sabe que su presa no tiene adónde huir. Y en cierto modo, era verdad: no quería huir. No del todo.

—Debería irme a mi habitación —dije, aunque mi voz sonó débil, sin convicción.

—No —dijo él, suave pero firme—. No huyas de esto, Angie. No de nosotros.

Se detuvo a apenas unos centímetros. Tan cerca que podía sentir el calor que emanaba su cuerpo, tan cerca que su respiración me rozaba los labios. Lo miré a los ojos y vi todo lo que había estado ocultando: el deseo crudo, la necesidad, la lucha interna que también él libraba.

—Está mal —susurré, cerrando los ojos un instante—. Es Roberta… es tu hija.

—Lo sé —respondió, su voz rozando la ternura y la desesperación a la vez—. Pero no puedo apagarlo. No puedo dejar de sentirte. Desde que te vi en la puerta, empapada y rota, supe que serías mi perdición. Y ahora que te tengo cerca, no quiero alejarme.

Abrió los ojos y me encontró mirándolo. Sus rostros estaban tan cerca que solo un suspiro nos separaba. Podía contar las pestañas que enmarcaban esos ojos oscuros, ver cómo sus pupilas se dilataban con cada segundo que pasaba.

—Si te beso ahora —dijo, bajando la mano hasta rozarme apenas la mandíbula—, no podré detenerme. ¿Lo sabes?

Temblé bajo su tacto. Mi cuerpo respondía antes que mi mente: se inclinaba hacia él, buscando su calor, su firmeza.

—No deberías… —murmuré, pero no me aparté.

—Dímelo tú —susurró, sus labios rozando los míos con un roce casi imperceptible—. Dime que te vaya y me iré. Te lo prometo, Angie. Solo dímelo.

Las palabras se quedaron atoradas en mi garganta. Quise decírselo. Quise pedirle que se alejara, que olvidara lo que sentía, que yo también lo hiciera. Pero en lugar de eso, mis ojos se llenaron de lágrimas y mi cuerpo se inclinó hacia el suyo, aceptando lo que no debía.

Lucian contuvo el aliento. Sus manos me rodearon la cintura, atrayéndome hacia él despacio, como si temiera que me rompiera. Sentí su pecho contra el mío, fuerte y cálido, el latido de su corazón tan acelerado como el mío. Sus labios estuvieron a punto de tocarme… y entonces, de golpe, se detuvo.

Respiró hondo, cerrando los ojos con fuerza, y me apartó suavemente, sosteniéndome por los hombros a una distancia prudente.

—No —dijo, con voz quebrada—. No así. No mientras no estés segura de quererme tanto como yo a ti.

Me quedé sin aliento, confundida, ardiendo por dentro.

—Lucian…

—Vete —dijo, señalando la escalera con la mirada—. Antes de que ninguno de los dos pueda detenerse.

No esperé a que me lo repitiera. Di media vuelta y salí corriendo, subí las escaleras de dos en dos y me encerré en mi habitación, apoyando la espalda contra la puerta con la respiración entrecortada. El corazón me golpeaba tan fuerte que dolía, la piel me ardía donde sus manos me habían tocado, y sus últimas palabras resonaban en mi cabeza una y otra vez.

No se había rendido. Solo había esperado. Y yo sabía que cuando bajara la guardia, cuando dejara de luchar contra lo que sentía, volvería a buscarme.

Me dejé caer en la cama, con las manos temblorosas, mirando la puerta como si él fuera a entrar en cualquier momento. Sabía que el límite ya se había cruzado, aunque no hubiera habido beso. El deseo estaba al descubierto, desnudo entre los dos, y ya no había forma de ocultarlo.

1
Rocio Garcia
mmmm diferente 🤭👏
karencitha
si fuera Roberta no los perdono a los dos tomo mis cosas y me voy haga de cuenta que están muertos para mi 😡
Tere Jimenez
muy interesante el capítulo gracias
Tere Jimenez
gracias por compartir tus capitulos
Tere Jimenez
muy interesante la novela ojalá y nos regales más capitulos felicidades
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play